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Kiss me more

Summary:

—Me estas ignorando, Baji-san. —Le dice con un puchero.

Keisuke definitivamente no sobrevivirá a esta noche si Chifuyu sigue hablándole al oído de esa forma.

o, un au donde bajifuyu son adolescentes normales con demasiadas hormonas.

Notes:

llegó el momento de autosatisfacer mi bajifuyu brainrot con un au donde no hay muerte ni lagrimas.

espero que les guste!! kudos y comentarios son siempre bienvenidos.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Keisuke no es un idiota. El sabe por qué parece convertirse en un manojo de nervios cada vez que Chifuyu se inclina a revisar su ortografía las tardes que se la pasan estudiando. O cuando termina quedándose a dormir y comparte la cama con el. También las veces en que Chifuyu le regala una característica sonrisa suya que Keisuke quiere creer que es solo para él.

Y a la larga lista de situaciones que ponen a Keisuke contra una espada y una pared cuando se trata de Chifuyu, podría agregarle el lio en que se encuentra metido ahora mismo.

—Baji-san. —Dice Chifuyu alargando su nombre con su vocecita suave.

Está colgado de su cuello como un niño pequeño, parado sobre las puntas de sus pies. Se ve tan bonito que Keisuke está luchando internamente para no estamparle un beso en la boca. Sus manos están ubicadas en la cintura de Chifuyu, y aprieta su agarre aún más cuando el rubio decide apoyar su peso completamente en el cuerpo de Baji. Tanto que terminan balanceándose peligrosamente.

—Me estas ignorando, Baji-san. —Le dice con un puchero.

Keisuke definitivamente no sobrevivirá a esta noche si Chifuyu sigue hablándole al oído de esa forma.

—Has tomado de más, hombre. Sera mejor que te lleve a casa. —Mientras trata de evitar que siga husmeando en su cuello. Chifuyu solo tararea y se relaja contra su cuerpo.

—Nos vamos. —Anuncia a la habitación. Mitsuya y Hakkai están hablando sobre algo en voz baja, se rien y se tocan de vez en cuando. Kazutora está en medio de una ronda de cartas con Mikey quien tiene su cabeza apoyada en el regazo de Draken mientras este le acaricia el pelo.

Al escucharle, todos lo miran y le dan sus sonrisas descaradas cada vez que se va de una noche de chicos con Chifuyu. Keisuke solo rueda los ojos y finge que no se sonroja por las suposiciones que hace su grupo de amigos.

—Adiós, salvajes. —Se despide mientras niega con la cabeza y se ríe cariñosamente. Ama a sus amigos, por más que a veces sean un dolor de cabeza.

Sale de la habitación de Mikey lo más silencioso posible y camina con el brazo de Chifuyu quemándole la piel a través de la tela que cubre sus hombros.

Luego de quince minutos llenos de trompicones y risas ahogadas, llegan a su destino.

Está arrastrando a Chifuyu por las escaleras, preguntándole sobre sus llaves, cuando el chico parece recobrar un poco de su sobriedad, puesto que escapa de los brazos de Baji y se queda parado a unos metros antes de llegar a la puerta de su departamento.

—No puedo entrar así, Baji-san. —dice vacilante.

—Déjame dormir en tu casa esta vez ¿Por favor? —Le ruega. Y Keisuke, debido a que es el ser humano más débil parado sobre la tierra, no tiene más remedio que decirle que si una infinidad de veces.

—Está bien, pero si sigues así deberás empezar a poner para la renta. —Bromea, distrayendo a Chifuyu lo suficiente para que no note como se le calientan las mejillas.

Ya perdió la cuenta de cuantas veces se ha sonrojado esta noche.

Suben las escaleras hasta el piso de Baji y pasan por el comedor y la cocina en silencio hasta llegar a su habitación. Al llegar, Chifuyu, ajeno como siempre, no le da a Keisuke ni una sola mirada antes de empezar a sacarse la ropa. Y Keisuke, como el caballero que su madre le enseñó a ser, da media vuelta y se dirige al baño.

Con la puerta cerrada y después de salpicarse la cara con agua para tratar de alejar la vista de la espalda desnuda de Chifuyu de su cabeza, se mira al espejo y respira profundamente.

—Deja de comportarte como un crio virgen, imbécil. —Le dice con enojo a su reflejo, aunque técnicamente si es un crio virgen.

Cuando entra a su habitación espera encontrarse con un Chifuyu completamente dormido, sin embargo, lo encuentra despierto, esperándolo con los ojos brillando y el cabello despeinado.

—Tomé una de tus camisetas. —Dice avergonzado. Y Keisuke nota en ese momento de la tela oscura que cuelga de sus delgados hombros, demasiado holgada en su cuerpo.

—No hay problema, amigo. —Le dice con una sonrisa, porque es verdad, su armario es prácticamente el de Chifuyu, y a Keisuke no le molesta en absoluto ver a su mejor amigo llevar su ropa.

