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Takemichi va por su tercera derrota, da varios golpes a la cama con su palma abierta y ahoga un grito de dolor cuando Chifuyu le doble la pierna aún más. Es imposible, no puede vencer al menor, ni siquiera si este tiene alguna desventaja, aunque siempre es él quien está en desventaja.
El peso de Chifuyu en su espalda lo está ahogando, trata de respirar profundo pero no logra que sus pulmones se llenen de aire, y resignado se rinde.
—ESTÁ BIEN, ESTÁ BIEN, TÚ GANAS, BAJATE DE MI ESPALDA, ME ESTÁS AHOGANDO CON TU TRASERO-
—¿Me estás diciendo gordo? —Chifuyu no se lo toma bien, o sólo está jugando, y aprieta el agarre en la pierna de Takemichi para hacerlo gritar una vez más—. HAHA, ¡Eres muy chillón! ¡No estoy haciéndolo tan fuerte!
—Mierda- —el rizado quiere llorar en ese momento, ¿Cómo es que puede ser tan cruel? el mayor se frustra, mira hacia todos lados y empieza a arrastrarse hasta llegar a la orilla, si tiene que caer, al menos ambos lo harán juntos.
Chifuyu no reacciona a tiempo, su cuerpo se va hacia atrás en cuanto Takemichi se desliza hacia la orilla de la cama, apenas le da tiempo de gritar por la sorpresa. Los dos caen al suelo enredados entre las sábanas, por suerte las almohadas y las mantas amortiguan la dura caída al piso, pero es el mayor quien recibe todo el golpe, en su nuca, y el rubio se salvó al caer justo encima del pecho de su compañero, o mas bien sobre todo el cuerpo de este.
—¡¿En qué estabas pensando?! ¿Querías matarnos, idiota? —el rubio intentó levantarse pero las mantas enredadas en sus piernas se lo impiden, refunfuñó y resopló tratando de desenvolver las sábanas sobre ellos.
—Era esto o morir, no me dejabas ir —al rizado no le preocupa su situación, se ríe cuando Chifuyu quiso pararse y sólo volvió a tropezar por las sabanas. El rubio le echa una mirada, pero él también se ríe contagioso, los dos se ríen, uno sobre el otro—. Me duele la cabeza, creo que me dará un derrame, Chifuyu-
—Es porque eres imbécil y no aceptas una simple derrota, ahora debo encargarme de quitar esto de encima —Chifuyu se inclina hacia delante, sus labios rozan los de Takemichi un segundo, y se aleja casi de inmediato para seguir su trabajo de desenredarlos.
Takemichi frunce las cejas, sus mejillas se sienten calientes por ese instante. Fue un instante donde pudo estar en el cielo, pero Chifuyu lo bajo de la nube tan rápido como lo dejó flotar.
Cuando Chifuyu logra sacar su pierna de las sabanas, sonriendo orgulloso de su trabajo, Takemichi no le permite levantarse y lo sujeta por la cintura. Se miran a los ojos por mucho tiempo, el rubio con una expresión de desconcierto, las manos del mayor están sudando, todo es demasiado caliente por cómo hierve la sangre, está demasiado nervioso para dar un paso más.
—Takemitchy-
—Sólo- Lo siento, quería intentar algo, pero es tonto, puedes pararte —las manos de Takemichi sueltan la cintura de Chifuyu, espera a que se levante, pero este no se ha movido ni un centimentro, mantiene sus ojos fijos en él—. Chifuyu-
—¿Quieres besarme? —preguntó el menor, interrumpiendo lo que sea que quisiera decir el rizado, este se tensó y su rostro se volvió rojo cereza enseguida, la cara de Chifuyu se volvió de un tono similar—. Sólo tienes que decir si quieres besarme, hombre, ¿Acaso piensas que puedo saber lo que piensas? Porque eso es- ¡AAH!
Takemichi estiró los brazos para abrazar a Chifuyu, los giró a ambos para quedar sobre el menor y recostó su cabeza sobre el cuello de este, plantó un pequeño beso en la piel expuesta, causándole cosquillas al rubio.
—HEY- Está bien, basta, me estás haciendo- ¡Takemitchy! —Chifuyu se ríe, encogiendo sus hombros, sus manos en el pecho del mayor para alejarlo y detenerlo, se retorcía por los besos en su cuello—. Pensé que te dolía la cabeza ¿Te ha vuelto más imbécil ese golpe?
