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Tanatos [Steter].

Summary:

Stiles es reconocido en su trabajo por, junto con su socia, descubrir cómo murió la persona a la que le preparan el entierro. Peter se entera y decide acudir, aunque no esperaba que el "Emisario de la muerte" fuese tan atractivo.

Notes:

Me he inspirado en un capítulo de Caso Cerrado llamado "Morticia, La madrina de la muerte".

Work Text:

La primera vez que el Alfa de Beacon Hills escuchó que en California había un preparador de cadáveres que era capaz de hablar con ellos mientras los arreglaba fue escéptico, aquello sonaba a una tontería que decían las personas que necesitaban que hubiese una forma de despedirse de sus seres queridos después de muertos. Peter no tenía ningún tipo de interés en buscar la verdad, en averiguar si aquello era un simple rumor o si sólo era verdad, tampoco es que fuese a ir matando gente a diestro y siniestro, era un hombre civilizado.

Mató a Kate, fue más un ajuste de cuentas por haber quemado a toda su familia que un asesinato a sangre fría, aunque había seguido deslizando sus garras por su piel aún después de muerta, disfrutando como la piel se abría a su paso y la sangre brotaba. Cargó el cadáver en el maletero de su flamante Porsche rojo y se comió tres horas de carretera para llegar al local de aquél tanato-artista, había una parte del que si querían confirmar si lo que decían los rumores era cierto o no. Por suerte llegó al local cuando una chica pelirroja estaba saliendo, el bolso colgado en el antebrazo y las llaves apoyadas en la cerradura.

-Disculpa-La llamó, la hermosa mujer de pelo anaranjado y ojos verdes se giró, dejándole que siguiera hablando-. He oído que hay alguien que es capaz de hablar con los muertos, de saber cómo han muerto y que les ha pasado.

-Sí, Stiles.

-Ese tal Stiles, ¿Está todavía?

-Vive aquí-Contestó sacando las llaves de la cerradura y dejándole la puerta abierta al hombre-. Ciérrala desde dentro, este es un mal barrio y suelen entrar para robarnos los materiales que usamos, ya sabes para drogarse.

Comentó antes de volver a caminar sola por la acera, Peter dejó la puerta echada, volviendo rápidamente a por el cadáver mal tapado con una sábana y un par de chaquetas que sus sobrinos habían abandonado en su coche. Cogió a la mujer en brazos y cerró el coche, teniendo fe en que los yonkis no rayarían su coche se acercó de vuelta a la entrada, entrando y cerrando la puerta tal y cómo le había indicado la chica antes de desaparecerse.

Frente a él había un pasillo realmente estrecho, al fondo una cálida luz amarilla encendida. Peter caminó hasta ella encontrándose de frente con una amplia sala que tenía varios armarios, un par de congeladores aquí y allá y una pares completa de las típicas gavetas de una morgue. En medio de la sala una mesa de metal con el cadáver de un pandillero lleno de agujeros, algunos cubiertos con una especie de masa que los cubría simulando ser piel.

Pero lo que dejó sin habla al hombre lobo fue el tal Stiles. Era un chico delgado, de grandes ojos color ámbar, tenía puestos auriculares y era capaz de escuchar "Put it on me" de Matt Maeson desde dónde estaba, quieto e hipnotizado por los movimientos lentos al ritmo de la música mientras trabajaba en aquél pobre diablo tirado extendido en la mesa. Peter carraspeo, siendo completamente ignorado, la música estaría demasiado alta y el chiquillo demasiado centrado.

Decidido, se acercó a él por la espalda, mirando como maquillaba uno de esos agujeros, cubriendo la pasta seca con una base de maquillaje del mismo tono que el del cadáver. Apoyó su cabeza en el hombro del castaño, siendo capaz de sentir como se ponía rígido ante aquél simple contacto, su pulso acelerado de forma instantánea, y el escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, si achinaba los ojos incluso podía jurar ver la piel de gallina del menor.

Sus manos se dirigieron a sus orejas, quitándole los cascos mientras él seguía paralizado contra aquella fría mesa y el cálido cuerpo del hombre lobo.

-Tengo un trabajo para ti-Comentó, el chico tragó en seco, girándose de forma lenta para mirar al hombre, sus ojos dilatados, asustados.

-Estamos cerrados-Apuntó.

-He venido desde Beacon Hills, ¿No me harás volver tal y cómo vine, no?-Stiles tragó en seco.

-Está bien, te haré el favor-Aceptó, sus manos cerraron el bote de la vaso y empezó a despegar la mesa, acercando una camilla para quitar el cuerpo-. Puedes dejarlo sobre la mesa.

Informó, Peter asintió con la cabeza acercándose al bulto que había dejado en la entrada de la sala y colocándolo sobre la mesa antes de quitar las chaquetas y la sábanas que lo cubrían.

