Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2021-06-06
Words:
2,720
Chapters:
1/1
Comments:
4
Kudos:
15
Hits:
248

Mimado

Summary:

Recuerda la vez en la que por accidente oyó a Ryeowook decirle a Yesung "tienes demasiado mimado a Hyukjae". 

Aquel día el mayor solo había sonreído. 

Notes:

Read the english translation here

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

A veces se pelean.
A veces Hyukjae va demasiado lejos con sus bromas, la paciencia de Yesung se acaba y aparta la mirada de él, dando la conversación por terminada.

Cuando eso ocurre Hyukjae siempre se va porque detesta no tener su atención.
Odia que aquellos estúpidos ojos demasiado brillantes, no le busquen llenos de complicidad.
Igual que odia cuando le ve hablar con otra gente.
Salir, cenar, reír.

El mayor en cambio, no es celoso. No como él.

Hyukjae muchas veces tiene que acallar la vocecita que le susurra que su compañero sólo le persigue porque busca el cariño en todo el mundo. 
Y no lo soporta. 

Normalmente, cuando discuten acaba tirado en alguna heladería, auto convenciendose de que no se está escondiendo mientras repasa lo ocurrido en su cabeza una y otra vez, tratando de encontrar en qué punto Yesung se ha equivocado. 

Pero visto en frío, él nunca se equivoca. 
Quizás es un poco brusco, o demasiado tajante en algunas cosas. Quizás. 
Termina en menos de diez minutos el trozo de tarta que ha pedido, y después suspira con un gruñido sordo. 

Cuando están bien puede pasar un par de días sin tener noticias suyas, pero tras discutir siempre es incapaz de sacarle de su cabeza. 

Su gesto más cansado que triste. 
El pequeño espasmo con el que tuerce la boca ligeramente en mueca. 
La forma en que su mirada se endurece un segundo antes de buscar posarse sobre cualquier objeto de la habitación que esté lo suficientemente alejado de Hyukjae. 
La forma en que rasca la parte baja de su espalda o el crujido de cuello que casi nunca consigue hacer sonar. 

Conoce todos esos gestos porque se los ha visto demasiadas veces. Como la secuencia de una película muda. 
Confusión, ira, decepción, tristeza y finalmente, odio hacia si mismo. 
Un espectro demasiado amplio de emociones el que Yesung es capaz de mostrar con sus ojos en apenas unos segundos. 

Por eso, plantado frente a la puerta de su habitación del hotel, el más joven duda antes de llamar. 
No se oye ningún ruido al otro lado, así que baraja las probabilidades de que haya salido. Son pocas. 
Quizás está en el baño o escuchando música. 

No se atreve a llamar por miedo a que su compañero le rechace, así que solo abre la puerta y atraviesa el umbral con gesto decidido. 

Mejor pedir perdón que permiso. Mejor un "¿Qué haces aquí?" que un "no entres". 

Le encuentra tumbado en la cama con los ojos cerrados. Hay un par de revistas a su lado y el envoltorio de unas galletas. Tranquilo en la penumbra, con el cabello oscuro esparcido sobre la almohada. 

A Hyukjae siempre le gusta verlo dormir porque puede observarle sin sentirse juzgado. Sin la vergüenza de tener que mostrar abiertamente cuanto le necesita. 

Casi sin darse cuenta sube a la cama, solo porque necesita ver su rostro más cerca y sentir su respiración profunda y lenta. Es extraño verle relajado. 

—No has echado el pestillo al entrar... —la voz de Yesung le sobresalta pese a su tono suave y se siente como un idiota por haber sido pillado. 

—Por supuesto que sabías que estaba aquí... —le responde sólo para sentir que aún guarda algo de control sobre si mismo. Los ojos de Yesung siguen sin abrirse— lo has sabido con tus poderes de vampiro mutante que no necesita dormir... 

—Siempre me despierto cuando entra alguien en mi habitación— le regala una sonrisa pastosa y adormilada y por primera vez, le mira. Hyukjae repasa mentalmente cuánto tiempo lleva contemplandole como un imbécil y decide que demasiado.—¿Dónde estabas? 

—Por ahí — Le resulta demasiado patético confesar que ni siquiera es capaz de andar derecho cuando no le tiene cerca, así que solo le ofrece esa respuesta junto a un encogimiento de hombros. 

