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|| Mi Verano en Irlanda ||

Summary:

Verano. Es una palabra simple, algo que todos conocen y se entiende por casi todo el mundo. Mas esa pequeña palabra, está prohibida decirla frente Emiya, sus amigos no saben porque, o el que lo causo, pero la sola mención de la palabra “Verano” hace que Emiya se ponga un humor terrible, como si alguien le recordara la muerte de su perro o algo similar.

¿Qué hizo que Emiya odiara tanto esa palabra?

La respuesta esa pregunta, en realidad es simple, un corazón roto, desde aquel verano en Irlanda, donde conoció a cierto chico peli-azul con ojos tan vivos como la sangre, nada fue igual en el mundo de Emiya. Un amor de verano, lo podrían llamar, no se supone que se enamorara en el viaje que iba a hacer junto a su padre por verano, pero el destino es así, y por eso, si quieres saber la situación que provoco que Emiya odiara esa palabra, simplemente debes adivinar que sucedió entre él y ese chico irlandés.

Chapter 1: A veces dar un paso por lo que quieres es mas difícil de lo que parece

Notes:

Bien, estaba dudando si publicar esto o no, originalmente iba a ser un One-shot, pero me estoy tardando un poco mas de lo que pensé en escribirlo, y como vi que llevaba suficiente para dividirlo en dos parte decidi hacerlo así.

Todo esta historia va a ser narrada desde el punto de vista de Emiya/Archer, y una vez termine, publicaré su la segunda historia de la serie, la cual será desde el punto de vista de Cú/Lancer.

Espero la disfruten, me esforce por escribirla, y tuve muchas dudas en el proceso.

Chapter Text

Lunes, 30 de Julio de 2007

Me encontraba en la parte trasera de un auto, sin saber qué hacer con mi tiempo libre, así que estaba observando por la ventana el ambiente por el que íbamos pasando, sinceramente, no entendía nada de lo que decían los letreros y demás, después de todo, no hablo irlandés, sentí como alguien a mi lado comenzó a agitarme.

– ¡Mira eso Shirou! – Exclama Taiga mientras me señala un plaza llena de gente con una estatua a través de la ventana del auto. Podía ver que la razón de su emoción era un sujeto que estaba haciendo malabares en la mitad de la plaza.

– Es bueno – Respondo cortamente, viendo como Taiga a mi lado asiente. 

– Shirou, cuando lleguemos a la villa, quiero que des una vuelta por el barrio para ver que supermercados tenemos cerca – Pide mi viejo, Emiya Kiritsugu, yo asiento, viendo como el me sonríe desde el asiento del conductor – ¿Podrás manejarte con el inglés por ahora? – Pregunta algo preocupado, a lo cual yo asiento de nuevo.

– No te preocupes, el inglés lo puedo hablar bien, me preocupa es no saber irlandés – Respondo tranquilamente viendo como el asiente.

– Podrías tratar de aprender un poco, pero solo estaremos por un mes, así que creo que con solo el inglés estarás bien – Comenta el mientras sigue conduciendo.

– Podría tratar – Comento de acuerdo con él.

Me llamo Emiya Shirou, estoy actualmente de Vacaciones de Verano, tengo 18 años y a mi viejo se le ocurrió la idea de salir de viaje en estas vacaciones, el lugar que se escogió, Belfast, la capital de Irlanda del norte, puesto que él ya ha viajado a Dublín decidió que visitar la otra capital no estaría mal. Esta vez, yo voy con él, junto a Fujimura Taiga, ella es algo así como una hermana mayor para mí, y mi tutora personal, es decir, ella es prácticamente de la familia, y cuando escucho que íbamos a viajar decidió ir con nosotros.

Como estoy de vacaciones de verano, no tengo problemas con la escuela, junto que mi tarea para vacaciones la puedo hacer desde aquí, aunque no es que tenga prisa por hacerla. Prefiero dejarla para los momentos en que no tenga nada mejor que hacer, según nuestra agenda, todavía tendré una semana entera de vacaciones cuando llegue a Japón, por lo que no es del todo necesaria hacerla aquí.

– Bien, ya llegamos – Informa mi viejo mientras estaciona el carro que rento frente una casa algo grande.

Debido a que vamos a pasar un buen tiempo aquí en Irlanda, un mes aproximadamente, mi viejo pensó que rentar una villa sería mejor que alquilar habitaciones en un hotel, y debo decir, este lugar se ve idéntico al folleto, una casa de aproximadamente dos pisos, de color blanco con detalles azules por algunas partes, y un pequeño jardín alrededor, bastante bonita.

– Vamos, aquí tengo las llaves, veamos que tal es por dentro – Ofrece mi viejo con una sonrisa.

– ¡Sí! ¡Vamos Shirou! ¡No te quedes allí! – Dice Taiga mientras brinca de un lado a otro, ella realmente no actúa de acuerdo a su edad.

– Recuerda que alguien tiene que bajar tus maletas – Contesto irritado mientras procedo a llevar mi maleta junto a las de Taiga, mi viejo lleva la suya.

El interior de la casa es igual de bonito, limpio y bastante ordenado, sala, cocina, comedor, y un baño para invitados, eso es lo que hay en el piso de abajo, el piso de arriba tiene tres habitaciones, cada una con su propio baño. El lugar ya tiene muebles y puedo ver que también está equipada con electrodomésticos como un microondas, nevera, cocina y otras cosas más. Supongo que sí vale todo el dinero que mi viejo pago por su alquiler.

