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Sólo amigos

Summary:

Ocupados entre la Universidad y los planes a futuro, Otani Atsushi y Koizumi Risa deciden que lo mejor para ambos es ser "sólo amigos". Como si eso realmente fuera a suceder.

Notes:

Sólo amigos
Lovely Complex
28 mayo 2021 - 9 de junio 2021

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Sólo amigos

El sonido de murmullos era cada vez más fuerte en el gimnasio y el hombre alzó una ceja, visiblemente molesto.

Otani Atsushi no se consideraba un maestro estricto, pero cuando llamaba a entrenamiento esperaba que sus alumnos entrenaran, no que estuvieran cuchicheando a sus espaldas.

“Los fuegos artificiales son la próxima semana” oyó decir a uno de los chicos mayores “¿Invitarás a Ibara-san?”

“No lo sé, no fastidies” alcanzó a decir su compañero antes de que el aura maligna de Atsushi les hiciera dar la vuelta, visiblemente aterrados.

“Supongo que se ofrecen a quedarse hasta el final a recoger todo” se burló “que buena disposición”

“¡N-no, Otani-sensei…!”

“Me parece que así podrán seguir charlando ¿Eh? Sobre fuegos artificiales, supongo” dijo, sonriendo de lado. El resto de los chicos comenzaron a soltar risitas ante la desgracia de sus compañeros “ten cuidado o no podrás invitar a Ibara-san al festival, Koichiro”

El rostro del niño se puso rojo brillante y negó rápidamente con la cabeza, huyendo de vuelta a la cancha ante la risa de sus compañeros. Atsushi alzó una ceja y el resto del equipo volvió a sus labores.

Tenía alrededor de seis meses cubriendo la vacante de profesor de deportes en esa escuela primaria y él creía que lo estaba haciendo bien, opinión que el director parecía compartir. Los estudiantes eran buenos chicos, la paga no era tan mala y estaba cerca de su departamento y la casa de sus padres, por lo que era sumamente conveniente.

Atsushi observó a Koichiro tomar posición de ataque y suspiró, perdido en sus pensamientos. Los fuegos artificiales siempre le recordaban a cierta amazona de quien hacía tiempo no tenía noticias.

Se preguntó si ella también pensaría en él al verlos, antes de devolver la mirada a la cancha y gritar nuevas órdenes a sus alumnos.

*

“Tienes que hacer tiempo, Otani-kun” se quejó Nobuko, haciendo un puchero “todos estarán ahí, no puedes hacerle eso a mí Darling

“Ugh ¿Tienes que llamarlo así?”

“Yo puedo llamarlo como se me dé la gana”

Atsushi hizo una mueca. No era común que Nobuko le llamara, a menos que estuviera en una llamada con Nakao y la mujer pasara de improviso a saludar, siempre lanzándole algún comentario con doble sentido.

Estaba organizando una fiesta sorpresa por la expansión de la tienda de la familia de Nakao y quería que todos sus viejos amigos estuvieran ahí, Atsushi incluido, y no aceptaría un no por respuesta.

“Está bien, está bien, iré” aceptó y la chica le respondió con una sonrisa desde su lado de la pantalla “pero no esperes que me quede mucho tiempo”

“Me alegra saber que aún somos importantes para ti, Otani-kun” ironizó “¿O será que ahora te sientes más cómodo con gente de tu tamaño?”

“¡Hey!” gritó el hombre, molesto, y Nobuko comenzó a reír.

Hablaron de trivialidades algunos momentos más, sobre Nakao, el nuevo trabajo de la mujer y el avance de Atsushi con el equipo de baloncesto.

Cuando Nobuko había comenzado con la despedida, Atsushi decidió hacer la pregunta que había estado rondando su cabeza desde la última práctica de baloncesto.

“Nobu-chan”

“¿Mh?”

“¿Has sabido algo de Koizumi?”

La mujer le observó durante unos segundos antes de responder.

“Risa está en Tokio” dijo “está trabajando en la nueva campaña de Mimi-chan ¿No te lo dijo?”

“No he hablado con Koizumi hace meses” admitió, evitando mirar directamente a la pantalla “me alegra saber que está bien, al menos, creo que debería dejarte descansar, yo…”

“Deberías llamarla” interrumpió y Atsushi levantó la mirada “a Risa”

“No seas tonta, no tengo nada que decirle a la gigante esa”

“Creí que habían decidido ser amigos”

“¡Lo somos! ¡No necesito llamarla para ser amigos!” bufó, consciente de que estaba siendo infantil “Koizumi y yo ya no somos…”

“Ella también pregunta por ti a veces ¿Sabes?” dijo con fingido desinterés “deberías llamarla ¡Ah! Mi Darling llegó ¡Recuerda tu promesa, Otani-kun! Bye, bye” fue lo último que dijo antes de terminar la llamada.

Atsushi permaneció observando la pantalla apagada de su celular durante mucho más tiempo.

