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AMAZING
Respira…
Has trabajado mucho para llegar nuevamente hasta aquí… para sentir otra vez lo que siempre sentiste estando aquí…
Siempre amaste la sensación de ser único e irrepetible… vivías para escuchar las voces de admiración que coreaban tu nombre cada vez que las cuchillas doradas de tus botines raspaban la pista… Y en tu inocencia creíste que eso era todo lo que necesitabas en este mundo… que no habría una emoción más intensa que tu amor y tu vida sobre el hielo…
Pensaste que sería suficiente, que sería eterno… Pero te equivocaste, Viktor… tristemente no hay nada más efímero que la grandeza cuando estás inmerso en un ambiente de falsedad…
Te alejaste de aquellas cosas buenas que te llevaron a patinar y olvidaste todas las emociones que embargaban tu corazón y erizaban tu piel cada vez que tocabas el hielo… esa sensación de libertad… esa alegría indescriptible… esa tranquilidad de saber que estás donde perteneces… donde puedes ser tú mismo sin miedos ni dudas… donde puedes ser feliz…
Donde solías ser feliz…
Pero en algún momento perdiste el rumbo… dejaste que la oscuridad penetrara en tu corazón... Permitiste que la envidia derrotara a tu espíritu y que la vanidad minara tu confianza… la duda y el miedo encontraron su mejor espacio y desplegaron su ponzoña, envenenando, corroyendo, dañando cada resquicio de tu alma, hasta el punto de dejarte herido… solo… vacío…
¿Lo recuerdas, Viktor? Tu cordura estaba al límite… Tan exhausto de tratar de avanzar a través del dolor… tan hastiado de mentir y fingir ante todos…
Tan cansado de vivir…
Mirando en retrospectiva, te diste cuenta de que no puedes culpar a nadie más que a ti… fue tu propia desidia y estupidez lo que te llevó hasta ese estado… no pudiste escuchar… no quisiste escuchar… y todos esos consejos y palabras sabias de aquellos que realmente te amaban fueron despreciados por tu soberbia y tu ignorancia…
“Vitya… No trates de correr antes de aprender a caminar”
No, no quisiste escuchar… perdiste tu capacidad pensar, de creer, de sentir… y te dejaste hundir en esa espiral de tristeza, soledad y autodestrucción…
¿Cuál es el equivalente a dejar de vivir?... ¿Acaso no es obvio?…
Es la muerte…
Existías por la mera circunstancia biológica de que algo latía en tu pecho y por tus venas circulaba la sangre… respirabas, descansabas, comías… tenías sexo, te embriagabas y… morías… día con día morías… tu alma, tu corazón tu esencia murieron lentamente, dejando solo una carcaza inservible que era tu cuerpo.
“¿Cuán lejos crees que puede un ave volar con las alas rotas, Vitenka?”
Y continuaste en ese abismo del no ser, viviendo en tu prisión de muerte, muriendo en tu ilusión de vida, sin esperanza ni fuerzas, buscando mil y una maneras de seguir cayendo en lo profundo, hasta tocar fondo para finalmente desparecer en el olvido…
Hasta ese momento…
Un video que se hizo viral… y el poco respeto a la privacidad en las redes sociales te dio la excusa para apreciar la ejecución más real, sentida y exquisita de tu coreografía más aclamada… El recuerdo de un encuentro escondido entre las memorias afectadas por el alcohol resurgió muy vívido en tu mente, y por primera vez tal vez en siglos, algo más allá que un latido acompasado resonó en tu pecho…
“La vida es como un viaje en tren con diferentes estaciones, Viktor… no se trata de llegar a tu destino sino de disfrutar el recorrido…”
La imagen de ese chico japonés danzando sobre el hielo despertó cosas que hacía mucho tiempo yacían dormidas, inertes y extraviadas en tu interior… cada fibra de tu ser vibró al compás de la música de sus cuchillas rasgando la frialdad de la pista… cada gesto con sus brazos, cada expresión en su rostro, cada salto, cada giro, cada paso … poco a poco la pared de tu obscuridad se fue resquebrajando para finalmente dar paso a un pequeño haz de luz…
Fue entonces que te diste cuenta…
Dejar de vivir había sido tu decisión… pero dejar de morir también lo era…
Es asombroso, ¿cierto?... cómo las cosas pueden cambiar de un instante a otro… cuando en un parpadeo toda oscuridad desaparece y finalmente ves la luz… y entonces llega ese momento cuando te das cuenta de que, después de tanto sufrimiento, todo estará bien…
Cuando sabes que estarás bien…
La vida te otorgó salvoconducto y una nueva oportunidad para abrazarla… para conocerla de frente y aprender a valorarla… para volver a sentir intensamente… para creer infinitamente… para amar inmensamente…
Tuviste que atravesar un camino escarpado para finalmente encontrar tu viaje con el destino verdadero… sendas largas y tenebrosas, repletas de precipicios insondables y cavernas en penumbra. Y aun así, lograste reencontrar la ruta… solo tuviste que mirar hacia el lado correcto en el momento indicado…
Ahora tienes muchas más razones por las que seguir creyendo… por las que seguir amando y viviendo… un mentor que te ama como un verdadero padre… una familia extendida que te acogerá en su onsen cada vez que los necesites, con los brazos abiertos… un amigo y rival que estará contigo en las buenas y en las malas… un pupilo gruñón y malhablado pero al que adoras como un hijo, y por quien harás hasta lo imposible para que no extravíe su camino… y un casi yerno al que admiras y que sabes te ayudará a mantener el equilibrio de tu también casi hijo…
Y lo tienes a él… a tu ágape y tu eros… el chico que logró rescatarte de ti mismo… la persona por la que el hielo pasó de ser un sitio triste y desolado al lugar donde eres libre expresar tus más profundos sentimientos, donde puedes ser tú mismo sin sentir vergüenza o esperar ser recompensado por ello…
Pero sobre todas las cosas, te tienes a ti… porque, después de todo, la luz al final del túnel siempre serás tú mismo, Viktor…
Escuchas las bocinas del estadio sonar con las primeras notas de una canción conocida. El público se emociona y, entre aplausos y vítores, empiezan a corear tu nombre.
Miras hacia las gradas más cercanas a la pista… y entonces los ves… todos están allí, expectantes y nerviosos, ansiosos por ver tu presentación… el anciano medio calvo del ceño eternamente fruncido… la pequeña dama regordeta de abrazos fáciles … el sexy hombre de sonrisa pícara de dientes perfectos… el joven castaño de semblante estoico y gesto amable… el hermoso rubio de ojos fieros y actitud indomable… y el joven japonés de mirada gentil y labios dulces…
Todos allí, por ti y para ti… tu familia, tu amor, tu vida… Tu L&L… Love and Life
La voz del locutor se alza por encima de los gritos eufóricos de la fanaticada… tus ojos se deleitan una última vez con la imagen de tu familia apoyándote en medio de los asistentes, antes de que des tu primer paso e ingreses a la pista…
“Y con ustedes, en su regreso triunfal a las competencias y presentado su nuevo tema para esta temporada denominada “Amazing”, el cinco veces campeón del Grand Prix… la leyenda Viviente… ¡¡Viktor Nikiforov!!”