Subí mi maleta a la que va a ser mi habitación y dejes las de Taiga en las suyas, desempaqué un poco de lo que tenía, solo para cambiarme por una ropa más suelta, afuera hacia un buen calor para llevar una chaqueta como la que tenía, menos mal mi habitación tenia aire acondicionado. Me coloque unas botas deportivas, un pantalón de vestir, junto a una camisa negra sin mangas, y me peine el pelo hacia atrás con algo de gel, con eso ya me considere listo para salir a dar una vuelta por los alrededores.

Le aviso a mi viejo y Taiga que voy a salir, ellos me responden cada quien a su manera puesto que ambos están algo ocupados desempacando su parte, yo también debería estar así, solo que prefiero dar una vuelta por aquí también.

Salgo de la casa, sintiendo como el sol me quema un poco mi piel, la cual de por sí ya es bastante morena por lo que realmente no me preocupa broncearme, y así comienzo a caminar para salir de la pequeña zona residencial en la que estamos.

Una vez llego a lo que parece más una zona comercial, después de unos diez o quince minutos de caminata, comienzo a buscar un supermercado, pero de nuevo, no entiendo que dicen los letreros que no estén en inglés, por lo que decido sacar mi teléfono y buscar una traductor.

De esa forma, termino dando varias vueltas por el animado ambiente de la calle hasta que considero que ya he tenido suficiente, puede encontrar varios comercios donde podremos comprar víveres de varios tipos, y anote las direcciones en mi teléfono así que ya es hora de volver.

Claro, me cuesta un poco ubicarme al inicio por todas las vueltas que di, pero rápidamente encuentro el camino de regreso.

Hasta que siento como algo húmedo me toca el cuello. Volteo mi vista hasta el cielo donde veo que hay una buena cantidad de nubes y ahora estaba comenzando a llover ¡Hasta hace un rato estaba soleado!

Corro tan rápido como puedo hasta que llego a la villa, aunque es algo tarde, estoy empapado de pies a cabeza, gracias a dios pude cubrir lo suficiente mi teléfono para que no se arruinara.

– ¿Cómo te fue Shirou…? – Pregunta mi viejo mientras me ve entrar más se queda callado al verme completamente mojado.

– Excelente – Respondo secamente mientras le paso mi teléfono con las direcciones que anote en él, yo subo a mi cuarto a secarme – Si vas a salir mejor lleva una sombrilla, parece que el clima de aquí es impredecible – Digo antes de subir.

Maldita sea, las botas deportivas que tenia se arruinaron casi por completo, deberé lavarlas bien luego. 

Martes, 31 de Julio de 2007

Hoy ya había terminado de desempacar, y podía decirlo, pensé que Tohsaka bromeaba cuando dijo que llovía mucho aquí, pero veo que no. Todo el día ha estado lloviendo fuertemente, mi viejo solo salió para comprar comida temprano y menos mal que se llevó un paraguas.

Busque un poco por internet y descubrí que por aquí en Irlanda del Norte llueven alrededor de 225 días al año, algo que me hace preguntarme que tanto atractivo le encontró mi viejo a este país, lo admito, el lugar es muy bonito, lo pude apreciar en el vuelo del avión, pero aun así no me gusta la idea de quedarme encerrado aquí por la lluvia. Aunque no es que tenga para donde ir a divertirme aún...

– ¡Shirou, ven un momento por favor! – Me llama mi viejo desde el piso de abajo.

Decido salir de mi cuarto para ir a ver que necesita, y lo encuentro en la cocina sacando comida de unas bolsas, me decido a ayudarlo antes de que me lo pida.

– Muchas gracias Shirou – Dice en cuanto terminamos – Pero te llame para otra cosa, vamos a la sala – Añade mientras camina en dirección a la sala.

En cuanto entro, puedo observar claramente un caja de zapatos en la mesa, junto con un par de bolsas, le dedico una mirada de confusión a mi viejo mientras que él se ríe un poco, Taiga mientras tanto está sentada en el mueble viendo una serie en su teléfono.

– Como nos tomó por sorpresa la lluvia ayer pensé que sería mejor estar un poco más preparados – Explica mientras me pasa la caja junto con una bolsa – Estas son para ti.

Dentro de la caja, como imagine, había un par de zapatos, o mejor dicho, un par de botas altas de color negro, con unos detalles de metal y una pieza de este cubriendo la parte de la punta de la bota. La bolsa en cambio tenía un abrigo gigantesco, tenía la parte de la espalda de color negro, resaltando las mangas de este, y las mangas y el resto de este era de color rojo, parecía estar hecho de cuero o algo similar, era lo suficientemente largo como para cubrirme hasta un poco después de las rodillas, y parece que se puede abotonar. Aunque parece que es algo apretado por la parte del cuello.

– Ambos son impermeables, mientras los lleves no debes preocuparte de la lluvia, sé que el rojo es tu color favorito también – Explica el con un rostro sonriente, yo le devuelvo la sonrisa.

– Gracias – Respondo mientras vuelvo a guardar el abrigo, y noto que había algo más en la bolsa.

– También te compre un teléfono para mientras estés por aquí, es uno pequeño desechable, pero te servirá por lo menos para llamadas y mensajes. Además, es resistente al agua, podrás llevarlo sin preocuparte.