*

El sonido de las detonaciones retumbó en las paredes del pequeño apartamento y las luces iluminaron la habitación, mientras Atsushi permanecía recostado en su cama. Faltaban minutos para el 3 de agosto, y no pudo evitar sentir cierta nostalgia al confirmar la fecha.

Aquella misma tarde había pasado por su tienda de música favorita y se sorprendió al encontrar el disco compilatorio de Umibozu, sintiéndose ligeramente desgraciado al notar que estaba en la lista de “clásicos” en lugar de nuevos lanzamientos. Naturalmente Atsushi lo había comprado.

Con lo ocupada que Risa debía estar con la campaña de Mimi, probablemente ni siquiera lo recordara.

Atsushi y Risa habían terminado su relación durante el último año de universidad, poco antes del final de las clases. Sorpresivamente, el rompimiento en esta ocasión no estuvo cargado de drama como en sus años de preparatoria, aunque ciertamente hubo lágrimas por parte de su ex-novia.

Habían decidido que era lo mejor, debido a la falta de tiempo del joven y los cada vez más importantes compromisos de Risa en el mundo de la moda, y prefirieron continuar como amigos.

Eso no quería decir que Atsushi no tuviera el corazón roto.

Una segunda copia del compacto se encontraba sobre su escritorio, por razones que no sabía si quería comprender, envuelta en papel rojo brillante, un pequeño moño blanco y una tarjeta. Atsushi se levantó de la cama y tomó una pluma con intención de escribir sobre ella, pero algo lo detuvo.

“Feliz Cumpleaños, Risa” fue el mensaje que Atsushi escribió un año atrás, en otra tarjeta que acompañó el cursi peluche de conejo que le había regalado a la mujer en su cumpleaños, con el que se había ganado un abrazo apretado y una intensa sesión de besos en su dormitorio.

Pero Koizumi Risa ya no era su novia y Atsushi ya no podía llamarla de aquella manera, ni tampoco podía pensar en ella de la forma en la que lo estaba haciendo en esos momentos.

Al final la pequeña tarjeta con el mensaje “Feliz Cumpleaños, Koizumi” fue la que acompañó el regalo, que a la mañana siguiente Atsushi envió a la dirección en donde Mimi le había dicho que se alojaba la gigante en Tokio.

*

Risa le llamó a las 23:45 del 4 de agosto para agradecerle, entre lágrimas y gritos de alegría, por el disco compacto. Era la primera llamada que Atsushi recibía de ella que no tenía que ver con alguna reunión o emergencia, y se sintió avergonzado de lo mucho que a su corazón parecía gustarle volver a oír la voz de la mujer.

“En unos días es la fiesta de Nakao-chi” recordó Risa de pronto “vas a ir ¿Verdad, Otani?”

“Claro que voy a ir, boba” bufó el hombre y ella se rio “¿Por quién me tomas?”

“Neh~ pensé que Otani-sensei estaría ocupado” se burló, y algo revoloteó en el estómago de Atsushi al escucharla llamarlo así “siendo tan importante como eres”

“¿¡Te estás burlando de mí!?” gritó y Risa volvió a reír, esta vez más alegremente. El hombre agradeció a todos los dioses que conocía que su ex-novia odiara las video-llamadas y no pudiera ver su notorio sonrojo.

“Para nada ¡Yo también iré! Parece que el dúo cómico tendrá una reunión, Otani-kun” dijo entre risas “¡Ya quiero ver a todos!”

“Si, yo también” admitió, sonriendo de forma sincera.

La llamada duró poco más de media hora y, aunque no hablaron de nada importante o trascendental, a Atsushi le dio gusto saber lo bien que le estaba yendo en Tokio y parecía que a ella le alegraba saber que había conseguido empleo de profesor.

Era bueno saber que ella también había avanzado en su carrera, en sus sueños, aún si era lejos de Atsushi.

*

“¡Felicidades!” gritó Atsushi junto al resto de los presentes en cuanto Nakao abrió la puerta, siendo tacleado inmediatamente por Nobuko.

La melodiosa risa de Chiharu llenó el ambiente y hasta Suzuki, que a pesar de todo aún tenía muy poco rango de expresión, se estaba riendo. Atsushi también se rio, aunque no pudo poner todo su corazón en ello.

“Muchas gracias a todos, chicos” dijo Nakao, sonriente, antes de notar la ausencia de cierta persona “¿Y Koizumi-san?”

“Seguro se volvió a perder, esa Risa” bufó Nobuko “seguro llega más tarde pidiendo disculpas, ya sabes cómo es, Darling

Atsushi volteó el rostro al sentir su mirada sobre él. Desde su pequeña llamada días atrás había estado esperando la oportunidad de volver a ver a su ex-novia, lo cual no tenía nada de raro porque ellos seguían siendo amigos. Era el nivel de la decepción que sentía Atsushi lo que lo tenía severamente preocupado.

