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Noches Dificiles

Summary:

Para muchos, la noche significa calma.

Un momento de paz despues de un buen dia bien aprovechado.

Un momento donde al final las preocupaciones acumuladas se dejan de lado para obtener un merecido descanso.

Pero no para ellos.

 

-Este Fic se encuentra disponible en AO3 y Wattpad-

Work Text:

Para muchos, la noche significa calma.

Un momento de paz despues de un buen dia bien aprovechado.
Un momento donde al final las preocupaciones acumuladas se dejan de lado para obtener un merecido descanso.

Con un hermoso cielo iluminado por millones de brillantes estrellas esparcidas por todos lados y la luna ubicada en su punto mas alto con su tenue luz iluminando todos los rincones posibles de la gran ciudad y el suave viento refrescando la noche.

Simplemente un ambiente de tranquilidad.

Pero no para Dazai.

Por que algunas veces, en sus noches la luz de la luna era opacada por nubes obscuras que hacian imposible siquiera observar una sola estrella en el cielo, la oscuridad se volvia su unica compañera en la habitacion y el aire se sentia tan caliente y pesado que le quemaba los pulmones en cada respiracion.

Hoy era una de esas noches.

No es que fuera la primera vez que esto pasaba, habia vivido demasiadas noches asi para su propio gusto.

Eran las noches oscuras en las que despertaba agitado y las gotas de sudor frio recorriendole el cuerpo y empapando su ropa.
Antes solia despertarse solo con una sensacion de vacio que asociaba al hecho de trabajar para la mafia y que no queria vivir.

Ahora, son los recuerdos de su pasado que lo azotan derrepente, llegando en forma de horribles pesadillas que lo levantaban por la madrugada y le dejaban la mente llena de pensamientos confusos que no hacian mas que frustrarlo y darle mas motivos para querer lanzarse al rio.

Pero no haria eso.

Simplemente se quedaria recostado en su cama esperando que el sueño volviera a invadirlo y si eso no pasaba probablemente miraria hacia el techo las proximas... 4 horas hasta que llegara la hora de ir a la agencia a trabajar. Muy facil.

O al menos lo fueron los primeros 30 minutos.

Sin importar cuantas vueltas diera en la cama y cuantas veces acomodara la almohada, las ganas de dormir no llegaban a él.
Fue el sonido de golpes en la puerta lo unico capaz de evitar que lanzara la almohada hasta el otro lado de la habitacion por puro enojo.

Algunas veces Dazai podia ser capaz de olvidar hasta las cosas mas simples.
El no era el unico que solia tener noches dificiles.

Le tomo un par de minutos salir del enredo de sabanas y otro par mas para llegar a la puerta de entrada del departamento, cuando la abrio lo primero que notó fueron los suaves cabellos platinados que se mecian con el viento y que parecian brillar a la luz de la luna y la silueta de su pareja dandole la espalda mientras observaba en direccion a la calle.

Debido al silencio en el exterior Dazai pudo escuchar al menor hablando para si mismo pero no pudo entender lo que decia. Probablemente estaba debatiéndose entre regresar o esperar a que abriera la puerta, pensó Dazai.

La ligera risita del mayor fue suficiente para que Atsushi lo notara, extraño conciderando que no noto el sonido de la puerta abriendose. Lo observaba con una expresión sorprendida, como si no esperara que encerio Dazai saliera a recibirlo. Pero lo habia hecho y ahora Atsushi parecia que queria salir corriendo.

—Dazai-san, lamento haberlo despertado — su voz se escuchaba bajita, decidio ignorar el honorifico al ver sus manos apretando ligeramente la tela del pantalon de pijama y en su rostro habia una expresion realmente apenada.

—No te preocupes, no estaba durmiendo.

Pronto la expresion apenada de Atsushi fue remplazada por un ceño fruncido y un puchero, parecia molesto y aunque Dazai estaba sorprendido por el repentino cambio de ánimo, eso no evito que un pensamiento cruzara su mente. Que Lindo.

Dazai se hizo a un lado para permitirle a Atsushi entrar, quien aun estaba molesto, pero todavia sentia algo de pena por irrumpir en el hogar de su superior a mitad de la noche.

Atsushi tomó asiento en el sofa mientras Dazai preparaba algo en la cocina. Minutos despues regreso con dos tazas de té y las coloco en la pequeña mesa en el centro de la sala para luego sentarse junto al menor.

—Bueno, ¿qué te trae por aqui Atsushi? — Dazai fue el primero en romper el silencio —¿acaso me extrañaste tanto que no pudiste esperar a la mañana para verme?

—Dazai-san — el tono de advertencia en su nombre, en lugar de intimidarlo, le pareció un poco gracioso pero aun asi se mantuvo serio pues Atsushi estaba algo ansioso y no queria parecer que se estaba burlando.

Dazai solo pudo soltar un suspiro, era obvio que habia entendido el mensaje implicito en la mirada molesta de Atsushi: por favor no bromees. Con cuidado tomo a Atsushi por los hombros y lo acercó, haciendo que quedara recargardo sobre su pecho.

—Tranquilo, desperte hace un rato y ya no pude seguir durmiendo.— pudo sentir como el cuerpo del menor se relajaba, aunque solo un poco —No te preocupes.

