Work Text:
ー ¿¡Qué!? -preguntó completamente aterrado el joven de cabello negro, palideció y sintió como su pulso aumentaba. Rápidamente se acercó al chico frente suyo, intentando tocarlo pero siendo rechazado.
Toge dio un par de pasos atrás moviéndose con brusquedad, negándose a ser examinado por Yuuta.
ー ¿E-estás bien? -volvió a hablar el alto unos segundos después, luego de aclararse la garganta e intentar tranquilizarse, de otra forma no sería de ayuda.
Inumaki frunció el ceño y luego sonrió. Negó inmediatamente con la cabeza aún sin borrar su sonrisa, incluso en esa situación le parecía divertido una pregunta tan obvia.
ー Bueno, me refiero... ¿Llevas mucho tiempo así? -aclaró Okkotsu al darse cuenta de lo absurdo de su pregunta, para luego volver a acercarse, esta vez no pudo ser rechazado, puesto que el de cabello castaño grisáceo tosió.
Yuuta fue capaz de tomar entre sus dedos un pequeño pétalo que había salido de la boca de su amigo. Lo miró aterrado y luego dirigió su preocupada mirada al otro.
ー Katsuoboshi -contestó Toge, luego dirigió su dedo índice hacia sus tatuajes y garganta, señaló el pétalo que su amigo sostenía y juntó sus manos, en un intento de ayudar a entender al otro lo que intentaba decir. ー Huevas de pescado.
Yuuta entrecerró sus ojos y frunció un poco su boca, pensando. Su gesto hizo soltar una risita al otro.
ー ¿Se complica por tu hechizo? ¿Es eso? -razonó luego de unos momentos, con el tiempo realmente había aprendido a entender a Toge y se sentía particularmente orgulloso de ello.
El otro asintió.
ー Es... Es extraño. Solo una vez oí hablar de esta enfermedad -Yuuta miró con atención el pétalo y suspiróー Pensé que era una leyenda para ser considerado con los sentimientos de los demás.
El de cabello despeinado también miró el pétalo; su expresión cambió por completo a una que, genuinamente preocupó a Yuuta y que nunca pensó ver en su amigo; se veía tan triste y asustado.
Se quedaron en silencio hasta que el pelinegro decidió finalmente sus palabras.
ー No te preocupes, Toge. Encontraremos la forma de curarte y estarás bien. -aseguró el chico, soltando aquel pétalo y poniendo su mano sobre el hombro de Inumaki, deseando brindarle la esperanza que necesitaba.
El joven despeinado sonrió aún con esa expresión triste y se atrevió a abrazarse al otro, ocultando su rostro en su pecho. Yuuta no pensó mucho para corresponder, sabía que había acudido con él por algún motivo y no lo decepcionaría.
Al llegar al salón de clase y antes de entrar, Toge prácticamente le suplicó al otro que no le contara a nadie sobre lo que hablaron, y claro que iba a hacer caso a su compareciente amigo.
Sin embargo, durante toda la tarde e incluso durante el entrenamiento, su mente no pudo despejarse en lo absoluto.
¿De quién estaba enamorado Inumaki Toge, que le había echo comenzar a toser dolorosas flores? ¿Qué clase de persona le gustaba al chico?
Durante varios días, pudo olvidarse casi por completo de aquella tarde en que Inumaki irrumpió en su habitación para decirle que había contraído la enfermedad de hanahaki. Pero ese "casi" era porque en cuanto tenía tiempo libre, se ocupaba de investigar lo más que podía acerca de ello. Incluso había perdido algunas horas de sueño, pero incluso si no fuera una "emergencia" lo haría, puesto que le resultó en algo tan fascinante como horrible.
En efecto, aquella enfermedad no era tan popular como se pensaría que lo es vomitar flores, y la mayoría de sus casos eran prácticamente ignorados y menospreciados por la "ciencia".
Tendría que ser cuidadoso si quería investigar sobre su relación con la hechicería en la posición de alumno que tenía, principalmente porque no quería faltar a la promesa que le hizo a Toge sobre mantener el secreto, pero no encontraba más caminos.
