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Healing (Altered sequel)

Summary:

Desde los eventos con el Gran Tirano, Jay no ha podido hallar mucha paz. Desde pensamientos intrusivos por la mañana hasta pesadillas que lo abruman en la noche, el trauma de todo lo vivido sigue latente en él y parece que no se irá en ningún momento próximo.
Sin embargo, pronto deberá volver a su antigua vida. Deberá enfrentar el desafío de balancear su vida de ninja con el difícil camino de poder sanar y superar el trauma vivido.
Y eso incluye reparar su amistad con una persona a la que ni siquiera puede ver a la cara ahora.

[Posteado también en Wattpad]

Chapter 1: 1-La Invitación

Chapter Text

Jay había vuelto a su camerino luego de acabar el show de la tarde. Se sentó frente al tocador y se quedó ahí, mirando las cosas que tenía encima: las cosas de maquillaje desparramadas, una pequeña caja y un cuadro boca abajo con la evidente intención de tapar la foto que estuviera ahí.

Se miró al espejo un segundo, posando su vista en su ojo derecho. Ya no usaba el parche como antes, tenía una prótesis ocular que podía simular bien su ojo, aunque seguía sin ver absolutamente nada. Solo estaba ahí para cubrir lo poco que quedaba de su ojo real.

Sin duda no quería ir sin el parche, mostrando lo que solía ser su ojo.

Con esa prótesis y algo de maquillaje para cubrir la cicatriz que quedó de las intervenciones, era como si no hubiera pasado nada.

Jay quería que las cicatrices psicológicas fueran así de fáciles de ignorar y borrar.

Volteó al cuadro que tenía volteado y lo enderezó para ver la foto. Era su copia de la foto grupal que se tomaron los cinco, antes de que Lloyd creciera por el Té del Mañana.

Un pedazo de papel estaba dispuesto dentro del cuadro de tal manera que Cole estaba cubierto por él. Jay había querido cortarlo de la foto, pero no tuvo la fuerza para hacerlo, cosa que le molestaba.

¿Por qué era tan difícil solo romper la foto? ¿Romper todo lo que estaba relacionado a Cole? Seguía sin olvidar el daño que le hizo, pero aun así no era capaz de deshacerse completamente de él.

 

-Te odio… -musita Jay.

 

Intentó quitarse al ninja negro de la cabeza y posó su vista en el ninja blanco de la foto.

No importaba si habían pasado meses, Jay seguía sin poder perdonarse lo que le ocurrió. Estaba consciente que Zane se sacrificó, pero seguía pensando que no hubiera sido necesario si él no hubiera ayudado al Gran Tirano.

Meses y todas esas cosas seguían en su mente, atormentándole. Seguía viendo en sus sueños al Gran Tirano, las máquinas que usaron para intervenir su ojo y su espalda, a Cryptor.

Seguía viéndose con el visor y el traje de nindroid. Su imagen como uno de los peones del Gran Tirano seguía tan vívida como la primera noche que logró dormir en casa de sus padres, luego de huir después del funeral. Casi sentía que podía hablar con él cuando se hacía presente.

 

“Yo soy tú”

 

Ignorando otra vez sus pensamientos intrusivos, miró a Zane con atención, recordando lo que la concursante Kathy había dicho antes de enfrentarse al desafío otra vez.

 

-Los ninjas jamás se rinden, ¿eh, Zane? -dice mirando la foto, pasando su pulgar sobre Zane inconscientemente.

 

-El equipo te necesita más que nunca.

 

Jay se sobresaltó al oír esas palabras, bajó el cuadro otra vez y se puso de pie con rapidez, para observar el lugar en caso de que alguien se haya metido a su camerino.

Casi al instante vio a Lloyd saltar frente a él, asustándose.

 

-¡¿Cómo entraste aquí?! -pregunta sobresaltado Jay.

 

Llevaba meses sin hablar con nadie y ahora el ninja verde estaba justo frente a él.

 

-Soy un ninja, y tú -el rubio lo apunta con dos dedos, -tienes maquillaje en la cara.

