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Inspirado de 'Makes Us Never Happen' de SHY Martin.
Nuestras miradas se encontraron después de todos esos días. Le había estado evitando desde la semana pasada, porque lo había arruinado. Ya lo sabía, pero ver la decepción en su mirada me lo confirmó como si lo hubiese necesitado, aunque no lo hacía.
Fui un idiota desde el principio.
Lo intenté mucho, en serio. Quise poder amarle tanto como él me amaba, pero no pude. Traté de devolverle lo que me estaba dando y fracasé igual a un helado que quiere seguir congelado bajo el sol de julio. Aunque también le quería, nunca lo haría de la forma en que él lo hacía y me dolía de una manera increíble.
Le decepcioné aun cuando no fue mi intención hacerlo. De verdad, no quise que eso sucediera. Si pudiera, no lo haría.
Dolió más ver que sus ojos no indicaban que me odiara, incluso si se notaba que le dolía. Seguramente le dolía mil veces más que a mí y lo lamentaba, porque todo eso era mi culpa.
Mis pies se clavaron al piso, yendo en contra de mi voluntad. Él se estaba acercando a mí y podía sentir las miradas de quienes estaban ahí. Fuimos la última noticia la semana pasada, porque le engañé en su cara y sin vergüenza. Tan solo estaba ebrio, pero eso tampoco era una excusa. De hecho, no había excusa válida. Le decepcioné.
Cuando estuvo frente a mí, me vio fijamente y, aunque mediamos lo mismo, me pareció imponente y eso hizo que me sintiera mil veces más culpable. ¿Cómo fue que pasó? ¿En qué momento sus sentimientos crecieron más que los míos? ¿En qué momento se arruinó?
―Hay que hablar.
Las palabras estaban atoradas en mi garganta. Si decidía soltarlas, mi voz temblaría. No era valiente para enfrentarlo, pero tenía que hacerlo. Debíamos terminar, porque juro que no había otra salida.
Quisiera regresar atrás y hacer que nunca sucedamos para salvarnos de todo.
Los murmullos empezaban a crecer más. Detestaba toda esa atención innecesaria. No éramos la atracción principal en un circo. Ellos deberían buscarse su vida, pero tal vez eso no les resultaba interesante y emocionante.
―JeongGuk, ¿me estás escuchando?
«¿Por qué no parece que me odias, Kim TaeHyung? ¿Por qué aún eres amable conmigo?».
―Sí, lo siento. ―Agité mi cabeza un poco con el objetivo de despejar mi mente.
―Ven.
Tomó mi mano con naturalidad e hizo que camine detrás de él por los pasillos de la universidad. Incluso personas que nunca había visto parecían conocerme. Decían tantas cosas que dolían y no me refiero a los insultos en toda regla. Era la misma pregunta en diferentes formas: ¿cómo es que TaeHyung aún está con JeongGuk?
Llegamos a un aula vacía y un poco alejada. Sería mentira decir que había estado por esa zona antes. La universidad era muy grande y no conocía ni la mitad.
―¿Viste mis mensajes?
―S-sí.
Diablos, no podía verle a la cara. ¿Cómo se supone que lo hiciera? No tenía derecho. Además, pensar en sus mensajes era peor. “Sé que puedes amarme mejor que antes, JeongGuk”. Parecía que me necesitaba en su vida y no quería soltarme. No sabía si su mensaje podría ser cierto, pero no iba a permitir que se rebajara aún más para demostrar que estaba en lo correcto.
―¿Por qué no respondiste? Ni siquiera contestaste mis llamadas, JeongGuk.
―TaeHyung, lo siento.
―Está bien, solo fue un error. Estabas demasiado ebrio y no pensaste con claridad. ―Excusas. Él estaba intentando poner excusas que ni siquiera yo intentaba dar. No había justificación, maldita sea.
―No es solo eso. Te decepcioné y no puedo seguir con esto.
―No digas lo que creo que vas a decir ―se adelantó―. Solo abrázame fingiendo que me quieres y que todavía quedan cosas por perder. ―Dejó mi mano libre y me tomó de los hombros. Estaba buscando mi mirada. ¿Por qué se hacía de menos a sí mismo? No debería rogar cuando fue mi culpa y no la suya―. Y bésame como si me necesitaras. Finge que eso es suficiente.
―No hagas esto. Está mal, ¿no lo ves? ―Tenía un maldito nudo en la garganta―. TaeHyung, el que se equivocó fui yo y el que debería estar rogando soy yo. Deja de rogarme; no deberías hacerlo.
―No quiero perderte. Te amo, JeongGuk. Eres mi todo.
―No digas eso, TaeHyung, ya no más. Créeme, quisiera decirte que también te amo, pero no lo hago. Intenté aferrarme a cada pequeño sentimiento para poder sentirme como tú y no pude. En serio, lo siento.
―¿Vas a rendirte así de fácil? Solo pelea por esto. Sé que puede ser mejor.
―Detente ya. No te rebajes así por mí, no lo merezco. Eres la mejor persona del mundo, no tengo deudas de eso, pero soy un error para ti.
―No lo eres. Por favor, no me dejes. ―Su voz delató que quería llorar. Ya no sabía si podía sentirme peor.
―Si pudiera ir atrás en el tiempo, no dejaría que esto suceda. Si pudiera, nos salvaría de esto. Si pudiera, no te decepcionaría. Te juro que no pensé que las cosas serían de este modo, pero ya está hecho. Es mejor terminar, TaeHyung.
―Creí que siempre ibas a estar conmigo, JeongGuk. ―Ver su sufrimiento hizo que el mío saliera. Ambos estábamos llorando por razones distintas. Él lo hacía porque su corazón estaba herido y yo lo hacía por la culpa que tenía de saber que fue por mis actos―. Creí que estábamos hechos el uno para el otro.
―Lamento decepcionarte. No tienes idea de lo mucho que intenté sentirme como tú, pero no puedo engañarte más, ni a ti ni a mí. Hay que terminar aquí. ―Quité sus manos de mis hombros―. Gracias por todo esto. Estoy seguro que vas a encontrar a alguien mejor que yo.
Como el cobarde que tendía a ser, empecé a caminar hasta la salida. Solo quería huir de eso. Quise e intenté forzar mis sentimientos para que fueran tan grandes como los de él y no lo conseguí. ¿Cuál sería el punto de seguir si no había garantía de un cambio? Le estaba soltando porque me importaba. Solo esperaba que él lo entendiera. Tal vez no en ese instante, pero sí después.
―Nunca voy a encontrar alguien mejor, JeongGuk.
Su última oración seguía asaltando mi mente de vez en cuando. Aun después de algún tiempo, cuando llegábamos a conectar miradas por casualidad, seguía viendo ese dolor mezclado con una chispa de esperanza. Era como si todavía esperara que regrese a él.