Esta vez me acerco y le doy un abrazo, él se sorprende un momento pero luego lo devuelve también, Taiga se ríe un poco.

– Es raro cuando ustedes dos que son tan serios se abrazan – Bromea mientras deja de lado su teléfono.

– Y tenías que arruinar el momento – Me quejo, para luego ver un poco el teléfono desechable.

– Eso me recuerda, te compre algo a ti también Taiga – Dice mi viejo mientras le pasa una bolsa, se ve algo avergonzado al dársela – Supuse que te gustaría en cuanto lo vi… – Dice para luego soltar la bolsa como si quemara mientras se la da a Taiga.

Taiga revisa curiosa su interior, y veo como le brillan un poco los ojos al ver el interior.

– ¡Deja que ya me lo pruebo! – Grita animada, corriendo al piso de arriba para cambiarse. Yo miro inquisitoriamente a mi viejo. Él se encoge de hombros.

Yo también decido probarme las botas y el abrigo, para ver que tal me quedan.

– Se te ven bien Shirou – Expresa sonriente mi viejo al verme con ambos puesto, yo asiento en respuesta.
– También es más cómodo de lo que parece – Añado gratamente sorprendido, para luego escuchar como Taiga como baja por las escaleras.

– ¡Queridos caballeros de la familia Emiya! – Exclama mientras se asoma lentamente por el umbral de la puerta, yo me quedo completamente en shock cuando veo lo que lleva puesto – Frente a ustedes se presenta la única e incomparable heroína… ¡Jaguarman! – Dice ella mientras posa.

Yo miro a mi viejo con una expresión complicada mientras que el desvía la mirada con el rostro serio. Luego vuelvo a mirar a Taiga, que ahora lleva algo como una piyama de tigre, o mejor dicho jaguar, con algunos detalles verdes, junto a unas botas de goma que hacen alusión a patas de tigre.

Me duele un poco no poder negar que realmente se ve como algo que podría gustarle solamente a Taiga, el tamaño era muy grande para un niño.

– ¡Oh! – Exclama ella en cuanto me ve, sonriendo ampliamente – ¡Y parece que tengo un compañero! ¡Super Shirou…! No, mejor… ¡Archer! ¿Peleamos contra el mal juntos? – Me pregunta mientras se acerca y me toma del brazo.

– Ni loco – Respondo secamente mientras me suelto – ¿Y que con ese apodo? – Pregunto genuinamente curioso de como se le ocurrió.

– ¡Oh vamos! Tú estabas en el club de tiro con arco, ¡Y eras muy bueno! ¡Es simplemente lógico! – Explica como algo obvio mientras se pone a hacer poses frente a un espejo.

Mi viejo y yo la miramos simplemente con un rostro sin expresiones…

Una niña… Hemos traido a una niña de cinco años en el cuerpo de una adulta a nuestro viaje a Irlanda.

Miércoles, 1 de Agosto de 2007

Hoy ya era el tercer día que estábamos aquí en Irlanda, y yo me encontraba…

Haciendo absolutamente nada. O mejor dicho, buscando que hacer.

A pesar de que hoy el clima parece indicar que está bien salir a dar un paseo, realmente no soy de los que lo hacen. En realidad, si pienso un poco en retrospectiva, soy un adolecente de 18 años bastante ermitaño, solo cuando Arthur y Tohsaka me invitan a salir es que salgo de mi casa, normalmente me entretengo leyendo o viendo series, pero siento que sería un tremendo desperdicio mientras estoy de viaje.

Y aun así, no tengo ni la menor idea de que hacer aquí en Irlanda solo, puesto que mi viejo esta algo ocupado reuniéndose con un viejo amigo que conoció antes en Dublín, que se había mudado aquí a Belfast, por eso es que no fuimos a Dublín, Taiga en cambio hoy salió de compras, para ver la moda irlandesa.

Es algo extraño que haya salido usando esa Piyama de Jaguar… Y perturbador su falta de vergüenza…

Como sea, ignorando la rara actitud de Taiga, creo que debería salir a hacer algo, después de todo. Ya he limpiado de arriba hasta abajo la villa que alquilamos, además que prepare comida suficiente para un banquete. 

Estuve unos veinte minutos caminando de un lugar a otro sin realmente hacer nada. Me estaba aburriendo, y como mi teléfono estaba cargando porque lo utilice con los pocos juegos que tenía, realmente no tengo nada que hacer. No traje ningún libro, y no están pasando nada bueno por la televisión.

Estuve en ese estado de aburrimiento hasta que escuche como alguien abría la puerta.

– ¡Ya llegue Shirou! – Era Taiga, había llegado Taiga, mi solución a mi aburrimiento estaba aquí – ¡Oh! ¡Qué limpio esta todo! – La vi entrar a la sala y estaba vestida completamente diferente de cómo había salido, ahora estaba usando una falda y una camisa holgada de volantines. Junto con un sombrero blanco con una cinta verde.

Me levante casi en automático para ir saludarla.

– Bienvenida – Dije sintiéndome tremendamente nervioso, porque bueno, acabo de sonar como un maldito mayordomo, y realmente me siento como uno ahora, puesto que me dio sus bolsas despreocupadamente y entro a la cocina, ignorando mi saludo.

– ¿Hiciste el almuerzo? ¡Hurra! – Exclama alegre para luego comenzar a comer, yo dejo sus bolsas en la sala, y para cuando entro a la cocina la encuentro comiendo alegremente sin restricción alguna.