 

Jay se apresuró en responder, -¡No es maquillaje, es corrector! Una antigua herramienta de los ninjas -dice, -¿Y cómo que equipo? Me niego a volver, mucho menos si está Cole ahí, no pienso estar en el mismo lugar que él otra vez, no después de todo-

 

-Jay -Lloyd le pone un mano en el hombro, haciendo que dejara de hablar para oír, -ella aún habla de ti -dice, refiriéndose a Nya.

 

De todo lo que podía decir, eso era justo lo que menos quería escuchar.

 

-Eso no me importa -dice con frialdad y aparta la mano de Lloyd de su hombro, -ya dije que no volveré, no pierdas tu tiempo conmigo.

 

Lloyd solo vio como Jay volvía a sentarse en su lugar, mientras intentaba pensar algo para seguir la conversación.

 

-Este no es tu lugar, Jay.

 

-Ahora lo es.

 

-Tú eres el maestro del rayo, no el maestro de la iluminación.

 

-No soy nada de eso, solo causé problemas.

 

-¿Aún sigues con eso?

 

-¡SÍ!

 

Jay se paró bruscamente de su asiento, llegando a botarlo por el impulso, para luego plantarse frente a Lloyd y mirarlo a los ojos. Su baja estatura no le aportaba para lucir intimidante, pero no hizo falta para hacer retroceder al ninja verde.

 

-No tienes ningún derecho a decir nada sobre si sigo con eso o no… No tienes idea por todo lo que he pasado… Te lo voy a repetir una vez más… No. Volveré.

 

Lloyd le miró, mientras se relamía los labios, para luego responder, -Bien… Lo siento… -retrocedió un poco, -De todos modos, sabes dónde encontrarme por cualquier cosa.

 

Jay siguió a la defensiva hasta que vio a Lloyd salir y solo ahí se relajó. Pronto pensó que quizás había exagerado y fue a la puerta para abrirla, con la esperanza de ver a Lloyd a lo lejos, llamarlo y disculparse.

Pero el pasillo estaba vacío, salvo por las cosas de utilería, percheros de ropa y demás.

Lloyd ya se había ido.

Jay suspiró pesadamente y volvió a cerrar la puerta. Caminó hasta su tocador y se sentó otra vez, a mirarse en el espejo mientras su mente iba a mil con tantos pensamientos distintos a la vez.

Finalmente decidió ir, pero solo a disculparse.

 

 


 

Ya anocheciendo, Jay iba camino a la Casa de Fideos del Señor Chen. Como equipo solían ir a ese lugar a comer y pasar el rato juntos, se había vuelto su lugar predeterminado de reunión.

Claro que no habían ido ahí desde hace meses, cuando se separaron luego del funeral de Zane.

O eso es lo que pensaba Jay, al menos él no había ido, ya que había rechazado e ignorado todo intento de comunicación con los otros. No podía decir nada del resto, quizás algunos sí se vieron durante esos meses, quizás Kai y Nya, dudaba mucho que esos hermanos se separaran.

Incluso Cole, él sabía cuanto amaba ese lugar, comía todo lo que podía hasta llenarse.

Pero intentó no pensar en él otra vez.

Jay empujó la puerta y entró al lugar. Dejó que la puerta se cerrara sola, mientras observaba el lugar en busca del rubio. Había mucha gente, casi todas las mesas estaban llenas, pero no veía al ninja verde.

 

-¡Hey, por aquí! -Jay escuchó y buscó con la mirada rápidamente, logrando ver a Lloyd de pie al otro lado del lugar.

 

Jay avanzó hasta la mesa donde estaba el ninja verde. Pensaba sentarse, disculparse, quizás hablar un poco y luego se iría.

Pero sus planes se vieron arruinados por la presencia de cierto individuo.

Jay se quedó de pie a un costado de la mesa. Lloyd seguía de pie en su lugar, sonriendo, para recibir a Jay. Y del otro lado de la mesa, estaba sentada la persona que menos quería ver Jay.

Cole.

 

Jay no se pudo contener, -¡¿Qué está haciendo él aquí?! -le exclama a Lloyd.

 

Lloyd abrió la boca, pero no alcanzó a decir absolutamente nada, ya que el ninja negro también habló:

 

-¡¿Lo llamaste también?!

 

-A los tres -responde Lloyd a Cole.

 

-¿No tuviste la decencia de decirme que este iba a estar aquí? -dice Jay.

 

-¿Este? -exclama Cole, indignado.

