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Español
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AtsuSuna Week 2021!
Stats:
Published:
2021-04-18
Words:
4,141
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
14
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171

Un día de lluvia y un nuevo sentimiento

Summary:

Están en el mismo equipo y siempre estaban juntos, sin embargo nunca habían hablado profundamente el uno con el otro, un día de lluvia y una mañana acogedora les permitirá conocer una nueva parte del otro que los cautivará por completo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

A causa del clima inestable las clases no eran obligatorias y la práctica se había suspendido, Atsumu podría faltar y quedarse durmiendo en casa como hizo su hermano, pero por alguna razón decidió asistir igual para no aburrirse en casa. Como era de esperarse sus compañeros pensaron lo mismo que su hermano y el único que había ido a clases fue él.
El instituto se encontraba prácticamente vacío, solo eran tres en una clase y cinco en otra, debido a esto sus profesores no tenían ganas de darles tarea y ellos no tenían ganas de hacerla, así que solo fueron horas libres.

Atsumu no tenía amigos en las otras clases, y a los pocos que conocía no habían asistido, hasta que de pronto una cara conocida se acercó a él.
Suna, su compañero de equipo con el que no había hablado mucho más que de cosas triviales o estrategias de juego, técnicamente no se conocían mucho.
— hola.
se acercó caminando con las manos en los bolsillos
—hola
Atumu trato de poner una postura relajada para no parecer intimidante o algo así.
—¿viniste solo vos también?
— Si, Samu se quedo durmiendo
— Que raro, ¿Y por qué viniste vos?
— es que me aburria en mi casa y pensé que capaz me distraía un poco, pero veo que no fue así
— Veo que pensábamos lo mismo
— Tus compañeros trajeron cartas, y si se las pedís prestadas?
— buena idea
Sus compañeros de clase les prestaron las cartas y se sentaron a jugar.

Primero fue un silencio incómodo mientras tiraban cartas al azar, después el ambiente fue más relajado, se concentraron y terminaron compitiendo por puntos y emocionandose cuando uno le ganaba al otro, el salón estaba vacío así que solo se escuchaba el eco de sus risas de fondo.

Atsumu pensó que Suna tenia una bonita risa" no era muy común escucharlo reír en voz alta o más bien verlo sonreír en público, un sentimiento de querer hacerlo reír se originó en su pecho, quería volver a escuchar esa risa.

"Cuando Atsumu se ríe, sus ojos se cierran y se forman leves arrugas a su alrededor, tiene una bonita sonrisa y sus ojos se ven brillantes cuando está animado" esos pensamientos pasaban por la mente de Suna mientras seguían jugando, en un momento solo eran risas fuertes, Atsumu jugaba haciendo trampas inútiles y Suna las descubre todas haciéndolo comenzar todo de vuelta, de un momento a otro Atsumu comenzó una pequeña charla mientras seguían jugando, primero fueron preguntas sobre sus calificaciones, sobre sus asignaturas y sus opiniones sobre cada profesor, a medida que la charla iba avanzando el ambiente se volvía más casual y menos incómodo que antes, cada uno entró en un poco más de confianza y se dejó llevar con sus palabras, después hablaron sobre su equipo, recordaron todo lo que pasó en la semana, y así sin darse cuenta la mañana pasó volando y la tormenta había terminado. llegó la hora de su receso final y los profesores les permitieron salir al patio.

— ¿Suna vamos a comprar? me muero de hambre
— Te acompaño, yo no voy a comprar nada
— ¿Qué pasó? ¿No tienes hambre?
— No es eso, es solo que no tengo dinero
— Ah si es eso no hay problema, veni vamos a comprar algo que podamos comer los dos
— No no te preocupes por mi yo no tengo hambre
— Bueno, acompáñame a la tienda entonces

Ambos se dirigieron al lugar, todavía era bastante temprano para comprar una comida muy elaborada, entonces Atsumu compro 1 sanguche para cada uno y una papas fritas para comerlas juntos después.

— Atsumu, te dije que no tenía hambre no hacía falta que me compraras nada
— No es ningún problema, dicen que si compartís la comida sabe más rica
— Bueno, si es solo por eso está bien...

Pasaron el rato comiendo juntos y charlando cómodamente, después de todo no fue tan mala idea asistir en un día de lluvia.