“¡Nakao-chi! ¡Nobu-chan!” se escuchó a sus espaldas y Atsushi casi se cae al dar la vuelta.

Koizumi Risa entró a la pequeña tienda un segundo después, tratando de regularizar su respiración. Llevaba unos pantalones pegados y una blusa sin mangas, las mejillas sonrojadas por el esfuerzo y el cabello despeinado cayéndole por todos lados.

El corazón de Atsushi dio un vuelco en su pecho.

“¡Risa! ¡Te dije que llegaras temprano!” recriminó Nobuko mientras le tiraba del cabello, acompañada de los quejidos de Risa y el intento de Nakao de calmarla.

Cuando por fin terminó el regaño la mujer alzó la mirada hacia donde Atsushi la observaba sin decir una palabra. La sinceridad de la sonrisa que dio entonces hizo estragos en su estómago.

“¡Otani!”

Y pensar que en algún momento de los últimos meses se había jurado a sí mismo que ya no sentía nada por esa mujer.

*

“¡Una vuelta más!” gritó Atsushi después de sonar el silbato.

La cara de sufrimiento de los niños fue tan épica que si Atsushi no tuviera que comportarse como un profesor decente y profesional se hubiera carcajeado ahí mismo.

“¡Pero sensei…!”

“¿Qué sean tres más es lo que están pidiendo?” preguntó con una sonrisa maliciosa y los chicos jadearon “muy bien, me parece excesivo pero ¿Quién soy yo para negarles algo?”

“¡Sensei!”

“Eso es un poco cruel ¿No? Otani-sensei” susurró una conocida voz a espaldas de Atsushi, quien apenas pudo controlar su sorpresa antes de voltear a verla.

El parque cercano a la escuela donde Atsushi trabajaba era poco concurrido a esa hora de la mañana y era uno de sus sitios favoritos para entrenar a su equipo cuando el gimnasio estaba ocupado, aunque eso algunas veces daba pie a distracciones.

La aparición de su ex-novia ataviada con ropa de trabajo y esos lentes rosas que se había comprado en el último viaje que Atsushi y ella hicieron a Hokkaido era la mayor distracción que se había encontrado hasta el momento.

“¿Ko-Koizumi?”

“¡Sensei! ¿Quién es esa señorita tan alta? ¿Es su novia?”

“¿Cómo va a ser su novia con esa altura?”

“¡Es una modelo seguro! ¿No es verdad, señorita?”

“¡Cállense mocosos!” reaccionó finalmente, causando risas burlonas entre los estudiantes. Risa también se rio, la muy traidora.

“¿Y tú de que te ríes?” riño, haciendo una mueca “¿Qué haces aquí? ¿No habías vuelto a Tokio?”

“¡Ah! Estoy ayudando en otra campaña y vamos a hacer algunas tomas en este parque, estoy en mi descanso” admitió la mujer, sonriendo “escuche un grito familiar y cuando me acerqué te vi molestando a los niños ¿Acaso no tienes vergüenza? ¿Abusas de tu poder así?”

“¿¡Quién habla de vergüenza!?” se quejó Atsushi “¡Vete! No deberías estar aquí”

“¡Sensei, esa no es forma de hablarle a su novia!”

“Towa, 20 vueltas al parque, rápido”

“¡Que cruel!” se quejó Risa cuando el niño empezó a lloriquear “sé que vives frustrado por tu estatura pero ¿Por qué tienes que desquitarte con estos tiernos niños?”

“¿¡Quien vive frustrado!?” gritó, mientras ella y los estudiantes comenzaban una nueva ronda de carcajadas.

Desde la fiesta de Nakao era cada vez más común que Risa y él se encontraran, aunque eso no había pasado durante los últimos meses. Se preguntó si ella lo había estado evitando, y si había pasado algo que la hubiera hecho cambiar de opinión.

“¡Koizumi-san!” gritó alguien desde la otra esquina del parque, y Atsushi sintió algo desagradable en el pecho al ver que era un hombre quien gritaba “¡Ya vamos a empezar!”

“¡Ah! ¡Debo irme!” reaccionó ella, sonriéndole “mañana los chicos se van a reunir en mi departamento para celebrar mi regreso a casa, así que más te vale que hagas tiempo para estar ahí ¿Entiendes? Voy a golpearte si no vas” advirtió “¡Adiós, chicos!”

“¡Adiós novia del sensei!” se despidieron los alumnos mientras Risa corría hacia el encuentro del otro sujeto, que parecía ser parte del equipo de producción de la campaña.

Atsushi la observó alejarse, preguntándose de pronto si había sido alguien quien la había hecho cambiar de opinión.