—Estaré bien, he recibido peores golpizas, y disparos, puedo con un derrame —el rizado sale de su escondite, besó la barbilla del menor y se tomó su tiempo para besarlo en los labios.
Un beso, dos besos, tres besos, la risa del rubio lo distrae a veces, y sonríe divertido, no puede besarlo seriamente si ambos se ríen cual babosos. Un maullido los detiene a ambos, justo cuando Chifuyu se había dispuesto a abrazar el cuello de Takemichi, giran sus cabezas a un lado para encontrar un gato negro mirándolos fijamente.
Peke J tiene sus grandes ojos sobre ellos, sentado en sus patas y moviendo la cola de un lado a otro. Y luego, otro maullido.
Está hambriento, y el pan en sus brazos no ayuda a ignorar a su estómago rogar por algo de comida.
Takemichi mira a Chifuyu a su lado, su compañero está entretenido soltando migajas de pan para las carpas en el río, los pedazos de pan caen al agua, los peces suben hasta la superficie para comer y nadar hacia el fondo de nuevo. Tomará esta oportunidad para coger un poco del pan y comer un poco, está suave y es un poco dulce.
—Hey, no te comas el pan, ¡Eso es para los peces, Takemitchy! —el rubio se dio cuenta, atrapado con el pan en la boca, pero el rizado no se detiene y traga el pedazo de pan completo, sin casi masticar—. ¡Oye, no te hagas el sordo! ¿Acaso quieres atragantarte? —quiere lucir molesto, pero este no puede evitar reírse por la idiotez de Takemichi.
El mayor golpeó su pecho unas veces al tragar, y miró a Chifuyu apoyando su barbilla en su mano—. Es muy entretenido venir al puente a alimentar peces, Chifuyu, pero muero de hambre, ¡Y este pan se ve apetitoso! —señaló el pan en sus brazos, con un puchero y sus cejas fruncidas.
—Tírale el pan a los peces, y deja de ser tan muerto de hambre —regañó una última vez el menor, para seguir tirando migajas a las carpas bajo el puente.
Ellos están en silencio, ocupados en alimentar a los peces, hasta que el pan en la bolsa de Chifuyu se acaba, Takemichi aún tiene parte del suyo, coge pequeños trozos y los tira al agua. El rubio se acerca, inclinando su cuerpo, estira su brazo tarareando y toma un pedazo de pan con su mano, el mayor lo mira sobre su hombro.
—Me quedé sin pan, déjame ayudarte a acabar, compañero —Chifuyu sonríe inocentemente, y se lleva el pan a la boca.
—¡Espera un momento! ¿Pensé que el pan era para las carpas? ¡Eso es ser tramposo! —gritó Takemichi bastante molesto por lo doble cara que podía ser Chifuyu—. ¿Quién es ahora el muerto de hambre?
—Tengo hambre, y esto es mucho pan para los peces, ¡Dame de tu pan, Takemitchy!
Los dos se acaban el pan, olvidando a los peces, aunque de vez en cuando las migajas caen al río y los peces vuelven a salir para comer. Los dos disfrutan de la brisa de la tarde y piensan en buscar un lugar en donde sentarse en el pequeño parque para comer algo mejor que pan suave que debía ser para las carpas, de todos modos ya no quedaba nada de pan.
El atardecer cae sobre ellos, cubrió a Chifuyu en una mezcla de naranja y púrpura, con un brillo diferente, Takemichi puede detenerse y mirarlo en esa posición por mucho tiempo, pero este se volteó enseguida sintió los pasos acercarse y le sonrió dulcemente.
—¿Qué haces allí parado, Takemitchy? ¡Date prisa, muero de hambre, maldición! —la dulce vista fue reemplazada por un Chifuyu malhumorado y hambriento.
Takemichi dejó caer en la banca un sándwich y dos latas de té, Chifuyu tarareo encargándose de partir en dos porciones la comida y le extendió una mitad al rizado que agradeció en voz baja. Observan a los niños jugar a lo lejos, de fondo las risas y algunos perros que son paseando por sus dueños ladrando.
