Work Text:
“Ayer te vi sonreír, me gustó mucho”
Mu Qing leyó la nota por un segundo antes de romperla a la mitad, su ojos recorriendo el pasillo vacío en busca del payaso que había puesto esta nota en su casillero.
No sabía que buscaba la persona lograr con esta broma, pero si encontraba al responsable le haría uno que otro ojo morado.
Era cierto, había salido el día de ayer con Xie Lian y Feng Xin después de clases. Ayer en particular había sido un día demasiado largo para el trío de amigos de infancia, no solo debieron atender a clase, pero avanzar en su proyecto para la feria de ciencias. Además, había pasado un tiempo desde la última vez que pudieron reunirse los tres sin que el motivo fuera algo escolar.
Feng Xin se había inscrito a clases de arquería.
Y Xie Lian pasaba más tiempo con el idiota de San Lang.
¿Mu Qing? Mu Qing debía trabajar a medio tiempo para ayudar a su madre con sus gastos.
Así que tal vez se sintiera…entusiasmado con la idea de salir con los otros dos, más con Xie Lian que con Feng Xin. Ese idiota solo sabía como sacarle de quicio, cada palabra que salía de su boca era una razón nueva para gritarle. Extrañamente…Feng Xin no lo molestó tanto como pensaba, de hecho, ayer fue una de las pocas veces que lo había hecho reír con sus tontas anécdotas.
“Estaba supervisando a un junior en su puntería. Temblaba tanto que en vez de darle al blanco, la flecha pasó la valla y golpeó a alguien más”
“¿Alguien peor que tú en arquería? Me sorprende” respondió Mu Qing con una sonrisa burlona, pero, contrario a sus planes, Feng Xin siguió hablando como si nada hubiera pasado.
“Ese alguien…era Lang Chen, por lo que escuché le golpeó en una zona muy muy oscura…”
Lang Chen era uno de los muchos estudiantes que le habían hecho su vida imposible al transferirse de un colegio público a uno privado, la imagen mental de su anterior bully teniendo una flecha adherida en el trasero fue más que suficiente para que el joven empezara a reír, aquella expresión de alegría aumentando conforme Feng Xin daba más detalles del incidente.
Alguien debió haberlos observado aquella noche.
¿Sería uno de los secuaces de Lang Chen?
Encogiéndose de hombros, Mu Qing terminó de recoger sus cosas.
¿Alguien que gustara de su sonrisa? Pff, debían buscarse algo mejor si deseaban dañarlo. Mu Qing conocía su propia desagradable personalidad, sabía que a comparación de sus amigos no era más que una rata callejera que tuvo una oportunidad, el sarcasmo no lo podía herir.
--- o ---
El asunto pareció llegar a un punto muerto los días siguientes, no encontró más notas y tampoco a la persona que las envío así que tal vez era todo una equivocación o el bromista se arrepintió.
Una molestia menos, pero tenía otra más preocupante encima de sus hombros: el proyecto para la feria de ciencias. El plan era que el trío se reuniría después de clases para trabajar en él en uno de los laboratorios de la escuela, sin embargo, en el laboratorio solo estaba un Mu Qing muy enojado revisando su celular cada 5 segundos.
Estaban tarde y este era un día donde debía trabajar en la tienda, ellos lo sabían y de todos modos no aparecían a tiempo…
Con fuego en los ojos, Mu Qing recogió sus pertenencias y salió del laboratorio directo a su primera víctima.
El campo de arquería estaba más cerca que la biblioteca así que la decisión fue sencilla.
“Oh eres tú, Feng Xin está practicando atrás” no sabía en qué momento las personas del club empezaron a reconocer su rostro, ni siquiera venía aquí tan seguido, pero cada vez que entraba todos parecían saber quién era y a quién buscaba.
“Gracias” murmuró, tratando de guardar su ira solo hacia su objetivo.
El idiota que consideraba su práctica más importante que sus mensajes.
Feng Xin no lo notó entrar, siempre que tuviera un arco y flecha en las manos parecía ignorar su mundo exterior. Mu Qing tenía todas las intenciones de romper esa burbuja con un buen empujón seguido por una serie de gritos, pero se detuvo justo en la entrada. El joven arquero tenía su cabello atado en una coleta, las hebras moviéndose ligeramente por la brisa, sus ojos atentos al objetivo enfrente suyo con sus labios fruncidos en concentración, uno de sus muchos hábitos que Mu Qing había captado años atrás.
El joven enderezó su postura y fijó la flecha en el arco, la cuerda tensándose al igual que los músculos en su brazo, mantuvo esa posición un momento antes de soltar la cuerda y dejar que la flecha siguiera su curso…directo al objetivo.
“Claro que daría al blanco, si es el mejor del equipo” pensó distraídamente Mu Qing, solo en sus adentros se permitiría decir estas palabras. No quisiera agregarle más ego del que ya tenía a Feng Xin, sería insoportable.