*

La reunión se había alargado demasiado sin que Atsushi se diera cuenta. Chiharu y Suzuki se retiraron a muy temprana hora y Haruka tuvo que salir corriendo al recibir una llamada de una de sus novias. Seiko, Nobuko y Nakao se habían ido minutos antes, pero él estaba tan entretenido haciendo tonterías con Risa que simplemente perdió la noción del tiempo.

El estruendo de los truenos y el viento golpeando violentamente los árboles le recordó que no había traído un paraguas, a pesar del reporte del clima.

“No te piensas ir así ¿Verdad?” le preguntó Risa, mirándolo con cautela. Él se encogió de hombros.

“Es solo un poco de lluvia”

“¿Un poco de lluvia? ¡Es prácticamente un diluvio!” discutió “piénsalo, con tu tamaño seguro te ahogarás en el primer charco que encuentres ¿Crees que quiero vivir con el peso de tu muerte?”

“¿De qué estás hablando, gigante?” bufó, abriendo la puerta. Risa lo tomó de la manga de la chaqueta.

“Hablo en serio, Otani” susurró “la tormenta es terrible ¿No sería mejor que esperaras a que pase? Ni siquiera traes un paraguas ¿Eres idiota?”

“¡Mira quién habla de idiotas!” riñó y cometió el error de voltear a verla de frente.

Risa llevaba una blusa semi-transparente y una falda marrón con una abertura en la pierna, además de maquillaje y un peinado simple. Se miraba mucho más madura que cuando Atsushi estaba en preparatoria, más adulta, como en el parque durante la sesión de fotos que Atsushi se había detenido a mirar después del entrenamiento.

Pero al mismo tiempo seguía siendo la misma Risa que intentaba cantar el rap en las canciones de Umibozu, a pesar de que le salía horrible, la misma que discutía con él por cualquier excusa, la misma que le llamaba “enano” y se ponía roja del coraje mientras le gritaba.

La misma Risa que aún hacía que el corazón de Atsushi se acelerara con una sonrisa.

“Mi compañera no estará esta noche” dijo, mirándolo directo a los ojos. Atsushi sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.

“Koizumi…”

“Así que no habría problema si te quedas” continuó la mujer, desviando la mirada y con un intenso sonrojo en las mejillas. No pudo más que observarla sorprendido “te dejaré cobijas si quieres dormir en el sofá, pero no creo que te convenga, es más viejo que la abuela de Nobu-chan”

“Koizumi, yo no…”

Era peligroso, sumamente peligroso, porque hacía meses que Atsushi creía haber superado a Koizumi Risa. Meses desde la última vez que sintió la necesidad de llamarla tras terminar su jornada para contarle las tonterías que habían dicho sus alumnos, desde la última vez que su madre o hermana habían preguntado por ella, desde el último sueño que había tenido con sus labios y el brillo de sus ojos.

Y ahora la mujer que había dado un giro completo a toda su existencia estaba ahí, viéndose más hermosa y madura que nunca, insinuando que podía pasar la noche en su casa, los dos solos.

“Koizumi, no creo que sea…”

“¡Podría pasarte algo si sales así, algo malo!” argumentó, y por el sonido de los truenos parecía tener razón “¡Sólo será esta vez y no pasará nada! ¡Vamos!”

“Koizumi…”

“Atsushi” interrumpió ella y el corazón de Atsushi dio un vuelco. No lo había llamado así desde la última noche que estuvieron juntos “quédate, por favor”

La súplica en sus ojos era demasiado para resistirse.

*

Nakao llevaba media hora mirándolo con insistencia y a Atsushi se le estaban acabando las excusas para no dejarlo hablar. Estaban los dos sentados frente a la tienda de dulces, solos, aprovechando que Nobuko se había ido de compras con Suzuki-chan, que era como ahora llamaban a Tanaka Chiharu.

Sabía que Nakao quería preguntarle sobre la noche anterior y, a pesar de que no había pasado nada entre Risa y él, no se sentía cómodo con la idea de hablar de ello.

Por alguna razón, no podía sacársela de la cabeza.

“Entonces… ¿Te quedaste?” preguntó por fin su mejor amigo “con Koizumi-san, ayer”

“Pasar tiempo con Nobu te está afectando, Heikichi”

“Fingiré que no acabas de decir que mi futura esposa es mala influencia” dijo y Atsushi tuvo que reírse “¿Te quedaste?”

Atsushi asintió, soltando un suspiro. Su amigo dejó salir una sonrisa que lo hizo sentir incómodo.

“No pasó nada”

“No esperábamos que pasara nada”

“Fue por la tormenta, todo sigue igual, somos amigos”

“Amigos ¿Eh?” murmuró Nakao, fingiendo pensarlo “supongo que si eso crees no hay nada que se pueda hacer al respecto, aunque no sé si estarás satisfecho con eso”

“¿A qué te refieres exactamente?”

