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Jiang Cheng tiene un hijo

Summary:

El pequeño Jin Ling enferma gravemente o donde Jiang Cheng cuida a su hijo de 3 años.

Notes:

¡Hola!
Soy muy mala poniendo títulos, pero ojalá les guste.

(Intenté corregir lo más que pude, espero no se me haya pasado algún error)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Un par de meses después de haber cumplido 3 años, Jin Ling enfermó. Se encontraba en Lotus Pier pasando ese mes con su tío, como se había acordado con los Jin, y justo al segundo día de llegar, comenzó una leve tos que se transformó en una gripe bastante complicada.

Primer día de enfermedad.

Los sirvientes de Lotus Pier estuvieron todo el día corriendo de un lado para el otro, preparando las medicinas que recomendaba el médico, y entre todo, temiendo desatar la ira del líder de secta.
Por su parte, Jiang Cheng estuvo todo el tiempo al lado de Jin Ling. incluso ahora, cuando al fin el niño había conciliado el sueño, aún estaba él a un lado de la cama, mirándole fijamente el rostro sonrosado por la fiebre, fijándose si su respiración se agitaba, escuchándole toser. Así, todo el día, Sin permitirse descuidarle ni por un instante.
La primera noche de enfermedad estaba siendo especialmente difícil. Jin Ling no demoraba en despertarse más de lo que demora una barra de incienso en consumirse, y cada vez parecía tener más y más dolor. El llanto del pequeño fue telón de fondo toda la noche. En cierto punto, su garganta estaba tan débil que sólo podía emitir leves quejidos, como un cachorro herido, hasta quedarse dormido —o desmayarse de nuevo—.
Y Jiang Cheng, con cada uno de los lamentos, sentía que le golpeaba el alma; tan fuerte, tan constante, tanto... sin embargo, por mucho que se lamentase él mismo, no pudo hacer nada más que estar allí; a su lado.

 

Segundo día de enfermedad.

La aurora llegó con una suave brisa, y la vista de los lotos con el rocío de la mañana sería siempre un paisaje reconfortante de ver... cualquier otro día; hoy no. De nuevo, Lotus Pier es un campo en caos donde todos buscan la forma de ayudar al pequeño Jin Ling. Las fuertes reprimendas y gritos por parte del líder de secta ordenándoles que volviesen a sus deberes no impidió a muchos de los discípulos atumultuarse fuere de la habitación donde estaba el enfermo, esperando noticias. Por supuesto, realmente no pueden hacer mucho.
hasta que, milagrosamente, antes del anochecer, el niño mejoró radicalmente. Despertó sin llorar, se restregó los ojos con sus pequeñas manos, y adormilado, se tomó toda la sopa que le ofrecieron. El color volvió de a poco a su rostro y con eso la tranquilidad de todos: se dice que si el enfermo puede comer, no necesitará billetes de viaje al otro lado.
¡Tan obediente! Jiang Cheng estaba orgulloso de su sobrino. Intentó ocultarlo, pero su rostro alegre iluminó todo Yunmeng. Con ello, se puso en marcha y sólo pudo centrarse en su trabajo al final de día.

 

Tercer día de enfermedad.

Fue simplemente un presentimiento lo que llevó a Jiang Cheng hasta la habitación del niño. Se supone que debería estar tranquilo ahora que la enfermedad se había ido, pero ahí estaba, frente a la puerta, con un peso en el corazón que no le permitía simplemente irse a dormir sin más. Entró lo más silenciosamente posible; acercándose a la pequeña figurita acostada en la cama.
Todo en orden. Seguía dormido, recostado de lado y con la manta cubriéndole medio cuerpo. Jiang Cheng se sintió aliviado por fin. Tanto que, sin darse cuenta, hubo un rastro de un sonrisa en su rostro. Hace tiempo que no sonreía. Hace años, de hecho.
Sólo necesitaba una última confirmación de que todo estaba bien, algo que le dijera que podía irse a sus habitaciones sin problema. Se inclinó hacia la cama, con miedo a despertarlo y posó su mano en la frente del niño. En medio de la oscuridad, frunció el ceño inmediatamente y toda la fuerza que su cuerpo había recuperado en las últimas horas, en un segundo se derrumbó al suelo:
Jin Ling estaba ardiendo.
No era una temperatura normal, ni siquiera para los días más calurosos de verano. El niño estaba hundido en una fiebre infernal. ¿Hace cuánto tiempo estaba así? Jiang Cheng se sintió impotente, inútil, un mal tío. El peor de todos. indigno de al menos cuidar a este niño, si ni siquiera puede notar cuando enferma.
Jiang Cheng corría, desesperado, con el niño en brazos. Pensaba en el terrible tío que era, en su hermana, ¿qué pensaría Yanli? estaría tan decepcionada... Con esto en mente sólo pudo desesperarse más, ni siquiera pensó correctamente, sólo se apresuró a los baños, con un rostro tan perturbado que sólo podía compararse con el de ciertos sucesos del pasado.