Y siente que la mano de Yesung está fría cuando éste la apoya contra su mejilla. 

—Lo siento — la disculpa del mayor le duele como un puñal, porque ambos saben que no es él quien la debe. 
O quizás no. Quizás Yesung solo se disculpa sin saber muy bien por qué, pero asumiendo que la culpa de todo es suya. 
Y no sabe cuál de las opciones es menos dolorosa. 

Recuerda la vez en la que por accidente oyó a Ryeowook decirle a Yesung "tienes demasiado mimado a Hyukjae". 

Aquel día el mayor solo había sonreído. 

Cierra los ojos para poder concentrarse en su piel fría y suave, mientras desea con todas sus fuerzas algo más de valor para decirle todo lo que le necesita. 

Para poder mostrarse vulnerable. Para hacerse responsable de todos sus errores. 
Para ser capaz de reconocerse a si mismo que esa horrible sensación de ahogo que siente cuando le ve hablar con otra gente es miedo. 

Pánico a que descubra que en realidad él no es tanto, y se aleje con alguien mejor. 

—Háblame — la voz grave le sobresalta de nuevo. Suena como una orden aunque es una súplica, y él sólo puede sonreír nervioso porque las palabras parecen habérsele quedado atascadas en el fondo del estómago. 

Le necesita más de lo que nunca ha necesitado nada ni a nadie y ni siquiera es capaz de señalar el momento exacto en el que empezó a ser así. 

— ¿No estás enfadado? — una pregunta estúpida en tono estúpido, pero es todo lo que consigue formular. La sonrisa de Yesung se amplía. 
— Ven aquí 

Pasa la mano de la mejilla a la nuca de Hyukjae, lo atrae contra su pecho sin apenas fuerza y le aprieta contra él mientras el menor sigue maravillándose una vez más por cuán fáciles son las cosas con él. 
>>Sabes que no podría enfadarme contigo ¿verdad? 

—Que mal—levanta la cabeza lo suficiente como para susurrar contra la clavícula del cantante— las reconciliaciones son divertidas

Y tras un instante de duda Yesung se cubre la cara con el antebrazo y ríe avergonzado. 
—Joder, dame un respiro. 
Esa reacción le hace sonreír un instante, por primera vez en todo el día y solo por eso se lanza a besar su piel; en el cuello, sobre la clavícula, bajo la oreja... Cualquier lugar es dulce y sabe él. 

—No deberías haberte dormido así... —al hablar acomoda sus piernas alrededor de la cintura del mayor— estás helado... 

En el fondo adora la velocidad a la que está sintiendo que el cuerpo de su compañero gana temperatura pero esa parte se la calla. 

La forma en que Yesung pese a estar luchando por mantenerse inmóvil no ha podido reprimir el espasmo que le ha contraído las costillas ni el suave gruñido que ha reverberado desde su pecho, rompiendo el silencio de la habitación. 

—Si no damos señales de vida en una hora como máximo, Leeteuk va a mandar al ejército de salvamento— advierte en un tono demasiado dudoso como para que Hyukjae lo tenga en cuenta—. Ni siquiera me estás escuchando... 

Piensa en que quizás debería parar de morder su clavícula un instante para aclarar que sí lo hace, pero que su mente está ya a 20 minutos en el futuro, un lugar maravilloso en el que ninguno de los dos lleva ropa y probablemente hay alguien escandalizado en mitad del pasillo. 

Un buen sitio al que ir. 
Aprovecha su posición para sentarse a horcajadas sobre él y sonríe ante su obra. 
Yesung con la piel enrojecida y la ropa descolocada le parece la mejor de las promesas. 

Acaricia su rostro, sus labios, todavía preguntándose cómo demonios ha podido tener tanta suerte y suspira. 

—¿Qué quieres que haga? — Hyukjae no es alguien que suela hacer ese tipo de ofertas. Pero con Yesung es distinto. 

—Bésame. 

Le obedece casi al instante, porque aquella maldita dulzura en la voz del mayor le apuñala hasta lo más profundo de su estómago. Le besa una y otra vez, apretándose contra él primero con suavidad para segundos después abrazarle con todas sus fuerzas. 

Odia parecer desesperado, pero lo está. Necesita su atención, sus caricias, su largo cuello y la forma en que le mira cuando están a solas. 
Necesita todo, aunque ambos sepan que no lo merece porque su maldito orgullo le impide hacer las concesiones que Yesung necesita. 