La pequeña sonrisa en el rostro de Feng Xin al ver que dio en el blanco se desvanece el momento en que una bolsa golpea su costado.
“¡Ouch! ¿¡Quién-” los ojos del arquero ojos se abren de par en par al ver quién lo golpeó, mira rápidamente al reloj en la pared y Mu Qing cree escuchar un pequeño “mierda” dicho en voz baja.
“Quién tú crees”
“No me di cuenta yo-”
“En lo que dices tus excusas se hará más tarde, guarda tu juguete y vamos”
“Por milésima vez, mi arco no es un juguete”
“Sí, sí, sigue diciéndote eso” Mu Qing estaba preparado para corresponder los gritos de Feng Xin al haber insultado su preciado arco que le había costado una fortuna, es más, anhelaba una pequeña discusión para gritarle por estar tarde.
Sin embargo, nuevamente, Feng Xin estaba actuando extraño.
“Hablando en serio, lamento haberme distraído. Sé que hoy debes trabajar e hice que desperdiciaras el tiempo, perdón”
“Me-me conformo con que sepas que hiciste mal” Genial, ahora no solo se había quedado sin palabras, las pocas que le salían venían con tartamudeos.
Vino aquí con el deseo de humillar a Feng Xin y el resultado fue el opuesto, su orgullo ya no podía soportar más vergüenza y la sonrisa gentil que le daba el joven le causaba escalofríos.
“Buscaré a Xie Lian, tú ve al laboratorio y organiza todo”
“Como ordene” respondió con el mismo tono sincero que utilizó para su disculpa.
Era definitivo, algo estaba mal con Feng Xin.
---- o ----
La biblioteca, como muchas otras, tenía un letrero en grande con la orden de mantener silencio. Por su carácter, para Mu Qing esa simple orden siempre era un dolor de cabeza cumplirla.
Y más ahora cuando por fin encontró el cubículo en que estaba Xie Lian dando sus “tutorías” al inútil de San Lang. El bastardo tenía su propio cubículo al lado de Xie Lian, pero prefería invadir el espacio de su amigo, el rostro de ambos solo necesitaba un ligero empujón y estarían besándose.
Por la sonrisa que le dedicó a San Lang al verlo entrar, esa era precisamente su intención si Mu Qing no hubiera intervenido.
¿Cuál joven desorientado en matemáticas? ¡No más que una excusa barata!
“¡¿QUE CREES QUE ESTÁS HACIENDO AQUÍ?!” La bibliotecaria levantó la cabeza al escuchar su voz, esta no era la primera vez que le causaba problemas…
Suspiró e inhalo de forma profunda antes de proseguir.
“¿Qué crees que estás haciendo aquí, pequeño demonio?”
“Gege me está enseñando matemática, en caso de que no sepas qué son números”
“Oh sí sé que son, pero me pregunto si tú sabes. Nunca necesité estar encima de alguien para aprender a sumar”
Pequeñas chispas eran visibles entre ambos, el par perdidos en su propia pelea que no notaron como la persona de interés para ambos estaba sonrojándose.
“Mu Qing, San Lang, este no es lugar para pelear”
“No tendría que venir a pelear con él si alguien hubiera revisado sus mensajes”
Xie Lian parecía que había sido golpeado por un rayo, buscó rápidamente su celular solo para darse cuenta de la hora y de los muchos mensajes que le había dejado Mu Qing.
“Me distraje…perdón San Lang, debo irme”
“Pero gege prometió ver una película conmigo después de la tutoría” ante los ojos de cachorrito de San Lang, Mu Qing podía sentir su almuerzo en su garganta.
¿Cómo Xie Lian podía caer ante trucos tan baratos?
Mu Qing salió de la biblioteca con un avergonzado Xie Lian a sus espaldas y disgustado al ver como su amigo había accedido a tener otra tutoría con el demonio el día siguiente.
Su enojo fue desapareciendo conforme se dividían el trabajo para el proyecto, años de amistad haciendo que el proceso fuera fluido y ameno. En compañía de sus amigos de infancia, no debía de mantener sus defensas elevadas como hacia con el resto así que, solo por estos momentos, se permitía relajar su lenguaje corporal y expresiones. Aunque allá afuera todavía estuviera una larga fila de personas que lo desprecian y lo consideran menos, además de una realidad en la que todavía no siente que encaja, al menos tenía el consuelo temporal de que algunas cosas no habían cambiado para él.
Xie Lian fue el primero en retirarse, su padre ya esperándolo en la entrada del colegio. Sin la persona que equilibraba las interacciones entre ambos, solo era cuestión de tiempo para que se rompiera la paz.
Tomó más tiempo esta vez, usualmente Feng Xin siempre era el primero en decir un comentario tonto que enfurecía a Mu Qing lo cual enojaba a Feng Xin y empezaba el ciclo.
“¿Quién comprará los químicos para el experimento?” preguntó distraídamente Mu Qing en lo que repartía los trabajos de cada uno.
