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Mornings With You

Summary:

Las mañanas eran la parte favorita del día para Sirius. No se equivoquen, el chico odiaba madrugar, pero le gustaba la vista que tenía cada mañana.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Las mañanas eran la parte favorita del día para Sirius. No se equivoquen, el chico odiaba madrugar, pero le gustaba la vista que tenía cada mañana, no fue de un día para otro, o tal vez si. Todo comenzó esa nublada y fría mañana del verano de 1976, en la casa de su amigo James Potter luego de haber escapado de Grimmould Place, Sirius abrió sus ojos con pereza y lo primero que pudo distinguir luego de la horrible pesadilla que lo aquejumbraba hace meses fue la pecosa cara de Remus Lupin, estaba con sus ojos cerrados y tenía una respiración lenta y calmada.

Recuerda ese día como ningún otro, contempló el tranquilo semblante de su amigo por lo que pareció horas pero segundos a la vez, memorizó la posición de cada una de sus cicatrices, dibujo millones de constelaciones inexistentes conectando sus pecas, analizó el ligero tono rosado de sus labios que parecían resecos (una consecuencia de la última luna, supuso) y contó cada pestaña que tenía en esos preciosos ojos color ámbar, que de un momento a otro comenzaron a revolotear cuando el chico comenzó a despertar de su sueño. Sirius alejó su mirada cuando los ojos de Remus se abrieron finalmente encontrándose al instante con los de él.

- Hey - dijo en un susurro tímido con su voz unos tonos más grave de lo normal.

- Remus - fue lo único que pudo formular el pelinegro antes de comenzar a llorar.

Remus lo contempló en silencio, aún acostado a su lado. No lo abrazó ni consoló, de sus labios no salieron palabras tranquilizadoras como lo habría hecho si Sirius hubiera llorado de esa manera hace meses. No lo culpaba, tampoco se lo reprochaba ni lo haría nunca, él no era merecedor de tales muestras de afecto, ni siquiera merecía que él estuviera ahí acompañándolo, no después de haberlo traicionado de la manera en que él lo había hecho. Lloraba como no lo había hecho nunca, lloró porque no sabía que más hacer, no sabía como hablarle a Remus sin sentir rabia, vergüenza, impotencia y culpa al mirarlo a los ojos, esos ojos que no demostraban nada más que compasión y afecto.

El castaño se levantó de la cama aún sin emitir alguna palabra y salió cerrando la puerta con cuidado. Sirius trató de detener sus lágrimas en vano, parecía ser lo único que sabía hacer, con sus lágrimas eliminaba toda la frustración que había acumulado en todo el tiempo en que no había cruzado palabras ni miradas con su amigo. Cuando la puerta volvió a abrirse se sorprendió de volver a ver a Remus en la habitación en vez de a James, llevaba una bandeja con tostadas y un vaso de jugo.

- Ten - dijo tomando una tostada y ofreciéndosela - Es el desayuno, debes comer algo. Sirius negó con la cabeza y bajo la estirada mano de Remus. No tenía apetito, tampoco merecía comer algo, ya se lo había dicho su madre, ni siquiera merecía respirar más.

- No te comportes como un bebé - Remus volvió a ofrecer la tostada, acercándola más a la boca de Sirius - Estás casi en los huesos, si no comes ...

- Moriré - lo interrumpió Sirius. Remus frunció el entrecejo confundido y luego el pelinegro comenzó a hablar rápidamente - No merezco la comida, mucho menos que me la estés entregando tú, no merezco que estés aquí, ni siquiera merezco existir cerca de ti. No merezco tu amistad, ni la de James, ni la de Peter, no merezco nada en esta vida que sea ligeramente bueno. No sé ni siquiera por qué hui de casa, merecía todo lo que pasé ahí, traiciono a todos los que confían en mi, merecía que ...

- Cállate - interrumpió esta vez Remus, sus ojos estaban rojos al igual que su rostro, su labio inferior temblaba de frustración, tenía sus manos hechas un puño mientras sostenía las sábanas y negaba con la cabeza - Cállate - repitió - Eso no es verdad, no mereces ninguna de la mierda que te hicieron en esa casa.

Remus analizó el cuerpo de Sirius, lleno de hematomas y cortes que parecían latigazos, su rostro que antes parecía porcelana tenía rasguños que aún sangraban levemente, y se veía tan delgado, no estaba ni cerca del Sirius que había visto por última vez hace poco más de un mes ¿Cómo podía siquiera pensar que él era merecedor de todo eso?

-Es así Rem.

- No, no lo es.

- Te traicioné - la voz de Sirius salió en un susurro, Remus respiró hondo y alejó la mirada.