– ¿Cómo te fue? – Pregunto para intentar entretenerme un poco, ella traga lo que estaba masticando y voltea a verme.

– Increíble, mientras llevaba el traje de Jaguarman tenía las miradas de todos sobre mí – Comenta alegre, y trato de no decirle que lo más probable seria que la estaban mirando como bicho raro, me rio un poco – Y luego pude comprar mucha ropa bonita – Añade mientras hace un ademan para señalar lo que lleva puesto – ¿Tu que has hecho? – Pregunta y yo quedo en blanco un momento.

– Bueno… – Intento buscar una excusa útil para escapar, pero ella me conoce lo suficiente para reconocer mi nerviosismo.

– No… ¿Enserio Shirou? ¿Solo haz limpiado y cocinado? – Pregunta, más seria de lo que me gustaría, ella realmente se molesta con respecto a mi actitud de ermitaño – Estamos en otro país Shirou, deberías salir a hacer amigos, Arthur-kun y Rin-chan no están aquí – Avisa con un tono más comprensivo, que no me ayuda mucho.

– Ya lo sé Taiga – Digo algo irritado, para luego suspirar – Pero… No tengo ni idea de que hacer – Admito algo avergonzado.

Sí, soy un adolecente de 18 años que es terrible socializando, Arthur es mi amigo solo porque nos conocemos desde la secundaria, a Tohsaka la conozco porque nuestros padres son amigos, aunque ella es un poco mayor que yo. De resto no he podido hacer amigos por mi cuenta. No es porque no he intentado. 

– ¿Qué tal si sales a divertirte? – Dice como algo obvio Taiga.

– Si tuviera una idea de cómo hacerlo lo haría ¿No crees? – Respondo rodando los ojos, ella se ríe de mi reacción.

– Si eres tonto Shirou, me refiero a que vayas a beber – Aclara, viéndome con una mirada picara.

– ¿Enserio? – Digo claramente incrédulo, ella solo asiente, orgullosa de su idea.

– Si, aquí en Irlanda la edad legal para beber es de 16 o 18, realmente no estoy segura, pero tú puedes parecer alguien de 20 años fácilmente, ve y diviértete como un adolecente lo haría – Bromea sin saber que me acaba de clavar varios cuchillos imaginarios con esos comentarios.

Yo solo niego con la cabeza, esto me pasa por confiar en la chica de “Eternamente 17 años”, ella reconoce mi reacción y me recrimina.

– Oh vamos, no sean así, haz ido a beber con Arthur-kun y Rin-chan antes, seguro que te va bien solo, no eres un niño – Me regaña y lo peor es que no puedo responderle, puesto que es cierto.

Ya he ido a beber por la noche con mis amigos, normalmente cuando Rin quiere descansar un poco del colegio, o Arthur quiere conseguir una pareja para la noche, no me refiero a nada sexual, él es un idiota sentimentalista que intenta encontrar al amor de su vida, aunque siempre fracasa, por lo cual siempre le bromeamos con cual o cómo será su pareja de la noche.

Taiga sabe bien que yo sé cómo desenvolverme por un bar, y aunque ella y mi viejo saben que me gustan los hombres, realmente ninguno sabe que tan lejos he llegado con ellos, ellos deben pensar que soy alguien que consigue una pareja cada noche.

¿Cómo aclarar que sigo siendo virgen porque todos los que se me acercan son unos idiotas?

– Realmente, eres un terrible ejemplo como adulto Taiga – Solamente respondo eso, antes de irme a mi habitación. Taiga no se molesta en responderme simplemente se ríe de mi comentario.

Eso fue una idea estúpida, irme a beber solo por un país desconocido y en el cual no conozco casi nada. Simplemente estúpido.

Jueves, 2 de Agosto de 2007

Si, la idea era estúpida, aun así, me dedique todo el día de hoy a investigar sobre todos los bares de la zona, hasta que por fin me decidi por uno que estaba suficientemente cerca como para ir caminando y la zona parecía segura, además que era famoso por sus tragos.

Así que me puse el abrigo rojo junto con las botas impermeables, lo combine con un camisa negra y un pantalón negro, realmente me gusto como me veía, me peine el pelo hacia atrás como acostumbraba, es una pena que el abrigo no tenga capucha pero no creo que llueva esta noche, el cielo está bastante despejado, así salí de la villa camino al bar. 

Irlanda también era bastante animada por la noche, las calles no estaban tan vivas como en el día pero no se acercaban para nada a las calles de Japón por la noche. No tarde mucho en llegar al bar, diría que unos veinte minutos, es buen tiempo.

Entre y me senté directamente en la barra, había mesas disponibles pero como estaba solo preferí sentarme en la barra.

El bar estaba decorado con varias fotos de periódicos, imagino las veces que había salido en ellos, lo supe porque la mayoría tenía el nombre del bar, el cual estaba en inglés y pude leerlo, “Los Caballeros de la Rama Roja”, creo que eso era una leyenda de por aquí.

Volteo mí vista por el lugar, y algo capta mi atención, no, mejor dicho, alguien.