 

-No hables, desgraciado, estoy conversando con Lloyd.

 

-Chicos, por favor, no se pongan a discutir aquí -dice Lloyd.

 

Cole bufó y se cruzó de brazos, mientras miraba hacia otro lado. Lloyd y Jay siguieron de pie a un costado de la mesa para terminar de hablar.

 

-Yo vine porque creí que estaríamos a solas -empieza Jay otra vez, -si él va a estar aquí, no me quedaré.

 

-Solo falta que llegue Kai, ¿podrías hacer el esfuerzo de solo quedarte un rato? -le pide Lloyd.

 

-No, ya te dije que no quiero nada con ustedes.

 

-Ni siquiera sabes de qué quiero hablarles.

 

-¡No me interesa!

 

-Ay, si venías solo a quejarte, mejor te hubieras quedado donde sea que andas ahora -habla Cole.

 

-¡No te metas, zoquete!

 

-¡Ya, suficiente! -exclama Lloyd, -Lo único que hacen es molestar a la gente que está aquí -voltea a Jay, -te vas a quedar hasta que llegue Kai y hablemos, luego si quieres te vas, pero al menos quédate a oír.

 

Jay se quedó en silencio un momento y luego bufó, -Bien, como sea -dice él.

 

-Gracias -dice Lloyd y vuelve a sentarse en su lugar, frente a Cole.

 

Jay realmente no quería estar en el mismo lugar que Cole, pero no tenía de otra. Lo mínimo que podía hacer era no sentarse a su lado, por lo que decidió sentarse a un lado de Lloyd. Luego miró a cualquier lado menos al ninja negro.

La mesa se quedó en silencio, uno muy incómodo. Cole y Jay no cruzaban miradas y Lloyd sentía que estaba metido entre ambos. El ninja verde intentaba no sentirse incómodo, mirando la mesa, sus manos, tamborileando los dedos en la superficie lisa de la mesa.

Cole estaba cruzado de brazos, mirando la comida que pasaba por la cinta transportadora a su lado. Debía admitir que quería ver a Jay, pero las cosas empezaron muy tensas entre ellos. Podía encontrar algo de paz sabiendo que Jay estaba bien y ahí. Estuvo meses sin saber de él, preocupado de que estuviera sufriendo solo o de que pudiera hacer algo… peligroso.

Peor sería saber que lo hizo y él no pudo estar ahí para detenerlo.

Verlo ahí realmente le alivió la preocupación que fue cargando desde que lo perdió de vista entre la multitud el día del funeral.

Jay por otro lado estaba molesto. Primero Lloyd no le dijo que traería a los otros dos, no tenía ganas de verles las caras. Segundo, justo tuvo que ser Cole quien llegara primero, pero pensándolo bien era lo más obvio: Kai nunca era puntual. Todo eso le cambió totalmente los planes que tenía a un inicio y estaba bastante incómodo ahí compartiendo una mesa con su ex-equipo, en un silencio abrumador.

Pronto sus pensamientos intrusivos volvieron y empezó a sentir que estaban molestos con él. Bueno, Cole ya lo estaba, de eso estaba seguro. Pero Lloyd era otra cosa. Jamás había estado en malos términos con él y sentía que ahora, por su exageración, debía estar molesto con él. Miró de reojo y Lloyd estaba mirando hacia otro lado, en una posición casi como queriendo evitarlo.

O así lo sentía él.

No se dio cuenta cuando la ansiedad se empezó a acumular, pero luego sintió una presión en el pecho, que pronto podía convertirse en hiperventilación. Eso solo le causó más ansiedad, al no querer tener algún colapso en un lugar público, menos enfrente de ellos dos.

La voz de Lloyd lo trajo de vuelta a la realidad:

 

-¡Kai! ¡Por aquí!

 

Jay miró hacia su costado y vio a Lloyd de pie, moviendo su mano por sobre su cabeza para llamar la atención del ninja rojo.

Pronto el castaño llegó a la mesa y también se quedó helado al ver a los otros dos ahí.

 

-¿Cole? ¿Jay? -habla él, incrédulo.

 

Cole voltea a él un segundo y luego vuelve a mirar la comida, -Ya era hora -le dice.

 

-El niño nos engañó a todos -dice Jay.

