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Él sería para siempre el rey del roto corazón de la héroe Uravity.
—Lo lamento, Deku-kun, no puedo ayudarte. — murmura casi sin voz, mientras ve hacia un punto fijo pensando en todo, y a la vez, absorta en la nada. Su amigo la mira sin comprender.
—Ochako-chan, tu eres la única que sabe dónde encontrarlo...
—Lo lamento, no puedo.
Las masas no lo sabían, nadie lo sabía. Nadie conocía la turbia historia de dos corazones que estaban destinados a amarse pero a tener tan terribles consecuencias.
Se conocieron en la escuela y jamás hablaron bien hasta que pelearon en el torneo, ella utilizó todo su quirk en aquella tarea, ganándose el respeto de él, aquel muchacho malhablado y malhumorado, que de alguna manera extraña, cautivó el corazón de la castaña.
él era diferente, más que todo lo que había visto. Pero quería ser un héroe, luchó con tenacidad y lo consiguió, ¿no es así?
Ochako recuerda con amargura una noche después de rescatarlo de las garras de la liga de villanos, como su amigo había roto en llanto, entre la frustración y el enojo.
—¿qué mierda importa ya si lo sigo intentando? todos me ven como un puto villano.
—Katsuki, no deberías rendirte... —le susurra con parsimonia, temiendo poner la mano en su espalda, pero se anima conforme pasan los segundos. El contacto es suave, más de lo esperado.
—¿que mierda haces? —pregunta deteniéndose por fin de llorar. No habían sido más que un par de minutos pero habían sido suficientes para que a Ochako le entrara el sentimiento.
—solo creí que te alegraría esto, perdón.
—no seas estúpida. —dice a media voz, con el ceño fruncido y Ochako lo toma como una afirmativa y continua su labor.
Tras unos minutos ambos sienten la necesidad de acariciar los labios ajenos con los propios, y aunque Bakugo no entiende nada de lo que siente, ella es como un rayo de sol que le ilumina de lleno la cara y el pecho le duele de amor cada que la ve. Es preciosa, quiere hundir sus manos en el alma de ella y cobijarse, porque es cálida, es amor puro.
Entonces sucede, ella decide bajar el rostro y él alzarlo levemente; sus labios se juntan, en un beso tímido y casto. No saben que sentir, pero solo sienten. Un beso se transforma en dos y dos en veinte y eso los lleva a tener su primera noche juntos. Las cosas parecían bien para ambos, ¿qué podía salir mal?
La pareja pronto se hizo más cercana y cuando terminaron el instituto, se comprometieron en secreto, sin que nadie además de Izuku Midoriya y Todoroki Shoto lo supieran. Uraraka no quería contarle a nadie, porque no quería que todo se fuera al demonio. La pareja no tardó en mudarse juntos y fueron felices.
Fue así hasta que él empezó a cambiar. Sus patrullajes se desviaban, y su forma tan rara de reaccionar cuando Ochako preguntaba cosas, empezó a alarmar a Uravity.
Le estaba escondiendo demasiadas cosas que ignoraba, pero dentro de todo eran felices... tan felices...
—¡estoy embarazada! —murmura, entre aterrada y con lágrimas en los ojos, abrazando a su esposo el cual la quiere y la mima sin problema. No sabe cómo tomarse la noticia, pero no es algo que le desagrade.
—espero que se parezca a ti... en todo ámbito.
—no seas tan duro contigo mismo, Katsuki.
Uravity había dejado temporalmente el servicio mientras estaba gestante, por orden de los médicos. Y aunque todo iba bien, la vida no es color de rosas.
Una pelea entre un héroe y un villano había destruido la casa donde sus padres vivían... y en el proceso, le habían arrebatado la vida a Mitsuki y a Masaru lo habían dejado demasiado mal herido... eso finalmente había terminado de romper a Katsuki.
