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Habían pasado dos meses desde que Todoroki y Kaminari se pusieron de novios. Seguían tan pegotes como el primer día. Iida les seguía diciendo que debían conservar el buen comportamiento, pero lo ignoraban.
Luego de que el resto de los alumnos de la UA se enteraran de la relación (gracias a un beso en el comedor), se formaron muchas parejas en los distintos cursos. Por lo que era común ver a los enamorados paseando juntos por los pasillos.
Sin embargo, Sero Hanta seguía silenciando sus sentimientos. Pensando en eso y en todas las veces que Denki le dijo que se declare de una buena vez, miró a su amigo que estaba sentado sobre las piernas de su novio. Habiendo tanto lugar en el sofá…
—Si Iida los ve se va a enojar —les advirtió aburrido.
—Pero hoy no está —Denki le sonrió burlón.
—De todos modos, no necesitan estar así. Es un poco incómodo para los demás.
Shoto se mostraba indiferente, le gustaba el contacto físico con Denki y quería aprovechar siempre que tuviera la oportunidad.
—A mí no me molesta, ya estoy acostumbrado —Kirishima salió en defensa de la pareja.
—A mí tampoco. Se ven muy tiernos —Uraraka también estaba de su lado. Traidores.
Denki le sacó la lengua. Sero lo miró entrecerrando los ojos. Paseó la mirada por el lugar buscando a un aliado. Cuando la encontró una sonrisa grande se formó en su rostro.
—¡Ashido! ¡Todoroki y Kaminari están demostrando amor en público!
Denki soltó un jadeo de incredulidad. Sero había jugado la carta maestra. Ahora era Denki el que lo miraba con los ojos entrecerrados y Sero quien sonreía burlón.
En un segundo Ashido estaba frente a la pareja de enamorados reclamándoles que no podían estar haciendo eso frente a los solteros del grupo, que era de malos amigos y un montón de argumentos más. Era tan cansador escucharla gritarles con su voz aguda que terminaron por separarse y sentarse en lugares diferentes.
Sero rio victorioso. Él y Mina eran los únicos que seguían molestándolos cada tanto, evitando que puedan pasar tiempo juntos. Denki tenía contadas todas las que le habían hecho y juraba vengarse cuando tuviera la oportunidad.
Algunos días después Denki estaba en la habitación de Sero, acostado en la hamaca que tanto le gustaba.
—Hacía tiempo que no venías a mi cuarto.
—Sí. Extrañé la hamaca.
—¿Qué pasó de dejaste de venir? ¿Te pusiste de novio y te olvidaste de tus amigos?
—No fue eso —Denki lo miró ofendido— ¿Te acordás cuando Shoto congeló la habitación de Mineta?
Sero se empezó a reír a carcajadas.
—¡No te rías! ¡Echó a perder toda nuestra investigación secreta! —se lo escuchaba apenado.
—Que exagerado. ¿Pero qué tiene que ver eso con venir acá?
—Es que tenía miedo de que también congelara tu cuarto.
—¿Y qué pasa si viene ahora? —Sero se empezaba a preocupar.
—No pasa nada. Ya aclaramos que tenemos derecho a pasar tiempo con nuestros amigos. No te preocupes —Hizo un movimiento con la mano para darle énfasis a lo que estaba diciendo.
Sero supuso que estaba bien. Volvió su atención al juego en su celular. Estuvieron un rato así, cada uno jugando algo. A Sero le gustaban los rompecabezas, mientras que Denki prefería el Candy Crush. Cuando sintió hambre se levantó de la hamaca y se estiró todo lo que pudo.
—Entonces… —Kaminari sonaba cauteloso. Algo iba a pedirle, estaba seguro.
—¿Qué necesitas?
—No necesito nada. Pero quería preguntarte, ¿qué pasó con Ashido?
Sero lo miró con el ceño fruncido.
—No pasó nada. ¿Por qué lo preguntas así?
—Ustedes son mis amigos. Los conozco bien, se nota que la querés. Ella merece a alguien como vos. Y harían linda pareja. Sería bueno que te animes a declararte. Voy a estar apoyándote. —Denki hablaba serio, pero con una sonrisa muy amable. Sero estaba sorprendido, era raro ver esa expresión.
—Lo voy a pensar —prometió.
Denki asintió contento. Se despidió y salió rumbo a la cocina.
Estaban en el aula esperando que llegue el profesor Cementoss, era raro que se atrasara. Pero ahí estaban todos haciendo escandalo aprovechando la demora del docente. Sero aprovecho para observar a Mina. Como siempre estaba gritando algo y se movía demasiado. Pareciera que no pudiera quedarse quieta. Realmente le gustaba su personalidad extrovertida y escandalosa. Era muy diferente a él, pero quizás por eso mismo le gustaba.
De repente se dio vuelta y lo miró. Se puso nervioso, lo encontró mirándola. Pero en lugar de hacerle un reproche le sonrió y lo saludó con la mano. Se veía hermosa sonriéndole así. Le devolvió el saludo y ella se dio vuelta para seguir en su conversación.
Acababa de decidirlo, iba a confesarse ese mismo día. Le envió un texto pidiéndole encontrarse luego de clases detrás de los dormitorios. A las horas recibió una respuesta afirmativa. Se sentía nervioso, el momento había llegado.
Llegó un rato antes al lugar acordado. Caminaba de un lado a otro, no podía controlar los nervios.
—Sero, ya llegué.
—Ah. Ashido, gracias por venir —Cerró los ojos con fuerza, parecía que le estaba agradeciendo por ir a su cumpleaños.
—No hay problema. ¿De qué querías hablar?
—Bueno… —toma una respiración profunda y con determinación la mira a los ojos— Me gustas, desde hace tiempo.
Mina abrió grande los ojos. Nunca hubiera esperado una confesión de su amigo que en este momento la miraba muy intensamente con sus ojos negros que siempre le parecieron muy bonitos.
