Actions

Work Header

when you weren't mine to lose (traducción al español)

Summary:

El cambio es algo aterrador, especialmente cuando se siente que nada ha quedado como antes.
Ha pasado un año desde que Marinette es la guardiana de la caja de los Miraculous – un año de esfuerzo bajo la responsabilidad que ella nunca pidió, un peso que ha hecho que se apoye en su compañero cada vez más con el paso de las horas, también de que vaya hacia ella cuando necesita llegar a un lugar seguro. Un año en el que ha estado enamorándose del chico que protege el mundo a su lado con una sonrisa hecha de luz de sol, y peleando con la creciente urgencia de decirle lo que él significa para ella.

Después de todo, tendrán el tiempo suficiente para eso cuando Paris este a salvo.

Pero cuando lo inimaginable pasa, Marinette aprende sobre la tragedia de amar a alguien en silencio, y las líneas que cruzará para salvarlo.

Notes:

Notas de la autora:
Después de meses fantaseando, por fin me hundí y empecé a escribir este desastre de mi festejo por mi propia indulgencia. El cuadro amoroso de Miraculous ha tomado mi cerebro y no pudiese estar mas feliz al respecto, así que lógicamente mi respuesta es escribir mi angustia.
Gracias a la querida emsylcatac por checar este primer episodio y alentarme lo suficiente para realmente escribir el resto.

Notas de la traductora:
Bueno, la verdad es que este es mi primer trabajo traduciendo algo, pero mi gusto hacia la novela de wrongwayco hizo que me animara a realizar la traducción de su novela, espero que les guste mucho y quería decirles que no traduciré los títulos porque son canciones, o parte de algunas, de Diosaylor. Muchas gracias por leer la traducción, espero que les guste.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: [When I was living for the hope of it all]

Chapter Text

El paso del tiempo puede ser algo gracioso.

Mientras Ladybug tocaba el apartamento que alguna vez perteneció a Wang-Fu, pensó sobre como por cada cosa que resistía el paso de las horas, otra inevitablemente cambiaria.

Había hechos en la vida de Marinette Dupaing-Cheng que parecía que no eran afectados por el paso de los años: akumas, por primera vez, desenfrenados y sin inmutarse en la embestida para reclamar lo que Hawkmoth quera, pero que nunca pudo tener. Justo a un lado estaba la presencia de Chat Noir, solo a un paso atrás, posicionándose agachado con una sonrisa hecha de rayos de sol. Los techos que han embrujado para mantener Paris a salvo se permanecían mas o menos sin cambiar, mientras que el peso sobre los cansados hombros de Ladybug nunca desapareció, y las grietas se profundizaban en un corazón que amaba mucho en grandes cantidades. Ahí permanecían demasiados diseños que necesitaban coserse, tareas a montones que debían ser hechas y secretos que guardar, y solo muchas horas durante el día.

Pero cuando Ladybug veía hacia el año que ha pasado, se sentía como si todo ha cambiado. Que ha cambiado mucho.

Durante el verano, Marinette cumplió dieciséis años. Ha enterrado la caja roja con manchas en su cuarto, que cargaba más responsabilidad de la que ella sabia mantener. Ella se descosió por la mitad y lentamente haciéndose a un lado de las costuras. 

Ladybug tomo una larga bocanada de aire por su nariz, reteniéndolo un momento para después dejarlo ir. Ella lo arreglaría. Siempre lo ha hecho.

Detrás de ella, Chat Noir empezó a bufar. Sus dedos con garras estaban enredados sin esperanza en el cordón de su yoyo, su cara tenía una mirada intensa de concentración que casi se reía de él. En lugar de eso, vio hacia otro lado con la nariz arrugada.

Si había un cambio que la podía distraer, era esto: ¿Cuándo Chat Noir se volvió tan alto? Y ¿Cuándo lo ha empezado a notar?

“No está hecho para ser un juguete, Chat.” le recordó, aunque su regaño no estaba cerca de ser serio.

Sin estar afectado, Chat se unió a ella al final del techo, con su sonrisa brillante. “Mira, bug. Es la torre Eiffel.”

Ella miró, la esquina de su boca moviéndose en una reacia sonrisa. Él, ciertamente, había convertido el cordón en algo parecido a la torre entre sus manos.

“Buen trabajo, gatito. Ahora dámelo de vuelta antes de que lo conviertas en un nodo.”

