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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-03-03
Words:
1,499
Chapters:
1/1
Comments:
4
Kudos:
71
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3
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447

Suspiros de Medianoche

Summary:

Ya había hablado con Maki, sus consejos fueron de ayuda.
Ya había hablado con Panda, aunque no aclaró sus dudas.
Faltaba hablar con la persona que le quitaba el sueño.

La noche llegó con rapidez y sin darse cuenta se hallaba lamentándose a la luz de la luna, suspiro tras suspiro jugaba con sus manos desnudas, hasta que tocaron su hombro luego de eso no había retorno.

Work Text:

No le era difícil asumir sus sentimientos, el problema estaba cuando debía expresarlos o al menos eso le había dicho Maki.

Llevaba un par de semanas con la cabeza en las nubes, meditando sobre lo que sucedía en su interior, sacó como conclusión que le gustaba alguien, todo bien hasta ahi, no era raro que un adolescente de 17 años sintiera una atracción romántica hacia otra persona, tampoco le parecía raro que le guste el chico, el problema era el chico que le gustaba. No, tampoco era eso, el problema eran las inseguridades de Yuuta, la idea de arruinarlo todo, de no poder volver a verlo a la cara, pensar en el rechazo tampoco le agradaba y que se fuera de su vida era algo que no quería ni pensar.

Le gustaba Inumaki Toge, el chico que solo hablaba a base de ingredientes de onigiri. Le gustaban sus ojos, que brillaban de forma peculiar cuando hacía alguna maldad, que lo miraban con cariño cada vez que lo iba a saludar, ojos violetas que lucían cansados los lunes por la mañana y aunque le dijera que no se quedará toda la noche viendo videos, él nunca hacía caso. Le gustaba su lado burlón, aunque en ocasiones fuera la víctima de sus bromas, se perdía en sus risas y carcajadas, que lo hacían olvidar en dónde estaba atontandolo completamente. Cada vez que se enojaba o refunfuñaba, no podía tomarlo en serio, le daba ternura solo verlo.

— Pareces un tonto enamorado —, le había dicho Maki cuando lo descubrió observando a Inumaki entrenar con Panda — ¿No le dirás? —. Le preguntó poniéndose a su lado para ver a sus compañeros, Okkotsu negó con la cabeza lo que provocó que Maki lo mirara mal —. A veces uno debe lanzarse de lleno, no tener miedo, no vemos más de lo que queremos ver y por eso perdemos tantas oportunidades —, reflexionó a lo que el pelinegro se removió incómodo —, no seas imbécil —, lo atacó —, acaso ¿no crees que valdría la pena? —. Preguntó viendo a Toge dar vueltas con Panda hasta que terminaron cayeron al suelo totalmente mareados riendo a más no poder.

Yuuta ahora tenía una respuesta para Maki, poder decirle lo que sentía a aquel chico de cabellos blancos valdría cada maldito segundo. El problema luego de tomar la decisión de confesarse al peliblanco, era el cómo y el cuándo. ¿Debía ser romántico? ¿Una carta confesando lo que sentía? ¿Debía ser directo? ¿Comenzar con un beso? Pensar en eso lo hizo sonrojarse. Se tapó la cara con las manos ahogando un grito, luego se enderezó en la cama observando el cielo nocturno desde la ventana. Acercó su silla a aquel lugar y se recostó sobre el marco de a ventana, soltando más de un suspiro, dejando que se pierdan en la solitaria madrugada, pidiéndole fuerzas a Rika para tomar valor y pararse frente al peliblanco, no dudar al ver sus ojos curiosos, tomar aire, abrir la boca dispuesto a hablar y decirle: "me gustas".

Necesitaba una segunda opinión pero no quería molestar a Maki que en los últimos días estaba sumida en su entrenamiento, por ese motivo, fue hacia Panda. Mala elección.

— ¡Te gusta Inumaki! —. Gritó provocando que Okkotsu entrara en pánico queriendo callar a su amigo antes de que Toge se acerque a preguntar que había sido eso, suposo que no escucho, quería creer que no lo escucho.

— Panda por favor baja la voz —, suplicó el pelinegro a punto de entrar en crisis.

— Lo siento, lo siento, es que me tomaste por sorpresa —, dijo riendo —, en todo caso, si viniste a mi para contarme, es porque necesitas consejos de amor ¿verdad? ¡No te preocupes! Soy la persona indicada para esto, solo confia en mi.

