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Retos en la casa de las risas

Summary:

Kagome es desafiada por sus amigos a ir sola al aterrador paseo en la casa de la diversión y besar a cualquier "criatura" que se suba a su carrito. Kagome no se asusta fácilmente y necesita reclamar la corona de "reina de lo asombroso", por lo que acepta con entusiasmo la apuesta. Cuando Inuyasha se sube a su carrito para hacer su trabajo, ambos se llevan una sorpresa, cuando Kagome lo besa.

una historia de cumpleaños para: sofidoodles

Notes:

Work Text:

Kagome se reclinó en su silla, arrojando las papas fritas en su boca. Ella no iba a perder, ni esta noche, ni nunca. Incluso conocía el desafío perfecto para hacer que sus amigos le entregaran la corona, por ser la reina de lo asombroso.

"Sango, Miroku," dijo Kagome mientras trataba de no sonreír, "Los reto a los dos a besarse."

La cara roja como una remolacha de Sango y el balbuceo de Miroku demostraron que Kagome había ganado. Ella era la reina de lo asombroso. Porque no había manera de qué—

El sonido de un beso emanó de sus dos amigos, cuyas caras quedaron completamente ruborizadas. Era el sonido de un nuevo romance, en el que Kagome estaba tan segura, que el unico inconveniente estaba en que ambos eran demasiado tímidos para actuar, sobre ello.

“¡Ahhh! La corona aún no es tuya, Kagome, ”se rió Shiori; mientras ambas observaban fascinadas como Sango y Miroku, parecían haber olvidado momentáneamente que ellos también estaban sentados allí.

"Wow... aparentemente todo lo que necesitaban era una pequeña y estúpida apuesta", Shippo puso los ojos en blanco.

"¡Cállate!" Sango jadeó, recuperando el aliento después del beso. Pero sus ojos ya no estaban muy abiertos, y su sonrisa de Gato-cheshire solo podía describirse como “autosatisfacción”. “Miroku y yo hemos estado saliendo durante la última semana..."

¡¿Qué?!

"Sí... queríamos ver cuánto tiempo podíamos mantenerlo en secreto," Miroku se inclinó hacia Sango, "Descurbir cuánto tiempo te tomaría darte cuenta de ello..."

"Maldita sea ..." gruñó Kagome. "¡Eso los descalifica a ambos!" Ella realmente quería la victoria. "¡No hay corona para ustedes!"

"Creo que estás siendo injusta", respondió Shiori. Pero Kagome conocía esa mirada. Los engranajes estaban girando en la cabeza de su híbrida, mejor amiga.
A veces eso era algo muy, muy bueno, y otras veces era algo muy, muy malo.
“¿Qué tal el doble o nada? Un último desafío ". Ahí estaba, la chispa en los ojos de Shiori. El fuego azul, en sus ojos violetas. "Kagome hace este desafío, y gana."

Miroku y Sango, quienes todavía se veían demasiado engreídos consigo mismos, volvieron su atención a Shiori, y al ver la chispa, volvieron su atención a Kagome.

Genial, ahora también tenían esa chispa en los ojos...

"Creo que tenemos un trato", le guiñó un ojo, Sango. "Un reto más, y si Kagome lo hace, ella gana."

"¡Pero no me dejes colgada, che!" Kagome exclamó, ella era la reina de lo asombroso después de todo.

"Te reto a que montes en el “Tren del Demonio” en el parque de atracciones", Shiori arqueó una ceja con complicidad, "y cuando el 'ghoul' se suba a tu tren para perseguirte, te reto a que te le acerques, y lo beses".

"Fácil." Exclamó Kagome. Besar a un completo extraño sería divertido. Pensó que podría darles $20, como disculpa. Porque ser la reina de lo asombroso haría que valiera la pena.

Kagome se puso de pie, arrojando las últimas papas fritas a su boca, luego le hizo una señal al camarero para que les trajera la cuenta. Cuando la trajo, Kagome recogió la cuenta, y la pagó rápidamente. Sus amigos le pagarían después, por ahora estaban en una misión.

"Será mejor que nos demos prisa, el ‘Tren del Demonio’ cierra bastante temprano", dijo Shiori, el hoyuelo travieso de su mejilla, apareció.