“Creo que eso no lo hemos discutido”
“Yo los conseguiré” No eran materiales baratos, pero en los proyectos anteriores siempre escogía lo más barato ya que no podía comprar lo demás. Una parte suya se avergonzaba de este hecho, pero Xie Lian y Feng Xin nunca comentaron algo al respecto.
Aunque eso no significaba que los demás se callarían.
No entiendo porque trabajan con él si no los ayuda en nada.
Es un parásito.
Debería considerarse suertudo de estar aquí.
Ya quisiera estar en un grupo donde hagan todo el trabajo por mí.
Esta vez compraría la parte esencial del proyecto, le costaría varios sueldos, pero se negaba a “depender” de la amabilidad de alguien más.
“Yo puedo conseguirlos sin problema, no tienes que ocuparte de eso” comentó Feng Xin, si sus intenciones eran buenas no importaba, pues solo con esa oración las defensas que Mu Qing había bajado resurgieron nuevamente con más fuerza que antes.
“¿Por qué dices eso? ¿Crees que no soy capaz de comprar los químicos?”
“Nunca dije eso-”
“Pero lo pensaste ¿cierto? El pobretón no podrá conseguirlos así que mejor lo hago yo ¿no es así?”
“¡Claro que no! Pero sé que no puedes hacer gastos de esta magnitud, solo quería ayudarte”
“Si digo que lo haré, entonces lo haré. No necesito tu lástima”
El ademan calmado de Feng Xin por fin pareció romperse, el joven abandonó su asiento de para ponerse justo enfrente de Mu Qing. Sus cejas gruesas estaban fruncidas, su cuello rojo ante el enojo que sentía y esto era familiar para Mu Qing.
No necesitaba la fachada de una falsa amabilidad, siempre sospechaba que Feng Xin pensaba lo mismo que los demás. Solo era una carga, un parasito, no pertenecía, él-
“¿Lástima? ¿Preocuparme por ti desde cuando es lástima? Mu Qing si algo está pasando, puedes decirme”
“¿PARA QUÉ? ¿PARA QUE EL RESTO DEL COLEGIO SEPA DE MIS PROBLEMAS? ¿HUMILLARME MÁS?”
“¡NUNCA TE HARÍA ESO!” Feng Xin lo tomó de los hombros, sus ojos recorriendo el rostro de Mu Qing como si en ellos pudiera encontrar una respuesta a lo que estaba sucediendo.
Mu Qing temía que aquellos ojos vieran más de lo deberían.
Con un movimiento rápido se separó del agarre del otro y tomó sus cosas sin mirar atrás.
“Terminamos por hoy” anunció antes de que la puerta se cerrara a sus espaldas.
Esperaba que la caminata de la escuela a la estación de buses fuera suficiente para despejar su mente de lo que decían los demás sobre él, de lo que seguramente pensaba Feng Xin de él y, sobre todo, de su propia percepción de sí mismo.
Encontrarse con una fuerte lluvia a la entrada del colegio no estaba en sus planes. Su orgullo le impedía quedarse aquí como un gato temeroso del agua después de haber hecho tanto alboroto con Feng Xin, de todos modos, si se resfriaba sería un problema para el Mu Qing de mañana.
“¿No te bajaran el sueldo si llegas empapado al trabajo?” Mu Qing puso los ojos en blanco al escuchar esa molesta voz.
¿Por qué de todos ellos debía ser él?
Caminando en su dirección estaba San Lang, todavía usando su uniforme de baloncesto y con una estúpida sonrisa engreída en el rostro que Mu Qing deseaba arruinar con uno o dos dientes menos.
“Xie Lian ya se fue”
“Lo sé, pero tú sigues aquí y a punto de caminar en medio de una tormenta”
“No es tu problema”
“Oh, pero lo será”
“¿Qué mierda estás-” San Lang extendió el brazo y le ofreció un paraguas rojo, Mu Qing alternó miradas entre él y el paraguas antes de tomarlo con desconfianza.
¿Si abría el paraguas le explotaría pintura en la cara o algo así?
Nada de lo que viniera de este tipo podía significar algo bueno, un raro gesto de amabilidad debía tener alguna intención oculta.
“¿Por qué me diste esto?”
“Me lo devuelves en la mañana, me gusta mucho ese paraguas” San Lang hizo caso omiso a los siguientes llamados de Mu Qing y lo dejó solo en la entrada.
Solo con el paraguas de dudosa procedencia.
Cuando alejó el paraguas lo suficiente de su rostro fue que se permitió abrirlo, era de color rojo con estampados de mariposas plateadas…demasiado llamativo para su gusto. Sin embargo, era la única opción que tenía y parecía que el idiota de San Lang no tenía malas intenciones al dárselo.
Otro día extraño a la lista.
La figura del joven estudiante en la calle fue haciéndose más difusa conforme empeoraba la tormenta, el único indicio de su presencia era el paraguas rojo visible a la distancia.