Era un chico que parecía de mi edad, aunque yo no aparento mi edad así que tal vez era un poco mayor que yo, tenía la piel pálida, mientras que lucía un largo cabello azul con una cola de caballo, que no parecía teñido, se veía bastante natural,  sus ojos por lo que alcance a ver, eran rojos, un tono bastante cálido, y llevaba una camisa blanca con un collar en forma de luna, junto a unos pantalones de cuero ajustados que no dejaban nada a la imaginación, y una botas deportivas de color azul con blanco. Su musculatura parecía bastante definida por lo que podía ver, y… Debo decirlo, el chico era exactamente mi tipo.

Mas no me acerque a hablarle, aun si lo vi solo en aquella mesa, porque si el sujeto, tenía un físico que era exactamente lo que a mí me gustaba, y como mantengo la mentalidad de que nada en esta vida es perfecto, por lógica solo podría poseer una personalidad con la que ya estoy acostumbrado, debía ser un maldito idiota que busca parejas cada noche y no tiene escrúpulos para engañar.

Decidí quedarme en la barra, simplemente observándole de reojo, el ambiente por si solo era bastante agradable, aunque no entendía la letra de las canciones que colocaban, el ritmo era contagioso y disfrutable, además, el trago que pedí era una mezcla de algún jugo con Vodka, debo decir que era bastante bueno, ya estaba por la mitad del tercero, y estaba por pedirle el cuarto al barman hasta que el me paso un trago diferente, olía dulce pero parecía cerveza.

– Disculpe, yo no he pedido eso – Le explico en ingles viendo como el simplemente me sonríe, no puedo evitar observar el lunar que tiene en su rostro. El barman es alguien bastante atractivo, pero nada comparado al chico peli-azul que estaba al otro lado del local.

– Se lo regalo otro cliente – Respondió él en el mismo idioma mientras comenzaba a limpiar un par de vasos. Yo frunzo el ceño un poco y volteo mi vista, pero no consigo a nadie.

– ¿Quién? – Pregunte demostrando mi desconfianza, no quiero arriesgarme a que me droguen o algo parecido.

– Me pidieron que se lo diera en anonimato – Respondió el mientras continuaba con lo suyo. Yo voltee los ojos con clara irritación.

– Gracias por su trabajo – Dije mientras continúe tomando mi trago, sin tocar ese, solo que ahora lo estaba bebiendo algo más lento.

Pasaron unos diez minutos y el barman me observo un rato.

– Disculpe, su trago se está calentando – Comento señalando el trago que me había pasado ya hace un rato.

– Soy perfectamente consciente de eso, simplemente no voy a beber eso – Respondí seriamente, para tomar el último trago de mi bebida, dejar el dinero de la cuenta, y retirarme.

Ese pequeño gesto me había dado un mal sabor de boca y algunas preocupaciones por lo que decidí dejarlo hasta aquí por esta noche. Sentí como alguien me observaba fijamente mientras salía del bar, pero una vez más, cuando me voltee, nadie me observaba.

Viernes, 3 de Agosto de 2007

Al día siguiente, o mejor dicho, a la noche siguiente, decidí ir de nuevo a ese bar. 

No porque me hubiera interesado en ese chico peli-azul al punto en que anoche soñé con él, no para nada, simplemente me gusto la bebida y el ambiente. Que en cuanto haya llegado hubiera buscado en todas direcciones hasta verlo no tiene nada que ver aquí.

– Aquí tiene señor – Me dijo el mismo barman de anoche, entregándome, de nuevo, una bebida que yo no había pedido para nada.

– Disculpe, otra vez, yo no he pedido eso – Respondí algo irritado, viendo como el simplemente sonríe.

– Otra vez, se lo regalo un cliente, por favor bébalo ya está pago – Explica y esta vez se queda un rato para ver si lo beberé o no. Yo suspiro.

– ¿Otra vez no me dirás quien lo envió? ¿Si quiera es la misma persona de ayer? – Pregunte claramente irritado, el me dio un asentimiento algo nervioso.

– Me temo que sí, y si – Respondió simplemente para seguir observándome – Disculpe las molestias señor, pero aquí somos muy fieles a nuestros clientes diarios – Añade sin perder su sonrisa.

– Ya lo veo – Respondo ignorando de nuevo el trago que me sirvió, en cambio siento como alguien me mira.

Irritado volteo la vista a mi alrededor, pero casi no logro disimular mi sorpresa cuando observo que aquel chico peli-azul, que estaba en la misma mesa de ayer, me estaba observando con una sonrisa. Una sonrisa que mostraba que el chico tenía mucha confianza en sí mismo, y si, debo añadirlo, una sonrisa de un depredador.

En cuanto veo que se levanta para luego caminar en mi dirección, yo también me levanto ante la mirada sorprendida del barman, le entrego el dinero por mi cuenta y escapo disimuladamente.

Sin importar que parezca cobarde, me conozco, en el momento en que hable con ese chico, perderá todo el encanto, estoy seguro que es un idiota total.

Sábado, 4 de Agosto de 2007

Y aun, con mi huida de ayer, hoy me vuelvo a encontrar a mí mismo tomando una cerveza en este bar.

El chico peli-azul está de nuevo aquí, pero aunque nuestras miradas se cruzaron, el simplemente la desvió, creo que entendió lo de ayer como que no quiero nada con él. No sé si estoy satisfecho con ese mensaje, por una parte me alegro de no perder la imagen de persona perfecta que tengo de él, por otra es algo deprimente que tal vez se rindiera porque sea mucho esfuerzo y su personalidad realmente sea como pienso.

– Buenas noches Señor – Me saluda una vez más el barman mientras que esta vez me sirve directamente un trago que no pedí, suspiro pesadamente.