Luego de cambiarse y acomodarse junto al otro chico, está listo para dormir cuando siente el repentino movimiento de Chifuyu sentándose en la cama.

—¿Por que no me besaste esta noche, Baji-san? —Su voz suena demasiado fuerte en la habitación silenciosa.

A Keisuke le toma tan por sorpresa la pregunta que por un momento lo único que puede hacer es mirarlo con los ojos abiertos y, lo que el supone, debe ser una expresión de puro desconcierto.

Chifuyu le aparta la mirada y se queda viendo el patrón de las sabanas que sus manos aprietan con fuerza.

—¿En serio te sorprende? Me he estado tirando encima tuyo desde que llegamos a lo de Mikey. —Dice con un risa sin humor—. Y no, no ha sido por la cerveza porque apenas si tomé un trago. —Se queda callado un momento y lo siguiente que dice hace que a Baji se le corte el aire por completo y el corazón le lata a mil por hora—. Me gustas mucho, Baji-san.

Cuando Keisuke se sienta e intenta decirle algo, cualquier cosa, para sacar esa mirada triste y resignada del rostro de Chifuyu, pero las palabras se quedan atoradas en su garganta.

Se golpea internamente por ser un imbécil, esto es lo que ha querido escuchar desde hace meses y ahora que en realidad pasó no es capaz ni siquiera de darle una respuesta digna al chico su lado. Cuando lo intenta una vez más, ya es tarde, porque Chifuyu se ha vuelto a recostar en la cama y ahora le da la espalda.

—No hace falta que digas nada, Baji-san. Solo olvida lo que dije.

Pero Keisuke no quiere olvidar. No cree que pueda olvidar esto aunque quisiera.

—He querido besarte desde hace meses, Chifuyu. —Suspira. Chifuyu no dice nada, pero Keisuke sabe por su respiración que no está dormido, por lo que respira profundamente y sigue hablando—. Y esta noche me he estado aguantando las ganas de besarte más que nunca, porque estabas ebrio, o eso creí. —Lo mira de reojo. Chifuyu debe sentir el peso de su mirada porque se encoje de culpa y vergüenza entre las sabanas.

—No quise hacerlo así, pensé que te asustarías o que me golpearías en la cara o algo así. —Dice con humor, tratando de provocar una reacción en el chico a su lado.

—Pensé que si te besaba solo arruinaría lo que tenemos ahora. —Admite con pesar. Es por eso que se había esforzado tanto en deshacerse de estos sentimientos, sabia que en algún momento le pasarían factura y debería sincerarse, solo que estaba demasiado asustado de pensar en la reacción de Chifuyu.

—Lo siento por no besarte. —Dice con resignación, y sin poder evitarlo se le escapa un carcajada, porque el que le esté diciendo eso al chico a su lado es inexplicablemente gracioso, y al parecer Chifuyu piensa lo mismo, porque cuando Keisuke lo mira, ve su espalda sacudirse levemente por las risitas que se escapan de sus labios.

Cuando la risa de ambos se desvanece, Chifuyu se da la vuelta y lo mira con ojos suaves y cansados—. Sabes, si lo dices así, suena como si me estuvieras rechazando, Baji-san.

—¿Eso crees? Creo que mi confesión no fue tan buena como pensé entonces. —Sus colmillos se asoman cuando sonríe.

Mientras Chifuyu tararea en afirmación, Keisuke se coloca encima suyo, enredando sus piernas.

Las ganas de besarle la boca a Chifuyu le atraviesan todo el cuerpo, y en el lugar de rechazar esos impulsos y simplemente alejarse, se inclina hasta que siente los labios de Chifuyu tocar los suyos.

El beso es dulce y suave, pero aún así Keisuke siente que su vientre se calienta y las ganas de consumir a Chifuyu crecen hasta que debe alejarse de el y respirar entre cortadamente contra sus labios antes de precipitarse a algo más que los besos. 

—Estoy muy enamorado de ti. —Está tan perdido en el hecho de que al fin pudo besar a Chifuyu que no se da cuenta de lo que dijo en voz alta hasta que lo siente tensarse debajo de él. 

Está a punto de hacer una broma para dejar de sentir la urgencia de que se lo trague la tierra en ese mismo momento, pero cualquier palabra muere en su garganta cuando Chifuyu lo besa, con las manos suaves en sus hombros y los ojos cerrados.

Cuando se separan, Chifuyu apoya sus frentes juntas y sus respiraciones se mezclan cálidas en el espacio entre sus bocas.

—Yo también estoy muy enamorado de ti, Baji-san. —Le regala a Keisuke esa sonrisa de ojos achinados que, ahora está completamente seguro, está destinada únicamente a él.

Keisuke ríe con alegría y vuelve a besarle.

Y entre besos y toques inocentes, esperan lo que el mañana tiene guardado para ellos. Aunque saben que sea lo que sea, mientras se tengan el uno al otro, todo estará bien.

Notes:

próximamente se viene un fic mikey x draken xq los adoro con el alma y hay muy poco contenido de ellos acá

besos.