ー ¿Has notado que Yuuta parece estar desvelándose? Sus ojos se ven algo adormilados de vez en cuando, me pregunto qué estará haciendo. -comentó Panda mientras despeinaba aún más el cabello de Inumaki, con quién descansaba viendo como el pelinegro y Maki luchaban.
Toge inmediatamente comenzó a toser, cubriendo las flores con el cuello de su uniforme y fingiendo que se había ahogado con su saliva. Panda lo golpeó de forma amistosa.
ー También noté que alguien ha estado tomando más medicinas para la garganta. Dime Inumaki, ¿tiene algo que ver?
ー ¡Katsuoboshi! ¡Nori! ¡Nori! -negó el chico antes de devolver varios golpes a Panda en uno de sus brazos.
De alguna forma logró excusarse con una gripe común e iniciaron una discusión que era observada por un divertido Gojo.
ー Maki-san, ¿puedo preguntarte algo? -hablaban mientras tanto los otros dos, completamente ajenos de su entorno y centrados en la pelea.
ー Mientras no pierdas la concentración -contestó la chica a punto de derribarlo con un golpe en las piernas, fallando por poco.
ー ¿Qué clase de chicos te gustan?
Yuuta recibió un golpe certero en el pecho que lo mandó volando hasta chocar con un árbol.
ー ... Los que no son débiles, cómo tú -contestó la chica luego de acercarse, ofreciendo su mano al otro para levantarse, y retrocediendo rapidamente para evitar un golpe directo.
ー ¿Tal vez Inumaki? -en cuanto terminó la pregunta, la catana que blandía fue arrebatada y se hallaba clavada junto al árbol con el que antes golpeó y que estaba justo detrás de él.
ー ¿Bromeas? Ese mocoso es como un hermanito que espera a que me duerma para pintar mi rostro con cosas horrendas y asquerosas. -gruñó la joven. Okkotsu sintió que se perdió de algo antes de llegar, pero su sentido de autopreservación le dijo que era mejor dejarlo así.
Así terminó su conversación. Ahora tenía la ligera sospecha de que su amigo estaba enamorado de la inalcanzable y hermosa Maki, aunque claro siempre podría ser alguien que no conocía. Y eso lo mataba de curiosidad, pero no tenía el valor para meterse en un asunto así, y no estaba seguro de que por sí mismo Inumaki hablara de esa clase de cosas con quien fuera.
ー ¡Oh! Creo que te verías más atractivo peinado, Toge -sonrió Yuuta, interrumpiendo sus apuntes en medio de una sesión de estudio.
Inumaki lo miró confundido mientras el pelinegro volvía a escribir como si nada. Panda que estaba ahí para vigilar que cumplieran sus tareas se burló un poco.
ー Aunque siempre está la posibilidad de raparse también, ¿sabes?
ー Atún picante -contestó el chico cruzándose de brazos.
Aun así, cerca de una semana después el joven de ojos púrpura llegó con un nuevo peinado que de hecho le quedaba bastante bien.
ー ¡Oh! ¿Intentas conquistar el corazón de alguien Inumaki-chan? -Gojou fue el primero en burlarse en cuanto el chico entró al aula. ー Suerte con ello. ¡Ay! El amor, ¡tan impredecible!
ー De hecho, Yuuta tenía razón, te queda bien. Felicidades por reconciliarte con el peine, Inumaki -sonrió Panda.
ー Ah, ¿no se ve menos enano? -preguntó Maki poniéndose los lentes que usaba para ver las maldiciones, añadiendo "realismo".
ー Yo creo que...
ー Silencio -habló el avergonzado chico, que frunció el ceño e interrumpió a Okkotsu. Tomó asiento mientras tosía y borraba las divertidas expresiones de todos.
Más tarde tendrían que disculparse di no querían quedarse mudos para siempre o algo así.