 

Kai se quedó mirando a Jay un momento, -Aun así, me alegra verte por aquí, creí que jamás te vería otra vez -dice.

 

Jay se quedó un momento sin saber qué responder, al no estar esperando comentario de ese tipo, menos de Kai, -No planeaba venir al inicio, pero creo que tuve un cambio de planes -dice finalmente.

 

-Ya no usas parche.

 

-Es una prótesis ocular, sigo sin ver nada eso sí.

 

Kai asiente, -Bien -luego voltea a la comida y estira la mano para tomar algo, solo para ser frenado por Lloyd.

 

-Primero hablamos, luego comemos -dice el ninja verde y le aparta la mano.

 

Kai se sienta en seguida a un costado de Cole.

 

-¿Tienes idea de todo lo que me he tenido que aguantar? -dice Cole, -Llegas tarde.

 

-Que sea rápido -habla Kai.

 

Los tres automáticamente voltearon a ver a Lloyd.

 

-Yo sé que sin Zane todo es diferente -empieza el rubio, -pero tenemos que continuar… La razón por la que los cité es porque, tal vez, deberíamos añadir a alguien nuevo al equipo.

 

-¿Un nuevo ninja? -exclama Kai incrédulo.

 

-¡¿Estás loco?! -exclama Jay.

 

-¡Por favor, a Zane no se le reemplaza! -exclama Cole.

 

-Yo también lo quería -se apresura a decir Lloyd, -pero ya es tiempo de que nos importe el equipo.

 

-Tal vez sin Zane, no existe un equipo -dice Kai y se cruza de brazos.

 

Los otros tres se quedaron en silencio, cabizbajos y apenados, pensando en Zane. En especial Jay, que la culpa le seguía carcomiendo.

Se quedaron sin decir nada, hasta que un trío de tipos entró al lugar, llamando la atención de Jay. Tenían pinta de que venían a causar problemas, más que a comer, y efectivamente fue así, ya que fueron directamente a la caja registradora.

 

-No miren ahora, pero puede que haya problemas -dice Jay.

 

Los otros tres voltearon a observar, sin ninguna intención de intervenir, hasta que los tipos bloquearon la cinta transportadora al poner al cajero encima de ella.

 

-Bueno, ahora son nuestro problema – dice Cole y se pone de pie, -hazte a un lado, hombre -le dice a Kai, quien pronto se levanta para darle la pasada.

 

Los tres vieron a Cole ir donde los tipos y pronto lo siguieron sin vacilar. Se quedaron atrás de él, mientras Cole les hablaba.

Pronto todo derivó en una corta pelea, entre los tres tipos y Cole y Kai. Jay y Lloyd mantuvieron su distancia, viendo como se desarrollaba la pelea.

Jay aprovechó que ambos quedaron apartados.

 

-Oye, Lloyd, la razón por la que vine en un inicio era porque me quería disculpar -dice el colorín.

 

-¿Disculparte por qué? -pregunta Lloyd.

 

-Bueno, sentí que había sido muy duro cuando conversamos, no quería echarte así nada más.

 

Lloyd sonríe, -Está bien, Jay, no estoy molesto -dice él.

 

-¿De verdad?

 

-De verdad, quédate tranquilo.

 

Jay asiente, -Bien…

 

Lloyd le puso una mano en el hombro momentáneamente, hasta que Kai llamó su atención:

 

-¡Tras ellos! -exclama el de rojo.

 

Ambos vieron como los tres tipos salieron por la puerta trasera. Corrieron, uniéndose a Cole y Kai, para ir por ellos.

Pero al salir no había rastro de ellos.

 

-¿En dónde están? -habla Kai al aire.

 

Miraron a su alrededor y algo al fondo del lugar llamó la atención de los cuatro. Parecía un pequeño altar, con velas, incienso, un recipiente y una hoja de pergamino clavada en la pared con una cuchilla.

Los cuatro se acercaron a mirar y se quedaron helados al ver la imagen del pergamino.

Era Zane.

 

-Es Zane -dice Kai, incrédulo.

 

-¿Qué es lo que dice? -pregunta Cole.

 

Lloyd aparta a ambos y avanza para tomar el pergamino. Lo leyó rápidamente.

 

-Aquí dice… Que está vivo.