A Kagome no le agradaba cuando Shiori tramaba algo. Pero... tenía una corona de "reina de lo increíble" que ganar, por lo que decidió que no habría que pensar demasiado en esas miradas o en ese hoyuelo. Tampoco pensaría demasiado en la forma en que la chispa de los ojos de Shiori no había disminuido, o en cómo la estaba arrastrando con fuerza y más rápido de lo necesario a los terrenos del festival que estaba permanentemente frente a su restaurante favorito. Probablemente se le debería haber ocurrido a Kagome que la urgencia de Shiori tenía algún motivo oculto muy muy específico, pero estaba demasiado distraída por la gloria de ser ‘la reina de lo asombroso’ como para prestar atención.

Pronto, las luces flourescentes señalando "casa encantada" brillaban amenazantemente sobre ellos. Los pequeños coches estaban alineados en el riel, esperando que sus pasajeros más nuevos pasaran por las puertas y entraran en el "espantoso" paseo. Un yōkami, que lucía extremadamente aburrido con su mohawk blanco y lo que parecía ser un chaleco peludo recogió el dinero de Kagome, la hizo firmar un acuerdo y luego la ató al coche mecánico.

"Disfruta el viaje. No te asustes demasiado, ¿me oyes?" El chaval, ni siquiera lo estaba intentando.

Por otra parte, eran las 8:58 pm, exactamente 2 minutos antes de que cerraran. Ella era oficialmente "esa clienta". El último pijotero. El que significó que no llegaban a cerrar exactamente a las 9 pm. Aunque, probablemente reciben una pequeña comisión por esto, ¿no es así? Y ella le iba a dar un 20 al pobre che que se colara a su carrito en medio del viaje, además de un beso.

Era un paseo que Kagome había tomado antes. Rayos, todos en su pequeña ciudad habían estado antes en el "Tren Demoníaco". Prácticamente era una institución en Sengoku. Durante Halloween, por lo general había una fila que sobrepasaba los terrenos del carnaval para subirse al paseo, porque se decía que estaba encantado por una especie de espiritu, de alguna bruja malévola. ¿O era una araña gigante? Kagome juraba haber visto a una niña pequeña con ropas invernales una vez… pero la realidad, era que el carnaval era lo más interesante que Sengoku tenía a su favor. ¡Pucha! inclusive el letrero de la ciudad de Sengoku decía "¡Hogar del carnaval más antiguo de Estados Unidos!" (porque aparentemente Coney Island era "un parque de diversiones, no un carnaval, lo que sea que eso signifique)".

Kagome se reclinó en el incómodo asiento de metal. Ya comenzaba la primera parte del viaje dentro de la casa encantada. Se preparó mentalmente para que las arañas cargadas por resorte saltaran sobre ella y las luces estroboscópicas comenzaran a sonar. La bruja carcajeante llegaba despues, mientras el recorrido continuaba su camino hacia el "cementerio".

Kagome trató de no bostezar cuando el 'vampiro' (mecánico) salió de su ataúd y declaraba
'Te voy a chupar la saaaangre'; más no pudo evitar reír ante las manos de los zombies, que probablemente nadie había notado aún, que alguien había pintado con esmalte de uñas brillante.

Sin embargo, su parte favorita se acercaba, y ahora estaba entrando en el bosque encantado. Esta parte a veces, realmente daba miedo. Era el lugar donde una persona real, se montaba a la parte trasera de tu coche y gemía en tu oído. Kagome nunca se había dado cuenta de dónde se escondia la gente, pero siempre se sentía observada cuando su coche llegaba a esta parte del paseo. Como si la persona destinada a su coche la observara y acechara, desde el principio. Un hormigueo recorrió su columna vertebral mientras observaba los densos árboles falsos, tratando de ver el movimiento que sabía sucedía por allí.

“Ooooooohhhh…”

 

Kagome saltó. ¿Había escuchado eso antes? Espera. Sí, Hombre-lobo. Claro, había una manada de hombres lobo en el bosque encantado.

Thunk.

 

Kagome casi gritó. Casi.
Sintió un aliento caliente en la nuca; y no pudo evitar estremecerse.
Una persona estaba en la parte trasera de su coche, invadiendo sus sentidos, pero aún no lo suficientemente cerca para que ella le tocara.

