Actions

Work Header

Juntos Siempre.

Summary:

—No te atrevas a dejarme— susurró el rubio sobre los labios del moreno. Harry sonrió suavemente.
—Vamos a estar juntos pase lo que pase.
Draco suspiró y envolvió sus brazos alrededor de su cuello, casi derritiéndose entre los brazos del otro.
—¿Promesa?
Harry le correspondió el abrazo, aspirando el aroma de su cabello.
—Promesa.

Notes:

Ésta es mi primera vez publicando en esta plataforma y mi primera obra, espero les guste y la disfruten:).
No duden en señalarme cualquier error que encuentren y comentarme que les parece:).

Work Text:

Draco se acercó a Hermione con la respiración agitada, ella venía tomada de la mano de Ron y ambos tenían una mirada llena de preocupación.

— ¿Saben dónde está Harry?— preguntó una vez que estuvo cerca de ellos. Las personas seguían corriendo a su alrededor, llorando y lamentándose por todas las personas fallecidas. Carajo, incluso Ron se veía a punto de colapsar.

Ella negó.

—Estuvo con nosotros en el salón y luego desapareció, lo estábamos buscando.

Draco miró a Ron y sintió una punzada de culpa, había visto como el hermano mayor del pelirrojo caía y aunque le hubiera gustado hacer algo para salvarlo, se encontraba demasiado lejos y luchando para salvar su propia vida. Sin pensarlo rodeó al otro con sus brazos, dándole un suave apretón, sintiendo su corazón romperse al escucharlo sollozar sobre su hombro.

—Lo siento mucho, Ron— susurró cerrando los ojos, Hermione los abrazó también y permanecieron así por unos minutos para luego separarse y mirar alrededor. —Necesito saber que Harry está bien.

—A lo mejor Snape está con él— dijo Ron en un murmullo, limpiando sus ojos con su manga.

Draco negó.

—Snape está con Remus en el salón, lo estaba ayudando a curar una herida.

— ¡Harry!

Ambos hombres giraron hacia donde Hermione había gritado y el rubio dejó escapar un suspiro de alivio al verlo ileso. Ella no perdió tiempo en correr a abrazarlo con fuerza, soltando un sollozo. Harry le correspondió el abrazo con algo de debilidad antes de separarse para abrazar con fuerza a Ron, los mejores amigos se quedaron así por un momento sin decir nada, el silencio siendo roto por los sollozos bajos que soltaba el pelirrojo mientras se aferraba al de lentes.

—Lo siento, Ron— dijo Harry separándose de él, con los ojos llenos de lágrimas. El otro asintió y volvió a tomar la mano de su novia, como si ella le diera fuerzas para seguir de pie. Draco abrazó a Harry con fuerza, ocultando su rostro en su cuello y soltando un suspiro cuando el otro lo abrazó con igual de fuerza.

— ¿Dónde estabas? Me tenías jodidamente preocupado— murmuró el rubio, Harry no contestó.

Draco y Harry habían sido enemigos al principio, repudiándose todo el tiempo, queriendo ser mejor que el otro pero luego de que el rubio tuviera que ser refugiado por la Orden cuando Voldemort se dio cuenta de su traición, las cosas mejoraron para ellos al punto de volverse inseparables. A Draco le costó más trabajo aceptar sus sentimientos hacia el otro pero estaba completamente agradecido de haberlo hecho, pues estar entre sus brazos era la mejor cosa que podía existir en el mundo. Por eso estaba tan aterrado de dejar a Harry solo por un momento, expuesto a ser lastimado.

— ¿Estás bien?— preguntó el de ojos verdes, pasando sus manos por sus costados en una suave caricia.

—Estoy bien, ¿cómo estás tú?— respondió Draco separándose un poco de él para poder ver sus ojos. Con sus dedos quitó un poco de suciedad que había en su rostro, Harry no quitaba sus ojos de su rostro.

— ¿Tus padres?— murmuró y notó que Draco se tensaba suavemente.

El rubio se encogió de hombros, evitando contestar.

—Harry, ¿dónde estabas? ¡Todo mundo te está buscando!— interrumpió Hermione acercándose a ellos y mirando alrededor. Harry suspiró.

—Tengo que ir al bosque.

Los otros tres giraron sus cabezas y lo miraron como si le hubiera crecido otra cabeza, ella fue la primera en negarse.