– ¿Otra vez? – Cuestionó bastante irritado, el asiente sin perder su sonrisa, aunque esta ya parece algo cansada, supongo que no es divertido para el perder tragos noche tras noche.

– Me temo que sí, digamos que este cliente es persistente, según él, usted le atrae mucho – Explica el mientras me entrega el trago, yo suspiro, y le hago la señal de que me traiga una cerveza, ante lo cual el simplemente suspira.

– Es una pena – Susurro mientras tomo el primer trago de la noche, volteo mi vista para observar al chico peli-azul.

Y grande es mi sorpresa al encontrarlo bailando en la pista de baile con una chica, rubia de ojos verdes que llevaba un vestido rojo con detalles dorados, nunca lo había visto en la pista de baile, pero supongo que es medio obvio que busque divertirse, me duele un poco la idea de que quizás, malinterprete lo de ayer, y realmente no venía hacia mí. Siento como el barman se me queda viendo, y volteo mi vista hacia él.

– Una pregunta – Susurro mientras hago una señal para que se acerque, él lo hace sin dudarlo – Ese chico peli-azul, ¿Viene seguido? – Pregunto, realmente sin malas intenciones, después de todo, ya había decidido que solo iba a disfrutar la vista, no más.

El camarero frunce un poco el ceño, y me señala al mismo chico para confirmar a cual me refiero, yo asiento, después de todo, no es como que hubiera muchos chicos peli-azules por aquí.

– ¿Aquel chico peli-azul? Si, el viene casi todas las noches desde ya hace un par de semanas – Explica mientras me observa fijamente, para luego toser falsamente – Disculpe mi curiosidad ¿Le atrae? – Pregunta mirándome algo divertido. 

– Quien sabe – Respondo encogiéndome un poco de hombros, para luego susurrar – Tal vez un poco.

El sujeto me mira fijamente unos minutos, para luego sonreírme.

– Señor… – Comienza a decir pero lo detengo negando con la cabeza, para luego tomar del trago que me ofreció al principio de la noche, disfrutando gratamente el sabor dulce mezclado con el propio sabor del licor.

– Este trago… – Susurro claramente algo sorprendido de la exquisitez del trago – Realmente está bueno – Finalizo ante la mirada compleja del barman, quien al final susurra algo que no entendí en irlandés y se retira.

Me quedo observando la pista de baile por unos minutos, ya no hay rastro alguno del chico peli-azul e imagino a donde puede haber ido, y decido que tal vez podría bailar un poco.

De todas formas, lo que haga en Irlanda, se queda en Irlanda.

Domingo, 5 de Agosto de 2007

Me encontraba tranquilamente en mi teléfono jugando, viendo como el reloj marcaba las nueve de la noche, hoy había decidido que no iría al bar, creo que debería alejarme un poco del lugar y pensar si debería ir a otro nuevo.

Pero aquel chico peli-azul no dejaba mi cabeza, había pasado todo el día, pensando en que hubiera pasado si no hubiera huido hace dos noches, como decirlo, esa sensación de que los has arruinado hasta el fondo y te arrepientes de las decisiones que tomaste.

¿Qué tal si me equivocaba? ¿Si realmente tenía una buena personalidad? Aunque eso no quitaba el hecho de que no había dudado en ir a la pista de baile después de mi “Rechazo/Huida”…

Me estaba volviendo loco con mis propios pensamientos, detesto cuando mi tren de pensamiento viaja por todos los posibles “Tal vez” que se me ocurran, algunos muy buenos para ser real, algunos muy crueles pero realistas, pero me estaba estresando no poder dejar de pensar en esto. En esto momentos maldigo no tener a Tohsaka o Arthur para que me ayuden a tratar mis crisis existenciales, porque, me rehusó a escribirles un mensaje o llamarlos para hablar de esto.

Tampoco puedo hablar de esto con mi viejo o con Taiga, mi relación con mi viejo nunca ha sido intima, ambos somos muy serios alrededor del otro, y Taiga no ayudaría con nada.

– A la mierda todo – Susurro para comenzar a cambiar, normalmente a las diez ya estoy de regreso, pero realmente no hay problema con que llegue más tarde, por lo que a toda prisa me cambio a mi abrigo rojo y mi ropa de siempre.

No tardó mucho en llegar, aunque no corrí, si fui a paso rápido, solo para entrar como si nada al local y sentarme en la barra. Viendo como el barman me sonríe al verme, termina de atender al cliente con el que estaba hablando, que curiosamente, es la chica con la que el peli-azul bailo ayer, y acerca a mí con una cerveza la cual acepto con gusto.

– No creí que viniera hoy – Comenta despreocupadamente mientras sonríe.

– Que puedo decir, es mejor esto a estar en mi casa sin hacer nada – Respondo con una sonrisa de lado, el asiente complacido.

– Me alegro que nos tenga en tan buen valor – Dice para luego ir a atender a otro cliente que estaba por la barra.

Me tomo un par de tragos de mi cerveza y comienzo a buscar con la mirada al chico peli-azul, no lo encuentro por ningún lado, y mi búsqueda se ve interrumpida cuando alguien se afinca en mi hombro demasiado íntimamente para mi gusto.

– ¡Hola! – Saluda la rubia de ojos verdes que antes estaba sentada a unos asiento de mi – ¿Estas solo esta noche guapo? – Pregunta con un guiño algo coqueto, que me resulta perfectamente irritante. Ella está hablando en un inglés bastante fluido, se nota que es extranjera.

