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Besos decisivos
Draco llevaba un par de horas revisando su armario. Primero pensó en vestir formal, pero realmente la fiesta no sería de ese tono; pero tampoco podía ir deportivo. Luego de probarse varios atuendos y dejar mucha ropa sobre la cama, se decidió por algo más casual: camisa, jeans, chaqueta de cuero y tenis negros.
—Ya nos tenemos que ir o llegaremos tarde, Draco ofrece una voz femenina asomándose por la puerta.
Draco se miró una vez más en el gran espejo de su pared y asintió satisfecho.
—No hay manera en que te veas mejor —le sonrió su amiga.
—Hermione, tengo que verme espectacular… siempre —respondió guiñándole un ojo.
—Eres un presumido —añadió ella siguiéndolo a la chimenea que los llevaría al evento que tendrían esa noche.
Draco y su inseparable mejor amiga siempre iban juntos a todas partes, sobre todo cuando se trataba de la casa de Harry Potter. Ambos se reencontraron estudiando medicina y luego haciendo el internado en San Mungo; las tensiones entre ellos estaban en el pasado y como ambos estaban en la casa de Draco, donde sus amigos Blaise y Theo pasaban constantemente, ella comenzó a sentirse cómoda con el trío de serpientes, como le llamaba Ron. Además, había surgido un nuevo romance entre ella y Theodore Nott. Con menos frecuencia y obligado por Hermione, Draco también se había sumado a las reuniones de los Gryffindor. Por lo que Ron muchas veces reclamaba que les quitado a Hermione del famoso trío dorado.
Segundos más tarde, Draco emergió primero de la chimenea de Grimmauld Place, para recibir luego a Hermione quien sonreía ante la vista del lugar que fue redecorado cuando Harry decidió vivir ahí definitivamente, ese día con un poco de decoración cumpleañera extra con los colores de Gryffindor para celebrar los veintisiete años de Harry. Su novia Ginny había colocado una gran mesa con bocadillos, bebidas y tragos; ella sabía que de niño él no había disfrutado de esas fiestas, por lo que cuando empezaron a salir tras graduarse de Hogwarts, ella se encargaba de todos sus cumpleaños. Algunos de sus amigos ya estaban ahí conversando, así que Hermione se acercó al rincón de los regalos y sacando de su bolsillo un par de paquetes, los volvió a su tamaño normal y los dejó allí junto al resto.
—¡Hermione! —Chilló una alegre Ginny trayendo vasos desde la cocina. Una vez colocados en la mesa larga, se acercó a abrazar a su amiga.
—Te quedó genial la decoración —le dijo devolviendo el abrazo.
Ron se acercó a saludar a Hermione y dándole un abrazo, comentó:
—Me tuvo todo el día en esto, pero valió la pena.
Draco, con una cerveza en la mano, los observaba conversar cuando apareció Harry por la puerta principal.
—Bonita fiesta, Potter ofrece con una sonrisa pícara alzando su vaso como saludo. Harry se acercó con una sonrisa y le dio un apretón de manos.
—Gracias por venir; creí que moriría entre tantas chicas. ¿Dónde están los hombres? —Preguntó en un susurro cerca de su oreja que hizo estremecer a Draco con su cercanía.
—Se supone que Theo y Blaise llegarían antes que nosotros.
—Se habrán distraído en el camino —añadió Harry bebiendo su cerveza. Mirando a su novia y amiga conversar amenamente, dio un largo suspiro.
Draco siguió la línea de su mirada, dándose cuenta de que algo no andaba bien. Pero se mantuvo en silencio hasta la estruendosa interrupción de sus dos mejores amigos.
—¿Dónde está el salvador del mundo mágico? —Inquirió Blaise saliendo de la chimenea con muchos globos de helio y un regalo en la otra mano.
—Te he dicho que no me digas así —respondió Harry provocando las risas de todos los presentes y se acercó a recibir a los chicos. Draco lo siguió.
Theo saludó a su amigo y comenzó a buscar entre los presentes a su novia.
—Está poniéndose al día con la pelirroja, pero no le va a agradar que llegaras tarde oferta Draco dándole un leve codazo en las costillas.
—Feliz cumpleaños, Harry, que… colorida fiesta fuente Theo acercándose al moreno extendiendo su mano en saludo.
—Gracias Theo, ha sido idea de Ginny.
—Al menos no tuviste que mover un solo dedo —añadió Blaise.
Volviendo al lugar de reunión, se encontró con Neville junto a Luna y Hanna conversando sobre plantas y otras especies que había descubierto Neville en su investigación para su libro de Herbología. Ron y George hablaban animadamente de Quidditch en otro rincón y Hermione con Ginny se acercaron al grupo que llegaba.
Hermione se acercó a Theo y lo besó suavemente, para luego susurrarle un regaño por su atraso; él le sonrió y la envolvió con sus brazos por la cintura, dándole un beso en la mejilla. Ginny abrazó a Harry quien la atrajo a su pecho. Su novia de tantos años, a la que quería mucho, que daba tanto por él y para él; pero que también lo confundía en ocasiones. Recordar eso le trajo un leve ensombrecimiento que nuevamente notó Draco, pero que rápidamente fue distraído por los comentarios de Blaise sobre la decoración, burlándose un poco de Ginny quien reía de sus locuras.
—Algo le molesta a Potter —murmuró Draco cuando se colocó cerca de Hermione.