Los días pasaron y cada vez se volvió más habitual sentarse juntos en los almuerzos o después de clases tomar unos helados, se sentían cómodos uno cerca del otro, y sin darse cuenta cada vez que se veían, sus expresiones cambiaban, Suna sonreía más seguido, y Atsumu se empeñaba por tratar de escuchar esa dulce risa.

Su equipo estaba feliz por esto ya que después de entrar en confianza ambos comenzaron a trabajar mejor el uno con el otro, haciendo jugadas más difíciles y entrenando más animados.
Una pequeña pasión que encontró Suna sobre Atsumu fue la pastelería y su obsesión con las cosas dulces, siempre tenía caramelos en la mochila, mayor fue su sorpresa cuando lo vio tan feliz yendo a buscar postres después de comer.
Muy seguido solía probar sus galletitas o trozos de pasteles, y sin darse cuenta se volvió una rutina recibir todos los días chupetines que Atsumu le compraba para comer por el camino a casa.
No es que le molestara, al contrario, por alguna razón le ponía feliz conocer nuevas facetas de él.

Atsumu comenzó a hablar más sobre Suna, desde el momento en el que se despertaba por la mañana, sus pensamientos iban disparados a que podría hornearle, hasta largas horas de la noche sobre que le podría contar al otro día.

Osamu lo escuchaba sin ningún problema, y su capitán asentía con una sonrisa cada vez que Atsumu le contaba sobre alguna jugada que había conseguido con Suna o sobre que le había regalado ese día.

Suna por otro lado, no se encontraba muy diferente a él, hablaba más y, la mayoría de veces comentaba sobre algún chiste que Atsumu le había contado o cualquier payasada que había hecho que lo hizo reír a carcajadas.

Osamu era un muy buen observador, y se dio cuenta de lo feliz que era su hermano hablando con su compañero de equipo, claramente dándose cuenta mucho antes que su hermano.

Atsumu por otro lado era un poco más torpe, y sin disimular ningún poco miraba por más tiempo a Suna, no es que no suela mirarle, pero ahora era más seguido y menos despreocupado.

Una situación inesperada se dio en el vestuario.

Atsumu estaba sentado en el banco acomodándose los zapatos cuando miro en dirección a Suna y se encontraba sin camisa, no es que se haya quedado embelesado mirando su espalda, ni sus músculos, ni sus brazos ni sus abdominales o sus manos que con inmenso cuidado arreglaban su uniforme, definitivamente no / estaba haciendo eso. Se sorprendió aun más cuando Suna giró un poco la cabeza, haciendo contacto visual y guiándole un ojo, eso era totalmente normal ¿cierto? los amigos se guiñaban los ojos mientras se cambiaban la ropa, así es, es totalmente normal, también era normal sentir su rostro un poco caliente ¿no? si, así era.

Decidió darse la vuelta, atar sus zapatos y esperarlo en la puerta para irse juntos.
También era normal sentirse un poco nervioso cuando sus manos rozaban mientras caminaban o sonrojarse cuando Suna sonreía

Pasaron 3 días desde esa situación en el vestuario, por momentos Atsumu se preguntaba cómo se sentiría pasar sus manos por esa espalda o ahuecar sus mejillas mientras Suna comía con felicidad alguno de los caramelos que le había comprado.

Una situación similar se dio al día siguiente, Suna tardaba más en cambiarse el uniforme y pasaba más tiempo sin remera, Atsumu sin disimular se sentaba a observarlo, Suna por su parte terminó de cambiarse y antes de que Atsumu se fuera de su asiento, Suna lo estiró del brazo y lo hizo sentarse de nuevo.

— Mmm? ¿Suna? ¿Qué sucede?
— Nada, lo mismo te pregunto a vos, ¿sucede algo?
— Mmm no, no me sucede nada...

Atsumu comenzó a sudar frío, Suna se encontraba muy cerca y sus preguntas lo estaban poniendo nervioso, su toque en su brazo no se soltó

— Me preguntaba… porque últimamente me has estado mirando mucho ¿Pasó algo malo?
—No… no es así suna, te estarás imaginando cosas
— Oye Atsumu
— … ¿si?
— Ya es momento de que me digas por mi nombre ¿no? supongo que ya tenemos confianza
— Si tenes razón… r-rintaro

La cara de Atsumu se volvió roja como un tomate ¿Por qué razón tendría que estar tan nervioso luego de decir su nombre?

