Chapter Text
En medio de la guerra, las cosas parecían ir cada vez peor. Los muertos eran cada vez más y los desaparecidos eran muchos, que ya todos han perdido la esperanza de encontrarlos con vida. Ginny era una de esas personas que perdieron la esperanza. Su hermano mayor, Bill, fue secuestrado por los Mortífagos, y no había vuelto a saber más de él. Eso sucedió hace seis meses. Sus padres también se han ido. Arthur y Molly Weasley figuraban en la lista de los caídos, junto a Tonks, Ojo loco Moody, Lavender Brown, Cho Chang, y otros más.
Sirius la había acogido en Grimmauld Place con mucho gusto, él y Remus cuidaban de ella, mientras sus hermanos estaban ocupados con sus cosas y con la guerra. Estaba sola, y por primera vez en su vida, no sabía que le esperaba. Su única amiga, Hermione, estaba buscando los Horrocruxes junto a su hermano Ron y Harry, su ex novio. Ya no tenía a nadie, y aunque los dos Merodeadores estaba intentado todo para hacerla feliz, nada había funcionado. Al ser la menor de su familia, se le prohibió unirse a la Orden y luchar contra Voldemort, pero sus padres ya no estaban y ella quería venganza contra quienes les quitaron la vida, así que, en contra de lo que Sirius y Remus pensaban, se unió a la Orden y juró vengarse.
Al principio, sus misiones eran fáciles, pero conforme el tiempo pasaba, se iban dificultando. En su última misión casi moría, pero gracias a la intervención de Sirius, pudo escapar con sólo un tobillo roto.
Ahora se encontraba en otra misión, pero está vez, tenía como compañero a su ex profesor de Defensa, Remus Lupin. Hasta el momento, todo parecía ir bien, tal y como estaba lo planeado, pero algo en el cielo, les indicó lo contrario.
De repente, ambos magos se encontraban rodeados por varios Mortífagos, listos para asesinarlos. Ginny y Remus lucharon con todo lo que tenían, pero era obvio que no ganarían, eran dos contra más de diez. Greyback se acercó a ella y la inmovilizó, mientras que el otro hombre lobo estaba inconsciente en las manos de Dolohov.
Ambos fueron llevados a la Mansión Malfoy y los encarcelaron en una habitación sin escape. Minutos despertar de haber llegado, Remus despertó y lo primero que hizo fue preguntar por su estado.
- Estoy bien, Remus, no te preocupes - le respondió con una leve sonrisa - ¿Cómo te sientes? - le preguntó.
- Estoy bien - respondió buscando una salida - ¡Maldita sea! - exclamó al darse cuenta de que no había una.
De pronto, la puerta se abrió, y por ella apareció el mismísimo Lord Voldemort.
- Vaya, vaya, ¿Qué tenemos aquí? - preguntó con una risa malévola.
- No le harás daño - dijo Remus parándose enfrente de ella.
Voldemort se rió y volteó a ver a su secuaz, Lucius Malfoy.
- ¿No crees que es hermosa, Lucius? - le preguntó.
Ginny tragó saliva al escuchar eso. Lucius la miró y sonrió perversamente. Recorrió con su mirada cada parte de su cuerpo y ella pudo jurar que la estaba desnudando cuando lo vió lamerse los labios. Volvió a tragar fuertemente, tenía miedo, mucho más miedo que cuando estaba en su primer año y fue hechizada por Tom Ryddle, y sin duda, mucho más miedo que cuando sus padres murieron y se quedó sola.
- Por supuesto, mi señor - respondió Lucius con una risa.
- Entonces, es toda tuya, puedes hacer lo que quieras con ella - le dijo antes de irse.
Lucius la volvió a ver y se lamió los labios. La respiración de Remus se cortó, sabía lo que significaba ese gesto, Ginny estaba en muchos problemas.
- ¡No la vas a tocar! - exclamó protegiéndola con su cuerpo.
- Ya lo veremos - se rió el hombre.
- ¡Crucio! - exclamó otro Mortífago y Remus cayó al suelo mientras gritaba y se revolcaba de dolor.
Ginny trató de ayudarlo, pero Lucius la sujetó del cabello y la arrastró hasta el otro extremo de la habitación. Se subió encima de ella y se empezó a reír, mientras ella trataba de safarse.
- Tranquila, leona, lo vas a disfrutar y vas a pedir mucho más - se rió mientras besaba su cuello.
Ginny siguió luchando, pero no pudo evitar las lágrimas que ya empezaban a recorrer sus mejillas. Iba a ser violada.
