Chapter Text
No hace falta decir que aquí Seki y Shimizu no se pelearon, tampoco existe el viejo qlio de Pegasus.
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Después de ser brutalmente golpeado por unos tipos que venían en nombre de quien sabe quien, Seki se encuentra cansado; en verdad se empieza a hartar de tener que lidiar con toda esta mierda. Quizás debe lanzarse de un edificio, para que su cráneo se quiebre en el asfalto; así al menos su sangre se esparcirá y le daría algo de paz.
Oh, como desea descargar un poco de todo lo que lo acompleja; pero dejó a su chica hace poco así que tendrá que mantenerlo para si mismo por un tiempo. Es por ello que ya no tiene ni la fuerza para levantarse de su cama, trabajar le parece tan inútil; podría pedirle algo de dinero a Shimizu y ya no tendría que preocuparse por la renta de este mes. Shimizu.....
Fantástico acaba de recordar algo que le causa migraña, su idiota amigo le hizo jurarle que hoy lo acompañaría a una cafetería; al parecer el chico tenia una cita y estaba completamente perdido. Vamos, no es difícil mantener una conversación con otra persona, claro que el castaño no es del tipo que hace amigos con facilidad; estar ahí de apoyo para su compañero, si bien suena tedioso. Al menos podrá obtener un buen desayuno.
Con algo de motivación se levanta de su cama y procede a vestirse, sabe que su olor es repulsivo; pero no le importa en lo más mínimo. Si Koh Shimizu lo obligó a aceptar, entonces también tendrá que lidiar con las consecuencias de ello. Bien, ya se siente un poco mejor.
Una vez se ve más presentable se dirige a la entrada de su casa, en verdad espera que no lleguen otros idiotas y le pase lo mismo de la otra vez. Así que con nervios abre la puerta y sale a la calle, es en momentos como estos que agradece haberse mudado para ya no sufrir más ataques. Y lo mejor es que como le pidió al castaño ayudarlo entonces no tuvo que pagarle a nadie para transportar sus cosas, agradece que el chico sea tan amable y no lo rechazará.
Pero volviendo a la realidad, no está muy seguro de si se encuentra en el sitio correcto; es bueno ubicándose pero esta zona es demasiado nueva para el. Se nota bastante que aquí la gente si tiene dinero para ir a la universidad, nuestro pelinegro observa con genuina preocupación la cafetería a la que fue citado; no es para nada el estilo de Koh. Es muy obvio quien fue el que propuso el lugar para encontrarse, ese chico o chica; siendo honesto no puso mucha atención al relato del castaño.
Sin embargo, no debe preocuparse por las apariencias; es él quien esta allí en contra de su voluntad, por lo tanto puede lucir como más le guste. Con eso en mente camina recto y sin detenerse, con su mano derecha abre la puerta del local y cuando busca al chico con la mirada; lo encuentra hablando con una linda y pequeña chica.
Contrario a lo que creyó, no se acercó a ellos con una actitud juguetona; tampoco con una sonrisa, solo avanzó recto con su ya típica expresión de querer morirse. Supone que eso se debe a que el no es realmente un hombre extrovertido, no puede fingir algo que no es; se pregunta como consigue tantas chicas siendo tan aburrido.
Cuando ya se encuentra frente al par se arrepiente bastante de ir sin arreglarse, tanto su amigo de la infancia como la pequeña señorita lucen radiantes; Koh con su habitual gorro y bufanda, sin mencionar que la enorme cantidad de mocos con las que siempre carga: ya no esta. La mujer por su parte tiene atado su rubio cabello, haciendo que con ese peinado resalte más su pálida piel; mirando de cerca tiene unos preciosos ojos color olivo. Venia con un abrigo color borgoña y en verdad se ve como un ángel.
¿Estaría mal que intente algo con esa chica?
Bueno, que pregunta tan estúpida claro que lo esta; al menos frente al castaño. Sí tiene suerte al final de la reunión será hábil y obtendrá su número con una relativa facilidad, de lo contrario por lo menos tiene la certeza de que nunca la verá en lo que le resta de existencia.
- Seki -dice su compañero, tal vez estuvo en silencio por mucho tiempo. - Gracias por venir -.
Al oír esto suspiro agotado, sigue sin acostumbrarse a esa sonrisa nerviosa; a eso debe sumarle que Koh suele estar sonrojado la mayor parte del día. Provocando incomodidad en su persona, pero quejarse por un motivo que fácilmente podría ser un malentendido; es algo que en definitiva no hará. De hecho, si lo piensa un poco; la causa de aquello deben ser las constantes gripes del chico.
- Nah, no hace falta que agradezcas -comentó restándole importancia, Shimizu asintió mientras la chica lo miraba fijo; ahora se arrepiente más por ni siquiera bañarse.