— ¡Claro que no! No puedes hacer eso— dijo estirando su mano para tomar la del joven, Ron asintió a las palabras de su novia.

—No caigas en su juego.

—No puedo permitir que más personas mueran por mí— susurró y entonces percibió que Draco se estremecía entre sus brazos, se apresuró a abrazarlo nuevamente, dejando su rostro en su cuello. —Entiéndeme.

Draco lo abrazó de vuelta.

—No quiero que lo hagas— susurró de vuelta el rubio y enterró su rostro en su hombro, sintiendo su corazón latir con fuerza ante la posibilidad de perder a la persona que más amaba.

—Voy a estar bien.

—Harry— habló Hermione y ambos tuvieron que separarse contra su voluntad pero se tomaron de las manos al instante, deseando no separarse. Harry suspiró y pareció ordenar sus pensamientos antes de hablar.

—Snape me ayudó a entender muchas cosas, necesito hacer esto para finalizarlo— dijo y apretó suavemente la mano de Draco, dándole una mirada cariñosa. —Y entonces ser felices.

Ron asintió.

—Iremos contigo— dijo ella al borde de las lágrimas y Draco asintió, abriendo la boca para decir algo pero Harry negó.

—Necesito hacerlo solo. Permanezcan aquí ayudando a las personas que lo necesitan. Volveré pronto.

Draco lo soltó para que Harry pudiera despedirse de sus amigos y no pudo evitar sentir como si fuera una despedida definitiva, como si Harry fuera directo a su muerte. Iba a enfrentarse a Voldemort, la persona que lo quería muerto por arruinar los planes, aquél que estaba completamente dispuesto a desaparecer al Niño que sobrevivió aquella noche. Una vez más algo apretó su pecho y se obligó a calmarse, sabiendo que Harry volvería sano y salvo, con la noticia de que Voldemort habría muerto.

—Draco— se giró ante la voz de su novio y no pudo evitar que sus ojos se cristalizaran. —No llores, amor.

Draco odiaba que Harry lo llamara así frente a los demás. Sin embargo, hoy no quería dejar de escucharlo llamarlo así.

—Mierda, Potter— susurró abrazándolo con fuerza. El de lentes besó su cuello con suavidad en respuesta. —No quiero.

—Te amo, te amo— murmuró el de cabello negro, apretando sus brazos alrededor de su cintura. Draco ahogó un sollozo.

—Yo te amo más, mucho más— dijo y separó su rostro de su cuello para besarlo con suavidad varias veces. Harry se echó para atrás después de unos minutos, con el rostro lleno de tristeza.

—Cuídate mucho, ¿sí? O me voy a enojar— le dijo al rubio con una sonrisa triste. El rubio asintió y se permitió acariciar su cabello una vez más.

—Te amo.

Harry lo soltó completamente y después de dirigirles una última mirada comenzó a caminar hacia la salida, Draco intentó tragar el nudo en su garganta, no podía dejarlo ir así.

— ¡Harry!— gritó corriendo hacia él. El mencionado se giró justo a tiempo para poder sostenerlo en sus brazos cuando el otro se abalanzó a abrazarlo, ambos soltando silenciosas lágrimas. —No te atrevas a dejarme— susurró el rubio sobre los labios del moreno. Harry sonrió suavemente.

—Vamos a estar juntos pase lo que pase.

Draco suspiró y envolvió nuevamente sus brazos alrededor de su cuello, casi derritiéndose entre los brazos del otro.

— ¿Promesa?

Harry le correspondió el abrazo, aspirando el aroma de su cabello.

—Promesa.

♦ ♦ ♦.

Ya había pasado un rato desde que Harry se había marchado y Draco no se movía del lugar donde se sentó, miraba alrededor a todas las personas heridas y a las personas tendidas en el suelo que lamentablemente habían perdido la vida en esa batalla. A lo lejos estaba Hermione con la familia de Ron, velando el cuerpo del hermano mayor del pelirrojo. Snape miraba por la ventana más cercana, las manos apretadas en puños y Draco tenía el deseo de ir a preguntarle qué era eso tan importante que le comunicó a Harry para que éste tomara la decisión de ir a enfrentar a Voldemort.

— ¿No quieres tomar algo?— la voz suave sacó al rubio de sus pensamientos y le dedicó una breve mirada a la taza que Luna le ofrecía, su estómago se revolvió.

—Así estoy bien.

Ella no pareció molestarse ante su rechazo y decidió sentarse a su lado, mirando todo lo que tenían delante.

