Actions

Work Header

Familia

Notes:

Día seis del Shipping Week PokéCueva Edition.

Work Text:

Sábado

“Complejo de apartamentos Monte Quena”, leer ese cartel le llenaba de nostalgia, como si muchas vivencias volvían a su mente recordándole donde había empezado su viaje, había pasado tiempo desde que los había visitado, pero ahora un halo de nerviosismo se apoderaba de él, porque esta vez Mewtwo no venía solo.

La mano de su pareja la sintió más cálida de lo usual, quién quiso acompañarlo al notarlo algo decaído. Nyuu no sabía mucho sobre su otra familia; sólo supo que eran otros pokémon que fue encontrando en su camino y al parecer eran muchos.

No entendía muy bien por que su pareja mantenía muchas cosas en secreto, pero lograba percibir ese sentimiento que le molestaba.

—¿Por qué estás nervioso? —preguntó Nyuu haciendo que le mirara de frente tomando su otra mano.

—No los he visto en mucho tiempo, no sé como van a reaccionar al verte.

Mewtwo no veía como explicarles que estaba en una relación, los conocía muy bien, pero no lograba pensar como la verían, sintiendo que todo podría salir mal. Evitar situaciones incómodas era su máxima prioridad, sin embargo, muchas cosas le desfavorecían. Entre ellos, una chica de clase charizard con mucho carácter.

—Saldrá bien —la escuchó decir, desconocía si se lo decía a sí misma o no.

Sintió su agarre más fuerte, dirigiéndose a la entrada del edificio para buscar el departamento número 369.

 

No estaba seguro de querer golpear esa puerta, Nyuu se aferró más a su brazo como una forma silenciosa de darle apoyo. «Nada puede salir mal», pensó tomando el valor para dar tres golpes a la puerta. Creyeron haber escuchado a alguien quejarse dando unos fuertes pasos.

Entonces, se abrió una pequeña brecha.

—¿Mande? —vieron un ojo de un color negro intenso entre los cabellos naranja y tez morena.

Ésta examinó a los visitantes, cualquiera pensaría que, al ver la similitud, se tratarían de hermanos o gemelos, pero la chica sabía que no tenían lazos de ese tipo. Especialmente se fijó en Mewtwo, lo reconocería en cualquier circunstancia.

Acto seguido cerró la puerta y ellos oyeron el ruido de un montón de cerraduras antes de volver a abrirse de par en par.

—¡Hey-hey! Mira quien se asoma por aquí. —Dijo una mujer con un cuerpo bastante atlético dejando su abdomen al descubierto con ropas deportivas de colores cálidos—. ¡Chicos, Aniki nos fue a visitar!

—¿Aniki? —murmuró Nyuu jurando que había oído ese término antes.

—Ya dije que no me llamen así —contestó mientras pasaba por el umbral de la puerta.

Luego todos se dieron cuenta de la presencia de Nyuu. La charizard la miró con mucha desconfianza.

—¿Y ella quién es?

Nyuu juraba que ellos la iban a matar con la mirada, pero recordó que debía mantenerse serena.

—Es mi pareja. —Respondió él aún sosteniendo su mano.

Uno de ellos escupió su bebida al escuchar esas “fuertes declaraciones”; parpadearon unos segundos con una mirada de incredulidad, el trio conocía bien a Mewtwo y una de las últimas cosas que esperarían de él sería sentar cabeza en el sentido romántico, por dentro estaban riendo a pesar de que intentaran mantener la seriedad.

Vieron que el chico no cambiaba su expresión, dándoles a entender que estaba hablando muy en serio.

—Entonces no es una broma... —habló un chico de cabello verde con mechones rosas que también presentaba marcas en su cuerpo.

—Obvio no —respondió Mewtwo.

Nyuu sintió un escalofrío al darse cuenta de la tensión que se creó en el ambiente, entonces, sintió uno de los brazos de su acompañante casi en forma protectora sobre su hombro.

—¿Desde cuándo? —preguntó la charizard.

—Tres meses.

Mewtwo vio como los tres intentaban procesar aquella información, sabían que él había conocido a una chica, pero realmente la información que éste les dio fue tan poca que podían imaginar cualquier cosa. Nyuu de alguna forma concluyó que su novio era reservado incluso con su familia.

Pero algo en el ambiente le seguía inquietando, y al parecer la otra chica lo sabía.

—¡¿Qué clase de personaje eres, Aniki?! —El rugido de la “chica lagartija” hizo que expulsara algo de fuego de su boca—. ¡Casi dejamos a nuestra invitada sin comer!

Ella tomó su mano y la dirigió hasta el sillón, Mewtwo sabía que fue un movimiento para evitar otra situación incómoda, él prefirió seguirlas en silencio.

—¡Y ustedes dos! —Apuntó a los otros dos—. ¡Vayan a comprar más cosas!

Los demás sabían que discutir con ella era una perdida de tiempo, su clase era demasiado terco como para dar un brazo a torcer y salieron en silencio, aunque tuvieran que bajar un par de escaleras.

Nyuu miraba a su alrededor, llegando hasta una foto que llegó a llamar su atención. Era una fotografía grupal, donde pudo ver a un Mewtwo más joven siendo molestado por un señor de cabello rosa junto a varios pokémon, además notaba el letrero que decía “inauguración”.

Los presentes se dieron cuenta de eso y la charizard decidió tomarlo para mostrársela más a detalle.

—Esa foto fue tomada hace… ¿quince años? —comentó.

—Mewtwo tenía el cabello corto.

—Aniki tenía estilo, ¿no? —añadió.