Definitivamente había sido mala idea pedirle ayuda a Panda, se sentó en las escaleras que daban con el campo de entrenamiento recordando todo lo sucedido los últimos días. Panda llamó a su plan "Receta de onigiris", cuando le pregunto el por qué de ese nombre él respondió que tenía que tener un nombre clave para su operación, le pareció un tanto exagerado, un poco demasiado obvio pero lo dejo ser, ahi en donde todo había empezado a ir mal. Lo primero en la lista era ser cariñoso con el peliblanco, comenzando con abrazos espontáneos, que casualmente entrelazaran sus dedos, mostrarse atento ante todo lo que el joven necesitara, pero había un problema, esas acciones ya eran normales entre los dos así que no sirvo de mucho. Lo segundo en la lista era tratar de darle celos, Panda estaba convencido que eso funcionaria, aunque no hubiese nadie con quien darle celos a Toge y cuando se lo propusieron a Maki... terminaron en la enfermería por la paliza que la peliverde les había dado, otro intento fallido. Después de tanto ya había perdido las ganas de seguir intentado, "te rindes muy rápido" le había dicho Panda, pero ya no había caso, había pasado vergüenza tratando de parecer confiado delante de Inumaki (otro de los planes de Panda que habían salido mal) estaba cansado.

Maki solía decirle que suspiraba demasiado su alma escaparía de su cuerpo, en ese momento realmente quería eso. Solo tenía que ser sincero, mirarlo a los ojos y decirle lo que sentía, pero tenía miedo, temblaba del miedo. No tenía mucha experiencia sobre el amor, Rika se había encargado de eso, razón por lo que todo se tornaba aún más complicado, no, tampoco era eso, la razón por lo que se le dificultaba tanto era porque se trataba de Inumaki Toge. Un paso en falso podía arruinar todo lo que había construido con él, su relación podía volverse incómoda, quizás hasta lo odiaría por sentir eso por él. Las ganas de llorar lo atormentaron, estaba tan frustrado, solo quería correr lejos de allí, olvidar sus miedos, confesar que lo amaba al viento para luego dejar que esas palabras se fueran lejos, tan lejos como fuera posible, para que abandonara su pecho, dejándolo respirar con normalidad y continuar, como si nada hubiese pasado, para seguir con normalidad, para que aquello no se perdiera. Suspiro nuevamente y quiso desaparecer, ahi sentado en las escaleras, solo, como en un principio, completamente solo.

— ¿Takana? —. Lo despabiló una voz a la vez que tocaban su hombro, giró su cabeza rápidamente encontrándose con la mirada preocupada de Toge.

— Inumaki —, susurro sin salir del asombro, era de madrugada, lo esperaba verlo despierto, mucho menos por el campo de entrenamiento —, ¿qué... qué haces aquí? —. Preguntó como pudo mientras el peliblanco se sentaba a su lado, una vez que se acomodo lo señalo — ¿por mi?

— Shake —, respondió Toge provocando un sonrojo de Yuuta, agradeció que estuviera lo suficiente oscuro para que su acompañante no lo notará.

— No hacía falta —, dijo —, estoy bien —, mintió y Inumaki lo noto, mirando fijamente esperando que Okkotsu cediera confesando lo que sea que le agobiara —, bueno, quizás no tan bien, es complicado —, dijo mientras se aclaraba la garganta, tratando de no sonar tan afectado, Toge lo seguía viendo esperando que continuara —, creo que me gusta alguien —, soltó de repente, miro de reojo a el peliblanco y parecía sorprendido —, me gusta alguien —, volvió a decir más para sí que para Toge, queriendo sonar seguro, convenciendose para luego agarrar coraje y mirarlo de frente —. Ese alguien sos vos.

Fue un minuto fugaz, en el que ninguno de los dos dijo nada, entonces Toge bajo con cuidado su chaqueta, que le cubría la boca, para luego regalarle una sonrisa, una sonrisa que desconcentró al pelinegro. Señaló sus labios para que él prestará atención y sin la necesidad de emitir algún sonido dijo: "ya lo sabía". Si, Yuuta quería que lo tragará la tierra.

— ¿Cómo...? —. Trato de decir pero Toge le dio una mirada que no fue difícil de captar — ¿demasiado obvio? —. Preguntó mientras que se cubría la cara con las manos, muriendo de vergüenza. El peliblanco soltó una carcajada lo que lo hizo sentirse aún peor, aunque poder escuchar la risa de Inumaki era un viaje de ida, en el que todas sus preocupaciones dejaban de existir —. Entonces ¿qué dices? —. Dijo dudoso de la respuesta mientras jugueteaba con sus dedos.

Toge tomó el rostro de Yuuta entre sus manos y le dio un pequeño beso, sus labios solo se tocaron un instante, un instante que para Okkotsu significó todo. Quiso decir algo pero no encontraba las palabras y frente a aquel chico de ojos violetas se sentía tan indefenso.

— Esto... ¿lo puedo tomar como una luz verde? —. Habló una vez sus nervios se calmaron, recibiendo una mirada que significaba "¿vos qué pensas?", lo que hizo que riera sin acortar la distancia en la que estaban, Yuuta por fin se relajó y eso solo marcaba un nuevo comienzo, en el que ya no tendría que ocultar sus sentimientos.

Entre tanto, las horas seguían pasando y ambos jóvenes se quedaron allí, disfrutando de la compañía del otro, entre suspiro y suspiro, besos inocentes tomaban lugar, dos corazones latian a la par, mientras que se amaban sin detenerse a pensar.