—Me alegra que estés con Harry— comenzó a decir ella en voz baja y Draco trató de no removerse incómodo. No le gustaba hablar de su relación con Harry con los demás, pues sentía que todavía lo juzgaban por los actos que cometió con anterioridad, sin contar que, nunca había tenido una buena relación con la chica y tampoco estaba interesado en hacerlo, la razón por la que había comenzado a hablar con Hermione y Ron era por el tiempo que pasaron juntos, y gracias a eso pudo conocerlos mejor, además que eran personas cercanas a la pareja que quería en su vida. —Se ven felices.

Decidió darle una sonrisa débil y recargó su cabeza sobre su mano, soltando un bajo suspiro. Permanecieron en silencio por un rato antes de que Neville comenzara a caminar con rapidez a las puertas del salón, todos lo miraron con extrañeza.
— ¡Ahí viene el Señor Oscuro!— gritó y salió corriendo por el pasillo, todos dudaron un segundo en reaccionar antes de levantarse y seguirlo.

Hermione y Ron corrieron hacia él y ella no dudó en tomar su mano para salir. ¿Qué sucedió Harry?, pensó el rubio con desesperación mientras salían.

Por el largo pasillo venía todo el ejército de mortífagos del Señor Oscuro, encabezados por el mismísimo Voldemort. Sus padres venían hasta adelante y el rubio pudo notar como ella hacía una mueca al darse cuenta de que venía tomado de la mano de Hermione.

—Neville, ¿a quién viene cargando Hagrid?— preguntó Ginny, que se encontraba justo detrás del joven, acompañada de su papá. —Neville— repitió ella con la voz temblorosa.

Draco llevó su mirada hasta Hagrid y sintió que su corazón se detenía. No, no, no.

— ¡Harry Potter está muerto!— gritó Voldemort, abriendo los brazos y sonriendo de una manera maníaca.

No, no puede ser cierto. Draco sintió sus piernas temblorosas y no pudo seguir caminando, Hermione sollozó a su lado y fue cuando se dio cuenta que sus ojos no le mentían, Harry estaba muerto en los brazos de Hagrid. Escuchó el grito de Ginny a lo lejos y la voz del Señor Oscuro responderle con brusquedad, las risas de los mortífagos y los sollozos de los estudiantes de Hogwarts. Cayó de rodillas en silencio mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y los recuerdos se agolpaban en su mente, la primera vez que se vieron, sus peleas estúpidas, su primer abrazo, el primer beso, la primera noche juntos. Esto es un error, había dicho él mientras su cabeza reposaba sobre el pecho del otro, los dedos de Harry acariciando su espalda con suavidad. Pudo sentir como el otro se sacudía levemente al reír. Deja de preocuparte, Malfoy, había respondido para luego tomar su barbilla y besarlo con fuerza.

—Únanse a nosotros y vivirán— dijo el Señor Oscuro mirando alrededor, sintiendo satisfacción al ver sus rostros desolados. Draco apretó los dientes e hizo amago de levantarse contra él pero unas manos lo detuvieron antes de que todos se dieran cuenta de su desplante, miró hacia la derecha para encontrarse con los ojos rojos de Ron, éste negó al encontrarse con su mirada y sintió una punzada de culpa. Estaba demasiado ido en sus pensamientos como para siquiera darse cuenta de que no era la única persona que sufría, el mismo Hagrid se veía a punto de colapsar y Draco entendió lo horrible que debió ser para él ver morir al niño que más quería, su más grande amigo.

Debí ir contigo, pensó agotado y no le quedó más remedio que recargarse en el cuerpo del pelirrojo, a su otro lado Hermione apretó su mano mientras intentaba detener el llanto.

—Draco— el rubio levantó la mirada al escuchar la voz de su madre y se dio cuenta que todo el mundo lo miraba, ella tenía una mirada de tristeza que trataba de disimular, su padre lo miraba con dureza mientras que su tía con desprecio, en cambio, Voldemort lo miraba con diversión. —Ven aquí— dijo su madre estirando una mano hacia él.

—Ven, Draco— espetó su padre dándole una mirada exasperada.

Estamos esperando, articuló su tía, sonriendo de una manera sádica. Draco cerró los ojos.

— ¿Qué va a pasar con nosotros en la guerra? — preguntó el rubio con su cabeza reposada sobre el hombro de Harry. Éste suspiró.