— Atsumu…
— mm ¿si?
— Mi nombre suena muy bonito cuando sale de tus labios

Suna levantó el mentón de Atsumu e hizo que lo mirara a los ojos, algo en su interior le decía que le diera un beso, pero tampoco quería que se sintiera incómodo, mucho menos que se enojara, así que atinó a darle un beso en la mejilla, un dulce beso en la mejilla, con todo el tiempo del mundo, sosteniendo su rostro en una mano, y haciendo un leve ruido al terminar el pequeño beso, soltó su rostro y le dedicó una pequeña sonrisa, retirándose así del gimnasio, esta tarde caminará solo a su casa, incapaz de caminar junto a Atsumu después de darle un beso, no es que estuviera nervioso, ni que su cara estuviera sonrojada luego de salir de los vestidores, definitivamente no era por eso.

Atsumu llego muy feliz a su casa, saltando como un loco y poneindose el delantal para hacer muchos postres y dulces para su familia y su equipo, poniendo musica y bailando mientras limpiaba la mesa y de vez en cuando, tocando su mejilla y sonriendo como un tonto.

Su familia estaba muy feliz de verlo feliz y también agradecidos por tales postres, sin mencionar su curiosidad por saber qué le había sucedido, pero decidiendo no preguntar para no apagar su ánimo del día.
El día siguiente había pasado bastante rápido, y su mañana y tarde fueron muy animadas, Atsumu se seguía sonrojando cada vez que recordaba lo que había sucedido el día anterior, pero para no incomodar preguntando, decidió dejar pasar el día y cuando estuvieran solos hablar tranquilos.
En el vestuario con sus uniformes cambiados y antes de salir, Atsumu estiró del brazo a Suna, ahora la situación era al revés.

— Atsumu, ¿qué pasa?
— Rin, te olvidaste de algo
— de

Y antes de que Suna terminara de hablar, Atsumu estaba sosteniendo su mano y devolviendole el beso en la mejilla, igual de dulce como había sido el de Suna, pero más nervioso que el que había recibido.
Suna apurado en agarrar a Atsumu antes de que salga corriendo por la puerta, lo estiró del brazo y lo encerró entre los casilleros.

— Atsumu, creo que te confundiste de lugar.

Antes de que pudiera decir algo, Suna le estaba dando un beso en los labios, Atsumu estaba tan sorprendido que ni siquiera había cerrado sus ojos.

— ¿Que sucede Atsumu? ¿No te gustó?

Suna sonaba un preocupado y Atsumu no había terminado de salir del trance, pero tuvo fuerzas y lo miro a los ojos, con las mejillas sonrojadas y un puchero en los labios

"Tan lindo" pensó Suna.
Y Atsumu lo acercó devuelta a darle otro beso, esta vez más apasionado, con los ojos cerrados y sus manos encerradas en su cuello, acariciando su cabello y disfrutando de su compañía.
Al principio Suna también se sorprendió, pero rápidamente le correspondió el beso, posicionando sus manos en la cintura de Atsumu y acariciando su espalda, es como si ambos hubieran estado esperando por mucho tiempo este momento, además ninguno pasó por alto el hecho de que este era su primer beso, quién diría que su primer beso lo darían en el vestuario de su propio equipo con el compañero que nunca hablaron, se quedaron un rato largo sintiendo los labios del otro, y antes de que Suna re retire le dio una pequeña mordida en el labio inferior, ambos soltando pequeñas risas entre besos, ninguno quería terminar el momento pero se estaba haciendo tarde para volver a sus casas, antes de soltarse, Atsumu le dio varios besos uno seguido del otro. Terminando cada uno con una sonrisa en su rostro

Fueron caminando y hablando sobre la práctica o de cualquier cosa. Su noche siguió siendo linda mientras se llenaban de mensajes.

El día siguiente no fue diferente, se dieron muchos besos después de cambiarse el uniforme.

Luego de varios días su sesión de besos se vio interrumpida, ya que le tocaba cerrar el vestuario a su capitán, y claramente no lo harían frente a él.

