Chapter Text
Habrá pasado una hora, o dos… Quizás toda la noche, o tal vez incluso unos minutos nada más. He pasado por tanto hasta llegar a este momento, pero todo ha valido la pena.
Busco a tientas mi celular, es difícil entre la oscuridad y con el peso encima de mi brazo derecho (aunque éste mismo no me molesta, claramente). Son las 5 de la madrugada… vaya, el tiempo se va volando. Siento un movimiento a mí lado, quizás no debí moverme tanto. Suelto mi celular y me vuelvo a acomodar para no despertarla. Aún a través de la tenue luz que se cuela por la ventana puedo ver su hermoso rostro, durmiendo tan plácidamente entre mis brazos (sinceramente me da un poco de envidia ver cómo ella ha logrado dormir tan profundamente, vestida con su pijama rosada favorita). Beso su frente y me acomodo para intentar dormir un poco más, el día de hoy puedo permitirme quedarme un rato más en la cama.
Si me preguntaban cuando aún éramos adolescentes si creería esto posible, diría que ni de broma, en especial luego de que un momento casi lo pierdo todo con ella, pero bueno, quizás debería empezar mí historia a partir de ese punto.
Dejaré los detalles de la aventura más grande que hemos tenido (que viniendo de la familia McDuck eso es mucho decir) para otra ocasión, por ahora quiero concentrarme en los detalles de este tema. Al terminar dicha aventura tuvimos una seguidilla de distintas “miniaventuras”, todas perfectamente evitables, pero bueno, en una de ellas, ella y yo terminamos teniendo una discusión, de esas discusiones muy tontas, cosas tan nimias y sin importancia, pero debido a que ninguna de las dos personas quiere ceder se termina haciendo algo grande… en esos momentos quería ceder, pero bueno, supongo que era demasiado orgullosa, y así pasó el tiempo, terminamos distanciándonos, y en esos momento pensé que todo había acabado (¿cuál fue esa discusión tan grande que hizo que cortáramos comunicación por un par de meses? Honestamente ni siquiera lo recuerdo, pero bueno, dado a que ella está dormida a mi lado supongo que ya no es importante, ¿verdad?).
Quería arreglar las cosas, correr hasta la mansión McDuck, escalar hasta su ventana y disculparme con ella, tragarme mi orgullo y soltar ese “Lo siento” que llevaba callando tanto tiempo.
- Solo son 5 minutos, vas, te disculpas, y listo… no creo que te lo recrimine después.
Mi querida hermana Violet. No somos hermanas biológicas, pero en realidad la quiero como tal. Llevábamos caminando en círculos por más de media hora debido a mi indecisión, supongo que por otro lado ella estaba también agotada de tanto caminar gracias a mi indecisión. Dimos unas cuantas vueltas más, Violet incluso me hizo un ademán para que caminara rumbo a la mansión, pero no podía hacerlo, por lo que di media vuelta mientras la escuchaba refunfuñar… si, ya habían pasado 2 meses, pero no estaba lista. Ahogué un grito cubriéndome el rostro, y entonces emprendí la retirada una vez más. Podía escuchar a Violet quejarse, pero simplemente no pude hacerlo.
En el camino de regreso mi hermana no me dirigió la palabra, estaba absorta escribiendo en su celular, tendría más curiosidad de saber qué escribía, pero supuse en el momento que solo buscaba un pretexto para no hablar conmigo.
Al regresar a casa me acosté sobre mi cama y cubrí mi rostro con la almohada para ahogar otro grito de frustración. Como la cama era grande (dormía con mi hermana en ese entonces), me extendí lo más que pude en ella. Estaba a punto de quedarme dormida (nunca duerman con una almohada, es peligroso), cuando de pronto sentí cómo la almohada era retirada de mi rostro de manera abrupta.
- Arriba, necesito que me acompañes- abrí torpemente mis ojos y miré a Violet, quien estaba de brazos cruzados frente a la cama, viéndome con seriedad teniendo mi almohada en una de sus manos.