— ¿A qué te refieres?

Draco rodó los ojos.

—Ya sabes quién te quiere muerto— dijo con amargura, Harry rió entre dientes.

—Yo no tengo la culpa de ser "El niño que vivió" — respondió con una sonrisa en los labios y Draco no pudo evitar el deseo que le nació en el pecho de querer besarlo hasta que le dolieran los labios. —No te preocupes por eso, ya veremos qué pasa.

El rubio levantó la cabeza para verlo, enamorándose un poco más de sus ojos verdes, su cabello rizado despeinado y su rostro sonrojado por lo que habían hecho hace un rato.

—Yo sí tengo una respuesta— dijo Draco y Harry levantó las cejas para que continuara. —Voy a pelear a tu lado, haré cualquier cosa para asegurar tu victoria.

Harry lo miró por un momento antes de sonreír con ternura, Draco sintió su estómago revolverse.

—Mierda, te amo— susurró antes de tomar su rosto y besarlo.

El rubio abrió los ojos y se puso de pie con dificultad, siendo ayudado por los amigos de Harry, que ahora que lo pensaba bien, también se habían convertido en sus amigos. El recuerdo comenzó a desvanecerse en su mente, esa había sido la primera vez que Harry le había demostrado sus sentimientos. Fue el momento en que nada más importó, solamente ellos dos desnudos y abrazados en la cama, era su momento, donde Draco había hecho una promesa silenciosa que estaba dispuesto a cumplir. Se soltó con suavidad del agarre de los otros y comenzó a caminar hacia Voldemort hasta que quedó a tan solo unos metros de distancia, por el rabillo del ojo notó que Neville empuñaba la espada de Gryffindor con fuerza, los demás magos también sostenían sus varitas con fuerza. Regresó su mirada a Voldemort y ese miedo que sentía cada vez que lo veía no apareció, este tenía una sonrisa burlona y lo retaba con la mirada a hablar.

—Harry no está muerto— dijo en voz baja, todos guardaron silencio para poder escucharlo. —Él sigue viviendo, ¿sabes? — ladeó la cabeza y una sonrisa tiró de sus labios, burlona. —Todo lo que hiciste es en vano, ¿quieres saber por qué? — preguntó, notando como la sonrisa de él comenzaba a desaparecer. —Porque sigue viviendo en el recuerdo de todas las personas que lo conocimos, porque nosotros vamos a pelear por él aunque ya no esté, ¿quieres saber por qué? — repitió más alto y miró alrededor, deteniéndose por un momento en sus padres, que lo miraban con sorpresa. —Porque lo amamos— respondió en un susurro.

Antes de que Voldemort pudiera responder un golpe seco los hizo voltear hacia donde se encontraba Hagrid, Draco sintió su corazón detenerse al ver a Harry caer de los brazos de la persona que lo sostenía y apuntar con su varita a Voldemort, todos contuvieron el aliento.

— ¡Confringo!— gritó el de lentes y Draco pudo alejarse lo suficiente antes de que el hechizo lo alcanzara. Corrió hacia Harry mientras todos comenzaban a gritar y a lanzarse hechizos, el moreno tomó su mano en cuanto lo tuvo cerca. — ¿Estás bien?— preguntó con la respiración agitada. Draco estuvo a punto de responder pero notó que Voldemort levantaba su varita hacia ellos.

— ¡Protego!— gritó el rubio apuntándole y sin decir nada jaló al moreno hacia el pasillo. Tuvieron que agacharse cuando Voldemort comenzó a disparar hacia ellos.

Llegaron a la entrada del castillo con dificultad, Harry golpeó a Draco contra la pared para protegerlo de un ataque, el rubio aferró sus manos a su ropa, respirando agitado por la carrera que acababan de hacer, los sentimientos a flor de piel. El moreno pasó sus dedos por su rostro buscando heridas y al no encontrarlas se lo llevó al interior del castillo, donde todos corrían para buscar refugio o atacar a los mortífagos, Draco había perdido de vista a sus padres pero esperaba que estuvieran bien. Hermione y Ron se acercaron a ellos.

—Creímos que estabas muerto— dijo Ron dándole una suave palmada en la espalda. Harry sonrió rápidamente.

—Tenemos que matar a la serpiente— dijo mirando alrededor, su mano aun sosteniendo la del rubio con fuerza.

—Deben estar cerca— murmuró el de Slytherin, su otra mano apretando su varita con fuerza.

