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Summary:

Billy escucha maullar en una alcantarilla

Notes:

La temporada 3 ha sucedido pero Joyce lo apagó todo antes y así Hopper sobrevivió y el Azotamentes murió antes de atacar a Billy

Work Text:

A Steve le gustan los gatos, no es que se lo haya dicho a Billy directamente, pero el rubio lo sabe, y lo hace porque Steve tiene el cuadro de un gato en su cuarto, se disfrazó de gato un Halloween, siempre se entretiene a verlos en las tiendas de mascotas, les da comida a los gatos callejeros del parque, hay una foto de él con un gato gordo en el salón, no le importa la superstición sobre los gatos negros y básicamente se comporta como uno el 90% del tiempo. Así que Billy lo tiene claro, a Steve le gustan los gatos.

Hacía cinco meses que vivían juntos, habían unido sus sueldos y alquilado un apartamento en el centro del pueblo, y estaban francamente bien, para Billy era una mejora con creces y a Steve no parecía importarle que su tren de vida hubiera rebajado. Eran muy felices, muy muy felices, desayunaban cada mañana juntos, buscaban la manera de comer juntos, echaban la tarde juntos y cenaban juntos, era algo monótono pero después del Mundo al Revés eso era una bendición.

Billy volvía aquella noche tarde del trabajo, había surgido una emergencia y tuvo que quedarse algo más, avisó a Steve de que se retrasaría pero el moreno le dijo que no podía ir a recogerlo, lo cual era un fastidio porque el Camaro de Billy había quedado destrozado el 4 de julio cuando el mismísimo Steve empotró otro coche contra él. El rubio tendría que caminar, y no le importaba, a él le gustaba caminar aunque prefiriera conducir, el problema estaba en que a medio camino comenzó a llover como si no hubiera un mañana, y no tenía paraguas porque no había previsión de lluvia; Billy cubrió su cabeza con su chaqueta de cuero y caminó más rápido, normalmente atajaba por los caminos del bosque, pero no podía en esas condiciones, se embarraría todo y si empezaba una tormenta los árboles atraen los rayos, imposible, así que tenía que ir por el camino largo atravesando el pueblo.

No había mucha gente en la calle, casi todo el mundo se había resguardado, así que Billy caminaba sin fijarse en nada, fue por ello que no se percató de la caja de cartón que había a un lado a la calle, pero el resto de sus sentidos parecían más alerta, al menos así debió ser porque escuchó el maullido a la perfección. Sus pies frenaron en seco, era débil y temeroso, casi podría decirse que pedía auxilio, Billy volvió sobre sus andadas hasta la caja, la abrió lentamente pero estaba vacía, pensó que tal vez lo había imaginado pero volvió a oírlo, siguió el sonido hasta la rejilla de la alcantarilla, parecía que salía de allí, se agachó un poco y vio movimiento, entonces la garrita de gato asomó desesperada. El gatito, pues parecía pequeño, estaba dentro de la alcantarilla y esta se estaba inundando con el agua de la lluvia, Billy de desesperó, el gatito se ahogaría, ¿qué iba a hacer?

Observó la rejilla, no parecía estar atornillada, solamente acoplada por su propio peso, coló los dedos por ella y tiró con todas sus fuerzas, tuvo que ponerse de rodillas y empaparse, la chaqueta de le cayó de la cabeza, pero consiguió levantar la rejilla. El gatito estaba aferrado a la pared, la profundidad a penas eran dos palmos pero para el gato era demasiado, Billy metió la mano para cogerlo pero le arañó, sacó el brazo rápidamente cagándose en todo lo existente, pero aún así volvió a meter la mano, soportó los arañazos y tomó al gatito. Su pelaje era gris, aunque estaba manchado, y sus ojos eran negros, completamente, tanto que no podía distinguir sus pupilas, le dio algo de grima a primera vista pero luego le pareció bastante místico, lo cual era guay. Envolvió al gatito en su chaqueta, cerró la alcantarilla, lo apretó contra su pecho y salió corriendo, sí, fue algo digno de ver, Billy Hargrove corriendo en esos pantalones tan ajustados, pero no estaba el momento como para andar pisando huevos.

Llegó a casa más tarde de lo imprevisto totalmente calado, pero Steve aún estaba despierto, sentado en la cocina con la comida en la mesa, se levantó de un salto al verlo entrar y su corazón se estrujó, Billy estaba rojo del frío, chorreaba por todas partes, tiritaba como un loco. Steve tomó la manta del sofá y lo envolvió rápidamente sin importarle que se mojara, abrazó a Billy y frotó su cuerpo para secarlo y ayudarlo a entrar en calor, pero el rubio no soltaba su chaqueta y Steve no sabía porqué .

-¿Qué pasa, cariño? ¿Qué es esto?

Billy sacó los brazos de debajo de la manta y le dio la chaqueta a Steve, quién la sostuvo sin moverse, el rubio comenzó a abrirla lentamente y mostró el animal, el gato asomó su rostro maullando por el frío, Steve quedó congelado unos segundos antes de reaccionar con el mayor amor que había visto.

-Awww, hola, ¿y tú quién eres?