Esa palabra seguía llamando su curiosidad, porque insistía que lo había oído en otra parte y no en algo bueno. Mewtwo movía su pierna agitada, le inquietaba algo y estaba segura de que su pasado tenía mucho que ver.

—Aniki tenía dieciséis cuando nos fue encontrando a todos.

Ella recordaba que él había huido de su casa adoptiva, pero no sabía por cuánto tiempo estuvo viviendo por su cuenta.

—Fueron dos años viviendo en las calles… bueno, tres quizá. —Masculló.

—Te veías bien en sudadera sin mangas —comentó Nyuu.

Mewtwo se levantó y se dirigió al balcón para que esos halagos dejaran avergonzarle. Se había dejado crecer el cabello para olvidar parte del pasado y había descuidado un poco su masa muscular. Tomó nota de corregir eso, por supuesto, no iba a reconocer que lo hacía por ella.

Su compañera pronto salió también, dejando a la mewtwo con todas las fotos.

—Aún no se lo dices, ¿no es así?

—¿Y por qué debería? —respondió.

—Ella no tardara en darse cuenta, Aniki. Tal vez se vea ingenua, mas no es estúpida. —Formó una sonrisa de oreja a oreja—. No se ve mala chica, espero te haga feliz.

Entonces, escucharon un suspiro de asombro, Mewtwo se preparó mentalmente para lo que venía, y tampoco podía pretender que iba a ocultarlo para siempre.

—Te lo dije —murmuró.

—¡Claro! “Aniki” lo escuchaba mucho entre pandilleros, huiste de tu casa y viviste mucho tiempo por tu cuenta en las calles… Lo que significa que… —Mewtwo sintió un escalofrío al verla deducirlo—. ¿Fuiste un pandillero?

La charizard pudo ver la tensión entre esos dos, pero no la veía decepcionada, más bien, parecía bastante preocupada.

—No puedo negarlo. Tampoco puedo estar orgulloso de eso…

—Entonces… ¿lo del teatro era mentira o...? —preguntó.

—Eso sí pasó, fue lo que desencadenó todo.

La charizard supo que era un buen momento para aclarar esa parte.

—Para que te hagas una idea, Mewtwo era ese adolescente que culpaba a la sociedad de sus problemas y decía que no era una fase. —Nyuu había visto ese tipo de chicos antes y tener una imagen de Mewtwo siendo así la hizo reír—. Hasta que llegó el viejo Mew y nos opalizó a todos, tomó a Mewtwo del brazo y le dijo “tú vendrás conmigo”, a nosotros nos llevó arrastrando con su poder psíquico.

Mewtwo quería que se lo tragara la tierra, recordar algo así era como herir su orgullo. Él reconocía que la mayoría pudo tener un pasado de adolescente idiota, pero le seguía molestando tener que reconocer que si se había portado como un estúpido. Pero también estaba agradecido que lo hubiesen sacado de ese bajo mundo por mucho que le desagradara quién lo hizo.

Y admitía que era un mundo que no desearía que Nyuu hubiese conocido tan de cerca.

—Tienes todo el derecho de estar enojada por no contártelo —dijo colocando una mano en su nuca como si ese tema aún fuera incómodo.

Ella terminó haciendo un gesto de negación.

—No es algo de qué avergonzarse. Tuviste que criar a muchos chicos por tu cuenta, no todos pueden lograrlo… he visto pandillas donde han terminado matándose unos a otros, o terminan en la droga… Me hace sentir aliviada que ustedes hayan podido tener una segunda oportunidad en la vida... —Luego pareció fruncir el ceño—. Aunque es extraño que no haya registro de ti en los archivos…

Ambos parecieron sudar frío.

—Sobre eso…

—Ese viejo idiota y corrupto...

Esos murmullos llamaron su atención.

—¿Dijeron algo? —preguntó Nyuu.

Se sobresaltaron.

—Quizá se perdieron con el tiempo, el papel es muy frágil, ¿no? —Mewtwo hizo señal de que era hora de cambiar el tema—. Me pregunto por qué aún no llegan, ya tengo hambre.

Escucharon la puerta abrirse con dos chicos apenas respirando con algunas bolsas. El chico de clase Venusaur fue automáticamente a la cocina, diciendo que no podían negarse a su cocina ya que era el que mejor cocinaba de esa casa.

El resto del día continuó como estaba previsto, Mewtwo terminó relajándose al notar como todos parecían llevarse bien, aunque el blastoise intento mostrarle a Nyuu su colección de armas cuya procedencia era dudosa además de ofrecerse a explotar algo si alguien llegara a molestarla.

Afortunadamente no pasó a mayores y todos terminaron dándole la aprobación que él esperaba.

Pronto tuvieron que irse, así que se despidieron y prometieron volver si coincidían los horarios.

Entonces, la charizard al cerrar la puerta empezó a reír mirando su teléfono.

—¿Qué estas maquinando, Chari? —preguntó el venusaur.

—Miren lo que tengo... —mostró su teléfono y sus dos compañeros casi se atragantan con sus bebidas—. Lo voy a compartir en el grupo de Chatotpp.

Ellos vieron la foto, al parecer Mewtwo y su pareja se habían quedado solos cuando el trio fue a la cocina, por alguna razón Chari volvió a la sala encontrándolos con las frentes unidas y tomados de las manos. Por supuesto, no desaprovecho la oportunidad tomando en silencio una fotografía.

En unos minutos todo el complejo se había enterado de las recientes novedades.

 

Mewtwo entró a una peluquería ignorando la cantidad insana de mensajes de todos sus excompañeros felicitándole por haber conseguido pareja, porque hablando del diablo, quería darle una sorpresa cuando la vaya a visitar.