"Boo~", la voz era profunda y ronca. Y le estaba... provocando cosas.
"Así que fuiste una chica mala, mala… viajando por estos bosques por tu cuenta Ka—"

Era ahora o nunca. Kagome giró la cabeza en el mismo momento en que sus manos encontraron el rostro del extraño, y lo atrajo hacia ella, los labios presionando los labios. La persona se tensó bajo el ataque de Kagome, y entonces… le devolvieron el beso, abriendo su boca y dejando que ella la explorara. Sus dedos recorrieron el cabello de Kagome, provocando un gemido tan instintivo que salió su boca antes de que pudiera detenerlo.

Sin embargo, de repente, el contacto desapareció.

"¡¿Qué diablos?!" el hombre casi tropezó en las vías cuando salió disparado del cochecito mecánico de Kagome. "¡¿Qué diablos, Kagome?!"

Kagome.
El “monstruo’’ sabía su nombre.
Él, sabía su nombre.

Los ojos de Kagome se abrieron cual platos por la sorpresa, mientras trataba de ver a la silueta que se alejaba hacia el fondo. Hubo un pequeño destello de plata en su cabello debido a las luces bajas del lugar. Y con ello pudo distinguir dos formas triangulares en la parte superior de su cabeza. Esa voz. Ese beso.

Oh no.
No no no no no no.
Kagome sabía exactamente quién era.
Ella acababa de besar a la misma persona que había querido besar desde que lo conoció, hace dos años. Inuyasha Taisho.

Kagome se levantó disparada y salió del coche mecánico a tropezones. Necesitaba encontrar a Inuyasha, y disculparse con él, decirle que Shiori era una idiota (y que ella era una idiota aún más grande).

"¡Inuyasha!" El grito de Kagome fue amortiguado por los sonidos falsos y mecánicos del hombre lobo ‘acercándose’ y el sonido metálico de la cadena que arrastró el cochecito hacia adelante en el paseo.
Mierda, estaba oscuro. Y había muchísimas partes y piezas móviles allí. Y ahora ella ya no estaba dentro de la seguridad del coche mecánico.

"Te vas a lastimar", un gruñido vino justo detrás de ella, y sintió dos manos rodeándola y sacándola de la pista, "y vas a hacer que me despidan".

"Lo siento tanto, tanto," lloriqueó Kagome, volteándose para poder ver los ojos dorados de ‘amigo’ (y su amor secreto). Llevaba delineador de ojos y lápiz labial de color negro intenso, y su nariz estaba sombreada de negro. De alguna manera se veía casi tan bien con su maquillaje de ghoul como en la vida real. "Yo... hubo una apuesta, y yo—yo..."

"Lo que sea." Inuyasha gruñó, agarrando la mano de Kagome, "Vamos a sacarte de aquí antes de que alguien venga a buscarte".

"Espera, Inuyasha…" Kagome tiró en seco, y descubrió que él se detuvo inmediatamente ante su resistencia. Su cabeza todavía estaba zumbando por el beso. “Nunca debí haber hecho algo tan estúpido. Todo porque Shiori—"

"¡¿El maldito murciélago te puso a hacerlo?!" Los ojos arrugados de Inuyasha se agrandaron, no tenía derecho a ser tan atractivo, y— ¿eso fue un sonrojo? "Juro por Dios que la voy a matar".

"¿Por qué?" Kagome pudo verlo retorcer sobre sí mismo, sus hermosas orejas de perro comenzando a caer.

"Nada," Inuyasha inició el tirón de nuevo, "La muy puta me ha re-cagado, eso es todo".

"¿Te ha re-cagado? ¿a vos?" A Kagome no le gustó la forma en que Inuyasha estaba gruñendo. No le gustó que él estuviera evitando el contacto visual. Y realmente no le gustó su postura derrotada, en especial por la situación. "Ella me desafió a besar a... pues, a vos".

"Porque ella es una maldita jodona," Inuyasha estaba temblando ahora, "jodiendo a mis malditas emociones y haciéndome ver como un tarado frente a—"

"Para che. ¡Qué zarpado!" Kagome no había querido decir esa parte en voz alta, pero ahora que lo había hecho, realmente necesitaba continuar. "¿Tus emociones?"

"¿Qué? ¿Quieres burlarte de mí también?” Inuyasha se giró para encarar a Kagome, sus ojos dorados ardían con furia, sus orejas ahora totalmente inclinadas hacia atrás, “oh, mira al hanyou. Vamos a joderlo haciendo que Kagome lo bese. Será jodidamente divertido que crezcan sus putas esperanzas…”

Oh.
Oh.