***

Y allí está Jiang Cheng, cambiándole los pañuelos mojados de la frente de Jin Ling mientras lo mantiene fuerte en su regazo. Fue arrastrado a la habitación de nuevo después de haber estado a punto de de ahogar al niño en el estanque de agua. Efectivamente, Jiang Wan Yin no tenía idea de cómo actuar en estas situaciones.
Casi ha amanecido, y todo Lotus Pier está despierto; los sirvientes buscando medicinas y asistiendo al líder de secta, —quien no permite que nadie más que él toque al niño— mientras los discípulos, si bien no pueden hacer mucho, tampoco pudieron volver a dormir después de aquel alboroto. En general, hay un caos en la secta que pocas veces se ve.
Jin Ling, más que dormido, está inconsciente, y todos alrededor temen lo peor. —Señor—dice cautelosamente uno de los sirvientes. —¿Deberíamos avisar a la secta Jin?
—¿Por qué? ¿acaso crees que va a morir? — Y ahí estaba de nuevo la severidad que siempre asustaba a todos.
—N-no señor, claro que...
Un tenue quejido proveniente de la cama interrumpió la disputa. Era el niño. Estaba despertando.
—¡Jin Ling!
La carita del bebé ya estaba tomando color; al menos ya no era una especie de masa pálida. Su cuerpo ya no estaba envuelto en los temblores del escalofrío, y por ende, la fiebre estaba bajando también. Con sus pequeñas fuerzas, estaba intentando abrir los ojos, pero el cansancio se lo impedía.
—Está bien, está bien. — repetía Jiang Cheng, con una grácil voz que muy pocas veces usaba— Ya está todo bien. Duerme. Tú tío está cuidándote.
—¿tío...? —Pudo pronunciar con esfuerzo el pequeño.
—Mn. Aquí está tu tío, cuidándote. —casi que le susurraba.
—tío... pa...
—...
—Papá...

Y después de pronunciar aquello que significó el mundo entero para Jiang Cheng, se quedó dormido, esta vez sí en un sueño dulce y no un desmayo.
El joven líder de la secta Jiang; sobreviviente de la masacre de su clan; héroe de la campaña Sunshot y del asedio a los Túmulos funerarios; reconocido en el mundo de la cultivación, acababa de derrumbarse por las palabras de un niño. No obstante, no fue una caída al vacío como en el pasado, no. Esta vez era distinto. era como si algo sobrehumano se elevara en su pecho. Como si, después de todo, valiese la pena seguir luchando. Se sintió vivo, después de tantos años, de tanta soledad; se sintió vivo y acompañado. Sí, nunca más estaría solo si Jin Ling estaba allí con él.

Esta noche — o lo que quedaba de ella— Jiang Cheng se acostó junto a su sobrino, le arropó, le tomó la mano diminuta, y durmieron, de esa manera, uno junto al otro, y Jiang Cheng entendió que sería así el resto de sus vidas. Ese pensamiento le hizo sonreír.

FIN.

Notes:

Bueno, en realidad esta es mi forma de reconfortarme a mí misma. Sí, necesito a un Jiang Cheng soft para una vida mejor. Eso es todo. Espero sus comentarios. ¡Gracias por leer! ^^