– Si, y me gusta así – Contesto secamente mientras tomo otro trago de mi cerveza, escucho como ella ríe fuertemente por mi respuesta.

– Vaya, que bonita actitud – Comenta para luego ponerse de pie y hacer una reverencia ante mí – La encantadora Nero Claudius a tu servicio ¿Y tú eres? – Pregunta con un gesto exagerado de mano, claramente mostrando que no se toma esto enserio.

– Nadie que te importe – Gruño tratando de ser más directo con que se vaya.

No es que tenga algo en contra de la actitud bromista de esta chica, no, claro que no, y para nada tiene que ver con que haya estado bailando con el chico peli-azul por el cual estoy interesado desde hace varios días.

Una vez más ella ríe por mi respuesta.

– Pues que pases una linda noche “Nadie que te importe”, espero verte luego en la pista de baile – Avisa con otro guiño para luego ir a bailar. Yo suspiro algo aliviado de se fuera.

Me dedico unos minutos a regresar a mi búsqueda, y consigo mi objetivo sentado en una mesa al otro lado de la pista de baile, donde observo que no está solo, sino que la chica que justo acaba de hablar conmigo, ahora habla animadamente con él, yo frunzo un poco el ceño por ello.

Maldita oxigenada.

– Nero Claudius, ella viene aquí seguido, normalmente solo bebe y baila, mantiene animado el ambiente por aquí, siempre que ve un rostro nuevo se divierte acercándoles y viendo cómo reaccionan a ella – Escucho venir del barman, quien estaba cerca de mí en la barra, y parece que noto hacia donde estaba mirando.

– Interesante información que no pedí – Respondo sonriendo algo torcidamente, para luego arrepentirme, Tohsaka no bromea con que a veces puedo ser cruel sin pensarlo, observo como el barman parece incómodo con mi comentario – Por cierto, no sé cómo te llamas – Pregunto tratando de cambiar de tema, y que el entienda que solo bromeaba.

– Diarmuid Ua Duibhne – Responde sonriendo una vez más, yo frunzo el ceño ante el nombre complicado – Puede decirme solo Diarmuid señor… 

Pienso un momento, no quiero decir mi nombre real, notara que soy japonés, y no quiero escuchar otro comentario de que no lo parezco por mi piel morena, así que decido usar el primer apodo que se me ocurrió.

– Archer, puedes llamarme solo Archer – Respondo, añadiendo mentalmente que nunca, realmente nunca debo dejar que Taiga escuche que utilice ese apodo.

– Entendido Archer – Responde el divertido, parece que sabe que ese no es mi nombre, pero no dijo nada – Por cierto, aquí tiene – Dice pasándome otro trago que no pedí, es el mismo que tome la noche anterior.

– ¿No se cansa? – Cuestiono algo cansado, el niega con la cabeza pero con cierta diversión en su rostro, yo simplemente tome el trago, ya me había cansado de rechazarlos. Me extiende el brazo con un papel en la palma de su mano.

– Esta vez tiene esta nota – Añade, yo tomo el papel genuinamente curioso.

Me quede completamente en shock, por lo que decía, y agradecía internamente mi color de piel en estos momentos, porque ayudaba a disimular el sonrojo que me cubrió el rostro en estos momentos. Mire entre molesto y avergonzado al barman, digo, a Diarmuid, quien sonreía, solo que esa era un sonrisa de cómplice.

– ¿Qué significa esto? – Pregunto tratando de sonar molesto, aunque creo que fallo al ver como el ríe levemente.

– Es de parte del que le ha estado enviando los tragos – Explica, para luego señalar en una dirección en la cual no quiero voltear, debe ser una maldita broma – Es aquel sujeto peli-azul por el que usted pregunto – Finaliza con una pequeña risa.

Me niego a voltear, simplemente me acabo la bebida que tenia de un trago, dejo el dinero de la cuenta y me levanto tratando de parecer serio y disimular mi sonrojo, mientras escucho la risa de la molesta chica rubia y siento una mirada de ojos carmesí sobre mí, me niego a voltear por la vergüenza que siento.

“¿Te atraigo pero huyes de mí? Eres alguien bastante interesante ¿Debería sentirme halagado por eso, hermoso?” Decía la nota que me dejo tan avergonzado, me siento completamente expuesto en este momento.

Lunes, 6 de Agosto de 2007

Hoy, no pude ir al bar, Taiga insistió en que tuviéramos una cena familiar, para comentar que hemos estado haciendo todo el tiempo que llevamos aquí en Irlanda. 

Normalmente no me quejaría, pero justo ayer tuve una revelación muy importante de que la persona que me ha enviado esos tragos en forma de insinuación directa resulto ser que es el chico peli-azul por el cual he estado babeando desde que lo vi.  Y del cual también he huido, no una, sino ya dos veces. Por lo menos hoy quería hacer las cosas bien hacerle frente, me costó un poco conseguir esa motivación.

Eso y un buen regaño de Rin por no arriesgarme, llegue al punto en que tuve que contarle cuando ella noto que algo no estaba bien conmigo en una llamada.

– … Y entonces Fergus me dijo que pronto se mudaría a Japón debido a que su nueva esposa Medb consiguió un trabajo bueno por allá para el – Menciona mi viejo, se me olvido que estaba contando alegremente como su amigo pronto vivirá en la misma ciudad que nosotros.