Sabe que le drena como un parásito, que es egoísta e infantil exigirselo todo sin ofrecerle apenas nada de si mismo a cambio, pero también sabe que jamás podrá dar algo tan extraordinario. 

Y la mano fría acaricia su piel de nuevo un instante, para después aferrarse con fuerza a su cabello de forma inesperada, robándole todo el aire en forma de gemido suave y agudo...Realmente odia estar tan desesperado. 

Cierra los ojos mientras maldice; normalmente la vergüenza no es un problema para él porque sabe hacerse desear. Sabe que es capaz de seducir con poco, disfrutando altivo de estar en el centro de todas las miradas. 

Pero Yesung le ha demostrado en varias ocasiones cómo es inmune a sus trucos de escenario y eso hace sentir a Hyukhae inseguro, frágil. Odia estar a merced de alguien como lo está del mayor. 
Odia no salirse con la suya. 
Odia no ser el objeto de deseo sino quien anhela. Quien necesita profundamente. Quien admira dando gracias al universo por ser un tío con tanta suerte. 

Quién necesita sentirse atrapado y prisionero. Mimado con esa atención que sabe que no merece. 

Hyukhae susurra su nombre en un suspiro y le siente sonreír, moverse bajo su cuerpo súbitamente para rodar invirtiendo sus posiciones, atrapándole contra el colchón primero para después inmovilizarle las manos a lado y lado de su cabeza. 

La forma en la que los dedos suaves del cantante atrapan sus muñecas lleva siendo su gran placer culpable de los últimos meses. 

Una sensación simple de pertenencia con la que fantasea cada vez que tiene unos minutos libres. 

—Tienes demasiada fuerza... —se felicita mentalmente por haber sido capaz de articular una frase completa con el mayor aún entre sus piernas. 

—Creía que mi fuerza te gustaba, pero si quieres te suelto... — no sabe si lo ha dicho en serio o para enfadarle, pero por si acaso cierra las piernas alrededor de su cintura. 

—Te tengo...

Siempre se olvida de la parte "Yesung es bastante bruto y no acaba de ser del todo aconsejable jugar con él a esa clase de juegos si se quiere ir por la vida sin moratones". Siempre. 
Y ese es su gran error. 

Los dientes del mayor se cierran sobre la piel de su cuello de forma casi dolorosa. Salvaje. 
Inmobilizándole completamente pese a que ahora Hyukhae patalea y trata de arquearse bajo su cuerpo. 

—Tú no tienes nada— la voz ligeramente ronca vibrando contra su piel le lleva prácticamente a delirar. 
A preguntarse si Yesung sabe el efecto que causa cuando se pone intimidante y posesivo de aquella forma. 

A repasar mentalmente si en su maleta lleva algo con lo que poder cubrirse el cuello durante los próximos días porque ni siquiera tiene fuerza de voluntad para pedirle que pare. 

Ni sabe ni le importa cuándo le ha arremangado la camiseta hasta el cuello para poder seguir mordiendo desde el cuello, sobre el pecho, hacia el estómago. 

Nunca había sido un amante de los mordiscos hasta que aquella locura con él empezó. Ahora adora la sensación punzante del momento y cómo el hormigueo dolorido de las marcas le sirve como recordatorio durante días. 

—Te estás cebando un montón conmigo... — su propia voz le suena extraña y abre los ojos para ver al mayor pelearse con el cierre de sus pantalones— ¿sigues enfadado? 

—No, pero

Unos golpes en la puerta le interrumpen. 

—¿Hola? Vamos a comer y estamos todos abajo— la voz de Donghae le hiela en el sitio mientras Yesung levanta ligeramente la cabeza con una mueca en la boca que en cualquier otra situación habría encontrado graciosa— chicos, de verdad... Sé que estáis aquí porque no os han visto bajar... No me hagáis entrar... 

Hae suena entre tímido y suplicante y por dios que Hyukhae le entiende. Si le hubiesen pedido a él que interrumpiese el posible polvo entre dos miembros del grupo se habría largado del país en el primer vuelo disponible. Y sin mirar atrás. 

— No has echado el pestillo— susurra Yesung señalando hacia la puerta mientras una sonrisa empieza a hacerse cada vez más amplia en su cara. El muy imbécil. 