Suna se recostó en la pared fuera del gimnasio disimulando esperar a Atsumu, su capitán salió y ellos fingieron charlar de algo técnico, mirando en dirección de Kita y Aran que se alejaban de sus narices para no perder el momento. Suna contra la pared apretando la cintura de Atsumu cerca suyo, esta vez dándole un beso más apasionado usando su lengua y mordiéndole el labio inferior, los minutos pasaban y ninguno quería alejarse, fue su primer beso francés y no fue perfecto, pero a medida que avanzaban sus sesiones de besos aprendieron cómo responderle al otro.
Con muchas ganas Suna acercó más la cintura de Atsumu, ambos pegados entre sí mientras Atsumu le acariciaba el cuello y pasaba sus dedos por su cabello,
separándose un momento con saliva todavía conectando sus labios Suna dijo en voz alta:

— ¿Alguna vez te dije lo bonito que sos?

Atsumu abrió sus ojos sorprendido sin saber para donde mirar, ocultando su rostro en el cuello de Suna mientras lo abrazaba con más fuerza.

—¿Qué sucede Atsumu? ¿Te pusiste nervioso?. Atinó a hacerle cosquillas en la cintura
— NO, callate. Le respondió mientras se reía y aspiraba el aroma de su piel. Se sentía tan suave y delicada cerca suyo, queriendo estar así por siempre, pero claramente no era el lugar indicado.

Después de algunos besos más, se separaron y caminaron juntos hasta sus casas, esta caminata fue un poco diferente, porque Atsumu sostuvo el brazo de Suna y se fueron caminando uno pegado al lado del otro y riendo, ahora ambos compartían un dulce secreto.

Las semanas pasaron y sus sesiones de besos no terminaron, pero luego de pasar más tiempo juntos, se volvieron más descuidados y despreocupados.
Cuando almorzaban Suna preparaba pequeñas raciones para Atsumu y le daba de comer con sus palillos, riendo por el desastre que estaban haciendo, otras veces Atsumu le acariciaba la cara cara o las manos en los descansos, pasandole toallas después de cada entrenamiento y secando su rostro, sin mencionar que todos los días le regalaba algún dulce que había preparado o comprado para él.

Esto no era lo que hacían los amigos normalmente. ¿O si?

El día viernes, último día del mes, y cumpliéndose un mes desde que habían comenzado su “relación” no relación, no es que Suna llevará tomando la cuenta, claro que no.
Se quedaron más tiempo como siempre en los vestuarios, ambos sentados en la banca mientras se llenaban de besos, Atsumu había alzado una pierna sobre el muslo de Suna, y Suna acariciaba la pierna de Atsumu mientras lo besaba apasionadamente, no se dieron cuenta que no estaban solos cuando Aran se acercó hasta donde estaban y habló.

— ¿Chicos vieron mi mochila?

Los vio en medio de un acalorado beso y
ambos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y se miraron sorprendidos, Atsumu estaba de espalda a aran así que no lo podía mirar, por otra parte Suna no, y lo miró directo a los ojos, muy sorprendido.

— Creo que es esa

Suna apuntó al banco frente a él mostrándole la mochila.
Aran seguía en shock mirándolos y Atsumu estaba quieto como una roca, mirando para otro lado mientras su cara se volvía cada vez más roja.

Aran tomó la bufanda y salió rápido del vestuario.
Suna respiro hondo y miró a Atsumu, que seguía nervioso. Hicieron contacto visual y se echaron a reír, entre carcajadas Atsumu se escondió en el abrazo de Suna y ambos se calmaron para salir y cerrar la puerta.

— ¿Nos habrá visto?
— Estoy seguro de que nos vio, cuando lo miré parecía muy nervioso jajajja
— Rin no te rías me dio mucha vergüenza
— ¿Te dio vergüenza que te vieran conmigo?
— No, me dio vergüenza que nos viera haciendo eso…
— Mmm ¿haciendo que?

Suna se estaba burlando de él, otra cosa que descubrió era que Atsumu se sonrojaba con mucha facilidad, ese armador narcisista y arrogante, en realidad era muy tímido y vergonzoso frente a cualquier cumplido.

— Tsumu
— ¿Qué pasó?
— Sos hermoso

Atsumu lo miró muy sorprendido, sin haber superado todavía esa situación vergonzosa con Aran, atina a esconder su cara entre sus manos, mientras tanto Suna se levanta y antes de que se vaya le vuelve a hablar.