Quisiera entenderte mejor, pero tal vez yo sea demasiado tonto o tal vez no merezco tu confianza…
Deseaba tanto acompañarte en medio de la tormenta, pero a veces pienso que mi compañía te hace más mal que bien.
La nota lo esperaba esta mañana en su casillero, tal como era de esperarse, no había indicios de quién pudiera haberla puesto ahí y la letra no le era familiar. Contrario a la primera vez, Mu Qing guardó esta nota en su bolsillo.
Al principio pensaba que era una broma de mal gusto de parte de alguno de los descerebrados que tenía como compañeros de clase, pero esta nota no iba de acuerdo con su teoría.
¿Qué ganaría una persona con insultarse a sí mismo? ¿Con disculparse a un completo extraño?
¿Era posible entonces?
¿Alguien…de verdad le estaba mandando este tipo de notas? ¿Se…interesaba por él?
Reconocía que estaba en la etapa de su vida donde ya todos a su alrededor estaban buscando su primer novio o novia, otros ya tenían un historial con varios nombres en él. Mientras tanto el de Mu Qing permanecía en una hoja en blanco que hasta este momento no se molestaba en llenar, no tenía el tiempo tampoco y al hacerse un autoanálisis no encontraba nada que pudiera atraer a una persona y que dicha persona sea capaz de soportarlo lo suficiente como para tener una relación.
Pero ahora…parecía haber alguien.
Sin nombre en la nota, sin poder reconocer su letra, sin que nadie lo haya visto, la pregunta recaía en quién podría ser. El contenido en la carta era la única pista que tenía y si fuera a pensar sobre ello, el primer sospechoso era obvio.
Sus ojos partieron de la nota y se dirigieron al paraguas ajeno que todavía sostenía en su mano.
Un súbito cambio de actitud, él siendo el único que lo vio aquella tarde, cree que su compañía le resulta molesta.
Parece que hoy tendrá que observar más a San Lang…
---- o ----
Mu Qing no era tonto, es más, era muy inteligente. Fue su inteligencia lo que lo trajo a este colegio en primer lugar y es ella la que lo mantiene en él. Así que cuando empezó a sospechar de San Lang había un asunto que no salía de su mente.
Su relación con Xie Lian.
Desde que Xie Lian se había vuelto el tutor de San Lang era imposible ver al par separados, una simple mirada a las interacciones entre ambos y cualquiera podía notar la completa adoración en los ojos del menor. Pensar que esos sentimientos de un día a otro cambiaran hacia Mu Qing era…una posibilidad, pero no una muy certera.
De todos modos, tenía que ir buscando sospechosos y San Lang era el único al que tenía.
Fue durante el receso donde llegó San Lang, como era su rutina, al salón donde el trío de amigos daba clases. Xie Lian fue directo a recibirlo, Mu Qing atrás suyo observando la escena con tanta atención que no fue capaz de notar como el último miembro del grupo se había quedado atrás o como dicha persona estaba teniendo un conflicto consigo mismo tan solo para hablarle.
“¡San Lang! ¿Cómo te fue ayer? Sé que no pudimos terminar la sesión”
“Todo salió bien gege, aunque necesitaré repasar algunos conceptos contigo” una dulce sonrisa adornó el rostro del joven, Mu Qing sintió escalofríos al recordar que San Lang tenía esa misma expresión el día de ayer.
Y ayer esa sonrisa no fue dirigida a Xie Lian…
“Ordenaré mis apuntes y vamos a la biblioteca” Xie Lian regresó a su asiento, dejando al par solos.
Sintiendo como sus nervios aumentaban de intensidad, Mu Qing estaba deseando volver a ser la tercera rueda.
“Ten. Gracias” La mitad de lo que quería decir se había ido al drenaje, pero al menos logró decir esas dos palabras. San Lang tomó el paraguas, sus dedos rozando con los de Mu Qing al hacerlo.
¿¿Qué significaba esto??
“Oírte decir gracias es…casi una victoria para mí”
“¿U-una victoria?”
“Bueno, sé que no empezamos exactamente del pie derecho, pero ahora estoy tratando de redimirme” San Lang, quién Mu Qing se negaba a admitir que era más alto que él, se inclinó a su altura, su rostro demasiado cerca como para que Mu Qing pudiera mirar a otra parte.
“Esto es un comienzo” murmuró el joven directo en su rostro.
Con una simple frase ya los pensamientos de Mu Qing habían estallado.
¿Comienzo?
¿Comienzo de qué?
¿Por qué se quiere redimir?
¿Por qué ahora?
“San Lang, creo que es suficiente” la voz de Feng Xin resonó a sus espaldas, su tono seco y frío.
Mu Qing lo reconocía, era el tono que usaba para acabar los argumentos, aquel que no dejaba a ninguna otra persona refutar al punto que la única opción era bajar la cabeza y admitir la derrota.