“Koizumi-san es bastante popular” admitió el hombre “viene usualmente por las tardes a la tienda y siempre es la hora cuando más clientes tenemos ¿Sabes? Creo que al menos uno o dos vienen específicamente a verla a ella” Atsushi hizo una mueca y Nakao le sonrió “es bueno para el negocio”

“¿Estás usando a Risa como táctica publicitaria?”

“Ah, ‘Risa’ dices” dijo con una risita. Atsushi se sonrojó “solo digo que Koizumi-san es una mujer bastante popular, así que no se puede esperar que siga sola por mucho tiempo” Nakao dirigió su mirada directamente al rostro de su amigo, sonriendo “pero está bien si solo son amigos ¿No?”

Atsushi salió del lugar menos de 5 minutos después, los puños apretados y el coraje atorado en el pecho, pero con la certeza de que su mejor amigo estaba completamente en lo correcto.

*

Cuando terminaron, Risa le había hecho prometer que no se comportaría de forma rara en el futuro y que podrían seguir siendo amigos, pero había sido ella quien puso distancia y silencio entre ambos.

Luego de la graduación la vida de Risa estaba llena de viajes y glamour y Atsushi estaba demasiado ocupado buscando empleo, así que su relación se había convertido en mensajes cortos y de vez en cuando videos graciosos o noticias sobre Umibozu.

Había extrañado a Risa durante cada minuto de esos meses, pero puso tanto esfuerzo en convencerse de que eso no era verdad que simplemente se negaba a admitir la derrota.

“¡Otani-sempai!” gritó Seiko, saliendo de las enormes oficinas que estaban frente a la banca donde Atsushi la esperaba “no te hice esperar mucho ¿Verdad?”

“No, para nada” dijo y su amiga rio.

Seiko trabajaba como editora de una revista de modas local y era bastante buena en su trabajo, tan confiada y extrovertida como siempre.

La editorial no estaba lejos de la primaria donde Atsushi trabajaba, así que los días que no tenía práctica pasaba a recogerla después del trabajo. Sabía que Haruka iba por ella el resto de la semana, pero afortunadamente jamás se habían encontrado.

“Otani-sempai estás muy callado” habló su amiga, curiosa “¡Ya se! Estás pensando en Risa-sempai ¿Verdad?”

“¿¡Eh!? ¿¡De dónde demonios sacaste eso!?” se exaltó Atsushi y su compañera rio “¡No tiene nada, nada que ver!”

“Ah~ pero ¿no te quedaste a dormir en su casa el otro día, Otani-sempai?” preguntó sin ocultar su emoción. El rostro de Atsushi se volvió completamente rojo “¡Yay! ¡Lo sabía! ¡Sabía que iban a volver tarde o temprano!”

“¡No es así! ¡No hemos vuelto a estar juntos!” aclaró, jalando a la chica del brazo. Seiko lo miró con algo parecido a la decepción “para empezar ¿Quién te dijo que yo quiero volver con esa tonta? Y para terminar no pasó nada, me quedé a dormir en la sala y fue todo”

“¿En serio?” suspiro “Otani-sempai sigue tan denso como siempre”

“¡Hey!” riñó.

“¡Ah! Hablando de Risa-sempai, el otro día vino a una sesión de fotos” saltó la rubia, emocionada de nuevo “¡Fue increíble! ¡Risa-sempai tiene mucho talento!”

“Lo tiene” admitió, sonriendo. Seiko seguía hablando, las mejillas rojas de la emoción, aunque Atsushi no le prestaba mucha atención.

“¡Su creatividad estaba por los aires! ¡Se veía feliz!” celebró, llena de admiración por la mujer “cuando le pregunté por qué no quiso decirme, pero sus mejillas se pusieron rojas y tenía un brillo especial en su mirada. Creí que era porque habían vuelto a salir juntos”

Atsushi se detuvo de golpe, los puños apretados y haciendo un esfuerzo para no gritarle a Seiko por algo de lo que ella no tenía la culpa. La rubia lo miró, preocupada, al notar su reacción.

“¿Otani-sempai?”

“Pues no soy yo” dijo finalmente, metiendo sus manos en los bolsillos y continuando su camino “así que supongo que alguien más es el culpable de ese ‘brillo en la mirada’ de Koizumi”

Seiko bajó la mirada. Aunque trató de retomar una conversación amena, no charlaron más de lo necesario hasta que Atsushi la dejó en la puerta de su casa.

*

Estaban en un karaoke, su karaoke favorito, pero Atsushi no estaba de humor para festejar.

Nobuko y Nakao estaban en el escenario, cantando desafinadamente una cursi canción de amor, pero compensándolo con mucho sentimiento. Chiharu aplaudía felizmente desde su lugar con Suzuki sentado protectoramente a su lado, como se había mantenido durante sus últimos seis meses de embarazo.

Risa también estaba aplaudiendo, sentada justo al lado de donde él estaba, revisando la lista de canciones. Si no estuviera tan molesto con ella estaría ayudándola a elegir un dueto.