Él se estiró, pasando de la larga línea de su columna a una curva llena de gracia, antes de depositar el yoyo en la mano que estaba esperándolo. Él checó el horizonte con una mano en su ceja, bloqueando el sol. “¿Viste el Ladyblog anoche? No sabia que Alya estaba así de cerca para tomar esta foto.”

Ladybug asintió. Ella fue la persona que se balanceo para llevar a su amiga lejos del peligro. “Se va a lastimar un día de estos.”

“Creo que podría ser inmortal.” Chat susurró, como si hubiera descubierto un secreto. Ladybug bufó y el sonrió ante el sonido antes de continuar, “Ella es algo, de cualquier forma.”

La forma en la que lo dijo fue cariñoso y familiar, no muy diferente a como Marinette sonaría cuando hablara sobre Alya. Lo observo, rápida y consideradamente, antes de decidir que era lo mejor dejar que ese pensamiento se fuera. Estaba muy cerca de un territorio peligroso.

“Ella es algo. Supongo que después de estar cerca de ser ahogada en el ataúd de una momia, nada puede asustarla realmente.” Ladybug murmuró. “La envidio un poco por ello.”

No era su intención que lo último que dijo se le escapara.

Chat volteó a verla. “¿Envidias a Alya por casi haber sido ahogada en el Seine?”

Una risa salió de ella. Dejó que sus pies se columpiaran hacia enfrente y hacia atrás mientras los veía en lugar de a él. “No, tonto, envidio la parte de que no le tiene miedo a nada.”

Hubo una pausa donde todo lo que ella podía escuchar era el ruido de la ciudad que estaba debajo, e incluso la respiración de él. Él no resalto lo dicho como alguna vez lo habría hecho. Era una situación mas que mostraba como es que las cosas habían cambiado: los dos han visto tanto como para pretender que no tenían miedo.

“¿Qué es lo que te aterra, LB?”

Cuando vio arriba hacia él, la luz que se estaba desvaneciendo creo un halo en su cabello dorado. Su sonrisa abriéndose en inagotable paciencia. Tomaría lo que dijera o aceptaría su silencio.

Nunca antes le había molestado que Chat Noir fuera precioso. Pero últimamente sus rápidas sonrisas la tenían volteando para antes de que pudiera notar el color de sus mejillas. La cruda sinceridad sin filtro de su mirada tenía su corazón palpitando. Él siempre está ahí, a un lado de Ladybug o en la terraza de Marinette, su risa era una canción para sus oídos, su toque un fantasma en su piel.

Su amistad era todo para ella, tal vez un día sería capaz de decírselo.

Él captó su mirada y sus expresiones se tornaron serias, ojos verdes sobre los de ella. La rápida inhalada que tomó Ladybug se hizo caber en sus pulmones, y recordó que Chat le había hecho una pregunta.

“Nada realmente, gatito” Había muchas cosas, todo. “No te preocupes por ello”

Había algo filoso en sus ojos en lo que asentía, sabia que ella estaba mintiendo, tan bien como sabia que no la podía presionar. Posicionó su mano detrás de su cuello y alejo su mirada. “Si estás segura.”

Ella trato de sonreír. “Lo estoy.”

Se mantuvo quieto por un momento, no había nada entre ellos más que la brisa antes de que volviera a hablar, su voz sonaba tímida. “He tratado de preguntarte algo, pero… no quería que te enfadaras.”

Ladybug golpeó su hombro contra él. “Puedes preguntarme cualquier cosa. Bueno,” rápidamente arreglo, “casi lo que sea.”

La sonrisa de Chat no llego hasta sus ojos. Inquieto en su lugar a un lado de ella tomó un pedazo de cemento. “Está bien, escúchame. He estado pensando que, desde que se fue Master Fu, nadie sabe quienes somos. Ha pasado un año y no estamos para nada cerca de saber quién es Hawkmoth. Se que compartir nuestras identidades siempre ha sido peligroso, pero…” arrugó su entrecejo detrás de su máscara.  “¿No es un poco peligroso que absolutamente nadie sepa?”

Ladybug miró la calle que estaba debajo de ellos, sus labios fruncidos en una línea. Le estaría mintiendo si le dijera que no lo ha estado pensando por meses. Ha perdido horas durante la noche, acostada despierta, preguntándose que pasaría.

Si lo peor les pasara, nadie sabría en que le ha pasado a Marinette Dupaing-Cheng. El chico detrás de Chat Noir podría desaparecer, y ella ni siquiera sabría dónde buscarlo. Nadie sabría.