- No, por favor, no - susurró Remus gimiendo de dolor.
- ¡Crucio! - exclamó el Mortífago, y Remus volvió a gritar de dolor.
- Acercalo, quiero que vea como la pequeña Weasley se convierte en mujer - ordenó Lucius empezando a desnudarla.
El Mortífago hizo caso y acercó al hombre lobo lo más posible para que observara. Lo inmovilizó y Remus ya no pudo hacer nada, solo le quedaba observar como Ginny, a quien juró proteger, estaba siendo lastimada. Las lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas, jamás se había sentido tan impotente en su vida.
Lucius siguió desnudando a la pelirroja, mientras ella sollozaba y seguía implorando para que no le hiciera daño.
- Por favor - suplicó Ginny mientras su pantalón desaparecía - Por favor, no - su blusa desapareció - Te lo suplicó, no - su sujetador la abandonó - Por favor, ten piedad - su panties se fue.
Lucius se rió y se separó un poco. Se lamió los labios al ver la desnudez de la joven bruja de 16 años. La empezó a acariciar y no pudo evitar excitarse, era tan suave y pura, no podía pedir más. Ginny siguió llorando y con cada roce, sintió más y más asco.
- Desnudame - le ordenó.
Ginny lo miró y negó rápidamente, pero poco le importó al hombre, y con un 'Imperius', la pelirroja hizo lo que le ordenaron. Desnudó lentamente al hombre rubio y con su rostro empapado de lágrimas, le hizo una mamada.
Remus observaba todo lo que sucedía y seguía derramando lágrimas, mientras que su impotencia crecía cada vez más. No podía creer lo que estaba pasando, quería cerrar los ojos pero no podía, estaba inmovilizado.
Ginny siguió llorando, mientras Lucius seguía besando cada parte de su cuerpo. Con un movimiento de varita, hizo que Remus sera más y que su rostro quedara a pocos centímetros del de Ginny. La chica podía sentir la respiración acelerada del hombre lobo, y lloró mucho más.
- Espero que te guste tu nuevo asiento, Lupin, el show se pondrá mucho mejor - se rió el hombre.
Ginny sintió como el hombre se posicionó entre sus piernas y cerró los ojos esperando lo peor. Remus cerró los ojos y emitió un quejido al escuchar el grito de la pelirroja. Ginny gritó tan fuerte que juró que se había escuchado hasta la luna. Lucius la había penetrado de una forma tan bestial, que sintió que la partió en dos. Sus gritos siguieron mientras él entraba y salía de ella con una velocidad enorme. El corazón de Remus se rompió al escuchar como Ginny gritaba y lloraba, mientras que ese Lucius gemía de placer. Sintió asco y odio al escuchar como ese hombre disfrutaba de hacer daño.
- Eres fantástica - gimió Lucius acabando dentro de la pelirroja.
Ginny pensó que ya había acabado, pero se equivocó. Lucius le dio la vuelta y la penetró por el trasero. Ginny volvió a gritar de dolor, su garganta dolía tanto, pero de algún modo todavía tenía voz para gritar.
- Ya déjala, por favor - suplicó Remus.
- Tranquilo, Lupin, ya casi acabo - se rió el hombre, aumentando su ritmo.
Luego de varias embestidas más, por fin se corrió dentro de ella, otra vez. Le dio un beso, y se vistió.
- Descansa hermosa, mañana volveré por más - le susurró al oído antes de irse.
La habitación quedó en silencio, lo único que se escuchaba eran los sollozos de la pequeña pelirroja. Remus abrió los ojos, y como pudo, logró librarse del hechizo inmovilizador. Se acercó lentamente a Ginny y empezó a tranquilizarla.
- Shhh, tranquila, ya acabó, vamos a salir de aquí - le susurró al oído, pero la bruja no dejaba de llorar.
- Me duele todo, me duele mucho - le confesó entre llantos.
Remus tragó saliva, y trató de curar a la pelirroja. Por sus piernas escurría semen y un poco de sangre, no pudo evitar sentirse mareado al ver eso, la habían lastimado horriblemente. Con cuidado, la limpió con un pedazo de su chaqueta, y la vistió mientras trataba de calmarla. Cuando terminó de vestirla, la abrazó fuertemente y acarició su cabello. Luego de unos minutos, los sollozos cesaron y la chica se quedó dormida en sus brazos. Remus la miró con dolor, deseaba que todo fuera un sueño y que a ella no le hubiera pasado nada, pero no era así, Lucius la había violado.
- Lo siento Ginny, debí de protegerte mejor - le susurró.