—Me gusta esta tranquilidad, ha pasado un tiempo- Siempre salto de pelea en pelea, y no puedo disfrutar de este tipo de momentos —comentó el mayor mordiendo la mitad de su sándwich, Chifuyu lo observa con atención mientras mastica—. Quiero decir, me gusta pasar estos momentos contigo, Chifuyu- Siento que todo está bien si es contigo.
De repente, Chifuyu no puede dar otra mordida a su porción. Sus manos se caen en su regazo, Takemichi puede verlo por encima de su hombro, el rostro del menor es completamente rojo y él también se está sonrojando, probablemente.
—Qué demonios, eres demasiado cursi, ¿Te lo han dicho? Cómo dices cosas así en momentos como estos- —Chifuyu acomodó su flequillo, tal y como hace cada que se pone nervioso, desvió sus ojos hacia los niños en los columpios—. Pero tienes razón, es este tipo de tranquilidad que no tienes en medio de una pelea, o en el estrés de que pronto habrá una pelea entre pandillas —contestó, respirando el aire puro que traía la brisa—. También me gusta pasar el tiempo contigo, pero- Por favor, para de mirarme con esa cara.
—¿Qué? ¿Qué cara? —Takemichi hace una mueca, el rubio se inclina hacia donde está él para estirar su mejilla—. Aaahh, Chifuyu-
—Haces una cara, como de idiota justo ahora, siempre que me miras así —el menor se ríe, soltando la mejilla del rizado que se soba mientras lo ve con recelo—. ¿No estás siendo demasiado obvio? —la sonrisa de este es suave, y sus mejillas están adornadas con un bonito rosa.
Takemichi imagina el tipo de cara que está haciendo ahora, sólo por ver a Chifuyu con la luz de la tarde golpeando su figura, por la sonrisa que le regala en ese instante. Él tiene cara de baboso.
—No lo sé, ¿Crees que soy lo suficiente obvio?
—No te estaba retando a ser más obvio, estúpido. Tal vez si te pegaste muy fuerte en la cabeza-
El mayor se encargó de abrir ambas latas de té, y luego de darle a Chifuyu la suya, sopló ligeramente para tomar un pequeño sorbo, no está tan caliente pero puede sentirlo pasar por su garganta. Antes de volver a llevar la lata a su boca, la mano del menor lo detuvo, Takemichi arqueó una ceja para fijarse en este.
—Lo siento, quería tomar tu mano- —Chifuyu miró distraídamente hacia otro lado.
Parpadeó, sonrió divertido y cambió la mano con la que tomaba la lata para darle la mano libre al rubio—. Aquí tienes, Chifuyu —extendió su mano hacia el otro, sus ojos suavizados y enternecidos por el gesto adorable de este.
—En serio, te comportas como un adulto, pero también como un adolescente —el rubio estiró su brazo para alcanzar la mano del mayor—. Eaaah, la mano de Takemitchy es más grande que la mía, ¿Cómo es posible? Si soy más alto que tú ¿No?
Eso le dio en el orgullo a Takemichi, con recelo miró al menor y luego a sus manos juntas. Realmente las suyas eran más grandes, aunque por muy poco, sus dedos eran más grandes y los dedos de Chifuyu eran finos pero largos, aun así, él las tenía de ganar. Oh, algo en lo que ganaba al fin.
—Sólo eres más alto por unos dos centímetros, o tres, ni siquiera se nota la diferencia, no te regodees tanto, idiota —resopló el rizado, ganandose una risa del menor, probablemente sólo quería molestarlo y burlarse más de él. Con las manos rozándose, entrelaza sus dedos con los del otro e inclina el cuerpo hacia el lado de Chifuyu.
—¿Piensas llorar ahora, enano? —se burló el menor, tal cual pensó Takemichi. Observa las manos entrelazadas sobre la banca, sonríe con picardía, sus orejas enrojecidas, e imita las acciones del otro, deslizando su cuerpo lentamente hacia este.
Los labios de ambos se encuentran a medio camino, no hay tantas personas alrededor por lo tarde que es, ni siquiera los niños, así que no se preocupan por nada más que los besos del otro. Chifuyu reparte algunos sobre la boca y la mejilla de Takemichi, este atrapa algunos de ellos y disfruta del resto que no.
—¿Qué están haciendo aquí ustedes dos? ¿Comiendo?