- ¡Oh! -exclamó el de gorro, al parecer también notó lo incomodo que se había vuelto todo. - ¡Ella es Kyoka! ¡Kyoka él es Seki! -. Los presentó de la manera más cliché posible, al menos le da puntos por esfuerzo-.
- Un gusto Kyoka -. Es que de verdad se siente como en la primaria, acaba de recordar porque no le gusta salir; tener que fingir una actitud agradable es un dolor en el culo.
La mencionada le devuelve el saludo y es aquí donde sus ganas de corresponder esa sonrisa son nulas, pero de igual forma lo hace porque no es un inadaptado que no sabe como comportarse en sociedad; pero ya su estado de animo se desgastó bastante. En el fondo le sabe mal que se sienta tan enfadado por un ritual tan común como lo es el presentarse, debería pagarse terapia por su salud mental; pero al diablo con eso.
No va a gastar sus preciados ahorros en un supuesto profesional que seguramente le servirá de una mierda, prefiere ir de viaje o algo que de verdad lo haga sentirse bien.
Regresando a la realidad el azabache preguntó con un tono cansado el lugar donde el iría, haciendo al de bufanda exaltarse y mirar por todos lados. Como Masumi se tardó bastante en llegar, olvidó donde planeaba sentarlo; al recordarlo llamó al contrario.
- Seki, siéntate aquí -. El castaño notó que el asiento en donde planeaba sentar a su amigo estaba lleno de sus útiles escolares y se avergonzó bastante al quitarlos-. ¡Da-Dame un segundo!
Ambos miraban como Koh se atoraba con sus propias cosas, el de rostro inexpresiva suspiro cansado; se acerco con la intención de ayudar al idiota universitario. Pero una voz lo detuvo.
- Sí quieres siéntate aquí, Seki -pidió la desconocida haciéndose a un lado, dando palmadas al reciente lugar vacío.
Eso fue inesperado, ella pudo solo ignorar todo y mantener distancia. Es consciente de que su aspecto es terrible y quizás su olor es insoportable, una muestra de cortesía o tal vez amabilidad; hizo que su desagrado se diluyera con los segundos. No es una mala persona, Shimizu no es malo eligiendo amigos en absoluto, aunque llegar a esa conclusión es un poco precipitado. Masumi es su amigo después de todo.
- Gracias -. Le tomó la palabra y se sentó junto a ella, él resto de la discusión fue acerca de temas con lo que no está para nada familiarizado. Ser enfermero debe ser difícil.
Igual no se sintió excluido en ningún momento, pese a no saber lo que es un catéter venoso central y cosas así. Ambos lo incluían con preguntas que se podían responder con simple deducción, Kyoka era la más preparada y se nota; vaya que se nota. Es ahora que ve por cuenta propia lo mucho que el universitario se esfuerza por estar a la par de su compañera, al parecer se tomó muy a pecho sus palabras de hace años.
Se siente bien, saber que gracias a su apoyo el de mayor altura ha progresado; lo llena de una falsa arrogancia. No es secreto de nadie lo poco independiente que el chico puede llegar a ser, es obvio que sin sus consejos nunca hubiese llegado tan lejos. Su estado de ánimo mejoró al ser consciente de su importancia en la vida del joven adulto.
En el transcurso de la sesión de estudio, puede sonar loco pero asegura que más de una vez se topo con la mirada de la rubia; su experiencia le dice que está viendo señales donde no las hay. Sería muy vergonzoso intentar hacer un movimiento y que haya sido un malentendido, lo mejor es esperar a que Kyoka haga su movimiento.
Al terminar, ya era de noche; dándose cuenta de la cantidad inhumana que pasaron estudiando. Incluso el aprendió algo, el fémur es el hueso más largo de todo el sistema óseo; pero bueno, volviendo al tema central. Shimizu se disculpó con ambos diciendo que su familia le pidió recoger algo muy importante, debía ser importante porque Koh no suele hablar mucho con ellos.
El punto es que su amigo se retiró antes, abandonándolo con la desconocida amigable; estuvieron en silencio por minutos hasta que ella alzó la voz.
- ¿Quieres ir a beber? -. La pregunta casi lo hace perder el equilibrio, al devolverle la mirada la encontró mirando hacia otro lado. Tal vez no estuvo tan errado en su hipótesis anterior-.
Considera la propuesta, gastar dinero en estupideces no es algo que disfrute hacer; pero por otro lado sí acepta estará en un ambiente mucho más relajante. Estudiar no fue malo, pero no hay mejor manera de liberar estrés que saliendo a beber. Tampoco quiere negar que la posibilidad de que suceda algo más, es bastante tentadora.
- Claro -.
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Los ambientes ruidosos en verdad son un fastidio, especialmente considerando que la música que escuchan es todo menos artística. Si, esta en un antro de la mala muerte bebiendo junto a una chica que resultó no ser tan angelical como su apariencia; es consciente de su situación y que no tiene mucho derecho a quejarse. El mismo se metió en semejante problema, pudo haberse negado en la entrada del lugar; pero su curiosidad le pidió que probará nuevas cosas.