Por el resto de la tarde, Yuuta no vio al chico. Pensó que era normal, constantemente tenían misiones imprevistas y no era como si tuvieran el tiempo para reportarse con cada una de las personas que estuviera dentro de las instalaciones.
Sin embargo, aquel mal presentimiento no abandonaba a Yuuta. Había estado intentando hablar con Rikka mientras descansaba, era similar a hablar con el de baja estatura pues no recibía respuestas muy complejas, pero aun así entendía un poco más a aquel chico que a su propio primer amor.
Se estaba nublando y pensó que sería mejor descansar en su habitación, así que entró al edificio. Muy apenas había alcanzado a escuchar un pequeño gimoteo que le preocupó, pero no sabía de dónde venía.
Le tomó varios minutos hasta encontrar la fuente.
Toge estaba en el piso junto al retrete, jadeando levemente y con algunas lágrimas.
ー Detente. Detente. Detente -suplicaba a sí mismo una y otra vez. Con su mano izquierda apretaba suavemente su garganta y con la derecha se sostenía del piso, que se encontraba cubierto de pétalos.
Yuuta inmediatamente se lanzó a él lleno de pánico, miró con atención y aquellos pétalos formaban practicamente una flor entera.
Habían pasado solo dos meses desde que el chico le dijo que estaba enfermo. Tenía razón, sus hechizos le afectaban aún más. No tenían tanto tiempo.
El pelinegro sostuvo entre sus brazos a su amigo, que temblaba suavemente y tosía cada vez más.
ー ¿Por qué no me dijiste que estaba siendo tan rápido? Lo siento mucho, no te muevas. -habló con desesperación, viendo como otro pequeño lirio amarillo pero ensangrentado caía de su boca.
Rápidamente se puso de pie, convocando de nueva cuenta a Rikka.
ー Cuida de él. No tardaré -ordenó para luego salir corriendo lo más rápido posible, dejando a la maldición mirando de forma expectante al agonizante chico junto suyo.
Algunos minutos después, ella se desvaneció justo al tiempo que el chico regresaba prácticamente arrastrando a su profesor con él.
ー ¡Inumaki necesita ayuda, profesor! -rogó el joven, rindiéndose a la fantasía de que ellos dos podrían manejar la situación por su cuenta.
ー Oh cielos, alguien realmente ha estado mintiendo mucho ¿eh? -habló el profesor acercándose con prisa al joven en el piso y levantándole un poco para examinarlo.
El chico se encontraba más tranquilo pero aun así era doloroso de ver, tenía dificultad para respirar, estaba empapado en sudor y estaba un poco salpicado con sangre.
Gojou tocó su frente para revisar su temperatura y lo ayudó a ponerse de pie, cargándolo más que ayudando. Se dirigió a la puerta que inmediatamente fue abierta por el otro chico y salió.
ー Puedo llevarlo con alguien que lo atenderá, pero necesitaremos que distraigas a los demás mientras nos vamos, es mal visto en la sociedad actual ver a alguien de mi edad cargando a un delirante y débil chico de esta forma -bromeó Satoru ignorando la molestia en su estudiante.
ー Inumaki estará bien, no te preocupes. Tampoco es tu culpa -dijo despreocupadamente el albino mientras cruzaban la puerta de la salida, sonrió y se fueron.
Pero el agitado y culpable corazón de Okkotsu simplemente no se calmaría con un par de palabras. Apenas pudo disimular su terror cuando se encontró a Panda y el director en uno de los pasillos. Alegó que Satoru le había regañado por su rendimiento reciente y apenas se fue de ahí. Se sentía demasiado agobiado e impotente por no poder hacer nada, no quería estar con nadie.
Su corazón se volcó en una calma repentina cuando a su celular llegó una foto del chico bebiendo té bastante más tranquilo, junto a una chica que era cubierta por el rostro de Gojou que hacía una mueca extraña.
Sin embargo esa paz no duró ni un minuto cuando leyó el mensaje que lo acompañaba.
