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Pronto llegarían a la estación de tren y Kogure no había dejado de tener pequeños incidentes en el camino debido a su deficiencia visual. Todo esto derivado de romper sus lentes al salvar un balón en el reciente juego amistoso que tuvieron contra la escuela Ryoukufu.
-Santo cielo Kogure, tan mala es tu vista sin los anteojos, has estado apunto de tropezar casi en cada esquina. -Le comentó Mitsui que iba siguiéndole el paso.
-Lo siento, -sonrió apenado-, no acostumbro a estar sin ellos.
Mitsui solto un suspiro y se acercó para tomarlo del brazo. -Mantente cerca de mi. -Fue la solución más rápida que tuvo.
Todo el equipo abordó el tren que estaba demasiado lleno, al mvp de secundaria le tocó acomodarse casi en la entrada, tomándose de las argollas, Kogure se había quedado un poco atrás así que con mucha cautela cruzaba la puerta. -Vamos, date prisa Kogure.
El mencionado hizo caso tratando de ubicar bien dónde se encontraba su amigo, sin embargo, el pobre chico, al tener su atención en la figura de Hisashi, tropezó con la maleta de otra persona provocando que se fuera hacia delante, estrellando parte de su rostro en el abdomen de su compañero, así como agarrandose de sus caderas, más precisamente la entrepierna. Éste hizo un gesto de dolor pero, como pudo, detuvo a su compañero para evitar que cayera completamente. "Maldición" exclamó en mente, casi le arranca las partes nobles.
Inmediatamente escucharon risas por parte de Ryota Miyagi que observó todo, y sin querer, Hanamichi y Ayako no pudieron evitar soltar una que otra risilla.
-¿Te encuentras bien Kogure?
-Preguntó el capitán Akagi.
-Sí, no se preocupen, estoy bien.
-Mejor deje que nosotros le ayudemos, Mitsui no es buen guía.
-Intervino Miyagi. Hanamichi carcajeó.
-Cállate. -Respondió con las mejillas levemente sonrojadas y el ceño fruncido.
-Ey pero entonces que fue eso de recién ¿eh? No te estarás aprovechando del superior.
-Fue un accidente, ¿no acabas de verlo por ti mismo?
Ryota sonrió insistente. -Está muy sonrojado por dicho accidente.
-Métete en tus asuntos Miyagi.
Kogure ya había logrado acomodarse en una argolla a lado de Hisashi, pero se temía el peligro de que lo empujaran o él mismo empujara a alguien por no poner atención a su alrededor, o mejor dicho, no poder mirarlo.
-¿Y qué harás? Irás a reponerlos.
Kogure apachurró la cara meditando unos segundos.
-Si, creo que sería lo más conveniente, pero seguramente hasta mañana puedan entregármelos.
-Oh diablos, de aquí a mañana podrias estar muerto en ese caso, mejor consigue unos nuevos.
-Superior Kogure, si me permite sugerir, -intervino Ayako-, lo más ideal es que consiga unos googles para jugar y reponga sus lentes de uso común.
-S-si tienes razón, sólo que me da pesar conseguirlos hasta ahora porque es mi último año.
-¡Pero iremos a las nacionales Cuatro ojos! Es mejor que vayas preparado. -Exclamó Sakuragi.
-Eso es cierto. -Dijo Miyagi.
Ayako asentía convencida, Akagi tenía un semblante de darles la razón por primera vez. Mitsui se volvió y lo miró como diciendo "¿lo ves?".
-Está bien iré a conseguirlos.
-Iremos, no querrás perderte por ahí o que te arrollen.
-Impuso Mitsui.
Kiminobu no pudo más que reir nervioso. -De acuerdo, iremos.
En ese momento una fila de personas pretendían salir en aquella estación, así que, dicho y hecho, hicieron apartar a Kogure quedando casi en el mismo lugar que Mitsui, más no podían retroceder o pisarían a los de atrás. Sin querer, esto produjo que las caderas de ambos se pegaran casi por completo. Mitsui hizo todo por no inmutarse, pero no pudo controlar el rubor de sus mejillas, el roce era bastante peligroso. Miyagi seguía riendo en lo bajo, provocando una mueca de amenza por parte del MVP, sin embargo el guardia central rió más fuerte aún.
*
Los chicos visitaron la óptica a la que usualmente acudía, buscaron cuidadosamente los anteojos adecuados para Kogure; siendo que al final, consiguió unos de repuesto, encargó la compostura de los suyos y también adquirió los googles para jugar.
-Vaya, si que cambia todo con los anteojos. -Expresó Kogure.