“¡Otani! ¡Mira, Umibozu!” saltó la mujer, sonriéndole animadamente “¿Quieres intentarlo?”

“Hazlo tu sola”

“¿Eh? ¿Qué es lo que te ha picado hoy?” preguntó, frustrada. Atsushi evitó mirarla “¿Qué demonios te sucede, Otani?”

“No tengo ganas de hacer tonterías el día de hoy” bufó, levantándose “me voy a casa”

“¡Espera, Otani!” fue lo último que escuchó antes de cerrar la puerta a su espalda.

Sabía que no tenía derecho a estar molesto con Risa, mucho menos cuando en realidad no tenía idea de que era lo que estaba pasando, pero no podía evitar sentirse molesto con la mujer.

Desde su plática con Seiko había estado aún más pendiente de las reacciones y gestos de su ex-novia, y había llegado a la conclusión de que su amiga tenía razón. Había algo en la mirada de Risa, en su sonrisa durante los últimos días, que no estaba ahí antes. Y si era lo que Atsushi temía, sabía que no podría controlarse.

Sus pensamientos se interrumpieron al sentir un duro golpe en la cabeza.

“¿¡Que demo…!?”

“¡Eso es lo que te quiero preguntar! ¿¡Qué demonios te sucede!?” gritó Risa, la respiración agitada y uno de sus zapatos en la mano. El otro estaba en el piso, a donde había caído después de golpear la cabeza de Atsushi “¡Estás siendo un fastidio!”

“¡Tú eres el fastidio!”

“¿¡Me podrías decir que te pasa!?” riñó, visiblemente molesta “has estado así desde hace días, incluso aunque te invité a venir a este karaoke con una gran colección de Umibozu ¿¡Así es como me agradeces!?”

“Debiste haber invitado a cualquier otra persona” se quejó, evitando mirarla, su voz reflejaba todo el enojo que sentía “has estado viendo a alguien ¿No?”

“¿Disculpa?”

“Seiko-chan dijo que tenías un ‘brillo en la mirada’” bufó “y Nobu-chan me dijo que habías estado comprando vestidos otra vez ¿No era que no te gustaban los vestidos porque siempre terminabas rompiéndolos? ¿O quieres verte linda para él en especial?”

“¿De qué estás hablando, Otani?”

“Pero hazme un favor ¿Quieres? Si llegas a salir con él, no quiero conocerlo” admitió, sin verla “tú y yo podemos ser amigos y todo lo que quieras, pero no quiero saber quién es la persona de la que estás…” el puño de Risa interrumpió la frase, dejándole una dolorosa marca en la mejilla y tirándolo al suelo.

Risa le veía desde las alturas, enfadada.

“¿Qué son todas estas tonterías de las que estás hablando?” escupió “¡Eres tan idiota!”

“¿¡A quien llamas idiota, idiota!?”

“¡Mírame, Atsushi!”

“¿Eh?”

Atsushi parpadeó un momento, confuso, antes de dirigir la mirada al rostro de su ex-novia. Tenía los ojos húmedos por su intento de aguantar las lágrimas y sus hombros estaban temblando debajo de los delicados tirantes de su vestido púrpura. Tenía el cabello ondulado y elaborado, y una leve capa de maquilla que resaltaba sus labios y sus ojos.

Había hecho un esfuerzo y se miraba realmente hermosa, pero Atsushi no lo había notado antes, tan ensimismado en su enojo. Una lágrima cayó sobre el vestido y el hombre levantó nuevamente la vista a su rostro.

“Me compre este vestido para ti, idiota” admitió, con las lágrimas cayendo por sus mejillas “me maquille y me arreglé el cabello para ti, porque sé que te gusta cuando lo hago, porque estaba tan contenta de que volvamos a salir juntos, aún si es como amigos”

“Koizumi…”

“Creí que ahora podríamos intentarlo, creí que después de este tiempo podríamos tratar de…” sollozó, tallándose los ojos. Atsushi se levantó del suelo como pudo, sin perder de vista a la llorosa mujer “¡No puedo creer que realmente pensaras que estaba interesada en otra persona! ¡Idiota! ¡Enano idiota!”

Atsushi la miró, mientras Risa lloraba con más fuerza. Su corazón latía violentamente dentro del pecho y sus manos se movieron hacia su rostro antes de que pudiera darse cuenta.

“Deja de llorar, Koizumi”

“Eres un idiota, te odio, te odio” lloriqueo y Atsushi sintió algo cálido llenarle el pecho. Aunque lo estaba insultando, no podía dejar de asombrarse de lo hermosa que se veía, y de que lo hubiera hecho para él “déjame en paz, le daré mi amor a otra persona, enano egoísta”

“¿Quién querría el amor de una gigante llorona?” bromeó.

“¡Alguien! ¡En algún lado!”

“Deja de llorar”

“¡No quiero!”