— Rinnnn

Atsumu lo golpeó en el brazo y se escondió detrás de su espalda.
Suna caminaba mientras se reía a carcajadas, amando poner nervioso a Atsumu
Esa noche no hablaron, Atsumu seguía nervioso por lo que le habían dicho y Suna no dejaba de pensar en la hermosa cara que había puesto Atsumu.

Al día siguiente en la práctica se miraban y sonreían, solo ellos sabían los secretos no tan secretos que escondían, a esta altura a ninguno le molestaba que su equipo supiera lo que había pasado, su amistad seguía siendo la misma y se sentían muy bien el uno con el otro, cualquiera que los veía pensaba que eran pareja, pero de esto ninguno de los dos se daba cuenta.

Aran le había contado al equipo, todos se reían y le hacían bromas al respecto.

— ¿Así que tenemos una parejita en el equipo? preguntaba ginjima entre risas mientras le codeaba a Atsumu.

— "Atsumu tiene novio, Atsumu tiene novio" cantaba su libero Akagi

Atsumu sonrojado les respondía "No somos novios dejen de molestar"
Suna y Kita se reían, Atsumu ya tenía hasta las orejas coloradas.
Osamu se seguía riendo de las payasadas que su equipo le hacía a su hermano, él siempre le hacía bromas al resto, estaba bien que esta vez fuera al revés.

Kita le preguntó a Suna sobre como iban.

— ¿Están de novios? ¿Cuándo comenzaron a salir?

Ahora el avergonzado era Suna.

— Mmm no capitán no estamos saliendo, solo somos amigos.

—¿Amigos? que raro, yo no suelo darle besos a mis amigos.

En ese momento la cabeza de Suna dio un vuelco completo, era obvio que no eran solo amigos, hacía falta que alguien les abriera los ojos.

— Capitán, cuando estoy con Atsumu automáticamente mi día mejora, y tengo incontrolables ganas de abrazarlo o de besarlo, ¿Qué significa eso?
— Suna querido, creo que eso significa que estás enamorado.

Suna se sonrojo mientras miraba a Atsumu de reojo, cuando sus ojos se encontraron apartó la mirada.

—¿Capitán qué debería hacer?, tengo claro que me gusta pasar el tiempo con Atsumu, pero y si me confieso de esa manera ¿y él no se siente igual? tenemos una amistad muy linda y no me gustaría que todo esto cambie.

Kita los observó a los dos por un rato, mirando a Atsumu y descubriendolo mirando a Suna

— Estoy seguro de que Atsumu siente lo mismo que vos, su amistad no se va a arruinar, deberías declararte.

Suna continuó pensando, un poco perdido en su cabeza.

— Si tienes alguna duda, mira el rostro de Atsumu cuando le pregunte si son novios.

Kita arrastró a Suna a la ronda.

— Atsumu ¿Desde cuándo tienes novio y no me contaste nada?

El resto del equipo sonreía escuchando las palabras de su capitán.
Por su parte Atsumu, no estaba sonriendo.

— No somos novios capitán, solo somos amigos.

Y en ese momento Suna comprendió a lo que se refiere, las palabras de Atsumu sonaron más apagadas y su semblante animado desapareció, mirando a Suna por un momento y agarrando una pelota yendo a jugar él solo, sus ojos ya no brillaban como lo hacían siempre, al darse cuenta de esto se tranquilizó.
No era el único con esos sentimientos, algo en él despertó y se dispuso a cambiar las palabras de Atsumu, que de ahora en más diga con una sonrisa que si tiene novio, y que se llama Suna Rintaro.

Le dio un pequeño abrazo a kita y le dijo en voz baja "Gracias capitán" y fue corriendo detrás de Atsumu a pedirle pases para jugar con él.

La salida fue como siempre, se esperaron y se llenaron de besos, caminando juntos hasta sus casas pero con la diferencia de que uno de ellos había tomado una decisión.
Suna le envió un mensaje por la noche invitándolo a una cita el domingo

¿Había leído bien? ¿una cita? Atsumu no lo podía creer, pero muy feliz aceptó.

El sábado fue un día con muchos nervios pensando en la cita del domingo y ambos buscando su mejor ropa, sería una tarde en el parque, nada formal, pero perfecto para estar cerca y charlar.
Algo que descubrió Atsumu fue que a Suna le fascinaba hablar, y sus charlas siempre eran las más interesantes, pasando el tiempo hablando sobre sentimientos y sincerandose el uno con el otro, ambos se dieron cuenta que en realidad eran bastante inseguros. Atsumu solía hacer comentarios sobre lo lindo que era, cuando en realidad solía tener inseguridades con su cuerpo y especialmente con sus piernas, más gruesas que las de osamu, su familia le decía que no le favorecían en nada.