Ese tono nunca había servido con Mu Qing, pero San Lang no ofreció mucha resistencia y retrocedió unos pasos hasta estar a una distancia considerable.
“No estábamos peleando, Feng Xin. No debes protegerlo de mí” exclamó San Lang con una sonrisa juguetona en su rostro, como si pudiera predecir lo que estaba a punto de pasar.
“¿¡PROTEGERLO?!”
“¿¡PROTEGERME?! ¿ÉL?”
Feng Xin, quién no le había dirigido una palabra a Mu Qing desde la pelea de ayer, ahora se encontraba cara a cara con él. Nuevamente, eran solo las peleas lo que parecía acortar la distancia entre ellos, pero el sentimiento no era el mismo que en el pasado. Un año atrás, Feng Xin se dejaría llevar por el ritmo de la discusión, tan solo pensando cual sería la mejor respuesta para cada insulto; pero ahora, se detenía a escuchar cada palabra que decía Mu Qing y la analizaba, veía el significado detrás y le era imposible el corresponder un insulto con otro sin sentirse culpable.
“Mu Qing ¿Podemos hablar?”
--- o ---
Feng Xin lo había llevado a un salón de clases vacío, el silencio tan solo interrumpido por los pasos afuera del aula. El ambiente era tenso por alguna razón, Mu Qing estaba considerando hacer una broma de su cara cuando Feng Xin habló.
“Lo siento”
Era la segunda vez en tan poco tiempo que se disculpaba por una de sus discusiones.
¿Se había golpeado la cabeza en estos días? ¿Habían reemplazado a Feng Xin por un clon exacto?
“¿De qué te disculpas?”
“Ayer, por lo de los materiales…”
Oh, si era honesto, tal vez se desquitó de más con Feng Xin por ese asunto…
Mu Qing jugó con sus manos en nerviosismo, la vista fija al suelo, no era fácil para él admitir esto, pero si Feng Xin era capaz de disculparse entonces él…
“Lo de ayer también fue mi culpa. Exageré, han sido…unos meses muy pesados, es todo” Mu Qing se encogió de hombros, no pensaba entrar en detalles sobre como no solo eran meses, sino años. Años donde sus inseguridades se fueron apilando hasta formar una torre cada día más inclinada y cercana al derrumbe.
“Sabes, bueno no sabes, pero quiero que sepas que si…necesitas hablar con alguien puedes contar conmigo” Mu Qing se quedó mirando el rostro sincero de Feng Xin por un largo tiempo, en parte sorprendido por la declaración, otra esperando que los rápidos latidos de su corazón se calmaran lo suficiente como para responderle.
“Gracias” esperaba escuchar a Feng Xin regañarlo por una respuesta tan seca, pero pareció notar algo en su rostro y asintió levemente con una sonrisa.
El par regresó a clases en silencio. Para sus compañeros, era costumbre verlos discutir. El verlos callados, en vez de calmarlos, los preocupaba más. Temían que fuera un gran argumento que terminaría rompiendo la frágil amistad del grupo, pero nada los preparó para el atisbo de sonrisa que vieron en el rostro de Feng Xin tras un comentario de Mu Qing.
¿Será que por fin ellos…? ¿¡Al fin!?
Para su desgracia, la respuesta todavía era no.
---- o ----
A veces desearía que el mundo supiera lo maravilloso que eres, pero luego tendría que competir con todos por ti.
Agradezco que seas mi tesoro oculto
Mu Qing guardó la nota, sus mejillas estaban ligeramente rojas y la calidez invadía su pecho, alguien con su actitud nunca podría relacionarse con la palabra “maravilloso” pero esta persona parecía ver algo en él que ni el propio Mu Qing reconocía.
Debía hablar con San Lang.
Solo había un día de la semana donde el joven no podía asistir a las tutorías de Xie Lian porque tenía práctica de baloncesto desde temprano y fue ese día donde Mu Qing decidió acercársele en medio de sus descansos.
Le preguntaría sobre las notas y se enfrentaría a lo que viniera después.
“Que coincidencia. Quería hablar contigo hoy” San Lang le hizo señas para que lo siguiera a una parte alejada del gimnasio, Mu Qing asintió aparentando una falsa calma. Como si esa simple frase no había encendido su curiosidad y aumentado sus nervios.
El par terminó estando frente a frente en lo que Mu Qing diría es el silencio más incómodo en el que ha participado.
“Sobre las not-”
“Quiero que-”
“Comienza tú” si San Lang tenía las intenciones de hablar primero, Mu Qing no le detendría. Se lo agradecería incluso.
“Estos últimos días…me gustaría hablar más contigo. Quiero que nos llevemos mejor”
“¿Por-por qué? ¿Qué te hizo cambiar de opinión?” San Lang miró al resto de sus compañeros practicando a la distancia en lo que pensaba la respuesta, la mano de Mu Qing inconscientemente apretando la nota que llevaba en su bolsillo.
