Work Text:
La sensación no debería ser desconcertante, pero lo es. No es como si él nunca hubiera dormido cerca de otra persona, demonios, la mayoría del tiempo el cuarto de los hombres es básicamente una pila de perros y siempre está en contacto con alguna mano, una pierna, Chopper en su cara o algo peor. A todos les reconforta saber que no están solos. Pero esto es diferente.
Sus pechos se presionan contra su espalda y sus piernas se enredan entre sí. Su respiración en su oreja enfatiza el hecho de que, aun sin tacones y dos años después, es 7 centímetros más alta que él. Y si ese tipo de mierda realmente lo molestara, no sólo sería patético, sino que nunca se habrían vuelto cercanos en primer lugar. Pero aún así no puede relajarse.
Las manos de Robin —las reales— lo rodean desde atrás y descansan en su pecho, lo jalan hacia ella y todo su cuerpo se curva para acunarlo. Zoro está envuelto por Robin. Olfato, tacto, oído. Y el hilo de consciencia obstinada que lo mantiene despierto está flaqueando. La lucha es ridícula y no puede evitar expresar su irritación en voz alta.
—Se supone que esto es relajante, ¿sabes?—. La voz de Robin suena somnolienta. Zoro gruñe y no está seguro si es a ella o a la situación misma.
—Si estás realmente incómodo me apartare—, Robin comenzó a alejarse de él, hasta que sostuvo sus manos donde estaban.
—No— Zoro trató de tirar de sus manos para que Robin volviera a su posición original. El silencio se prolongó por un rato, hasta que Zoro habló. —Harás que me duerma... realmente profundo.
—¿No es el propósito de esto?
—No puedo, el enemigo puede aparecer en cualquier momento. —Su voz estaba perdiendo volumen.
—Nos encargaremos de ellos —Robin lo abrazó un poco más fuerte y dejó un suave beso en su hombro desnudo—. Además, si realmente sientes una amenaza que no podamos manejar no hay manera que no reacciones. Duerme.
—No —Su voz era apenas un murmullo y ya no había rastro de la tensión anterior.
—¿Te gustaría una historia o una canción? —Zoro gruñó mientras Robin suspiraba en su cuello—. Tal vez no soy muy buena en esto. Debería llamar a Chopper… o Sanji.
—Jodete.
—Mmmm, Sí. Eso podría funcionar. Aliviaría la tensión y podríamos relajarnos. Si tan sólo no tuviéramos tanto sueño.
Sin poder evitarlo Zoro soltó una carcajada ronca. La mujer tenía razón podían cuidar de sí mismos. No serían una tripulación exitosa en el Nuevo Mundo si no fueran capaces de cargar su propio peso y apoyarse cuando lo necesiten.
Entonces Zoro finalmente cedió al cansancio exacerbado por la fiebre alta; a la seguridad que proporcionaba el tacto del cuerpo alto y cálido que lo rodeaba y los dedos largos que pasaban por su cabello sudoroso.
En un último pensamiento tambaleante Zoro admitió que dormir en esta posición era de hecho agradable. Y que no le importaría hacerlo de nuevo. Después de todo, si los suaves ronquidos en su oreja eran una indicación, Robin parecía disfrutarlo también.