- Si, lo hiciste - confesó, ambos quedaron en silencio sufriendo en su propio infierno - Pero aún así, no tienes que morir de hambre por eso.

- De alguna forma tengo que pagar el daño que te he hecho, tengo que ...

- Basta de eso, Padfoot - las manos frías de Remus tomaron la cara pálida de Sirius acercándola a la de él, la nariz de Sirius se inundo del aroma de Remus, un poco a menta un poco a tierra, amaba su aroma - ¿Quieres hablar de eso? Bien, hablemos. Estoy bien, Snape no puede decir nada, no me fui de Hogwarts, no me denunciaron en el ministerio. Estoy aquí, contigo ¿Estoy enojado? Si, estoy enfurecido, triste y decepcionado, pero a pesar de eso, de ninguna manera deseo que sufras ni mucho menos que mueras por eso.

Remus habló con determinación, sus ojos fijos en los de Sirius que trataban de escapar. - Eres muchas cosas, Sirius Black. Eres un maldito grano en el culo, desagradable, un completo payaso, impulsivo, mal hablado, arrogante, valiente, carismático, muy talentoso e inteligente, y uno de los mejores amigos que alguien podría llegar a tener - Remus tragó saliva tratando de disminuir el nudo que se había formado en su garganta, y habló con voz más baja, como si le estuviera contando un secreto - Y por todas esas cosas te quiero, te quiero aquí conmigo para que me hagas compañía cada día y cada noche, sin importar cuantas veces me rompas el corazón por que, créeme, te odiaré solo unos días y luego volveré a quererte.

- Eso no es justo para ti Moony - dijo Sirius con un hilo de voz, Remus soltó su rostro y este se apoyo en su hombro.

- La vida no es siempre justa - Remus acarició el largo cabello de Sirius sintiendo como el pelinegro se relajaba con cada caricia - No sabes cuanto me preocupé cuando me llegó la carta de James.

- Lo siento.

Sirius se disculpo con el corazón en la mano, no lo decía solo por haberlo preocupado, se lo decía por todo lo que le había hecho y por lo que nunca había pedido perdón. Remus sonrió. Ese verano Sirius dejó de ser un Black y se transformo en un Potter, aunque haya sido solo de palabra. Remus pasó ese verano con ellos, dormía en la habitación que estaba al lado de la de Sirius, pero cada mañana despertaba sintiendo el calor de otro cuerpo junto al de él, abría sus ojos encontrándose bajo la atenta mirada del pelinegro, la primera vez se sorprendió y preguntó la razón pero los labios de su amigo no se abrieron y como respuesta recibió un abrazo lleno de sentimientos ocultos. Continuó igual una vez que llegaron a Hogwarts, Sirius gateaba a la cama de Remus al despertar de una pesadilla en medio de la noche donde éste lo esperaba con los brazos abiertos, hasta que una noche, cuando las luces se estaban apagando en la habitación de los merodeadores, simplemente se acostó directamente en la cama de Remus, ahora la cama de ambos. Cada mañana Sirius era el primero en despertar y observaba a su compañero dormir tranquilo, cuando este despertaba y sus ojos ámbar se encontraban con los grises, no podía evitar sonreír y sentir el suave cosquilleo en su estómago.

- Buenos días - lo saludaba Sirius depositándole un suave beso en su nariz.

- Buenos días.

Y ahora, siendo ambos ya adultos, la costumbre no había desaparecido. Eran las 8 de la mañana, se podía escuchar los autos pasar por la transcurrida calle donde quedaba el departamento que ambos compartían en el Londres muggle, Sirius cuidaba el sueño de Remus mientras retiraba el cabello de su rostro dormido y sereno, no importaban los años que pasaran, aún seguía observando el semblante de su amante cada mañana como si fuera la primera vez, depositó un suave beso en sus labios cuando este comenzó a removerse desnudo entre las sábanas.

- Sigue durmiendo - le susurro.

Remus soltó un bufido y miró a Sirius con ojos tiernos - Tú también debes dormir.

- Me gusta observar el paisaje.

Remus mordió su labio tratando de contener una sonrisa boba, ese simple gesto removió todo en el interior de Sirius y no contuvo su deseo de besarlo nuevamente, con más deseo, con más fiereza, Remus acortó la distancia de sus cuerpos hasta que no se podía encontrar donde comenzaba uno y donde terminaba el otro. Si, Sirius Black amaba las mañanas con Remus Lupin.

Notes:

Muchas gracias por leer esta pequeña historia, espero les haya gustado tanto como a mi me gustó escribirla :) No soy experta ni nada, así que si tienen algún comentario o sugerencia estaré feliz de recibirla!
Todo mi amor para ustedes <3