-Así ya no tendrás problemas de vialidad. -Bromeó el compañero-. ¿Quieres ir por un helado?
Kiminobu se sorprendió, hace mucho que no hacían algo juntos desde la lesión de Mitsui. -Claro.
No tardaron mucho en pasar a la nevería y dirigirse al parque más cercano. Ambos platicaban muy agusto mientras degustaban sus barquillos.
Cómo había extrañado charlar con Kogure, una persona tan sencilla y atenta, ahora los dos estaban realmente motivados por ganar el pase a las nacionales, aún existía la posibilidad y juraron no desperdiciarla.
-Mitsui, si por alguna razón, no llegaramos a ganar ese pase. ¿Qué harás después?
El mencionado puso una expresión un poco más melancólica. -Pues nada, seguiré esforzándome para el invierno.
El contrario se impresionó mucho.
-¿Q-quieres decir que no te prepararás para el examen de admisión?
-Sabes bien que no estoy en condiciones de aprobar ese exámen, además no me apetece. Quiero jugar un poco más en Shohoku.
El chico sólo escuchaba mientras sorbía su helado.
-Vaya, así que quieres dar todo de ti por el equipo.
-Sí, no quiero irme arrepentido por no dar el cien por ciento en esta escuela.
Ambos guardaron silencio; siguieron degustando hasta casi acabarse su barquillo cuando Hisashi le dirigió una mirada a su compañero; ahora ya volvía a ser el mismo Kogure de siempre, pero hace rato, cuando iba sin sus anteojos, su rostro era realmente simpático. Si no fuera por los lentes y su personalidad tan suave, tal vez Kogure sería más popular entre las chicas, "apuesto que sería un buen novio" creía Hisashi, si incluso hasta él le había agarrado cariño desde que se conocieron; espera, qué estaba pensando al admitir todos los puntos buenos de su amigo. Sintió subírsele el rubor a las mejillas nuevamente. Volvió a mirarlo de reojo y el perfil de su rostro siguió pareciendolo genial, luego soltó una risilla al darse cuenta que traía resto de helado cerca de la comisura.
-Se te va escurrir. -Dijo al quitarselo con el pulgar.
Kogure lo miró extrañado por el acercamiento que dejó de comerse la punta del barquillo. Mitsui se ruborizó terriblemente por verlo tan cerca y haberle limpiado así sin más.
-Am... Me ensucié sin darme cuenta, gracias por decirme. -Dijo cohibido, agachando la mirada.
-Espera, aún tienes aquí. -Le acercó sus labios para tomar esa gota de helado, besando parte de su cumisura.
A Kiminobu le corrió un escalofrío plancentero por todas las vértebras que casi se deja llevar, pero rápidamente recobró la razón y bajó la cabeza para cubrirse entre sus brazos. -Lo siento Mitsui. -Dijo apenado.
Mitsui resopló por hacer algo tan estúpido sin pensar. -No, perdoname a mi, no sé qué me ocurrió.
Así se quedaron un par de minutos en completo silencio, no sabían si esto era incómodo o no, porque al parecer, la espinita de haberse acercado tanto aún estaba clavada en sus mentes, ambos podían percibir el pudor de uno y del otro, pero sobre todo, tenían la ligera impresión de que los dos querían continuar.
-Kogure. -el mencionado se incorporó al llamado-. Vamos al baño. -Señaló la dirección con la mirada.
Kiminobu se puso nerviosísimo y totalmente colorado.
Mitsui lo veía serio. -¿Acaso quieres quedar pegajoso? -Señaló sus pantalones, pues cuando estaba agachado dejó caer el resto del barquillo en sus faldas.
El jovén trató de limpiar lo mejor que pudo, cuando llegara a casa lo lavaría. Hisashi sólo permanecía recargado en el lavamanos viéndolo sacarse la mancha. Cuando dejó en paz sus pantalones, le vio directamente a los ojos, solo con ese contacto estaban diciéndose todo sin hablar, el tocador estaba totalmente sólo y en el parque casi no había gente, no habría porqué temer.
Momentos después, ya se encontraban en uno de los retretes besándose como si no hubiera mañana, las manos iban y venían por varias partes de su torso y espalda. Las caderas empezaban a sentirse estrechas, tanto que parecía como si el pantalón fuera a estrangularlos y cómo no, si el espacio entre ellas era nulo. Al final, tuvieron que descubrirse para aliviar el calor de sus entrepiernas y conseguir ese torbellino de sensaciones increibles, fruto de las hormonas juveniles que habían sido encendidas desde que disfrutaban de aquel helado, o tal vez, desde muchísimo tiempo antes.