"Está mejor. Pero pienso que va a morir"
Yuuta casi rompió la pantalla de su celular del terror que le ocasionó leerlo.
Por otro lado, un adormecido y débil Inumaki estaba sentado bebiendo té con la doctora que lo había tratado de emergencia, se veía un poco molesta por la hora, pero aparentemente su humor mejoraba con cada trago que daba a su vino.
ー En este punto tienes dos opciones, chico. Confesarte y rezar para que por fin te acepten, o continuar callado y esperar a que mis tratamientos dejen de funcionar y morir. -comentó la mujer luego de unos minutos. ー Considerando lo ligada que está con tu técnica, en un par de misiones volverás al estado en que estabas hace un rato. Algunas más y morirás.
Inumaki centró su vista a su bebida, pensando. Era absurdo morir de esa forma y se sentía molesto, de nueva cuenta aquella técnica maldita se entrometía con lo que hacía y arruinaba su vida. Aun así; si no la tuviera, no habría conocido a aquel chico.
ー ¡Espera Shoko! No puedo solo dejar que se muera. Eres muy hábil, ¿no podrías encontrar una tercera opción para nosotros? -intervino el tranquilo albino, sentándose junto a su alumno con una sonrisa divertida.
La mujer lo pensó algunos minutos antes de responder.
ー Retirar las raíces no es algo nuevo incluso en medicina no relacionada con hechicería -respondió para luego beber a su copaー No es imposible, pero las probabilidades en realidad son bajas. Luego de la extirpación existe una probabilidad de que vuelvan a crecer, sí es que sobrevive.
ー Hojuelas de bonito. -habló finalmente el chico.
Shoko alzó una ceja. No entendía en absoluto y tampoco quería indagar demasiado, pero se hizo una idea.
ー Si las raíces no se desarrollan de nuevo y es exitosa, perderías todo sentimiento de amor hacía esa persona, ya que es lo que te ata a la maldición de las flores.
El chico apartó su taza, mirando hacía la ventana para demostrar el desinterés que le causó. Satoru rio y cambió totalmente el tema de pronto, le daría tiempo al chico para pensarlo.
No obstante, aquel tiempo no se prolongó tanto como hubiesen querido.
ー ¿Estás bien? -preguntaba una y otra vez Yuuta, Inumaki había comenzado a toser algunos pétalos de vez en cuando y esta vez no pasó desapercibido por su amigo.
ー Salmón -contestaba con cierto tono irritado el chico, comenzando a hartarse de la misma pregunta una y otra vez.
ー Toge, por favor -habló con calma Yuuta, terminando su ciclo de preguntas. ー Tengo que irme, pero entonces no podré cuidar de ti. Quiero asegurarme que estés bien.
El de menor estatura frunció el ceño en un puchero, se sentía mal de que su amigo se sintiera obligado a estar con él y se arrepentía un poco de haberle contado. ー Atún -contestó el joven tomando un poco de aire.
ー Tú lo sabes, ¿no? Gojo dijo que te pueden operar. Estarás bien si lo hace la señorita Shouko. -sonrió el chico, pero Inumaki inmediatamente negó con su cabeza.
ー Entonces... ¿Qué tal si intento quitarla yo?
Inumaki se sobresaltó. Rápidamente siguió la lógica del chico, tal vez podrían usar el discurso maldito para detener el crecimiento de las flores, algo que Inumaki por si mismo no podría lograr debido a que eso mismo lo aceleraría, pero Yuuta tal vez sí lo lograría.
Su rostro no tardó en enrojecerse a la par que sus ojos, que se cubrían por un par de lágrimas.
ー No. -respondió sin tantear, ni usar su vocablo usual. Quería dejarlo en claro de una vez por todas, siempre se negaría las veces necesarias porque simplemente no iba a tomar esa opción. Sentía que morir sería mejor.
¿Qué tal sí; incluso con el discurso maldito, esos sentimientos se marchaban?
Era inmaduro y algo tonto, pero toda su vida estuvo tomando las decisiones que darían los "mejores" y más seguros resultados. Por una vez quería seguir lo que realmente sentía.