– Vi una foto de él, es muy guapo ¿Tiene hijos de casualidad? – Pregunto curiosamente Taiga, es cierto que mi viejo nos mostró una foto de su amigo pero no le preste mucha atención.

– Dijo que tiene cuatro hijo, tres de ellos son trillizos y tienen la misma edad de Shirou – Menciona al voltearme a ver, yo siento un escalofrió por lo que puede significar esa mirada.

– Ya veo que planeas que sea su amigo… – Digo viendo como él sonríe, alegre de que haya comprendido su idea.

– Ya verás que te llevas bien con ellos, Fergus dijo que Setanta era un par de años menor que tú, pero que los trillizos probablemente se lleven bien contigo, es una pena que estén tan ocupados con los temas de su traslado como para reunirnos – Comenta despreocupadamente, yo asiento resignado y escucho como Taiga se ríe.

– Cuidado te enamoras de uno de ellos, no me quiero imaginar qué tipo de romance seria… – Se burla entre risas a lo cual le clavo una mirada de advertencia. Ella traga saliva nerviosa y desvía la mirada – ¿Qué nos cuentas tu Shirou? – Pregunta cambiando de tema.

– Nada nuevo… – Comento algo nervioso, al ver sus miradas curiosas simplemente suspiro – Encontré un lugar que me gusta y alguien que me interesa, eso es todo les diré más detalles dependiendo de cómo avancen las cosas – Respondo para evitar un interrogatorio.

Después de todo, no sé qué me depare el destino ahora que voy a afrontarlo.

Martes, 7 de Agosto de 2007

El día de hoy, llegue bastante temprano al bar, solo para esperar al chico peli-azul, del cual me gustaría aprender ya su nombre y no tener que llamarlo así en mi mente, casi todo estaba igual que siempre, solo que no estaba Diarmuid en la barra, si no la chica que se me había acercado antes, Nero Claudius, resulta que ella también trabaja aquí los días martes y a otras horas en otros días, me pareció algo curioso.

Junto a ello… Tenía esperando ya por cuatro horas y aun no llegaba.

Ya iban a ser las once de la noche, había perdido la cuenta de cuantas cervezas llevaba tomando, aunque es cierto que me sentía bastante mareado, pero aun podía considerarme consiente. Me estaba matando con pensamientos de culpa yo mismo, cayendo poco a poco en desesperación sin quererlo.

– Hoy no vino… Tal vez se cansó…– Murmuraba, siendo lo suficientemente sombrío como para que Nero Claudius no se me acercara a menos que le pidiera una nueva bebida.

De la nada sentí como alguien coloco una mano en mi hombro, voltee rápidamente, llevándome la desilusión de que era solamente Diarmuid.

– ¿Archer? – Pregunto el preocupado, arrugo el rostro, imagino por el olor del alcohol que tenía encima – ¿Ha estado aquí desde hace cuánto? – Volvió a preguntar esta vez más serio.

– Oh, eres Diarmuid el barman de siempre, me estaba preguntando donde estabas – Respondí yo mientras trataba de no tropezar con mis palabras. El suspiro.

– Los martes entro a trabajar un poco más tarde – Comenta mientras me sonríe algo apenado, yo simplemente asiento.

– Ya veo – Susurro para luego volver a mi posición original y tomar un trago de cerveza, la cual me acabo, pero antes de que pida otra, Diarmuid vuelve a hablar.

– Y el no viene los martes – Comenta, y me confundo por un segundo.

– ¿Qué? – Cuestiono teniendo una idea de a quien se refiere. 

– El joven de pelo azul no viene los martes, es porque tiene la costumbre de cenar en familia los martes – Continuo explicando Diarmuid, yo asentí agradeciendo por la información.

– Así que era eso… – Susurro mucho más aliviado de lo que pensé. Diarmuid en cambio no ha terminado de hablar.

– Usted tampoco vino ayer, imagino tuvo sus razones, pero el joven estuvo algo, no, mejor dicho muy deprimido por eso, pensó que fue porque descubrió quien era – Comento el mientras me miraba intrigado, yo negué con la cabeza, el alcohol me estaba pegando más de lo que quería admitir.

– No… Yo también tuve una cena familiar ayer – Respondí a medias, viendo como fue suficiente para Diarmuid.

– Oh ya veo – Respondió el, yo en cambio coloque el dinero de la cuenta en la mesa y me levante bajo su mirada intrigada – ¿Se va? – Cuestiono curioso y yo asentí.

Realmente, no quería quedarme si no tenía la posibilidad de conseguirme con aquel chico peli-azul, y ya estaba bastante tomado, aunque creo que podría llegar seguro a mi casa.

– Si, gracias por la información – Respondo caminando hacia la salida.

– ¿Quiere que le llame un taxi? – Me ofrece a lo cual me niego, mientras escucho como el suspira – Bueno, que pase buenas noches – Se despide y yo le regreso el gesto con un ademan de mano.

Estaba lloviendo afuera, pero de cierta forma no me molesto, todavía tenía puesto mi abrigo rojo y las botas impermeables, se sentía de cierta forma reconfortante la lluvia, me ayudaba a poner un poco más sobrio a cada instante, aun si el frio me estaba haciendo temblar ligeramente.

Solo debía esperar a mañana, y podría intentar dejar un poco mis miedos atrás.
 

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