Work Text:
En un lugar muy lejano donde el cielo y la tierra no estaban tan distantes,
resguardado por una enorme fortaleza
la flora, fauna y estrellas vivían felices y extravagantes.
L as colinas habitadas por gigantes, el mar de sirenas,
y en el prado verde y frondoso estaba la cama de Harry,
un niño algo travieso aunque con intenciones buenas.
Un día El León se levantó furioso pues a Harry no encontraba,
le pidió a la fortaleza que cerrara las puertas
para que a su hijito nadie se robara.
Corrió en busca del Cisne y le explicó lo que pasaba
- Alerta a todos por favor, mi hijito está perdido.— dijo el león,
Y el cisne bajó en picada.
El cisne llegó veloz en busca del Gigante,
hace mucho que no volaba así
y su plumaje no tenía buen semblante.
El Gigante desenvainó su espada,
mando a sus enormes perros a buscar en el bosque
mientras él se sumergía en el agua salada.
El Can Mayor guiaba el rastreo
mientras el menor seguía sus pasos
pues ninguno quería decepcionar a Leo.
Querían buscar hasta en la cueva más fea
pero la poca luz no ayudaba
y Andrómeda propuso otra idea.
- Suelten a Astros, para que iluminen el camino.
y así Sirius, Bellatrix, Alphard y Regulus
salieron como torbellino.
La cueva llevaba a un túnel
y al finalizar en un jardín lleno de narcisos
se veía un carrusel.
Vieron a lo lejos a un niño travieso
junto con una cría de dragón
ambos se reían mientras comían queso.
Y a todos estaban felices
Harry y Draco estaban sanos y a salvo
pero como castigo los hicieron comer lombrices.
Este cuento fue escrito con mucho amor para mi sobrino Harry, sé feliz, sé valiente, sé justo, juega, ríe, canta y baila, nos tienes a los astros de tu lado. Alphard Black.
Walburga colocó el libro en la mesita de noche, lanzó el hechizo de luz con figuras de snitch que a Harry tanto le gustaban, se acercó a su nieto, dejó un suave beso en su frente y lo arropó bien.
- Descansa Leoncito, feliz cumpleaños.— le dijo Walburga sonriente.
- Gracias por leerme mi cuento Abu.
- De nada.
Harry le devolvió la sonrisa a su abuela y se acomodó para dormir, había sido un día cansado. Su fiesta de cumpleaños número 6 lo dejó exhausto, jugó todo el día con su papá James, Draco y su tío Sirius.
Su papá Regulus le había horneado un pastel con forma de un campo de quidditch y podían verse figuras en miniatura volando y persiguiendo la snitch. Toda su familia estuvo ahí para festejar con él.
La celebración fue en Grimmauld Place porque era el lugar favorito de Harry y así podía quedarse a dormir en la casa de sus abuelos.
Le gustaba estar ahí y que su abuelo siempre lo despertara con chocolate caliente en la cama y que Walburga le leyera su cuento en las noches. Sus abuelos eran increíbles, Harry lo tenía claro, cayó rendido pensando en la delicia del chocolate caliente que tomaría en la mañana.
