Work Text:
Pol se apoyó en el marco de la puerta sonriendo y esperando a ver cuánto tardaba en darse cuenta Bruno de que estaba siendo observado. Y teniendo en cuenta que el moreno estaba dado la vuelta y que la canción que sonaba a todo volumen desde su móvil había tapado cualquier ruido que pudiera haber hecho, no esperaba que fuera pronto. Tampoco tenía prisa, no tenían ningún sitio al que ir y quería disfrutar de lo que tenía delante. No se refería a la canción, la única particularidad es que estaba en italiano, pero no era la primera vez que se encontraba a Bruno escuchando música en otro idioma. Ni siquiera que la canción pareciera ser una dramática canción de amor-canciones de amor dramáticas había miles y más si las cantaban italianos-, tenía importancia más allá de que pensaba cachondearse luego. No, lo que le había hecho quedarse parado sin decir nada era Bruno.
En concreto Bruno bailando.
Y no como lo hacían cuando iban a alguna discoteca, rozándose mientras se movían al ritmo de la música, siguiendo el latido del tecno y de sus propios cuerpos según se iban poniendo cachondos. No, lo que estaba viendo era completamente distinto.
Las formas suaves de su novio al moverse, casi delicadas, y el ritmo de la canción- una balada que nunca jamás serviría para bailar, o al menos no como lo hacía Pol- no hubieran encajado en una discoteca, pero sí en un estudio de danza.
Hacía años que Pol no veía bailar a Bruno así, no sabía si porque no había dado la casualidad o porque el moreno había evitado hacerlo cuando podría verle. La danza siempre había sido algo que Bruno se había mostrado muy reticente a mostrar, incluso después de que Pol supiera que bailaba. El rubio nunca se lo había tomado como algo personal porque sabía que era algo general, algo de Bruno que por lo que sea no le gustaba compartir con nadie. Pero ahora tenía la oportunidad de verle, así que pensaba disfrutar del espectáculo.
La música se puso más dramática y con ella los movimientos de Bruno, mostrando con su cuerpo la desesperación que embargaba al cantante mientras le rogaba a una tal Marlena que volviera a casa, para volver a suavizarlos otra vez al llegar el estribillo siguiendo el ritmo de la música
Pol no podía evitar asombrarse de lo que estaba haciendo Bruno, allí en el salón de un pequeño piso de Barcelona sin que nadie le viera. No entendía más que palabras sueltas de la canción, pero no hacía falta más. Bruno le estaba contando todo lo que necesitaba saber y esa capacidad, esa forma de trasmitir tanto parecía algo similar a la magia. Bruno lo hacía parecer sencillo, tanto que si Pol no estuviera viendo su camiseta chorreando de sudor- y que le hacía preguntarse cuánto rato llevaba su novio bailando-, pensaría que bailar era algo que no suponía ningún esfuerzo.
(Estaba seguro de que algún filósofo había dicho algo al respecto de las Artes, pero no era capaz de recordar quién ni qué ni quería distraerse ahora. Quizás porque la sola idea de romper un poco la magia que tenía delante, aunque fuera solo para pensar en ella, le parecía una aberración)
Los acordes de la canción fueron deteniéndose y Bruno se giró, pasándose el brazo por la frente llena de sudor y dando un respingo de sorpresa al verle parado allí.
- Tío…-murmuró Bruno, una mueca avergonzada apareciendo un segundo en su cara antes de borrarla, como si se estuviera poniendo a la defensiva a pesar de saber que Pol no iba a cachondearse.
- Bailas de puta madre- sonrió Pol, inconscientemente repitiendo las palabras que dijo el día que fue a verle a la academia de baile, cayendo solo tras haberlas repetido- ¿Te lo he dicho alguna vez?
Bruno soltó una carcajada.
- Sí, hace tiempo- Pol imaginaba que Bruno se estaba acordando del mismo momento porque la sonrisa suave que le devolvió el moreno era una que muy pocos veían- Mucho, de hecho.
- Sigue siendo verdad- Pol se encogió de hombros antes de apartarse del marco de la puerta y dirigirse hacia Bruno- Te lo diría más a menudo, pero no suelo verte bailar…
- Me ves bailar cada vez que vamos a algún garito -replicó Bruno acercándose hacia su novio.
- ¿Eso que siempre dices que lo que hacemos es follar con la ropa puesta? - rio Pol, avanzando hasta pegarse al moreno- Porque si va de follar la cosa tampoco digo que no.
- El día que digas que no, lo primero que haré será arrastrarte a urgencias porque fijo que te pasa algo- Bruno puso los ojos en blanco.
Pol se limitó a encogerse de hombros con una sonrisa pícara. La canción de antes volvió a sonar, haciendo que el castaño alzara las cejas.
- ¿Cuánto rato llevas con ella?
- Un rato- Bruno se encogió hombros sin especificar más- El suficiente para habérmela aprendido de memoria.
Pol asintió, antes de volver a la conversación. Sabía que Bruno estaba intentando distraerle, y la verdad es que no era algo a lo que se oponía. Su novio tenía razón que el día que no quisiera follar es que estaba enfermo, pero antes de nada quería dejarle algo claro.
- Pero lo digo en serio, Brunete- levantó la mano para acariciarle la mejilla y hacer que sus ojos oscuros se fijaran en él- Bailas de puta madre y me encanta verte. Que sé que es algo tuyo y no te gusta que te vean, pero va en serio.
- No me gusta porque además estoy oxidadísimo, tío- Bruno hizo una mueca. - No recuerdo la mitad de los pasos.
- Como si yo fuera a darme cuenta.- sonrió Pol un segundo antes de volver a ponerse serio.- Lo que has hecho es una pasada. No tengo ni idea de qué canta el pavo ese más allá de que necesita que vuelva la tal Marlena pero ¿tú? Tú me has contado una historia, tío. Y es una pasada.
Pol vio un ligero rubor aparecer en las mejillas de su novio, haciendo que una sonrisa incrédula apareciera en sus labios.
- No digas nada.- le advirtió Bruno. Su tono de amenaza bastante poco eficaz al verse aún medio colorado.
- Brunete…
Bruno le cortó besándole. Un beso largo, de esos que hacían que Pol se olvidara de todo lo que no fuera Bruno. El castaño usó la mano que le quedaba libre para rodearle la cintura y colarla por debajo de su camiseta, haciendo que Bruno inspirara fuerte.
- ¿Y si dejamos que siga buscando a Marlena y hacemos otra cosa? - Pol alzó las cejas?
- ¿Tanto te desconcentra la canción que tengo que quitarla? - Bruno alzó una ceja mientras sonreía mordaz.
- Para nada- lo negó Pol
- Ya.- el moreno se puso a cantar siguiendo la canción y haciendo que Pol esbozara una sonrisa socarrona.
- Cariño, bailar bailas de puta madre, pero cantar lo haces de pena.
- Siempre puedes callarme ¿no? - le retó Bruno- Va a ser más fácil que, que yo te enseñe a bailar.
- El único tipo de baile que me interesa lo hago de puta madre- respondió Pol, con un punto de chulería.
- ¿Follar con la ropa puesta? - replicó Bruno alzando una ceja.
- O sin ella. - le sonrió Pol.
En vez de contestar Bruno le mordió el labio antes de colarse en su boca, el beso profundo pero lánguido de esos que no llevan a ningún sitio más que a disfrutar de él. Mientras la música seguía sonando de fondo, Pol no pudo evitar pensar que esta era una buena forma de volver a casa.