-Dios santo, ¿Se ha peleado con un puma o algo así?-Interrogó, sacando un boli de uno de sus bolsillo y empezando a palpar algunas zonas cerca de las heridas, aún brotaba sangre, y las corneas de la chica se habían hinchado haciendo casi imposible que las corneas se cerraran-. ¿Has reportado su muerte?

Peter negó, cruzándose de brazos.

-Quiero que me digas que le ha pasado, sino quieres encargarte del funeral no pasa nada-Stiles asintió con la cabeza.

-Eso que me pides tiene un precio.

-Lo pagaré.

-La mitad por adelantado-Peter alzó una ceja, parecía que la intimidación que había tenido en un primer momento sobre él había desaparecido.

-¿Y si me timas?

-¿Y si no crees lo que te digo?

-Si dices la verdad, te creeré-El castaño imitó su gesto cruzándose de brazos.

-¿Eres un hombre de palabra?

-Absolutamente-Ante esa respuesta el chico volvió a dejar colgar sus brazos y se movió hacia un armario, sacando un par de velas y de barras de incienso.

-Debería advertirte que soy amigo de gente peligrosa, sino me pagas se cabrearan-Peter se encogió de hombros.

-Si dices la verdad pagaré.

-Claro-Finalizó antes de empezar a preparar un pentagrama con ceniza de cerval alrededor de la camilla, parecía que sabía lo que hacía, dejando las barras de incienso encendidas y por fuera y las velas en la zona exacta de un punto cardenal sin necesidad de ver una brújula, Peter empezó a dudar si realmente sabía lo que hacía  o si solo era un gran estafador-. Necesito que salgas y no entres oigas lo que oigas, creas que pase lo que pase.

El lobo volvió a encogerse de hombros antes de salir y cerrar la puerta tras él. Poco tardo en escuchar palabras en latín desde dentro, su cuerpo vibrando en respuesta dejando claro al lobo que no era ningún tipo de timador, su lado sobrenatural notaba que sabía que era lo que hacía a la perfección. Lo siguiente que escuchó fue una serie de sonidos guturales seguido de gritos tan agudos como ensordecedores, ante aquello quiso entrar y ver lo que estaba pasando pero decidió hacer caso al chico y quedarse allí, conteniendo su lado animal y su parte curiosa.

Entonces todo se quedó en silencio, Peter afinó su oído, escuchando como la gente alrededor tenía una vida normal, pero del interior de aquél cuarto no había ni un murmullo, ni un eco, ni siquiera un triste latido, eso hizo que le recorriese un escalofrío por la espalda al hombre lobo. Al momento escuchó un golpe seco, como si de un pesado cuerpo cayendo se tratase, ante eso Peter no pudo seguir conteniéndose abriendo la pesada puerta de metal y viendo el cadáver que el había llevado rompiendo el círculo de ceniza de cerval, arrastrándose hacia la puerta mientras que el castaño permanecía quieto en una esquina, sus ojos abiertos del miedo, su boca entreabierta respirando de forma rápida.

El mayor no dudó en agarrar del pelo a la cazadora, sus ojos aún enormes y sin ningún tipo de vida en ellos, sólo emanaba rabia. El lobo sacó sus garras y le hizo un corte en el cuello de lado a lado, sin embargo la mujer seguía retorciéndose a pesar de toda la sangre que salía, seguía siendo un punto de ira. Peter le aulló con toda la potencia que le daba ser un alfa y emitiéndole el miedo que sólo uno era capaz de dar. Acto seguido el cadáver volvió a ser sólo un cadáver.

-¡Te dije que no entraras!-Exclamó, todavía demasiado pálido, aterrado pero por el cadáver nuevamente sin vida, y no por lo que acababa de hacer el hombre, lo que le hizo alzar una ceja.

-¿No te extraña que tenga garras?-Stiles tragó en seco, el hombre arrojó a Kate lejos y empezó a acercarse al humano a pasos lentos, sus ojos brillando en rojo-. ¿Qué mis ojos sean rojos?

-¿Son para verme mejor?-El comentario hizo que el hombre sonriera, gesto que aprovechó para enseñarle sus colmillos.

-¿Y los colmillos?

-¿Me vas a invitar a cenar y quieres que vea cómo de rápido desgarras la comida?-Preguntó.

-Si te invito a cenar no te voy a pagar-El castaño dudó, aunque en esa situación temió preferir el dinero.

-¿Es una cita?-Preguntó, Peter se encogió de hombros.

-Puede ser.

-Uhm...-Balbuceó, no se esperaba aquello-. Está bien, pero tú te deshaces del cadáver de la ex de tu sobrino.

-Está bien.