- ¡Acabamos de llegar!, déjame descansar un poco- me quejé intentando recuperar mi almohada, pero ella la aventó lejos de mi alcance, y estaba muy cansada para levantarme por ella, ni siquiera usando magia- ¿Qué es tan importante que no puede esperar? - pregunté rendida.
- Hoy es el último día para comprar un libro que quiero; anda, será divertido, prometo invitarte algo.
Aunque admito que eso último llamó mucho mi atención, en verdad acepté porque ella me lo pidió (en serio, digo la verdad). Aquello parecía importarle mucho.
- Bien, vamos, pero espero estar comiendo una enorme ración de nachos terminando tus compras- decreté poniéndome de pie con pereza.
Violet solo asintió sonriente y, aún con pesar, volvimos a salir de casa (a nuestros padres no les cayó muy en gracia que tan pronto habíamos regresado, salíamos nuevamente, pero ella les dijo algo al oído y nos dejaron salir… más tarde me enteraría de qué pasó).
Caminamos por la gran ciudad de Duckburg (aunque últimamente habíamos pasado el tiempo fuera de este lugar, con el tiempo lo había considerado mi hogar, especialmente dadas las circunstancias de mi “nacimiento”). Al llegar a la librería, Violet y yo nos separamos mientras ella buscaba lo que quería. Yo no soy mucho de leer, por lo que estaba ahí aburrida viendo algunos títulos, prácticamente fingiendo que alguno me interesaba. Abrí uno que era de fotos de distintos lugares del mundo para al menos entretenerme un poco.
- Vaya, no sabía que te interesaban esa clase de libros, Lena- me dijo su voz, a mi lado, pero no reaccioné de inmediato.
- No exactamente, solo estoy esperando a… ¡Webby? - exclamé tan fuerte que, de haber sido una biblioteca, me habrían echado en el acto (aunque un par de trabajadores del lugar me vieron con cara de enojo)- ¿Qué haces aquí? - pregunté con la voz entrecortada, y mucho más baja, además de un profundo rubor que intenté controlar al momento.
- Violet me pidió que viniera, me dijo que era algo importante- me explicó Webby en tono preocupado.
- Eso dijo, eh… - dije arrastrando la voz, y la encontré espiando no muy lejos de ahí. Me dijo “de nada” solo moviendo los labios, y se escabulló lejos, dejándonos medianamente a solas (ya que seguíamos en un lugar público). Ya me las pagaría cuando volviéramos a casa.
- ¿Pasa algo malo, Lena? - me preguntó Webby preocupada (y no tienen idea de las ganas tan grandes que tuve de abrazarla, pero me aguanté de momento, primero tenía algo que hacer).
- Si, todo bien, descuida- la tranquilicé tomando fuerzas, quería aprovechar esta oportunidad-. Verás, es que en serio quería hablar contigo.
Webby parecía extrañada, y yo estaba tomando fuerzas para hablar (sentía mi rostro ardiendo). Respiré profundo, y prácticamente forcé las palabras a salir.
- Lo siento, Webby, yo… hablé de más, no quería lastimarte…- “exclamé” manteniendo la voz baja, apretando mis puños-. En serio me excedí, reaccioné de mala manera, yo…
Entonces sentí cómo Webby me abrazaba fuertemente; fue una muy bonita forma de callarme, saben.
- Yo también lo siento, Lena… - me expresó avergonzada Webby, escondiendo su rostro en mi suéter-… quería hablar contigo hace tiempo, pero…
- Oye, tenías otras cosas importantes que hacer- la calmé acariciando su cabeza-. Lo importante es que hagamos las paces, Pink.
Webby solo asintió con la cabeza, y ambas compartimos un largo abrazo que duró varios minutos. En ese momento no lo sabía, pero, ese fue el primer paso para algo mayor en el futuro, aunque para eso pasaría mucho tiempo más.