 

¿Vivo? No podía ser.

Los otros tres ninjas jadearon ante lo que dijo Lloyd. Jay se apresuró en hablar:

 

-¿Estás seguro de eso? -pregunta, apartando un poco a Kai para quedar cerca de Lloyd.

 

-Es lo que dice aquí -responde Lloyd.

 

-Esto parece una mala broma -dice Cole, -no me hace gracia para nada.

 

Kai aparta a Jay a su lugar de nuevo y ve el pequeño altar, -¿Eso será para nosotros? -pregunta apuntando el plato con cuatro galletas de la fortuna en él.

 

-¿Galletas de la fortuna? -Jay toma una, -Peculiares.

 

Kai toma una galleta también, después de Jay.

 

-¿Probamos? -pregunta Lloyd.

 

Cole ni siquiera esperó una respuesta, tomó una de las galletas, se la llevó a la boca y se la comió de un solo bocado, mascando varias veces al sentir que la galleta tenía una textura extraña.

Los otros tres le miraron sorprendidos.

 

-Sí sabes que la fortuna está dentro, ¿no? -le pregunta Kai, abriendo su galleta para mostrar el papel que había dentro.

 

Cole traga, -Ah, así que por eso se llaman así.

 

-¿De verdad no sabías-Kai suspira, -Olvídalo.

 

Lloyd abrió su galleta y le dio una leída rápida al papel, -Escuchen esto -dice él, -El Maestro Chen los ha invitado en persona a participar en su Torneo de los Elementos -lee.

 

-Un momento -habla Cole, -¿Estás diciendo que el Señor Chen, el mismo tipo que llena mi barriga con deliciosos fideos, es en realidad el Maestro Chen?

 

Kai vio su papel, -La discreción es de gran importancia, no lo cuenten o sufrirán las consecuencias -lee él.

 

-Si quieren volver a ver a su amigo, vayan al puerto a medianoche y dejen sus armas en casa -lee Jay y luego ve al resto, para luego sobresaltarse cuando el papel se deshizo en su mano con una pequeña explosión.

 

Luego le siguió el papel de Kai y el de Lloyd, sucesivamente, de la misma manera. Al instante, los tres voltearon a Cole, sabiendo que este se había tragado el papel junto con la galleta.

Cole en seguida supo lo que pasaría y al segundo sintió como si le hubieran golpeado el estómago desde dentro. Exclamó y se llevó las manos a su abdomen, para luego eructar.

 

-Ay, al menos sé que estoy invitado -dice Cole, haciendo reír a los otros, incluyendo a Jay.

 

Una vez que Lloyd dejó de reír, habló, -No creerán…

 

-Podría ser una trampa -habla Kai.

 

Jay se apresuró a hablar, -¡¿Pero y qué tal si no?! ¿Qué tal si en verdad está vivo?

 

Jay realmente necesitaba que ese fuera el caso. Estuvo meses culpándose por lo que le sucedió a Zane, esto podía cambiar todo. No solo podría tener la tranquilidad de que su amigo volvería con ellos, sino que podría disculparse con él y no solo con su estatua y su recuerdo.

Zane merecía oír esa disculpa, aunque no la aceptara.

 

-Tenemos que ir, al menos para estar seguros del todo -finaliza Jay.

 

Lloyd mira la hoja de nuevo, -Torneo de los Elementos -dice al aire, -creo que este Maestro Chen hace más que fideos.

 

-Olvídate de reclutar al nuevo ninja, vamos a buscar al antiguo -dice Kai.

 

-Entonces nos veremos a medianoche en el puerto -dice Lloyd, -lleven lo esencial y recuerden lo que decía en los papelitos.

 

Los otros tres asienten y luego vuelven a entrar al restaurante, para luego salir hacia la calle e irse cada uno por su lado para buscar sus cosas. Kai y Lloyd se despidieron y se fueron por caminos opuestos.

Solo Cole y Jay se quedaron ahí.

Jay no volteó a Cole. Metió sus manos a los bolsillos, buscando monedas para tomar un autobús e irse a casa de sus padres, ahí es donde tenía sus cosas. Al notar que Cole no se movía, más presión sentía Jay, no tenía ganas de hablarle, mucho menos estando a solas.