“Risa” la llamó, obligándola a retirar sus manos de su rostro. Risa le miró sorprendida y él le devolvió una sonrisa “deja de llorar, Risa”

“¿Otani?” susurró con las mejillas encendidas. Atsushi no podía quitar la vista de ella.

“Eres una tonta” se quejó, limpiando sus mejillas con los dedos “¿Tienes alguna idea de lo que me haces cuando te vistes así?”

“Otani…”

“Mi departamento está a dos cuadras de distancia” dijo y posó su mirada en los ojos de la mujer, sintiéndola temblar contra su tacto “¿Te parece si llevamos esta discusión allá?”

“Creí que estabas...” murmuró, confundida. Si seguía mirándolo así Atsushi no iba a poder controlarse “¿A tu departamento?”

“Creo que ambos nos debemos una explicación” admitió, sosteniendo sus manos entre las de él “y hay algo que he querido hacer hace mucho tiempo, y realmente no puedo hacerlo en la calle”

“¿De qué estás…?”

Usando un poco de fuerza, Atsushi jaló los brazos de Risa hacia él, obligándola a agacharse al tiempo que el alzaba el rostro para encontrarse con sus labios. El beso le supo a nostalgia y al labial de fresa que Risa utilizaba, y poco tiempo pasó antes de que sus brazos lo rodearan por el cuello.

¿Cómo es que hacía esa mujer para volverlo loco en tan pocos segundos?

*

El ruido de alguien moviéndose por la habitación despertó a Atsushi, un poco conmocionado y de pronto bastante consciente de la falta de un cuerpo a su lado en la cama.

La noche anterior Atsushi se había dormido con los brazos rodeando la cintura de Risa, sintiendo las caricias de la mujer en su cabello mientras le susurraba cosas que había creído nunca volvería a oír de su boca.

Se levantó con cautela de la cama y se acercó al marco de la puerta para ver a su ex-novia deambular por la pequeña sala del departamento en busca de sus pertenencias, retiradas sin cuidado la noche anterior.

“Risa” dijo y la observó detenerse de golpe, nerviosa “¿Qué estás haciendo?”

“Koizumi”

“¿Ah?”

“Debes llamarme ‘Koizumi’” explicó sin darse la vuelta para enfrentar al hombre “y yo debo seguirte llamando ‘Otani’”

“¿Qué se supone estás diciendo?” riño, bostezando. Era demasiado temprano y Atsushi sólo quería volver a la cama, preferentemente acompañado.

“Ya no estamos juntos, así que debes llamarme Koizumi” repitió, con los hombros temblando.

Atsushi la miró, sin poder comprender lo que decía. Sabía que tenían mucho que hablar sobre la noche anterior, sobre sus propios sentimientos, antes de tener una idea clara de cuál era su posición en la vida del otro, pero lo que Risa estaba diciendo no tenía ningún sentido.

No cuando Atsushi había pasado la mitad de la noche diciéndole al oído lo hermosa que era, lo mucho que la había extrañado y demostrándole con hechos la intensidad con la que todavía la deseaba.

“¿De qué estás hablando?” bufó, acercándose para tomarla del brazo “Risa”

Atsushi la obligó a quedar de frente a él de un tirón y en ese momento se dio cuenta que, otra vez, estaba llorando. Lágrimas recorrían las mejillas de Risa, cayendo sobre su vestido a medio abotonar.

La tomó del rostro y la besó, lo más dulcemente que pudo, colocando uno de sus brazos en su cintura. Risa intentó resistirse durante los primeros segundos pero se dejó vencer, correspondiendo el beso mientras pasaba los brazos por el cuello de su acompañante.

Fue él quien terminó el beso, uniendo su frente con la de ella con la respiración agitada.

“Vuelve a la cama, Risa”

“Otani…”

“Atsushi” susurró, ella tembló ligeramente “anoche me llamaste Atsushi, no dejare que me llames de otra forma”

“Atsushi…”

“Podemos hablar de esto más tarde, cuando amanezca” interrumpió, los ojos fijos en los de ella “te llevaré a ese café nuevo que abrieron cerca de la tienda de Nakao, te compraré lo que quieras y hablaremos de lo que quieras, pero ahora vuelve a la cama”

“¿Qué estás haciendo?” preguntó, entre lágrimas, pero Atsushi no tenía la respuesta.

Sabía que no era bueno para poner sus sentimientos en palabras, pero también era dolorosamente consciente de que no podía permitir que Risa huyera de la manera que planeaba hacerlo. Entonces la besó de nuevo, profundo y lento, mientras la obligaba a dejar sus pertenencias en la sala y dirigirse a la recámara.

Si lo que había ocurrido la noche anterior no era suficiente para demostrarle a esa idiota la intensidad de lo que Atsushi sentía por ella, él no tenía inconveniente en demostrárselo las veces que fuera necesario.