También, planeaba confesarse en algún momento, pero no había contado nunca con que avanzara de forma tan inhumana. No había tenido tiempo de avanzar mucho en su relación y estaba siendo frenado por el miedo.
En silencio derramó algunas lágrimas que acompañaban una expresión molesta que Yuuta de inmediato entendió, ofreciendo una disculpa. Él mismo era quien había atado a su amada con él por el resto de sus vidas y aun así intentaba que su amigo olvidara sus propios sentimientos, que estúpido.
ー Prometes entonces... -terminó el silencio el chico, incapaz de seguir viendo el triste rostro de su amigo ante la idea planteada antesー ¿Prometes que te recuperarás y estarás bien hasta que regrese, Toge?
El llanto de Inumaki frenó paulatinamente y bajó su mirada. No tenía una respuesta clara, y aun así asintió.
El alivio y miedo de Yuuta explotaron dentro de él y se vio incapaz de controlarse, abrazándose con fuerza de su amigo. Aún faltaba una semana para que se fuera al extranjero y sabía que cada momento sería un infierno al no saber del estado de Inumaki, Maki ni Panda. Sabía que eran completamente capaces de cuidarse y se sentía agradecido de conocer gente tan fuerte. Aun así ese miedo no desaparecería.
Y es así como una corta semana transcurrió. El grupo se encontraba en el aeropuerto despidiendo al "chico nuevo" de la escuela de hechicería en Tokio. Su trío de amigos le seguía llamando así aunque incluso ya había un sujeto de primer año que les acompañaba.
ー En cuanto llegue les escribiré, chicos. Nos vemos -sonrió el pelinegro justo antes de caminar hacía el pasillo que lo haría abordar a su avión.
Justo antes de perderlos de vista miró como el menos alto en todo el grupo tosía. Su sonrisa se esfumó unos segundos, pero decidió confiar completamente en el de ojos púrpura e intentó llegar con tranquilidad a su destino.
Mientras que, por la noche en Tokio, mensajes de Yuuta bombardeaban a cada uno de sus amigos. Inumaki se lamentaba no haber tenido el valor de confesarse antes de que el chico se fuera.
Probablemente fuera el hecho de que todos estuvieron ahí y no se alejaron ni por un segundo. Tal vez fue el miedo a saber desde el principio aquella respuesta. Pero ya no importaba. Sus sentimientos hacía Yuuta Okkotsu florecían y ardían igual que siempre incluso sabiendo que no volvería a ver su amable sonrisa por un buen tiempo.
Y aquel dolor en su pecho se prolongaría al pensar que Yuuta encontraría a alguien a quien quisiera en un lugar tan diferente.
Harto de frenar sus propios sentimientos "hasta que fuera la oportunidad perfecta"; y cansado de ver como las hojas de flores aunque en mucha menor cantidad, no desaparecían, Inumaki simplemente le escribió.
"¿Alguna vez sentiste lástima por mí?"
"¿Que serías culpable por no poderme ayudar?"
Okkotsu estaba teniendo unas semanas duras, así que se alegró de que uno de sus amigos le escribiera. Pero fueron estos mensajes los que le preocuparon de inmediato.
"No siento lástima, genuinamente estoy preocupado por ti"
"Por ustedes"
Respondió de vuelta el chico, aprovechando el pequeño receso que se le concedió.
"Dime. ¿Has estado bien? ¿Pudiste arreglarlo?"
"Miguel dijo que lo olvidara de una vez o no iba a avanzar con mis tareas pero simplemente no puedo"
Inumaki sonrió enternecido antes de tomar un poco de aire. Tecleó un millón de formas de decirlo y borró todas. Al final se fue por algo sencillo.
ー Yuuta -pronunció el nombre del chico para enviarlo en un audio. Algo que ocuparía al chico en escucharlo lo suficiente para poder escribir y que fuera tomado en serio al mismo tiempo, no cómo una más de sus bromas.