Cole por su parte se quedó mirando a Jay lo más disimulado que pudo. Quería hablarle, pero no sabía qué decir. Tantos meses sin verse y lo primero que hicieron fue pelear. No es lo que él hubiera querido, pero se puso a la defensiva sin querer al notar que Jay estaba así también.

 

“Que contagiosas son las emociones” piensa él.

 

Quizás si empezaba por disculparse o algo…

Justo cuando tomó el valor de decirle algo, Jay caminó, dándole la espalda, y se alejó. Cole se relamió los labios, quedándose con las palabras en la boca. Luego solo le vio alejarse hasta que lo perdió de vista.

Al menos sabía que él volvería luego, él volvería esta vez.

Suspiró y emprendió su camino, buscando monedas también para tomar el autobús para ir a buscar sus cosas.

 


 

Medianoche y, uno a uno, los cuatro llegaron al puerto.

El primero en llegar fue Lloyd y esperó a la entrada para asegurarse de que los otros tres llegarían.

Sorprendentemente, Kai fue el segundo en llegar, vistiendo el primer traje ninja que tuvo.

 

-¿Qué tal, rubio? Parece que llegué a buena hora -habla Kai.

 

Lloyd ríe, -Me sorprende -admite él, -pero no me acostumbraré.

 

Kai ríe esta vez, -Bueno, hice mi esfuerzo.

 

-Veo que ese traje se conserva bien aún.

 

-Ah, sí… Un poco desgastado, pero nada grave, relativamente sigue en buen estado.

 

Lloyd asiente y luego mira a su alrededor, -Faltan dos.

 

-Y el par tenía que ser.

 

A los minutos, Cole se apareció por ahí, vistiendo el traje que usaban para montar en sus dragones. Apenas vio a los otros dos, se acercó a paso acelerado.

 

-Domador de dragones -dice Kai al verlo y Cole solo se limita a sonreír y negar con la cabeza.

 

-Había olvidado que existía ese traje, casi nunca lo usaron -dice Lloyd.

 

-Sí, era momento de sacarlo, merece ser usado -dice Cole.

 

-Ahora solo falta Jay -dice el ninja verde.

 

-¿Realmente crees que venga? -dice Kai, -Siento que empezamos el reencuentro con el pie izquierdo y estoy seguro que es capaz de evitarnos otra vez.

 

-Él va a venir -dice Cole con seguridad.

 

-Espero tengas razón.

 

Las dudas de Kai se desvanecieron casi al instante, cuando vieron que Jay se acercaba a ellos. El brillo de la armadura del traje Zen que usaba llamó la atención de ellos antes de que el chico llegara al grupo.

 

-Que bueno es verte aquí -dice Kai con una sonrisa. Los otros dos también lo recibieron sonriendo.

 

-Si Zane está vivo, tenía que venir sí o sí -dice Jay.

 

-A partir de ahora somos un equipo otra vez -dice Lloyd, -y tenemos que estar todos juntos, cuidando nuestras espaldas, no sabemos con qué nos encontraremos y tenemos que llegar todos hasta el final o hasta que encontremos a Zane.

 

-Quién diría que tendríamos una aventura otra vez -dice Kai, -no lo hubiera imaginado, mucho menos por Zane.

 

-Solo por él estoy aquí -dice Jay.

 

Cole miraba de reojo a Jay otra vez. Definitivamente los cuatro no se separarían otra vez, esta era una buena oportunidad para poder hablar otra vez con él.

 

Lloyd volteó al muelle, -Será mejor que vayamos, en cualquier momento podría pasar algo respecto a este llamado al torneo y no nos lo podemos perder -dice.

 

Lloyd avanzó hasta el muelle, con Kai detrás de él. Cole los vio alejarse y luego volteó a Jay. Otra vez no tuvo el tiempo de hablar, al notar que el ninja azul ya estaba caminando, detrás de los otros.

Cole suspiró, iba a ser más difícil de lo que pensaba. Pero era lógico, no es que todo lo que sucedió hace meses fuera algo suave. De alguna u otra manera lograría hablar con Jay, pero quizás hoy no.

Tomó el bolso que había dejado a su lado y caminó, apresurado para alcanzar a su equipo.

Ahora los cuatro estaban listos para empezar su búsqueda y traer a su amigo de vuelta.