Suna por su parte se sentía de ese modo con su personalidad, solían decirle que debía sonreír más o ser más sociable. Sintiéndose mal por no poder hablar con todo el mundo como quisiera.
Por esta razón se propuso decirle a Atsumu todas las veces que necesitara que era precioso y sus piernas también.
Atsumu siempre le recordaba lo bueno e interesante que era Rin, lo bien que le hacía hablar con él y que era precioso tanto serio como sonriendo, su personalidad estaba perfecta así como estaba y si no quieren hablar con él es porque ellos se lo pierden.

El domingo llegó con muchas ansias y la tarde fue hermosa, las flores habían florecido y el ambiente era muy cálido.
Suna preparó una tarde de picnic en el parque.
Atsumu tenía puesto una camisa blanca mangas cortas, mostrando sus preciosos brazos y unos jeans ajustados, favoreciendo bien sus piernas y ajustándose perfectamente a su trasero, no es que Suna lo haya mirado, para nada.
Suna tenía una camisa clara con dibujos de pequeñas hojitas alrededor, unos pantalones ajustados y el pelo sorprendentemente arreglado, Atsumu sabía que a Suna le gustaba maquillarse y no fue una excepción ver el hermoso delineado en sus ojos, resaltando su mirada.

Pasaron una tarde muy hermosa, llena de risas y abrazos, y porqué no un par de besos, su salida estaba llegando a su final, juntando todas las cosas en el bolso. En medio de eso, un puesto de algodón de azúcar pasaba por su lado y los ojos de Atsumu brillaron mirando el dulce, Suna lo vio sonreír tan feliz que antes de que se levantara él ya se estaba acercando al puesto comprando un palillo de la nube azucarada para su amado.
Ambos se sentaron en un banco cerca de la salida, Suna le entregó el algodón de azúcar y Atsumu saltó animado dándole un abrazo agradeciéndole por el regalo.
Suna lo veía feliz comiendo su algodón de azúcar, el atardecer se estaba acercando y la vista frente a él era de las más hermosas que había visto, decidido a no perder esta oportunidad, sostuvo una mano de Atsumu y lo miró a los ojos.

— Atsumu, sos hermoso en todos los aspectos, soy la persona mas feliz del mundo cuando estoy a tu lado, mis días mejoran cada vez que te veo, tu sonrisa cura mis días más nublados y tu belleza me cautiva en cada momento. No sólo me gustas, realmente me encantas ¿Me darías el honor de ser tu novio?

Atsumu había dejado de comer su algodón de azúcar, mirándolo a los ojos mientras se quedaba boquiabierto, sin poder creer lo que acababa de escuchar.
pronto algunas lágrimas salían de sus ojos, arrugando su nariz y sin parar de llorar apretó más fuerte la mano de suna

— Rin ¿De verdad me lo decis? ¿es verdad? Te juro que si es una broma yo-
— No, no es una broma Atsumu, me gustas tanto que podría gritarle a los cuatro vientos cuánto te quiero.
—rin rin - Atsumu seguía sollozando mientras abrazaba a suna
— Yo también te quiero, y también me encantas hip-hip Si, si quiero ser tu novio.

Ambos se abrazaron por un buen rato. cuando Atsumu se secó las lágrimas le dio un beso a su ahora novio.

— Suna, me haces muy feliz, gracias por esta hermosa tarde
— Y vos a mi tsumu.
— Suna
— si?

robándole otro beso, apretando sus manos fuertes sin querer soltarlas y sonrisas entre besos, no podían ser más felices juntos, para otras personas quizás podría parecer un poco apresurado pero no importa el tiempo, si no la conexión que sentían, la química que tenían cuando estaban juntos era incomparable y sin dudas estaban más felices que nunca.

Culminando así su primera cita después de tantas salidas a escondidas.

Notes:

Es la primera vez que escribo y subo algo, los consejos y correcciones son bienvenidos !! Agradecería que no se nombrara otras ships🙏🏻 gracias por leer🤧❤