*

Aunque Atsushi se consideraba un buen maestro, tenía que admitir que a veces le costaba mucho trabajo recordar el nombre de aquellos estudiantes que no estaban en el club de baloncesto, del que él estaba encargado. Lo hacía sentir un poco culpable, aunque solo les daba una clase.

Pero Ibara Airi era la mejor corredora de su curso y solía ir de vez en cuando a observar el entrenamiento del equipo de baloncesto, así que Atsushi la conocía bastante bien, sobre todo porque Koichiro no se callaba sobre ella.

“¡Otani-sensei!”

Jamás la había visto tan roja como esa tarde.

“¿Ibara?” preguntó, confuso. Detrás de él, el equipo detuvo la práctica para observar a la chica.

“¡Una mujer hermosa está buscándolo!”

“¿Una mujer hermosa? ¿Estas segura que está buscando a Otani-sensei?”

“Hase, vuelve al entrenamiento” riñó Atsushi, para después mirar a la niña “¿Quién dices que me está buscando?”

“¡Es una mujer alta, muy alta!” explicó la niña con un brillo en los ojos “¿Es su novia, Otani-sensei? ¿Es modelo? Momo-chan dice que la vio en una revista de su mamá”

Atsushi se sonrojó violentamente, sin poder evitar una sonrisa, antes de ordenarle al equipo volver a sus ejercicios, consciente de que era una petición inútil.

Caminó hacia la puerta de entrada acompañado de la niña, donde ya había un pequeño grupo rodeando la figura de la hermosa mujer. La observó un minuto, sonriendo, antes de retomar la seriedad que debía tener como docente y cruzarse de brazos.

“¿No se supone que deberían haberse ido ya?”

“¿¡Otani-sensei es su novia!?”

“¡La novia del sensei es modelo!”

“¡Sensei! ¿¡Porque no nos había dicho que su novia era modelo!?”

Risa soltó una carcajada y Atsushi sonrió, sin poder fingir seriedad por más tiempo. Las niñas soltaron un gritito mientras el resto del equipo de baloncesto se acercaba al lugar.

“Si les contesto las preguntas ¿Se van a casa de una vez?” preguntó, divertido, recibiendo a cambio respuestas emocionadas de sus alumnos “ella es Koizumi Risa, es una estilista que trabaja en campañas de moda, pero no es modelo” alzó la mirada hacia donde Risa le dirigía una sonrisa “ella es mi novia”

Los gritos de asombro no se hicieron esperar y no fue hasta media hora después cuando Atsushi pudo mandar al último de sus alumnos a casa, todavía contestando preguntas sobre Risa y su relación. Ella le miraba desde una de las bancas de la escuela, divertida.

“Eres bastante bueno en esto, Otani-sensei” reconoció cuando él finalmente se acercó “aunque no sé si estoy conforme con oírte decir ‘ella es mi novia’ cuando ni siquiera me lo has pedido”

“Creí que estaba bastante claro” dijo, aprovechándose de que estaba sentada para robarle un pequeño beso en los labios. La sonrisa de Risa se hizo más grande “pero si quieres podemos ir al departamento esta noche y hablamos de ello”

“Si no llego a dormir otra vez mi compañera va a rentar mi habitación” se quejó, sonrojándose. Atsushi le dio una sonrisa maliciosa “pero podría hablar de ello esta noche, preferentemente en un restaurante”

“Podría ir a un restaurante” admitió, tomando a la mujer de la mano para dirigirse a la salida “me sigue gustando más la idea de ir al departamento”

“Enano avaricioso”

“Amazona”

“Idiota”

Mientras caminaban de regreso al departamento que Risa compartía con una de sus compañeras de trabajo, Atsushi recordó los últimos meses después de su rompimiento, cuando habían decidido ser solo amigos.

La situación de ambos no era muy diferente a entonces, con Atsushi ocupado con la posibilidad de obtener un trabajo permanente en la escuela y Risa creciendo cada vez más en el mundo de la moda, pero había algo que lo hacía sentir bastante tranquilo.

Y mientras Risa se despedía de él frente a la puerta de su vivienda, con un profundo beso en los labios y la promesa de verlo más tarde para ir a cenar, Atsushi supo que todo iba a salir bien.

El peso del anillo que había comprado pocos días atrás en su bolsillo le hizo sonreír, mientras caminaba de vuelta a su departamento. Pensó un momento en la cara sonrojada que Risa seguramente pondría cuando le hiciera la pregunta que quería hacer desde la primera noche que pasaron juntos en su viejo dormitorio de la universidad, tal vez desde mucho antes.

Una sonrisa de suficiencia cruzó su rostro sin que pudiera hacer nada por evitarlo. Ella mejor que nadie debería saber que Otani Atsushi siempre conseguía lo que quería.

Y lo único que quería, era a Koizumi Risa.

Notes:

¡Hola! Este es el segundo fanfic de Lovely Complex que he terminado ¡Espero les haya gustado!