La voz de Hakkai los hace saltar a ambos, el chico más alto, pero asombrosamente de la misma edad que ellos, se acercaba con las manos en su bolsillo, su característica gran sonrisa y ojos curiosos. Takemichi con sus reflejos ha tomado distancia de Chifuyu y ha cogido su lata de té para beberla toda de un sorbo, Chifuyu metió de golpe lo último que quedaba de su sándwich.
¿Fueron vistos? Mierda, Hakkai no parece estar muy cerca de ellos, pero tal vez fueron vistos, eso sería un problema ¿Qué dirá Hakkai ahora? ¡Ellos han sido descubiertos mientras se besaban! ¿Tienen una excusa preparada por si esto sucedía? ¡No la tienen!
Hakkai está frente a ellos ahora, por el rostro que tiene, extrañado por la tensión, ellos piensan que no han sido atrapados realmente y que el chico era un poco despistado.
—Es- Si, estábamos comiendo, ¿Qué haces, Hakkai? —Takemichi es el primero en hablar, al ver que Chifuyu sigue luchando por masticar la comida en su boca.
—Se ven un poco rojos ustedes dos-
—¡Estuvimos mucho bajo el sol! —interrumpió el rubio enseguida después de tragar, los tres se miraron a la cara y Hakkai se rió, ninguno sabía sin tranquilizarse por eso o alarmarse más.
—Siempre son tan divertidos, ¿Qué tal si pasamos la noche juntos? He estado acompañado a Yuzuha de compras y no es tan divertido-
—Te estoy escuchando, tú, en serio, te me has adelantado tan rápido como has visto a estos dos —hablando del diablo, Yuzuha hace acto de aparición un segundo después de ser mencionada, tiene dos bolsas de compras en ambos brazos que están posando en su cintura. No se ve contenta por la actitud de su hermano menor—. Lo lamento, no queríamos interferir en su cita-
—¿EH? ¿Cita? ¡¿Qué diablos dices, Yuzuha-san?! —Chifuyu agitó su mano en el aire, con una sonrisa incómoda—. No tenemos ninguna cita, este tipo sólo me ha molestado y hemos venido a comer- Mientras vemos a los niños caer en los juegos.
—Si, sólo es eso- ¿Yo te estoy molestando? —Takemichi estaba indignado ahora.
—¿Los niños se estaban cayendo? Oh, los columpios se ven vacíos —Hakkai no les prestó atención, el más alto se ha distraído con los juegos en el parque infantil.
No saben si agradecer por lo despistado del muchacho o preocuparse por esto.
—Oh, pero un momento los vi besar-
—HAY QUE JUGAR EN LOS COLUMPIOS, HAKKAI —Takemichi se apresuró a levantarse de la banca para ir corriendo detrás de su amigo y empujarlo por la espalda hacia los columpios desocupados.
Yuzuha tiene los ojos en grande, sorprendida de la repentina huida de Takemichi, Chifuyu se paró de la banca después soltando un suspiro.
—Lo siento por eso, Yuzuha-san, no le digas a nadie lo que viste ¿Por favor? Nosotros- No es por nada, sólo no queremos decir nada ¿Aún? Preferimos guardarlo para los dos —el rubio se disculpa con la chica adecuadamente, sonriendo un poco apenado, Yuzuha que está cruzada de brazos tiene una mirada de comprender.
Ella sonríe suavemente, a pesar de que suele tener una dura expresión la mayo parte del tiempo—. Está bien, lamento lo de hace rato- No tenía idea.
Los dos caminan hacia donde se encuentran ambos chicos jugando en los columpios, Takemichi intenta con todas sus fuerzas empujar a Hakkai y mecerlo en uno de los columpios sin mucho éxito.
El día está por acabar, la noche es quien está sobre los dos ahora, la media luna brilla apenas sobre ellos, las luces de los faroles en las calles solitarias, algunos autos y bicicletas pasan a su lado mientras camina por la acera.
En cuanto llegan a un cruce, Chifuyu se adelantó y dejó atrás a Takemichi.
—Bueno, aquí nos separamos, ten cuidado en el camino, nos veremos- ¿Mañana? —el rubio se despide con una sonrisa al mayor—. Trata de enviarme un mensaje-
—Déjame acompañarte hasta los apartamentos, Chifuyu —Takemichi sujetó la mano del menor antes de que diera otro paso.