Sí Shimizu estuviera aquí ya habría querido irse desde el comienzo, pero al no estar presente Seki no tiene excusas para negarse o irse. Se supone que la vibra que transmite es de la de un tipo despreocupado que no tiene miedo en experimentar, en parte es verdad; pero también es cierto que disfruta del silencio.
Kyoka se ha ido a bailar en el centro de la pista, le ha pedido que cuide sus bebidas para que no les pongan nada extraño; lo cual lo hizo cuestionarse que tanto frecuenta ella estos lugares. Es una chica muy social, sin embargo; no es del tipo que le agrade a Masumi. Nuestro demacrado chico busca a una mujer silenciosa, amable y que por favor no fume.
La rubia no parece ser una mala persona, solo que es algo diferente a lo que esperaba; es triste pero tendrá que rechazar sus intentos de coqueteo más adelante. Por nada en particular, sólo que ella es el tipo de persona que obliga a su pareja a salir juntos. Es una clara señal de '¡Alto!' para el azabache.
- ¡Seki! -. Escucha como de lejos lo llaman, al girar la cabeza para encontrar a la dueña; se topa con la chica yendo directo a él.
Al estar a una distancia más prudente le pregunta la razón de su llamado, Kyoka le informa que es para que se retiren y cada uno vaya a casa; como ninguno tiene un medio de transporte se irán en tren. Por lo que, van hacía la estación juntos para evitar malas situaciones.
En el transcurso de ese recorrido, ninguno habla; solo caminan. La rubia casi se cae en más de una ocasión, lo que le dice al chico que ella no posee mucha tolerancia al alcohol; de todos modos no es como si le importará. Tiene el presentimiento de que está será la última vez que mantendra contacto con la universitaria, una lastima; bueno no, en verdad no.
Al llegar al lugar dicho, el par se sienta en un banco que esta por allí; el siguiente tren llegará pronto. Deben estar muy atentos porque ya no habrá más, contrario a lo esperado no hay ninguna conversación para pasar el rato. Los minutos son lentos cuando hay silencio; es incomodo; desea irse a casa de una buena vez.
- Shimizu es idéntico a ti -. La chica habla en medio de la calma-. Cuando fuimos a una fiesta también se la paso sentado, sin siquiera intentar comenzar una platica con los demás.
El rostro de Kyoka había dado un cambio bastante agresivo, como si hablar de su amigo fuera lo mismo que recitar una poesía; si, así de cálida era su expresión. Seki no sabe que decir, lo único en su mente es que Koh fue a un sitio sin él.
- Él no me dijo que había ido a esa clase de lugar ¿Hace cuanto fue? -preguntó ignorando la confusa mueca que se formo en la mujer, necesita saber que tan independiente se ha vuelto su compañero. Podría ser una buena señal.
- Emm, hace una semana; tal vez -contestó con extrañeza, el azabache no lucía como el tipo de amigo que en verdad se preocupa por otros. - Te ves preocupado, sé que Shimizu puede ser un poco distraído pero tampoco te asustes, está bien conmigo; puedo protegerlo -.
Masumi es consciente de que aquellas palabras fueron dichas con buenas intenciones, cualquier persona decente que vea al de bufanda puede deducir que no esta del todo en este mundo; pero ella se ve tan segura de lo que dijo. ¿Proteger a Koh? ¿Desde cuando es un trabajo que puedan hacer por él?
- Gracias por tus palabras, pero Shimizu puede cuidarse solo; no es un niño -dice sin creerse su afirmación, solo quiere que ella deje esas ideas; sí se involucra de mas entonces se hundirá por culpa del otro. La chica no es alguien que luzca fuerte, no está preparada para lidiar con la mitad que el ha experimentado por culpa del alto idiota; solo se arruinara la vida. Si lo sabrá él.
Kyoka se levanta del banco con algo de brusquedad, encara al indiferente chico; nuestro protagonista se sobresalta un poco. No pensó que la rubia tendría la moral tan alta, mas razones para no interesarse en ella; discutir con una chica así es un dolor de cabeza. Pero dejando eso de lado, es difícil deducir como se siente la mujer; tal vez es buena amiga de Koh y por ello se ha ofendido.
Lo que no tiene sentido porque no dijo nada malo, de hecho incluso lo podría catalogar como algo positivo; no hay motivos para hacer semejante escena. Es estúpido.
- Como su novia puedo decir que el necesita apoyo, tú no sabes nada sobre él -. ¿Alguna vez has sentido como tu estomago se siente frio de la nada? Como todo lo que conoces se derrumba de la nada. Pasar de la indiferencia a la confusión mas extrema, sentir que tantas cosas pasaron sin siquiera saberlo; todo eso estaba revuelto en el pecho de Seki-.
- ¿Qué?
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