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Un fuerte viento cruzaba el páramo moviendo los llaveros de las llaves espada que estaban clavadas en el suelo, colgantes de acero casi hechos pedazos por la batalla que habían dado sus portadores antes de clavarlas para no volver a blandirlas nunca más.
Ella cayó de rodillas apoyándose en su llave espada, llevaba puesta una armadura a la que le faltaba el casco permitiendo que su largo cabello fuera manejando por el aire.
“Todos se han ido...” Susurró en su mente. “Mis amigos, les he fallado”
Guerra, era una guerra la que había causado todo, la perdida de sus amigos, todo lo que alguna vez conoció. Le había partido el corazón ver como todos y cada uno de ellos perdía el corazón o caía a espada, pero lo peor de todo era que aquella guerra aun no había terminado. Eso solo era el principio, estaba segura.
Ella levantó la mirada al cielo, cansada.
“Debiste elegir a otro guardián, yo... Yo he fallado”
Un sonido metálico comenzó a escucharse, los pasos de un caballero oscuro que se aproximaba, y ella sabía perfectamente de quien se trataba.
-Así que después de todo volviste por mi – susurró – quieres terminar tu trabajo, ¿No es verdad?
El joven esbozó una mueca risueña debajo del casco.
-En realidad he venido a ofrecerte una oportunidad.
Ella ignoró sus palabras.
-¿Cómo pudiste? – la tristeza y el dolor cortaban su voz – eran mis amigos y no hiciste nada para ayudarlos, dejaste que les arrebataran sus corazones...
-Ellos no me servían de nada, eran tan inútiles como una piedra en el camino – se detuvo antes de agregar – pero tu eres diferente, si te unes a mí nadie podría detenernos ¡Y la oscuridad cubrirá el mundo!
-¡Para de una buena vez! – la chica sentía demasiado cerca su oscura presencia.
Él se detuvo a dos pasos de ella, la pestilencia de su oscuridad le daba náuseas.
-Vamos – el caballero oscuro continuó – sabes que tu única esperanza es la oscuridad, eres consciente de que a la luz ya no le queda mucho tiempo.
-La oscuridad no es una opción para mi – ella comenzó a levantarse apoyándose en su llave espada, su armadura crujía con cada movimiento – no he sucumbido a ella... al menos, aun no – apretó el mango de su espada con fuerza, esperaba que su corazón aun fuera tan fuerte como para no romper el equilibrio entre luz y oscuridad que le había ayudado a sobrevivir todos esos años.
-Mientes.
Sus músculos se tensaron.
-Siento en ti la misma oscuridad que aquel día en que te vi rompiendo las reglas de los maestros acerca de dejar nuestro hogar.
La ira brotó tan rápido como el recuerdo del que le había hablado, ella se dio la vuelta rápidamente tratando de asestarle un golpe con su llave espada que el bloqueó sin problemas con su propia llave espada.
-¿Qué? No me digas que le temes a recordar el pasado – la burla de sus palabras fue seguida por un golpe tan fuerte que la obligó a retroceder.
-No tienes derecho a hablar de los maestros y mucho menos del nuestro – corrió hacia él lanzando estocadas cegadas por la ira que no le costaba a su oponente esquivar – ¡Fuiste tu quien lo asesinó y destruyó nuestro hogar!
Él se alejó de un salto, ambos se miraron fijamente desde su lugar, aquella época en la que lucharon lado a lado y eran inseparables había quedado atrás.
-Sabes que es inútil tratar de vencerme, conozco perfectamente todos tus trucos – con un simple chasquido, a su alrededor varias cuchillas oscuras comenzaron a aparecer – pero yo he renovado los míos – las cuchillas salieron disparadas hacia ella.
Una a una las fue destruyendo mientras corría hacia él, cuando la última desapareció estaba tan cerca, que podría haber acabado con su enemigo si un misil oscuro no la hubiera estado esperando primero dando de lleno en su pecho apenas había estado lo suficientemente cerca.
El golpe la lanzó lejos en una explosión tan fuerte que casi había sentido como aquella oscuridad había acribillado su corazón, su cuerpo cayo cerca de uno de los precipicios, sin fuerzas para levantarse y respirando apenas.
-He aquí la última defensora de la luz – el caballero oscuro apareció cerca de ella – Traté de darte la oportunidad de elegir, pero si tu no aceptas apuesto a que tu sincorazón lo hará - el posicionó su llave espada, listo para quitarle el corazón - sabes, siempre me pregunté que tan fuerte serías usando ese lado oscuro tuyo, supongo que por fin podre averiguarlo.
Ella lo observó con un muy leve brillo de vida en sus ojos, el brillo del filo de la espada a poca distancia de su pecho era un claro recordatorio del terrible trabajo que había hecho. Al filo de la muerte, solo cerró los ojos cansada de luchar y de sufrir.
‘Prométeme que no te rendirás sin luchar, que al menos buscaras una oportunidad para vernos de nuevo’ Una voz de un recuerdo lejano resonó en lo más profundo de su corazón.
Ella abrió los ojos bloqueando con una veloz estocada la llave que se disponía a clavarse en su pecho.
-¡Piro!
Una bola de fuego salió disparada de su mano golpeando a su contrincante directo en el casco, obligándolo a retroceder. Usando su llave para levantarse, tomó todas y cada una de las fuerzas que le quedaban, aquella voz tenía razón aún no podía rendirse, tenía una promesa que cumplir.
-Te equivocas, la luz no está perdida – ella alzó su llave espada hacia el cielo creando ondas de luz y oscuridad que comenzaron a rodearla – me aseguraré de eso.
Un potente dolor le atravesó el pecho mientras podía escuchar algo quebrarse en su interior pero ella no se detuvo, ya no había marcha atrás.
El chico de armadura oscura la observó sorprendido a través de su casco roto hasta que las ondas de energía convergieron en la punta de la espada justo antes de desatar una potente explosión. Creando una barrera etérea, él logro cubrirse hasta que la conmoción acabó destruyendo algunas llaves a su alrededor.
Ella cayó de rodillas soltando el agarre de su espada mientras una brillante luz modificaba la forma de su usual llave, cuando el efecto se detuvo, la llave en el suelo era totalmente diferente a la que había portado.
-No puede ser...
El caballero oscuro trato de tomar el arma que había caído de las manos de la chica pero esta desapareció antes de que pudiera tocarla. Sonriendo, le observó sin un mínimo brillo de luz en la mirada.
-¿Sorprendido? – jadeó apenas sosteniéndose mientras sus ojos se cerraban, tras aquella triunfante pregunta su cuerpo sucumbió al vació que había dejado en su interior su corazón.
-Todo este tiempo eras tu... – el caballero oscuro invocó su llave espada llenó de furia mientras energía oscura brotaba de su interior, e intentó asestarle un tajo, apenas el filo de su espada rozó su cuerpo, este se deshizo en varios pedazos de luz que se elevaron hacía el cielo – ¡No podrás protegerla mucho tiempo de mi! – gritó mientras la veía partir - Ahora que se quien la tiene, ¡Encontraré un modo de hacerme de ella, así sea lo último que haga!