—Nosotros buscaremos a la serpiente, ustedes vayan a buscar a Voldemort— dijo Hermione, tomando la mano de Ron y aferrándose a su varita. Harry negó.

—Draco va con ustedes.

El rubio negó frenético.

—No te voy a dejar— aseguró y le dedicó una sonrisa temblorosa a los jóvenes. —Los buscaremos cuando todo acabe, ahora corran.

Ellos asintieron sin darles oportunidad de decir nada más y se fueron por las escaleras. Harry lo tomó del otro brazo con fuerza, el rubio se encontró con su mirada furiosa.

— ¿Estás loco? No voy a dejar que vengas conmigo— espetó con rudeza, Draco apretó los labios por un momento.

—Te prometí quedarme a tu lado, no voy a romper mi promesa.

Harry suavizó su mirada y con cariño tomó su barbilla para acercarlo a su rostro y dejar un beso en la comisura de sus labios. Draco gimió suavemente y se zafó de su agarre para abrazarlo por el cuello, conteniendo un sollozo.

—Creí que te perdía— susurró en su oído, Harry lo abrazó de vuelta.

—Ve a buscar a tus padres, te veo en un rato— el moreno se separó y tomó su rostro entre sus manos, sacudiendo la cabeza cuando lo vio abrir la boca para protestar. —Es una promesa, ¿sí?

Draco asintió y dejó un beso en sus labios, lo abrazó nuevamente y se obligó a guardar su aroma en su mente, pasara lo que pasara. Con el corazón en la mano se separó de él y corrió fuera nuevamente, para buscar a sus padres.

♦ ♦ ♦.

Ya llevaba un rato buscándolos y aún no podía encontrarlos, le había tocado acabar con algunos mortífagos que se habían aparecido en su camino, sin sentir ni siquiera una pisca de remordimiento o pena por sus vidas, pues ellos no la hubieran tenido si se trataba de la suya, lo único que esperaba es que Harry estuviera teniendo éxito en el plan que tenía en su cabeza, no se creía capaz de soportar verlo nuevamente desvanecido. Allá están, pensó mientras los veía defenderse con dificultad, su madre se sostenía de su padre mientras éste trataba de protegerlos a ambos, le dolía darse cuenta de cómo ellos habían cambiado y sufrido por culpa de ese malnacido.

— ¡Protego! — gritó y cuando obtuvo la atención del mortífago que los atacaba, Lucius le dio el golpe final. Soltó un suspiro mientras su madre se soltaba de su padre para correr a abrazarlo, el aroma familiar inundó sus fosas nasales y no pudo evitar sentir nostalgia de aquellos días donde ellos eran una familia, donde pasaban horas juntos sin preocuparse por nada más.

—Lo siento mucho, Draco— murmuró su mamá sin soltarlo, él la abrazó de vuelta.

—Ya pasó, estamos bien ahora— respondió y después de unos minutos se separó para poder verla, con ternura alejó algunos mechones de su rostro y le sonrió suavemente. —Me alegra ver que están bien.

—Draco— habló su padre y el rubio se sorprendió al ver su mirada llena de arrepentimiento, no dudó en acercarse a darle un abrazo que no sabía que necesitaba, siempre le había gustado abrazar a su padre pues lo hacía sentir protegido de cualquier cosa y esta no era la excepción.

—Todo está bien— dijo al notar que su padre luchaba contra sí para hablar, quitándole un peso de encima.

Un grito estremecedor los hizo darse la vuelta de donde estaban parados para poder vislumbrar como Voldemort caía poco a poco de rodillas, con su cuerpo desmoronándose y Draco sintió un alivio enorme al ver que Harry se veía ileso, aunque tenía algunos golpes en el rostro todo lo demás parecía estar bien.

—Lo logró— dijo su madre acercándose desde atrás para abrazarlo suavemente, Draco notó una pequeña sonrisa tirando de sus labios. — ¿Vas a presentarnos formalmente?

El rubio se sonrojó suavemente pero no dudó en asentir, dándole una mirada tímida. Un movimiento a su izquierda lo tuvo poniéndose alerta y muchos lo llamarán tonto después, pero actuó por instinto. Empujó a sus padres para que se alejaran y antes de que pudiera levantar su mano con la varita para detener el ataque un dolor intenso atravesó todo su cuerpo, arrancándole un grito lleno de dolor. La varita cayó al suelo al mismo tiempo que él lo hacía, el golpe contra el suelo ni siquiera le dolió, lo que más sintió fue escuchar el grito alarmado de Harry.