“Eres uno de los mejores amigos de Xie Lian. Si quiero…salir con gege, tengo que aceptar a las personas a su alrededor. Eso te incluye a ti”
Mu Qing soltó la nota en su bolsillo y se cruzó de brazos.
“…”
“Él siempre habla de como te preocupas por él, como lo has cuidado en estos años y lo valioso que eres como amigo. No quiero odiar a alguien tan importante para mi gege, así que ¿empezamos de cero?” Hua Cheng extendió su mano esperando que con un apretón se pudiera olvidar de su antigua enemistad.
Pero Mu Qing no estaba pensando en eso.
La cabeza de Mu Qing era un desastre.
Así que…San Lang no era quién mandaba las notas. Contrario a lo que pensaba, no se sentía decepcionado ante esta revelación, una parte de sí se aliviaba de que no fuera San Lang quién le dedicaba palabras tan hermosas.
Casi como si tuviera la expectativa de que fuera alguien más.
Pero ¿quién podría ser?
Bueno, era claro que aquí no encontraría respuestas así que dirigió su mente al siguiente asunto más importante.
“¿PIENSAS SALIR CON XIE LIAN?”
“Si…creí que era obvio”
“…Solo porque Xie Lian se ve feliz a tu lado es que haré el intento” Mu Qing estrechó su mano con la de San Lang. Para ser un simple apretón, ambos usaron más fuerza de la que era necesaria.
“Al mínimo indicio de que le hiciste daño no dudaré en darte una golpiza”
“Me temo que te quedaras con las ganas”
Ese día Mu Qing regresó a su hogar con más preguntas que respuestas. Su círculo social era muy pequeño, de modo que la cantidad de sospechosos que se le podían ocurrir era limitada. Si consideraba la posibilidad de que la persona era alguien fuera de su círculo…eso volvía más complicado todo.
Dos veces alguien tocó el timbre de su casa, con su madre todavía en el trabajo, no tenía más opción que nuevamente detener su investigación y abrir la puerta.
En la entrada lo esperaba un Xie Lian desaliñado con el uniforme roto.
Mu Qing le dio una mirada acusatoria.
Xie Lian explicó que se había caído de su bicicleta.
Mu Qing lo siguió mirando.
Dijo que había colisionado con unos arbustos.
Mu Qing se cruzó de brazos.
“En fin, fue un accidente menor. Pero no puedo ir a casa así ¿po-podrías coserme el uniforme?”
“Entra”
Su madre había trabajado muchos años como ama de casa al tiempo que terminaba sus estudios en la universidad, desde pequeño Mu Qing siempre quiso aligerar su carga y aprender a cocer fue uno de los primeros pasos que dio para reducir su lista de tareas.
Ambos subieron al cuarto de Mu Qing, Xie Lian pasándole su camisa desgarrada al tiempo que daba un vistazo curioso a la habitación.
Su mirada se detuvo en la tres notas colgadas con tachuelas en el tablero de Mu Qing. Una de ellas parece que la habían roto a la mitad, pero el destinatario hizo el esfuerzo de pegar ambos pedazos cuidadosamente, de modo que estuviera lo más cercano a su estado original.
Xie Lian sonrío débilmente.
Mu Qing estaba concentrado en su trabajo cuando notó a donde estaba dirigida la mirada de su amigo.
“¡No! ¡No veas eso!”
“¿Por qué no? Las notas tienen mensajes hermosos”
“Solo son mensajes cursis, no tiene nada de especial”
“Y ya que no son especiales ¿las tienes colgadas en el centro del pizarrón?”
“…No le puedes decir a nadie de esto. Ni siquiera Feng Xin, se reiría de mí”
“Mmh yo lo imagino con una reacción distinta” Mu Qing estaba tratando de enfocarse en su trabajo y así huir de la vergüenza, de modo que no noto las pequeñas señales que le estaba dando Xie Lian.
“Bueno, no me importa qué reacción sea, prefiero mantener esto secreto”
Xie Lian suspiró derrotado. Un lado era demasiado tímido como para expresarse directamente y el otro era demasiado denso como para entender las indirectas del contrario.
Un intento más, haría un intento más porque ya había aceptado ser la tercera rueda de esta amistad.
“Mu Qing, ¿ya sabes quién puede ser?”
“Todavía no, lo sigo pensando”
“¿Tienes alguna pista? ¿Alguna descripción?”
“Debe ser alguien cercano a mí, que conozca de mi personalidad y por alguna razón sea capaz de soportarla…incluso de gustar de ella” Mu Qing murmuró en voz baja, enumerando cada característica antes de caer en silencio al pensar quienes cumplían esos requisitos, su cabeza solo llegando a dos conclusiones.
Ventajas de tener un círculo social pequeño.
De esas dos conclusiones, solo una parecía tener sentido.
El cambio de actitud desde hace unas semanas.
El disculparse después de cada argumento.
Incluso el cómo lo miraba.