-Lo encon...tré en la calle, es...taba dentro de... la alcan...tarilla, se estaba a...hogando -tartamudeó Billy

Steve le miró sorprendido, bien que no era el capullo que solía ser, pero no llegaba al punto de héroe de gatos.

-Cada día me sorprendes, Billy Hargrove, no sé cómo consigues que me enamore más y más de ti, si yo pensaba que ya estaba en los límites de los anales de la historia

Billy sonrió con su cara empapada, era tan hermoso incluso así, todo rojo y mojado, Steve se acercó y le besó con detenimiento.

-Te prepararé un baño caliente

El moreno se alejó con una sonrisa y acariciando al felino, entró al baño y encendió el agua, tomó también un barreño y lo llenó a parte, puso sales en la bañera y jabón, apoyó al minino dentro del lavamanos aún envuelto en la chaqueta y fue a buscar a Billy. El rubio estaba quieto en el lugar, no quería mojar toda la casa, Steve se acercó y coló las manos debajo de la sábana, quitó sus pantalones, su camisa, sus zapatos, su ropa interior, y dejándola allí tirada lo llevó de la mano al baño, entraron y cerró la puerta, le quitó la sábana y le vio entrar a la bañera. Billy suspiró ante el agua caliente, su cuerpo recuperando la temperatura y el color, relajándose, Steve sonrió y besó su mejilla antes de tomar la gato; lo mantuvo en su mano pero lo metió en el barreño, frotaba su pelo sabiendo que aquello era más por la temperatura que la limpieza, el gatito maullaba feliz, Billy le miraba sonreír. Al fin dio al gato por atendido y lo envolvió en una toalla de manos secándolo un poco, lo dejó hecho un nido y la puso al lado de radiador, entonces volvió su atención al rubio.

-¿Te sientes mejor?

-Mucho mejor, princesa

Steve tomó la esponja y le puso un poco de gel, comenzó por frotar la espalda de Billy, quién le miró asombrado y solamente recibió un beso en su tatuaje, Stev continuó por sus brazos, sus hombros, su pecho, su estómago, sus pies, sus piernas, sus muslos interiores, pero se mantuvo lejos del punto central; aquello era ahí dulce, hermoso y atento, era un acto de amor, de atención, de cuidados hacia el otro, nada tenía que hacer allí. Entonces tomó agua en sus manos y mojó su cabello, echó un poco del champú que el rubio usaba y comenzó a frotar con cuidado, estaba masajeando su cabeza, el rubio cerró los ojos hundiéndose en el placer de la relajación.

-Has rescatado un gatito -musitó Steve -De ahogarse en una alcantarilla... y para eso has tenido que empaparte entero

-Lo sé, lindura, estaba allí

-¿Ves cómo eres una buena persona? En el fondo tienes corazón de algodón de azúcar

Billy abrió los ojos y le miró.

-¿No crees que eres un poco exagerado?

-Creo que soy más que justo

Steve sonrió antes de besar a Billy, el rubio envolvió su cuello y de repente el moreno se encuentró dentro de la bañera, todo empapado, pelearon con el agua mientras reían, al final Steve se desnudó y bañó con Billy, estuvieron un rato abrazados dentro, exprimiendo cada momento de calor, mientras veían al gato dormir cálido junto al radiador.

-¿Cómo le vas a llamar?

Steve alzó los ojos sin moverse para ver al rubio.

-¿Podemos quedárnoslo?

-Bueno, creo que tenemos bastante experiencia en la crianza, no creo que vaya a salir mal

Steve sonrió como un bobo, era tan feliz, alzó sus manos y acarició las mejillas de Billy.

-Harringrove

-¿Eso es un nombre?

-Nah, me lo acabo de inventar, son nuestros apellidos unidos

Billy sonrió antes de besar la nariz de Steve.

-Me gusta, suena muy elegante, como de la realeza -rió -Ideal para ser su gato, princesa

-Ideal para ser el suyo, rey

-Bobo -rió Billy aún más

-Tarado -rió Steve de vuelta

Y se besaron así, Steve con su cabeza sobre el pecho de Billy, el rubio envolviéndolo con sus brazos, el agua enfriándose y Harringrove durmiendo al lado del radiador. Cuando salieron del agua, se envolvieron en el misma toalla sin dejar de besarse, eventualmente Steve se separó y secó el cabello de Billy, su rostro y cuerpo con cuidado, el rubio hizo luego lo mismo, se pusieron sus pijamas calentitos y se metieron bajo la colcha, no sin antes vaciar el cajón de la mesita de noche de Steve y meter allí al gato envuelto en una mantita que habían encontrado.

A Steve le gustaban mucho los gatos, y es por eso que Billy lo llevó al veterinario, le compró un collar, una cama, comida, sus útiles de aseo y jamás se enfadaba cuando le despertaba cada mañana lamiéndole toda la cara, aunque no sabía porqué lo hacía ya que eso era más de perros, pero él no tenía nada que decir. A Billy también le comenzaron a gustar los gatos, porque era tan hermoso ver a Steve dormir en la tarde con él sobre el pecho, o tirado en el suelo haciendo la croqueta con él , o acariciándolo con esa felicidad extrema. A Billy le gustaba ese gatito gris de ojos negros que hacía tan feliz a Steve.

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