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Fue durante nuestro último concierto del tour internacional; estábamos en Seúl. La última canción sonaba por los altavoces y a pesar de haber volado desde Turquía hace menos de una semana, la energía en nuestras voces no se vio afectada. Todo el estadio cantaba Mikrokosmos como si del himno nacional se tratase. Las luces, los drones dibujando nuestros logos en el cielo... Nunca fui mucho de llorar, pero creo recordar sentir mis lágrimas acumularse y no querer dejarlas caer. Los chicos estaban atendiendo cada uno su área correspondiente, yo tenía a Jimin a mi derecha y a los demás a mi espalda. Army se veía animada y movían las army bombs al ritmo de la canción; “we shining” siempre fue un verso que me gustó.
De repente, deje de escuchar a Jin por el in - ear y fue en ese momento el que todo termino. Cenizas llenaron el estadio, mi ingenuidad me hizo pensar que el confeti había sido cambiado de color, pero las voces del público convirtiéndose en murmullos de confusión no me permitió creerlo por mucho tiempo. Sin pensarlo corrí por la pasarela y mis ojos que buscaban a Namjoon lo encontraron rápidamente. Mi corazón latía tan fuerte que no pude escuchar al público. El zumbido de la sangre en mis oídos no me dejaba ni pensar. Solo sentía miedo. Sus manos, piernas y partes de su cara --que nunca dejó de sonreír-- poco a poco se iban convirtiendo en copos de nieve negra. Corrí como nunca había corrido y lo abracé como nunca lo había abrazado mientras sentía que su cuerpo se desvanecía sin pedirle permiso al tiempo. Con los golpes de mi corazón aun sonando en mi cabeza pude escuchar a Namjoon decir: “Tú eres la razón por la que somos BTS”. Eso fue lo último que me dijo antes de desvanecerse como esas hojas de otoño que tanto le inspiraron esa vez. Ojalá todo hubiera terminado ahí.
Las luces del estadio brillaron sin aviso. Fue horrible lo que vi. De repente lo que había sucedido dejó de estar oculto por la oscuridad. Del edificio flotaban las cenizas de miles de personas. Era tantísima que no toda flotaba, en el área de suelo fácilmente podría haber llegado arriba de los tobillos. Realmente parecía nieve. Todos estaban llorando, gritando y otros no decían nada y solo miraban. Vi a una chica recoger los copos como lo suelen hacer con el confeti sin que una lágrima mojase su rostro; tenían la vista perdida en sus pensamientos. Niños muy pequeños para estar en el recinto buscando a alguien que ya no estaba ahí y el llanto unificado de miles de personas que exigían una explicación tanto como yo. Con terror en los ojos me di la vuelta y vi a Jimin llorando en el piso donde antes estaba Taehyung y a Hoseok siendo consolado por un Yoongi que luchaba por no dejar las lágrimas caer. Yo mismo estaba lleno de lo que eran las cenizas de Namjoon . No recuerdo más de ese día.