— ¡Draco!

Harry, pensó antes de que todo se volviera negro.

♦ ♦ ♦.

Unas manos pasaban a través de su cabello, peinándolo con suavidad, unos labios eran depositados sobre sus nudillos. Se sentía sobre una superficie suave, nada le dolía pero le era difícil abrir los ojos, unos dedos acariciaron el antebrazo donde se encontraba aquella marca que últimamente luchaba por ocultar.

—Ya despierta— murmuró una voz ronca, que él conocía a la perfección. —Quiero ver tus ojos, te necesito— la voz quebrada de Harry lo hizo sentir mal al instante, quería decirle que estaba bien, que él también lo necesitaba y no quería perderlo. —Mierda, Malfoy— rió sin ánimos el moreno, sintió como un lado de la cama se hundía mientras el moreno se acostaba a su lado y posaba su rostro contra su cuello. —Verte ahí, en el piso sin moverte fue lo peor del mundo. Ahora entiendo cómo te sentiste cuando me viste— susurró y dejó un beso sobre su piel. —Varias personas tuvieron que agarrarme para que no pudiera entrar a la habitación donde te atendían, estaba desesperado— siguió hablando el de lentes. Su mano acomodándose sobre su abdomen, Draco sentía que se derretía por el calor que desprendía el cuerpo del moreno. —No me puedes volver a hacer esto— finalizó y entonces comenzó a llorar, el rubio quiso hablarle pero poco a poco fue perdiendo nuevamente la consciencia, hasta quedar dormido.

Cuando pudo abrir los ojos finalmente se encontró con que Harry dormía profundamente sobre él, pero extrañamente no se sentía para nada incómodo, el hecho de tenerlo ahí lo hacía sentir mucho mejor. Como pudo comenzó a acariciar su espalda y cabello, y se preguntó vagamente cuanto tiempo habría estado inconsciente, pudo notar con rapidez que estaba en una de las habitaciones del castillo, una leve luz se filtraba por una de las ventanas. Mis papás, pensó brevemente pero decidió no mortificarse con eso ahora, lo más importante es que tenía al amor de su vida entre sus brazos, a salvo. La guerra había terminado.

Sintió como el moreno se removía suavemente entre sus brazos antes de apretar su agarre en su cuerpo y Draco no pudo evitar reír suavemente.

—No me dejas respirar— susurró, Harry levantó la cabeza al instante, mirándolo con ojos adormilados.

—Estás despierto— dijo soltando un bostezo y Draco sintió su corazón ablandarse más.

—Sí, eso parece— bromeó y fue recompensado con una hermosa sonrisa. Harry lo besó hasta que le robó el aliento. —Voy a desmayarme más seguido— dijo mientras entrelazaba su mano con la del moreno, Harry frunció el ceño.

—No puedes hacerlo más, todos estábamos muy preocupados.

Draco levantó ligeramente las cejas.

—Me la debías— dijo por respuesta y el moreno lo miró serio por un momento antes de comenzar a reír con suavidad, Draco podía notar su agotamiento en el rostro.

—Ya estamos a mano, entonces— murmuró y se inclinó para besarlo nuevamente. —Gracias, amor— susurró sobre sus labios y Draco se notó sonreír ante el apodo.

—Te prometí siempre estar a tu lado, ¿no? — Harry asintió a sus palabras y llevó su mano hasta sus labios para besar sus nudillos. El moreno pareció recordar algo porque lo soltó por un instante para buscar algo en sus bolsillos, Draco sintió que su aliento quedaba atorado en su garganta al ver un anillo. — ¿Cómo...?

Harry lo hizo guardar silencio con un beso y dejó el anillo en su dedo, admirándolo por un momento antes de llevar sus ojos verdes a los azules de él.

—Así vamos a estar juntos, como queremos— dijo con una sonrisa. — ¿Qué dices?

Draco se sorprendió al notar que no debía pensar mucho, pues estaba completamente seguro que Harry Potter era la persona que él quería para toda su vida, quería quedarse con El niño que vivió, el héroe de todo Hogwarts. Asintió con una sonrisa suave y rió sobre los labios del moreno cuando éste se lanzó a besarlo.

—Vamos a estar juntos siempre, ¿promesa? — Harry asintió con una sonrisa boba. —Promesa entonces.