“También lo he pensado” admitió con su voz baja. Las orejas de Chat se irguieron y ella subió una mano para calmar su entusiasmo. “lo he hecho, pero… es mucho. No estoy diciendo que no,” le aseguró, “Solo que… no hoy.”

Chat tomó su mano y Ladybug se sobresaltó, solo un poco. Lo observó, en silencio, como es que Chat acercó sus nudillos hacia sus labios, un roce, una cuidadosa memoria de un beso, antes de liberar sus dedos.

Han pasado meses desde que sus casuales insinuaciones de afecto han parado por completo. Ella quería que tomara de nuevo su mano y la sostuviera, solo un segundo más.

“Cuando sea que estés lista, mi lady,” él dijo. “Y si decides que no quieres que sepa tu nombre, yo estaré encantado de decirte el mío.”

Sus miradas de cruzaron en la oscuridad. Su oferta era tentadora. Él le daría todo lo que tuviera, lo sabía, sin esperar algo a cambio.

Precisamente cuando algo es importante, es importante decirlo, no importa lo que sea.

Ahí fue cuando realmente la golpeó, un golpe en el pecho que robó su aliento, por lo mucho que le gustaría inclinarse, acabar con el espacio entre ellos, y besarlo. Pero había otra cosa que el tiempo no había tocado el mismo miedo que llega cada vez que quiere dar un paso.

El lugar de eso, Ladybug saltó sobre sus pies, con el yoyo en su mano. “Yo- Yo pensare al respecto, Chaton. Hay pros y cons de cualquier forma, y es una decisión difícil de tomar, y yo- “

Él se levanto mas despacio de lo que ella hizo, su sonrisa era suave y solo un poco triste. La voz de ella muriendo dentro de su garganta. “Lo sé, bug. Solo recuerda que no es necesario que hagas todo sola. Estoy aquí para ti, ¿sabes?”

Ella lo hacía. Aquello era la intocable verdad en su vida – Chat estaba a su lado, listo para hacer ligera su carga cada vez que él podía, cada vez que ella le dejaba.

Ladybug se acercó, cachando el poco ensanchamiento de los ojos de Chat en lo que ella alzaba sus pies para poner sus brazos alrededor de su cuello.  Su nariz se quedo en la curva de sus clavículas, conde el olía como luz de sol, cuero, y algo parecido a hogar.

Sintió como Chat sostuvo su aliento antes de que él acercara y envolverá sus brazos alrededor de su cintura y la acercara mas él. Su corazón golpeó hacia el de ella, una armonía que ella concia de memoria.

Chat movió su mejilla hacia su cabello, su aliento caliente en lo que murmuraba sobre su oído. “¿A qué se debe esto?” murmuró, pero ella podía escuchar su sonrisa en sus palabras.

Por todo lo que no puedo decir. Ladybug pensó, y lo estrujó un poco más fuerte. Por prestar su camino debajo de su piel, por derretir la médula de sus huesos, encharcar sus venas y ahogando su corazón, hasta que él creció en algo vital que no sabía si podía vivir sin él.

Le pudo a ver ducho que lo amaba, la forma en la que siempre lo ha hecho, pero sus palabras se sintieron mas pesadas de lo que alguna vez fueron.

Mañana. Ladybug tomo una gran bocanada de aire antes de soltarlo y dar un paso atrás al suelo sólido. Siempre había un mañana

Cuando vio hacia arriba, pudo alcanzar a ver algo en sus ojos, confusión, curiosidad, o ambos. Se estaba tornando peligroso lo bien que él la podía leer.

“Buenas noches, Chat Noir,” dijo, palabras suaves.

La vio, checándola, antes de dejar el momento pasar sin marcarlo. El estómago de ella dolió, una combinación de alivio y decepción. “Buenas noches, mi lady,” él murmuro. “Nos vemos mañana.”

Ladybug observó como se iba, una mancha negra alejándose hasta que la oscuridad lo aclamó por completo. “Tendré tiempo,” murmuró hacia el viento en lo que regresaba a casa.

Después de todo, siempre habría un mañana.

 



 

Horas después, cuando algo que se podía decir que era una cola tocaba su ventana captó su atención hacia unos ojos verdes brillantes en la oscuridad, Marinette se preguntaba si el mundo trataba desesperadamente de decirle algo.