Ella asintió y sonrió: sabía muy bien lo que le pasaba a su amigo; era a la única que le contaba sobre sus inseguridades o los problemas que tenía con Ginny. Hace un tiempo Harry se sintió no sólo atraído por su novia, sino también por otras personas de ambos sexos, y no se había sentido nada bien en un principio, pero tras conversar con Hermione y analizar bien lo que le sucedía, entendieron que Harry era polisexual, porque a pesar que quería a Ginny desde hace mucho y se sintió atraído por ella, ya no era como al principio de su relación. Él ya había tenido una especie de enamoramiento por un compañero de trabajo años atrás; y en los últimos tiempos, el tener a Draco Malfoy más cercano a él, hacía que le faltara el aire, que quisiera estar solo con él en el lugar en que se encontraran.
—No sabe cómo decírselo… —susurró Hermione de vuelta.
-¿Qué cosa? —Interrogó el rubio sin quitar la vista de Harry que conversaba con Blaise y Ginny entre risas.
—Que quiere un tiempo para él, descubrir qué es realmente lo que quiere. Se siente confundido… —añadió mirando a Draco seriamente, lo que hizo que él abriera los ojos sorprendidos.
—¿Es en serio? —Ella le sonrió.
—Estuve conversando con él y creo que le atraes bastante. Quizás eres lo que necesita para aclarar su mente.
—No quiero presionarlo, Hermione; me odiaría si finalmente me rechaza. Prefiero mantener mi enamoramiento en las sombras.
—Draco, ambos sabemos que lo que sientes por Harry es más que un enamoramiento. Simplemente tienes que decirle, no perderás nada —añadió su amiga con animosidad.
La fiesta siguió con música de fondo diversa, entre bailes improvisados de Hermione con Theo ya veces con Luna y Ginny que se unían cuando sonaban sus canciones favoritas. Draco se mantuvo de bajo perfil pensando en las palabras de Hermione que le infundido esperanzas que creía perdidas. No sabía que Harry se sintió atraído por otras personas que no eran su novia, pero él no era nadie para juzgar, ya que él mismo después de haber intentado una relación con Pansy, su amiga de la infancia, se dio cuenta que la quería como amiga y que no podía ver a las chicas de la forma en que ellas esperaban de él. Draco lo mantenía reservado en su círculo de amigos, aunque no le molestaba si alguien más se enteraba, pero creía que era algo que solamente quienes lo apreciaban entendían completamente.
Hermione se acercó sigilosamente junto a él, llevando un plato con maní, papas fritas y aceitunas.
—Creo que si vas al baño ahora y por casualidad entras en la biblioteca, podría enviar a Harry por ti, diciendo que quizás te sentó mal tanta cerveza.
—Hermione Granger, tienes unas ideas… oferta sonriéndole y tomando un puñado de maní del plato. Y girándose salió del salón con dirección a las escaleras. Entró al baño del último piso para refrescarse un poco y luego de unos minutos entró a la biblioteca.
Abajo, Hermione se acercó a Harry pidiéndole que fuera a ver a su amigo porque podría sentirse mal y ella no se lo podría traer por las escaleras. Mientras Harry subía a ver a Draco, ella entretuvo a Ginny conversando sobre su entrenamiento de Quidditch, quien era más que feliz contándole a todos.
Draco esperó sentado en el sillón que el plan de Hermione funcionara de alguna manera. Tomando su copa de vino casi vacía, invocó otra copa y una botella.
—¿Draco? —Llamó Harry desde las escaleras.
—¡Aquí estoy! —Respondió él desde la biblioteca, pues había dejado abierta la puerta deliberadamente.
—Venía a ver si estabas bien.
—De maravilla oferta el rubio sonriéndole y extendiéndole la copa de vino.
Harry lo es con detenimiento. No se veía nada mal como había dado a entender Hermione, por lo que aceptó la copa y bebió sin quitar los ojos de Draco quien le sonreía amablemente.
—Recordé la vieja biblioteca de los Black y quise dar un vistazo incluye pasando la mirada por el lugar—; sigue igual.
Harry se sentó en el sillón y dio un largo sorbo tomando todo el resto de su copa. La extendió a Draco quien en silencio la llenó de nuevo.
—Un galeón por tus pensamientos —susurró Draco tras beber de su propia copa. Harry tomó otro sorbo.
—Tengo un amigo que tiene novia, pero quiere un tiempo para aclarar sus pensamientos pues le gusta un chico, pero siente que la traiciona y no sabe cómo decirle.
—Tu amigo debería pensar más en sí mismo y en lo que quiere, quizás ha pasado demasiado tiempo pensando en los demás y poco en lo que él quiere ofrecer Draco sentándose en el largo sillón junto a él, sirviendo a Harry un poco más de vino.
—Mi amigo está muy confundido; no quiere ser rechazado ofertar Harry tras dar otro sorbo.
—Pues tu amigo debe decidir qué quiere —susurró seductoramente sin quitar la mirada de Harry.
—A ti —soltó Harry sin dejar de mirarlo.
Draco un poco más cerca de él susurró sobre sus labios:
—¿Asustado, Potter?
—Nunca, Malfoy —respondió cortando el espacio entre ellos para juntar sus labios suavemente.
Un calor los recorrió a ambos rápidamente, culpa del deseo acumulado, culpa del vino… El beso se intensificó, y las copas quedaron olvidadas, las manos recorrieron los brazos, la espalda y el torso de ambos.
Harry se apartó buscando aire, un poco mareado y acalorado, miró a Draco y sonrió.
—Podría ayudar a tu amigo a tomar una decisión de oferta Draco.
—Ya lo has hecho —le Harry respondió robándole un rápido beso para luego retirarse a la fiesta en la planta principal, que por lo demás era en su honor.
Draco había dado el paso. Sólo faltaba que Harry tomara una decisión.