Su mente volvía al pasado cuando solo era un niño guiado de la mano de su madre hacia su nuevo lugar de trabajo. Ese día no había ninguna niñera para cuidarlo y su madre se negaba a dejarlo solo así que ambos fueron a la casa de los Xie. La madre de Xie Lian los recibió con brazos abiertos y guió a Mu Qing al cuarto de Xie Lian para que jugara con niños de su edad.
Esa fue la primera vez que conoció a Feng Xin y también fue la primera vez que pelearon por quién se quedaba con el muñeco de Spiderman.
“Eres un mocoso” le había gritado Feng Xin cuando ambos eran niños, pero seguía viniendo día tras día a la casa de Xie Lian en las horas que Mu Qing estaba para jugar.
“¿Ahora tendré que verte hasta en el colegio?” preguntó con desdén cuando Mu Qing ganó la beca, mas fue el primero en recibirlo y enseñarle donde era el salón de ambos. Fue el que no se conformó con el simple regaño que le habían dado a sus bullies y personalmente peleó con ellos.
“Eres un tesoro” le había escrito en una nota usando una letra diferente porque el idiota no podía confesarse como alguien normal.
Tal vez creía que Mu Qing solo lo veía como un amigo con el cual podía gritar tanto como quisiera, y sí, Feng Xin era eso.
Pero en el fondo de su corazón Mu Qing sabía que era más, mucho más.
“Todavía debe estar en práctica de arquería” aportó Xie Lian, en sus adentros celebrando por la futura pareja.
“Debo irme” Mu Qing le arrojó su camisa a Xie Lian. En su prisa por llegar tomó la bicicleta de su amigo.
“¡Hey!”
“¡Dile a San Lang que te lleve!”
---o---
Aire salía y entraba a gran velocidad a sus pulmones, sus músculos estaban exhaustos, pero el haber llegado a su destino, a la persona que esperaba dentro de la escuela, hacia que el viaje valiera la pena. Pensaba ir directo al área de práctica del club, pero sus planes se detuvieron justo en la entrada principal. En medio del pasillo estaba Feng Xin con un papel en sus manos que le era muy familiar a Mu Qing…
El joven pareció no notar su presencia y se detuvo en frente del casillero de Mu Qing, apenas estaba metiendo la nota por la ranura cuando detectó movimiento en su periferia.
Feng Xin casi salta del miedo cuando vio a Mu Qing en el pasillo, sus manos escondiendo rápidamente la carta a sus espaldas.
¿¡Qué estaba haciendo aquí!?
“¡Mu Qing! ¿Pasa algo? ¿Se te olvidó algo? Yo puedo buscarlo por ti si lo necesitas, tú…tú ¡Regresa a casa!”
Eso había sido convincente ¿verdad?
“¿Qué haces en mi casillero?” preguntó, acercándose lentamente a la temblorosa figura de Feng Xin, forzándose a sí mismo de no sonreír.
Quería molestarlo un poco más.
“Nada. Solo revisaba…la cerradura”
“Oh ¿pensabas forzar la puerta esta vez para meter la nota?”
“No soy tan bruto como para-” Feng Xin se detuvo a media oración, sus ojos abriéndose de par en par, un sonrojo ascendiendo desde su cuello hasta sus orejas.
Qué tierno es.
“¿QUÉ CARAJO ACABAS DE DECIR?” Mu Qing le zumbaron los oídos con lo fuerte que fue el grito, mas siguió acortando la distancia de ambos hasta que estuvo al frente de Feng Xin.
Aquí era donde su coraje lo abandonaba y quedaba a la merced de sus otras emociones. Su propio sonrojo parecía competir con el de Feng Xin, no sabía siquiera por donde empezar. Para ambos está era la primera vez que gustaban de alguien, uno ya sabía que los sentimientos eran mutuos, el otro tenía en mente los peores escenarios posibles.
El par tenía la sensibilidad emocional de una roca, pero, tarde o temprano, la superficie sólida se rompería dejando a la luz todos aquellas emociones que luchaban desesperadamente por controlar.
Si tan solo uno daba el primer paso.
“Sé…sé que eres tú quién manda las notas”
“¿Cómo te enteraste? ¡¿Xie Lian te contó?!” No creía que fuera demasiado obvio con las notas, siempre se aseguraba de meterlas en el casillero cuando la escuela estaba desierta ¡Incluso cambió su letra!
“¡Lo descubrí yo solo! No soy tan tonto como crees”
“¿Has leído mis notas? ¿Cómo podría pensar que eres tonto?” preguntó exasperado Feng Xin, su plan no había salido como lo esperaba y ahora tenía a un Mu Qing molesto en frente suyo, lo opuesto a lo que había imaginado.
“¡Claro que las leí! To-todas y cada una…” la voz de Mu Qing siempre se mantenía firme al hablar con Feng Xin como si incluso en eso hubiera una competencia. Si le temblaba la voz, si tartamudeaba, era señales de debilidad.