—¿Estas seguro de que estas bien? — Dazai asintió despacio —Si no estas bien tienes que decirmelo ¿de acuerdo?

Dazai sabia que Atsushi se preocupaba mucho por él, y por eso siempre buscaba formas de demostrar que el tambien se preocupaba. Porque aun cuando Atsushi necesitara mas que nadie un hombro en el cual recargarse siempre era el primero en ofrecer el suyo, asi que Dazai estaba dispuesto a convertirse en ese apoyo cada vez que Atsushi lo necesitara.

—Bueno, pero ¿tu estas bien? — se atrevio a preguntar. No queria hacerlo sentir incomodo ni mucho menos precionado a hablar, si él se negaba Dazai no insistiría. Atsushi suspiró.

—Es lo mismo de siempre. Solo son algunos sueños sin sentido.

Lo mismo de siempre.

Muchas de sus noches, las de ambos, se resumian a eso. Recuerdos de su pasado, pesadillas recurrentes y escenarios imaginarios creados por sus mentes para torturarlos, para no dejarlos descansar, seguir avanzando.
Solo recordandoles las cosas que han hecho, las que no hicieron y las que debieron hacer pero no se atrevieron en un principio.

Dazai llevo una de sus manos hacia la cabeza de Atsushi y con cuidado comenzo a acariciar su cabello, gracias a su tiempo juntos habia aprendido que eso lo ayudaba a relajarse y al parecer estaba funcionando pues podia escuchar un leve ronroneo, no pudo evitar sonreir enternecido.
Atsushi movió sus brazos, que se encontraban entre el y el mayor, y los deslizó por la espalda de Dazai apretando un poco mas fuerte el abrazo, lo suficiente como para permitirle estar mas cerca de su novio y asi poder escuchar claramente los latidos de su corazón.

Esos latidos que le decian que Dazai estaba ahi, abrazandolo, cuidando de él, pero sobre todo, que estaba con vida.
Que lo que habia visto en su sueños era solo eso, sueños. Nada era real y no tenia por que preocuparse, por que Dazai estaba ahi con él permitiendole pasar un momento entre sus brazos, amandolo tanto como Atsushi lo amaba a él. Por eso siempre se esmeraba en mostrarle a Dazai cuanto lo queria.

Y Dazai amaba y valoraba mucho cada muestra de cariño que recibia de Atsushi, no por que fueran pocas si no por que cada una nacía desde el fondo de su corazon y nunca le pedia nada a cambio para otorgarlas.

Entre abrazos, besos y palabras bonitas, las ganas de dormir al fin llegaron a la pareja. Siendo casi las 4 de la mañana.

—Aun es algo temprano, ¿que tal si vamos a dormir un poco bebé tigre?

—No me llames asi. — se quejó Atsushi, a pesar de sentir sus mejillas arder un poco. Dazai habia comenzado a llamarlo asi unos meses despues de haberse vuelto pareja, y no le molestaba, el apodo era lindo pero Dazai aveces abusaba.

Aun mientras se hablaba Atsushi fue interrumpido por un bostezo, asi que solo se limito a asentir en respuesta. Con movimientos algo torpes debido al cansancio Dazai se levanto del sofa, no tardo mucho en tomar la mano de Atsushi para levantarlo y guiarlo a su habitacion.

Esa habitacion que hace unos momentos parecia un abismo sin fondo. Tan oscura que lo hacia sentirse ciego, tan silenciosa que se sentia aturdido y tan caliente que sentia que se quemaba con cada minuto que pasaba dentro.

Ahora, mientras sentia a Atsushi recostarse junto a él, en la habitacion se formó una atmósfera distinta.

La presencia de Atsushi se sentia brillante, y el ligero sonido de su respiracion y los latidos de su corazon llenaban el cuarto y se encargaban de acabar con el mortal silencio, arrullandolo de poco a poco.

Sintió uno de los brazos de Atsushi pasar sobre su cintura, acercandolo mas a él. —¿En que piensas? — preguntó.

—En nada. Solo quiero dormir y levantarme tan tarde como quiera contigo aqui a mi lado. — respondió Dazai mientras envolvia al menor entre sus brazos.

—Kunikida-san se molestara con nosotros si llegamos tarde.

—No importa, dire que estamos enfermos. — Atsushi rió por la -no tan mala- idea.

—Creo que podemos hacer eso.

Dazai apretó un poco mas el abrazo mientras reia divertido, ¿donde habia quedado ese chico responsable que habia conocido?
Dejo unos cuantos besos en el rostro de Atsushi y suspiro.

—Buenas noches Atsushi — besó su frente dulcemente —Te amo.

—Yo tambien te amo, Osamu.

Algunas veces sus noches, las de ambos, se resumian en esto.

Cuando sentian que los problemas los sobrepasaban y los amargos recuerdos los invadian, buscaban la compañia y el consuelo que amarse les daba.

Habian pasado por muchas cosas malas durante sus vidas y antes, cuando las noches dificiles aparecían se olvidaban de todo a su alrededor, luchando en soledad por una oportunidad de superar sus problemas.

Pero ahora que estaban juntos tenian a alguien que les recordaria siempre que todo estaria bien.

Que las noches oscuras y tristes no aparecerian todo el tiempo.

Y si lo hacian las superarian juntos, como siempre lo hacian.

Por que se amaban y eso era lo mas importante.