"Ni se te ocurra" 
El bailarín pronuncia esa frase sin emitir sonido alguno. 
— Sabe que estamos aquí... — los ojos del mayor tienen un brillo cada vez más divertido que sólo logra que Hyukhae desee golpearle. 

Intenta incorporarse para replicar pero la mano de Yesung se lo impide, cubriéndole la boca con fuerza; haciendo que su cabeza se hunda ligeramente más en la almohada. 
Volviendo a excitarle de forma salvaje. 

Se jura a sí mismo que si continúa desde donde lo ha dejado sin destaparle la boca no va a meterse con él ni una sola vez en al menos un par de meses. Pero en lugar de hacerlo el cantante simplemente se encoje de hombros. 

—Oído Hae— hace caso omiso del gruñido sordo que Hyuk produce— diez minutos y bajamos. 

Casi puede oír el alivio de su compañero de grupo desde el otro lado de la puerta, seguramente dando gracias por no tener que entrar a comprobar nada. 
—Ni se te ocurra... 
—Tenemos que bajar— se pregunta si de verdad yesung es lo suficientemente retorcido como para estar disfrutando aquello. Y la respuesta es que claro que lo es.

—Podemos barricar la entrada, no pasarán. Nos haremos fuertes en el baño— habla totalmente en serio. Podría de hecho señalar varios muebles aptos para poner frente a la puerta. Pero el mayor solo se echa a reír. 
—Cuidado Hyuk... Empiezas a sonar desesperado... 
 —De verdad vas a... 

Intenta buscar una excusa, una réplica, una queja lo bastante buena que evite que que compañero se levante. Pero no la encuentra. 

—Si no bajamos pronto van a acabar con toda la comida—exclama alegremente desde la otra punta de la habitación, arreglándose el pelo frente al espejo. Hyuk ni siquiera sabe cómo ha llegado hasta allí. 

—Esto es muy injusto y te odio muchísimo — lo dice más en serio de lo que nunca ha dicho nada en serio en toda su vida, pero sólo logra que Yesung suelte una sonora carcajada—¿Qué quieres que haga? ¿suplicar? 

Le ve sonreir con un suspiro y lo toma como un posible destello de esperanza... 

—Nos esperan... —suena a orden, más que a disculpa. Es una invitación clara y directa a salir del cuarto. Bien. Pues a la porra. 

Se pone en pie de mala gana, mascullando alguna maldición entre dientes y sin saber si está más cabreado o excitado.

—Perfecto pues, vamos a comer tortilla y carne y a no pensar en mis sentimientos—pasa al lado del mayor, dispuesto a salir antes que él de la habitación. Es estúpido, pero al menos va a llevarse eso.

Pero justo cuando se dispone a estirar el brazo para agarrar el pomo de la puerta algo le zarandea y lo lleva a empujones hasta la pared de justo al lado. 

Quizás se haya hecho un poco de daño cuando su frente ha chocado contra la pared. 

Quizás el yeso frío contra su mejilla es incómodo. 

Quizás el antebrazo del cantante contra su nuca, y la forma en la que le agarra por la cintura del pantalón impidiendole moverse, ha hecho que sus piernas fallen de un modo más que visible. 

Porque una vez más le ha pillado con la guardia baja y ahora, tenerle ahí, usando todo su cuerpo para inmobilizarlo ha hecho que Hyukjae casi olvide como se respira. 

Quizás está mas excitado de lo que lo ha estado en toda su vida junta. 

—Si dejas de quejarte treinta segundos podré decirte que ésta noche no voy a echar el pestillo en mi puerta. 

Intenta contestarle cualquier cosa pero solo es capaz de emitir un gemido vergonzosamente alto. 

Yesung le besa en la mejilla y exclama para si mismo  "Oh Dios mío, sí, quiero tortilla". 

Y de repente ya no está. Y Hyuk sigue como un imbécil pegado a la pared, preguntándose cómo demonios va a llegar hasta el ascensor cuando sus piernas  ni siquiera responden. 

Le maldice entre dientes una y otra vez, muerto de vergüenza. A él y a la puta tortilla.

Notes:

¡Por fin el original de mi traducción! Como siempre, la autora es Cucaracha Elf y está subido con su permiso.