Ahora estaba siendo débil, nunca se había mostrado tan débil ante esta persona.
“Cada palabra ahí es cierta. Mu Qing, desde que tengo memoria has estado conmigo como un amigo, pero…ya no quiero que sea así” Feng Xin tomó aire y reunió valor antes de continuar.
“Sé que soy molesto, en ocasiones no te comprendo, te he insultado de mil maneras en el pasado, tal vez…sea la última opción para ti. Pero…me gustas”
Para Feng Xin la balanza siempre estuvo en su contra, llevar a cabo este plan no solo requirió del apoyo de Xie Lian, pero de mucha esperanza. Su relación con Mu Qing no era tierna en lo absoluto, era caótica con ambos bandos constantemente batallando por quién tiene razón, malinterpretando cada comentario o acción del otro.
Era un desastre.
Pero a Feng Xin le gustaba ese desastre, sentía emoción al participar en él y disfrutaba esos raros momentos de paz entre ambos donde se daba cuenta de lo mucho que Mu Qing confiaba en él y como, sin darse cuenta, conocían tan bien el temperamento del otro.
Eran dos fuerzas opuestas que no podían evitar la atracción entre ellas.
“Antes de venir aquí, cuando todavía no sabía quién mandaba estas notas, pensé en algunas posibilidades, pero ninguna me convencía. Pensar que podían ser ellos me hacia sentir incómodo, solo cuando pensé que eras tú…yo-yo no solo me gustaba la idea, pe-pero lo anhelaba” Mu Qing abrazaba su propio cuerpo en lo que decía estas palabras, su vista fija al suelo.
“…”
“Anhelaba que fueras tú” anunció esta vez levantando su rostro tan solo para decir esa frase, esperando que fuera suficiente para que Feng Xin entendiera.
No tardó mucho para cuando tenía los brazos de Feng Xin a su alrededor abrazándolo. Mu Qing lentamente liberó sus brazos rodeando con ellos los hombros de Feng Xin. No sabía si los latidos desenfrenados que escuchaba eran los suyos o los de ¿s-s-su novio?
Feng Xin se separó para mirar su rostro nuevamente con sus brazos todavía alrededor de su cintura, tan solo unos cm de distancia entre ambos rostros.
“¿Esto es real?” preguntó Feng Xin acariciando la mejilla de Mu Qing con una sonrisa amplia, toda preocupación que tenía antes ahora era reemplazada por felicidad pura.
“¡Pues claro que es real! ¿Te golpeaste la cabeza hoy en la práctica?”
“Entonces ¿puedo besarte?”
“¡¿In-incluso eso lo tienes que preguntar?! Eres un idio-”
“Lo tomaré como un sí” Interrumpió Feng Xin acercando su rostro al contrario.
Con su mano libre Feng Xin rodeó el cuello de Mu Qing en un agarre suave y se acercó al punto que podía sentir la respiración del otro sobre la suya, revisó la expresión de Mu Qing por última vez en busca de miedo solo para encontrarlo ya con los ojos cerrados y expectante.
Su corazón no era capaz de soportar tanto.
Entrelazó sus labios con los suyos, al momento del contacto la suave respiración de Mu Qing se vio alterada, su cuerpo temblando ligeramente. Feng Xin resumió las caricias en su mejilla en un intento de calmarlo, ladeando su cabeza antes de volver a reclamar los labios de Mu Qing, el joven aferrándose a los hombros de Feng Xin, la tela arrugándose ante la fuerza usada.
El mundo parecía no existir en ese momento, ambos refugiándose en la calidez del otro, en el hecho de que sus sentimientos eran mutuos. Feng Xin sostenía en sus brazos a su persona más preciada, el reservado y receloso Mu Qing abría su boca con suma confianza para dejarlo entrar, un gesto tan simple lo hacía sonreír en medio del beso de la felicidad.
Al principio los nervios dominaban a Mu Qing, temía que al primer contacto con sus labios Feng Xin retrocedería, se daría cuenta que tal vez había confundido sus sentimientos de amistad y esto fue un error. Mas conforme avanzaba el beso, a medida que las manos de Feng Xin apretaban su cintura para atraerlo más a su lado, ese miedo fue reemplazado por la necesidad de tenerlo cerca, más cerca.
Con la sonrisa que le dedicó Feng Xin después del beso ya Mu Qing lo sabía, estaba en una relación con este idiota.
Y eso era perfecto.
La última nota yacía en el suelo olvidada, solo cuando la nueva pareja decidió que era momento de separarse del abrazo del otro fue que la notaron. Feng Xin insistía que ya no era necesaria así que podía botarse, pero Mu Qing solo la guardó en su bolsillo para unirla a su colección.
Colección que solo fue aumentado de número con los años. Sin embargo, aquella nota que iba a ser desechada se mantenía en el centro del pizarrón.
Siempre.
Me gustas.
No importa cuando leas esto, siempre será cierto.
