Chapter Text
Cuando por fin puso un pie en libertad tras diez años, pensó que estaría completamente solo. La primera pisada fuera de ese lugar se sintió extraña e irreal, como si estuviese atravesando alguna clase de portal o saliendo de una máquina del tiempo. Allá afuera ya había pasado una década, el paisaje, los colores y las personas habían cambiado tanto que Kazutora se sintió algo abrumado. Su cabello largo se meció con la brisa invernal, la lluvia caía suave empapando el piso lo suficiente para dejar una fina capa brillante.
¿Y ahora qué? Se preguntó. Comenzaba desde cero luego de pagar los errores de su adolescencia. ¿Pero era realmente justo para un niño haber pagado con la mitad de su vida? ¿Eso devolvería la vida de los que murieron? Cuestiones como esas, Kazutora ya no se las cuestionaba. Ya no importaba. Dejar el pasado atrás era lo más sano para su corazón y ahora solo le quedaba él mismo y un futuro incierto. ¿Existía realmente la reinserción en la sociedad para un ex convicto como él? Justo ahora su mayor problema era conseguir un trabajo o algo que le alimentara. En un momento como éste, robar parecía ser la única opción, pero aquello solo le traería más problemas. Así era el ciclo vicioso de la violencia, ¿pero era realmente esa su culpa? Estaba solo y literalmente no tenía dónde caerse muerto a sus veinticinco años.
—Si duro un año fuera me sentiré orgulloso —suspiró con una sonrisa agria —Aunque me gustaría hacer las cosas bien esta vez... —aquello último sonó nostálgico y casi esperanzado mirando el cielo gris mientras las gotas de lluvia comenzaban a caer más pesadas empapando su rostro y haciendo que su expresión se tensara. Parecía una mala broma del cielo escupirle en la cara así justo cuando se proponía algo como ello.
—Más te vale que lo hagas.
Aquella voz le hizo abrir los ojos congelándole, y luego bajó la vista lentamente entornando la vista hacia aquella figura parada en medio de la nada, unos ojos claros y serios le observaban con tensión, el cabello negro y corto era cubierto con unas orejeras y un paraguas. En efecto, había alguien allí afuera todavía aguardando por él. La persona más inesperada... Kazutora no tardó en reconocerle y cuando lo hizo su corazón dolió, mas su expresión tranquila no le delató en lo más mínimo.
—Oh, eres el amigo de Baji. ¿Vienes a vengarte? —saludó haciendo que Chifuyu apretara los dientes y frunciera el ceño con ira contenida.
—Por supuesto que no, idiota. He venido por ti.
—¿...? —la duda esta vez se vio claramente reflejada en la expresión de Kazutora.
—Dijiste que esta vez querías hacer las cosas bien, ¿no? Entonces ayúdame —declaró Chifuyu haciendo que Kazutora parpadeara sin entender —Ayúdame a cumplir el sueño de Baji-san...
—¿Su sueño? ¿Te refieres a…? —Kazutora le miró sorprendido pero comprendiendo, esto provocó que Chifuyu sonriera con suficiencia.
—Baji-san amaba a los animales, y últimamente he estado demasiado ocupado en la tienda, así que toma la responsabilidad y trabaja conmigo.
—¿La tienda…? —Kazutora formó un círculo con la boca y luego golpeó la parte lateral de su puño sobre la palma extendida de su otra mano, cayendo en cuenta de lo que estaba hablando el menor —Ser tu ayudante en la tienda de mascotas que Baji quería… —pensó en voz alta —Así que esa es tu venganza. Das miedo, Chifuyu-san —miró al chico con una sonrisa radiante, tan dulce que hizo estremecer a Chifuyu por varias razones y este le señaló con enfado.
—¡Ya deja de creer que estoy intentando vengarme, maldita sea! ¡Si Baji-san estuviera aquí sin duda querría que los dos trabajemos juntos para ayudarle! —exclamó haciendo que la sonrisa de Kazutora desapareciera, mirándole sorprendido hasta que el silencio fue roto por los pasos de Chifuyu acercándose hacia él e inclinando su paraguas para cubrirlo de la lluvia que le había empapado por completo sin darse cuenta.
—Ahora vamos o pescarás un resfriado —bufó Chifuyu desviado la mirada hacia otro lado y aprovechando de cubrir su puchero con el borde de su bufanda. Kazutora cerró los ojos y sonrió divertido por esa actitud, bastante conmovido.
—Eres realmente amable. Baji no se equivocó en elegirte, Chifuyu-san.
—¿Uh? —Chifuyu giró a verle con un pequeño rubor en las mejillas y luego frunció ligeramente el ceño.
—Está bien. Te ayudaré en la tienda. Es un trato —accedió Kazutora.
—Desde luego, no iba a dejarte escapar tan fácilmente si decías que no —advirtió Chifuyu.
—Estoy seguro de eso. Recuerdo que también eras bastante leal y persistente —soltó Kazutora sin ningún pelo en la lengua.
—¿Oye, podrías por favor dejar de decir cosas vergonzosas sobre mí? Eres demasiado directo… —tosió Chifuyu.
—Es la verdad, no bromeo. Aunque justo ahora estás rojo. No sabía que podías ser ese tipo de persona… —rió Kazutora.
—No te burles de mí, idiota— Chifuyu se acomodó las orejeras como si eso pudiera bloquear la risa cristalina de Kazutora que hacía doler sus oídos, aunque una parte de su corazón se vio sorprendida de ver cómo alguien que había pasado por tantas penurias pudiese volver a reír así.
—Gracias, Chifuyu-san. Haré las cosas bien esta vez, lo prometo.
Kazutora había sido ingenuo al creer que estaba completamente solo y sonrió por eso, después de todo Chifuyu y él siempre estarían unidos por un mismo destino. Baji jamás les abandonaría. Y con este serio juramento ambas siluetas desaparecieron bajo la lluvia mientras las gotitas de lluvia rebotaban sobre el paraguas que compartían.
Continuará...