—¿¡por qué mierda tengo que seguir trabajando para los héroes cuando ellos mismos no se responsabilizan de sus actos!? ¡y una mierda, una mierda! ¡no quiero seguir ahí! ¡Fueron los putos héroes, ni si quiera fue un maldito villano! ¿crees que recibí al menos una disculpa porque mataron a mi madre?
—¿¡y que planeas hacer!? ¡tienes licencia de héroe, trabajas en una agencia! no puedes dejarlo así como así, Katsuki. Comprendo que lo de tus padres... debe doler...
—¡estoy enojado, no estoy sentido!
—¿cual es la idea de mentirme, Katsuki?
—Solo... no quiero admitir que me duele lo de la vieja... —susurra e incapaz de aguantar las lágrimas, se abraza a su esposa para descargarse un buen rato.
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El noticiario suena fuerte, mientras Ochako no puede creer lo que esta viendo. "¡Peligro! un nuevo villano atacó junto a la organización de villanos el centro de héroes. Tiene un quirk explosivo muy potente, parecido al del héroe Ground Zero" Uraraka siente que sus ojos pican demasiado y no sabe cómo seguir sintiéndose. No quiere perderle pero, mantener contacto con villanos está en contra de la ley. . .
—Ochako... ¿estás bien?
—Viene la bebé. . . —susurra, mientras se aprieta el vientre y su madre le limpia el sudor de la frente con algo de rapidez.
Pero aún si está en contra de la ley. . .
—¡Dios! ¡llamen a Bakugo-kun! —dice, mientras asustada toma la mano de su padre, el cual hace todo por ayudar a su hija. Bakugo no tarda en llegar, se ve maltrecho y cansado, pero está feliz por haber llegado.
El parto se extendió por tantas horas que Uraraka no lo puede recordar. Vomitó un par de veces y se llenó tanto de sangre que Bakugo temía que su única luz se extinguiera.
Hasta que finalmente escuchó el llanto de la bebé y Uraraka se dejó caer en el colchón, mientras lloraba; estaba tan feliz, y tan triste por Bakugo.
—Mizuki... se llamará Mizuki... —susurra Uraraka y es aceptado por Bakugo, quien la besa y besa la frente de su bebé, la cual llora hasta sentir el calor del seno de su madre. Bakugo sonríe, mientras estrecha a su pequeña familia.
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La vida empezó a ser dura para ambos. Uraraka debía ocultar que no sabía dónde se encontraba Bakugo, y tampoco podía decir quien era el padre de Mizuki Uraraka. Bakugo llegaba todos los días a su casa. Uraraka trabajaba a tiempo parcial como héroe en la agencia de defensa, Mizuki quedaba a cargo de los padres de Ochako y Bakugo... se había hecho una reputación dentro de las agencias criminales bajo un nickname que no le revelaba a Ochako sobre los crímenes que él ayudaba.
Era tortuoso vivir así. La muchacha era constantemente interrogada por autoridades diferentes. Y así vivieron por años, hasta que Mizuki tuvo cinco años. Ochako y Katsuki vivían en constante cambio, y él intentaba estar lo más posible dentro del hogar que tenían.
La niña era parecida a Ochako y agradecía eso. Por una parte, así no podrían ver que era hija de los dos, y Katsuki agradecía que no se pareciera a él.
—Estoy embarazada. —dijo Ochako de repente, una noche que tenían por fin para estar juntos.
él no pudo reprimir la sonrisa y abrazó a su mujer con cariño y con fuerza, repartiendole muchos besos por encima.
—Creo que deberíamos huir de japón, Katsuki, y nos vamos a otro lado, dónde no nos conozca nadie, dónde tu no seas el malvado Ground Zero y yo no sea la heroína Uravity. —
—Me gusta esa idea. . . si es contigo, me gustaría ir hasta el fin del mundo.
Golpean la puerta una noche que él no está y ella puede abrir tranquilamente. Mizuki duerme y por esa razón abre con cautela. Es Deku el cual le mira, con infinita paciencia y cariño en la mirada.