"Me gustas"
Cuando terminó de escribir simplemente dejó su celular a un lado y salió de su habitación. Tuvo el valor de decirlo pero aún no estaba listo para saber la respuesta. Su corazón latía con fuerza y su pecho se sentía oprimido, pero no de la misma forma que cada vez que escupía aquellos malditos lirios amarillos, sino como una genuina persona que se acababa de confesar.
ー Me gustas -repitió casi al otro lado del mundo, Yuuta. Veía atónito la pantalla en su celular. Estaba teniendo un sin fin de emociones que lo confundía cada vez más.
¿Él era quién le estaba causando tanto daño a su amigo?
¿Era quién había enamorado al chico del discurso maldito?
¿Era...? ¿La razón por la que incluso cambió su peinado?
No lo iba a negar. Estaba sonrojado. Aun así no sabía qué responder. Las palabras de Inumaki lo invadieron. "Lástima". Probablemente prefería ser rechazado y morir a soportar ver a alguien que amaba fingir algo que no sentía.
Probablemente... Lo lastimó mucho que él mismo quisiera terminar con sus sentimientos.
Inmediatamente todas las cosas que no entendía por completo tomaron sentido y se sintió terrible. Apenas pudo contener la tristeza que le dio saber que había herido a su amigo en varias formas.
Por ello es que la conversación terminó ahí.
Ninguno de los dos intentó nuevamente contactarse e Inumaki se había rendido. Aquellas flores fueron cortadas nuevamente antes de "recaer" al tener la noticia de que se confesó. Los tres tuvieron la esperanza en que después de aquello no brotarían de nuevo.
Un día, tras mes y medio de la partida de Okkotsu, Inumaki despertó agitado durante la madrugada y se dirigió inmediatamente al baño. Estaba sudando y temblando nuevamente, no tardó en llorar desesperado por la sensación de algo quemando y desgarrando su garganta. Pasó varios minutos ahí, tirando flores casi marchitas y algunas gotas de sangre.
Su visión se volvió borrosa hasta que finalmente algo tan doloroso como indescriptible atravesó su garganta hasta llegar al piso porque no logró ni siquiera mantenerse en pie. Cubierto de sangre se hallaba un pequeño bulto.
No fue hasta casi una hora después que logró recuperarse; que pudo observar con más detalle aquella cosa, parecía una semilla inesperadamente pequeña para el dolor que le causó. Volvió a su habitación agotado luego de limpiar y se acostó de nueva cuenta.
Miró la hora en su celular, y algo lo paralizó ahí mismo.
En su barra de notificaciones, tenía los mensajes sin leer de algunos de sus contactos que llevaban incluso días de esa forma. Encabezando; y por ende correspondiente a la noche anterior, se encontró uno que logró que su pulso aumentara otra vez y mantuviera una sonrisa incrédula.
"Lo pensé tanto como pude. No quería que fuera una respuesta basada en la 'Lástima' como decías"
"Es distinto a cómo es con Rikka, porque era un niño y supongo que muchas cosas cambiaron"
"Pero también me gustas"
Inumaki Toge soltó unas risas aliviadas, no le importó que a la mañana siguiente sus compañeros lo fueran a regañar por la hora. Tampoco que su pecho aún estuviera adolorido, ni siquiera que tendría que explicar finalmente que había estado bajo el efecto de un hechizo bastante resistente durante los últimos meses.
Simplemente estaba feliz. Tal vez los sentimientos de Yuuta hacía él no eran tan fuertes como los suyos, pero saber que realmente había tocado el corazón de un chico tan amable y hermoso era suficiente para mejorar su estima.
"Esperaré con ansias a que vuelvas"
Respondió, volviendo a bloquear el celular para ponerlo en su pecho con esa sonrisa satisfecha. Sintiendo sus mejillas colorarse y su cuerpo tensarse, emocionado.
"Yo también"
Yuuta sonrió al leer el mensaje y respondió en cuanto su mente dejó de divagar en lo feliz que estaría el joven y lindo chico japonés.