—Pero, sabes que vivo- No tienes porqué devolver después, Takemitchy, no es que tengas que llevarme hasta mi casa —Chifuyu hace una mueca, no está muy seguro de la idea, le preocupa la idea de Takemichi caminando en la noche devuelta a su casa, más tarde de lo que ya es, sólo por acompañarlo—. Estás siendo un poco terco ¿No? Eres un tonto, sólo ganas caminar más.
—Está bien, es lo que me gano, vamos- Te acompañare hasta la entrada.
—Hasta las escaleras.
—Las escaleras no son tu- Está bien, hasta las escaleras, no me mires así.
Sus dedos se entrelazan mientras caminan por las calles oscuras, no hay nadie que los vea, las personas están muy distraídas para fijarse realmente. Hay algunos gatos callejeros que distraen a Chifuyu, y él señala a cada uno de ellos, a veces se detienen para tratar de cogerlos o acariciarlos.
Takemichi quisiera tomar una foto de Chifuyu llamando a alguno de los gatos para acercarse y a acariciarlo, puede escuchar el chillido interno de felicidad del menor aunque este se mantiene a raya para no asustar al minino.
Y luego de charlas sobre nada muy importante, muchas trivialidades, algunas bromas, se encuentran en el complejo de apartamentos de Chifuyu. No fue una caminata larga, pero ha sido para ellos, y a la vez se sintió tan corta.
A pesar de que mañana podrían verse de nuevo, no se han soltado las manos y continúan caminando hasta la entrada de las escaleras. Ignoran, o aparentan ignorar, que han llegado a su destino. ¿Ellos se verán mañana? Tal vez no es algo que puedan decir con seguridad.
—Bueno, es aquí, no más allá, Takemitchy —el rubio detiene al mayor de dar otro paso en la escalera—. Hicimos un trato.
—No recuerdo firmar nada.
—¿Te parece si te lo recuerdo con una patada?
—Aaggh, ya empiezo a recordar —Takemichi sujeta su cabeza, sus dientes rechinan, finge dramáticamente frente al otro que rueda los ojos con una sonrisa divertida.
Los dos se observan en silencio por un momento, la brisa fría de la noche mueve el cabello de Chifuyu, su flequillo molesta su vista y tiene que llevarlo detrás de su oreja.
—Es hora de que me vaya —comentó el rizado con ambas manos en los bolsillos de su chaqueta.
—Ya es hora de que te vayas, sí —el rubio se ocupó en acomodar el doblado en el cuello de la chaqueta del otro—. Nos veremos mañana.
—Hasta mañana, espero.
Pero ninguno se ha movido, Chifuyu aún está en el escalón de las escaleras y Takemichi sigue en la entrada, sus ojos fijos en el otro, los dos se sonríen y se abrazan rápidamente. Takemichi se aferró al cuerpo del menor, respirando el aroma de este en el hueco del cuello, Chifuyu abrazó con cariño la cabeza del rizado.
—¿Realmente nos veremos mañana?
—En unos años nos veremos, te veré mañana, y tú me verás- El tiempo pasará rápido, lo hará —Takemichi no quiere separarse del abrazo, pero sabe que tiene que hacerlo en algún momento, no puede quedarse por siempre.
Chifuyu lo ha dicho, él lo ha dicho, todos lo han dicho, su tiempo no es este, por mucho que desee quedarse y formar otra vida con las personas que aprecia ahora, junto a Chifuyu, no puede vivir en el pasado, su presente le espera. Había tomado todo el tiempo que estos días le dieron, pasar tanto tiempo como le fuera posible con sus seres queridos, y era momento de irse.
Si tan sólo pudiera prometer que realmente estará aquí mañana. Pero puede prometer que será una mañana y ellos volverán a a estar juntos, tanto como desean, sabe que para Chifuyu es diferente, tendrá que esperar, y él podrá tenerlo en sus brazos en cuanto abra los ojos luego de apretar la mano de Mikey.
—Te voy a extrañar, ¿Prometes que será un parpadeo? —Chifuyu es quien separa el abrazo, sólo para verse a los ojos una vez más.
—Lo será, sólo espérame —para cerrar la despedida, Takemichi levanta la cabeza y besó profundamente al rubio, tanto como le alcanzaba el tiempo.
El beso se volvió salado, probablemente por las lágrimas que no pudo contener por más tiempo, y tal vez algunas de ellas también eran de Chifuyu.
Mañana se volverían a ver, es una promesa.