—¿Puedo pasar?
—Sí, puedes. Pasa, amigo mío.
Él pasa por la puerta y Ochako cierra con suavidad. Deku se sienta en el sofá, y ella se sienta al lado de él, abrazándolo.
—¿cómo está Kacchan?
—Bien, creo que hoy está en patrullaje.
—¿Como héroe?
—Sabes que su alter ego es un héroe de baja categoría.
Izuku le mostró el anillo de su dedo a Ochako y esta sonrió divertida.
—¿Al fin se casaron?
—Al fin nos casamos. Fue algo pequeño, solo estabamos nosotros y la familia de Shoto más mi mamá y All Might. Hubieras visto la cara de Endevor.
—Debió haberte amado, obviamente. —bromeó la castaña. — estoy embarazada, de nuevo. . .
—Wow, felicidades.
Deku suspiró tras eso y le miró.
—¿Algún día testificarás?
—Lo lamento, no puedo ayudarte con eso. Para mi él. . . es lo más importante de todo junto a Mizuki. Son mi familia, la única que me queda además de ustedes.
Deku asintió sin más, cambiando el tema mientras se ponían al día.
Los meses pasaron y la vida en anonimato se hizo cada vez más presente.
Pero la vida no es de color rosa para nadie, ni si quiera para el héroe que estaba intentando volver a ser Katsuki. Enojados porque él se había salido de la organización de villanos, ellos atacaron. Pero atacaron a su hija, y Ochako la protegió con su vida, cubriendo con su cuerpo, el mortal ataque que la dejó moribunda, con un embarazo de seis meses. Bakugo estaba ardiendo en furia mientras los ojos de Ochako sólo querían cerrarse para el descanso eterno.
La ida al hospital fue tortuosa para ambos. Ochako presentaba pocos signos vitales, y no estaba respirando bien. Al llegar allá tuvieron que hacerle una cesárea de emergencia con el cual nació una saludable niña que nació antes de tiempo pero que estaría en incubadora.
La niña se salvó, pero Ochako no. El amor era tortuoso y ellos lo sabían. Los ultimos momentos de vida los pasó con su hija recién nacida en la cunita incubadora del lado, la pequeña Mizuki y el amor de su vida. Ochako estaba consciente, casi no podía hablar, y estaba viva realmente gracias a las máquinas.
Tomó la mano de Katsuki y acarició con suavidad el dorso, murmurando un suave "déjame ir, mi amor."
A él se le llenaron los ojos de lágrimas y asintió ante la última petición.
—No quiero que te vayas.
—A todos nos llega nuestro tiempo, mi amor. . . veré de nuevo a mi suegra favorita.
Mizuki estaba llorando en brazos del recién llegado Deku. Ochako extendió la otra mano y volvió a susurrar.
—Por favor. . . no dejes que se desvie. . . de nuevo.
—Quiero compartir mi vida contigo. No quiero a nadie más.
—Perdona mi amor. . . Te amo más que a mi vida.
Ochako cerró los ojos y no los abrió más. Katsuki entendió eso, el cuerpo de Ochako estaba desfalleciendo. Con dolor, desconectó el respirador, el suero y al final la morfina. Su respiración se hizo lenta y muy pausada hasta que finalmente, dejó de respirar y el monitor cardiaco dejó de sentir latidos.
Katsuki lloró y pronto descubrió lo que era la vida sin ella. No era igual que cuando él era villano y ella héroe, que no se veían todo el tiempo.
Ahora sólo tenía a sus dos hijas como regalo que su esposa le dio.
—Prometo ahora y para siempre, cuidarlas. . . o si no su madre tirará mis orejas. —susurró contra las niñas. La más afectada era Mizuki, la cual lloraba sin decir nada.
Katsuki entonces se prometió, ahora y siempre, que cuidaría el único legado que tenía en este mundo. No volvería a dejar que la gravedad se manchara con sangre.