El brillo travieso en los ojos de Shiori ante la apuesta.
La insistencia de que necesitaban venir al Tren Demonio, en ese momento.
Shiori sabía de el enamoramiento secreto de Kagome por el hanyou de cabello plateado.
Y... parecía que todo este tiempo, el enamoramiento de Kagome no era no-correspondido, como pensaba.

 

"¿Por qué diablos estás sonriendo?" Ladró Inuyasha; claramente trataba de sonar intimidante, pero sólo sonaba histérico.

“Shiori nos cagó.” Kagome suspiró, mientras entrelazaba sus manos con las de Inuyasha. "Supongo que ambos le contamos nuestro secreto a la misma persona" ¿Debía atreverse? Oh, mierda. Si no lo hiciera, entonces no merecería llevar la corona de "la reina de lo asombroso". "Es… Eso es… esque nos gustamos".

Se inclinó un poco más hacia Inuyasha, cuyo maquillaje de calavera de alguna manera terminó haciéndolo lucir aún más perruno de lo normal, aunque no menos atractivo.

"¿Nos… gustamos?" Las orejas de Inuyasha habían reaccionado, y ahora estaban erguidas apuntando directamente hacia ella. "¿Te—te gusto?"

Se veía realmente adorable, al no poder creerlo.

"Sí," se rió Kagome suavemente, al tiempo que se inclinaba y le daba otro beso.
Inuyasha se tensó, pero solo por un momento. Pronto se derritió en los labios de Kagome, dejando que su lengua explorara con avidez su boca.

Esto era mejor que el primer beso.

“Hey, cara de perro!” mierda, mierda, mierda, el yōkami de rostro aburrido aparentemente había venido a buscarlos “¡Córtala! ¡Chapate a tu amiguita sensual en otro lado, no en el juego!”

“¡Vete al demonio, Hakkaku!” Inuyasha gritó en respuesta, sosteniendo a Kagome protectoramente contra él. "Y lo que sea. Llevaré a Kagome por la parte de atrás."

"Voy a apagar las luces tan pronto como salga, así que date prisa. Sabes bien lo que hizo el jefe cuando encontró a Koga y Ayame en—”

“¡Joder, ya entendí!” Inuyasha se estaba sonrojando de nuevo. “Uh, Kagome? Deberiamos… irnos.”

Kagome asintió, tragando saliva para evitar reirse a carcajadas. Dejó que Inuyasha le guiará a través del laberinto de árboles, y a través de la ‘salida para los empleados’, y después a la parte trasera de la imponente estructura.

"Volveré... enseguida", dijo Inuyasha después de dejar a Kagome afuera,
"¿me esperarás?"

"Claro..." respondió Kagome, con una sonrisa tan amplia como la que habia mostrado Shiori, ahora estaba pegada en su rostro.

Inuyasha salió de nuevo, ni dos minutos después; el maquillaje negro habia desaparecido de su rostro. Y ahora llevaba un par de jeans desgastados y una sudadera con capucha roja. También se había recogido el pelo en una cola de caballo. Se veía guapisimo; por lo cual Kagome estaba convencida de que Inuyasha nunca se había visto feo en su vida. (Y ella probablemente necesitaba dejar de babear). Inuyasha le entregó a Kagome una toallita húmeda, gesticulando tímidamente hacia sus labios.

"Uh ... ¿tienes hambre?" Preguntó Inuyasha mientras los dos salían a la mitad del camino.

"¡Si!" Kagome podía volver a tener hambre.

“G—genial,” Inuyasha se frotó la nuca nerviosamente; sus ojos estaban muy abiertos como los de un ciervo frente a las luces, " Hay… esta un… restaurante. Justo enfrente de aquí, al cruzar la calle… Si tu quisieras… ir…?”

Kagome sonrió y decidió dar su respuesta al depositar un beso en la mejilla de Inuyasha.
Cuando él la miró, sus ojos eran cálidos y la sonrisa en su rostro era simplemente radiante, como si brillara por dentro.

"Es una cita", se rió Kagome, y dejó que Inuyasha la llevara al restaurante en el que había aceptado una apuesta, no hace más de 20 minutos.

Aparentemente, Kagome se había equivocado todo el tiempo, porque ahora era obvio: Shiori era la reina de lo asombroso.