Dejo su teléfono con Ladyblog a un lado y se alzó sobre sus rodillas, abrió la puerta de su terraza y dejo que la noche entrara. Chat Noir se aventó y cayó agachado sobre su colchón, una mancha negra contra el rosa de su colcha. La sonrisa que le ofreció fue convincente, una bien practicada y encantadora, pero ella lo conocía mejor.

“¿Te desperté?”

“No, minou.” Marinette le aseguró, moviéndose hacia su pilar de almohadas. “Aunque se está haciendo tarde.”

Era un hecho y una invitación en uno. Habían creado un tipo de lenguaje desde la primera vez en la que él se paró en su balcón, tan roto y solitario que ella se sintió adolorida por los ecos de aquello. Podía decir tanto en pocas palabras y él podía escuchar el significado escondido entre sus respiraciones.

Él lo dudó, incierto y un poco tímido en una forma que nada falla en hacerla sonreír y llevarlo a la luz. Ella golpeó la parte de la cama que estaba a un lado de ella y movió la cobija. Su sonrisa se convirtió menos quebradiza y gateó hasta estar a su lado, cálido a pesar del frio que traía con él.

Chat se metió dentro de la cama antes de poner su barbilla en el hombro de ella. Su cabello alocado era suave contra su mejilla. “¿Qué estamos viendo?”

Ella movió sus dedos dentro de su cabello, al reverso de su cabeza, él se derritió a su toque como un hambriento perdido. Como siempre, esto rompía su corazón.

Había aprendido que su compañero algunas ocasiones estaba lastimado. No sabia porque, pero se lo preguntaba, de la misma manera que luego se preguntaba como es que no lo había visto antes. Él tenía muchas líneas frágiles debajo de su valentía sin límites y su humor energético, y a pesar de que no lo trataba de demostrárselo a Ladybug, cualquier cosa que lo llevaba a la terraza de Marinette lo mantenía visitándola cada vez más, inquieto y herido, algo que no ha dicho pinchando debajo de su piel.

Marinette sabia que probablemente no debía dejarlo entrar, hablando lógicamente, y ciertamente ella no lo debería dejar quedarse. Tenía sus secretos que mantener y él tenia los suyos, y sus pequeñas fiestas de sueño acaba de crear otra. Esto es buscar problemas, ella lo sabía.

Pero era su mejor amigo. Si hay una tempestad que lo mantiene lejos de su casa y afuera en las noches, es todo lo que ella puede hacer, esta será su puerto es la tormenta.

“Ladybug y Chat Noir batallan contra Mr. Pigeon por… ¿Qué? ¿Cuarta vez?” Marinette murmura. Siente un sonido retumbando dentro de su pecho, transformándose en una risa silenciosa.

“Vamos. Todo Paris ya está cansado de esa pelea.”

Con el brillo de su pantalla, Marinette sonríe. “Oh, definitivamente. Pero nunca podría privar a Alya de sus vistas bien merecidas en su página.”

Chat cambió de lugar para poder verla, su sonrisa filosa se suavizo en algo cálido que hizo que tuviera un enjambre en su estómago. “Eres una buena amiga, Marinette.”

Ella le contestó con un gesto. Una mejor amiga tal vez le diría la verdad: que no es completamente quien él piensa que es, que lo conoce mejor de lo que debería. Que sabe que esconde lo que lo lastima.

Pero de nuevo, se guardó sus cicatrices a ella misma, también.

Marinette golpeó el cascabel de su garganta. El pequeño sonido de tintineo corta el silencio. “Si, si. Solo lo dices porque te dejo entrar y te doy cosas de la panadería.”

“No.” Estuvo en desacuerdo inmediatamente, su expresión se torno seria. “Bueno, tal vez un poco, pero no es la única razón.”

Ella se hundió mas en sus almohadas, sonriendo todo el tiempo. Su cadera se alineo a la se Chat, suave algodón contra cuero mallugado. Se acostados de lado a lado, pierna a pierna, rodilla a rodilla. No era diferente a las pijamadas con Alya, a pesar de que absolutamente lo era. No tenía que preguntar si se quedaría, y en algún momento en el tiempo, él dejó de preguntar si debería irse.

“Hora de dormir, Minou.” Balbuceó.

Chat bajó para acomodarse en su almohada. Encarándola con brillantes ojos buscando algo que, algún día, Marinette estaba asustada que encontrara.

“Buenas noches, Marinette.”

Buenas noches, mi Lady.

Marinette cerro sus ojos. Mañana, juró, mañana.