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¡Hey, Bucky!

Summary:

Sam estaba enamorado de Bucky y sabía que no tenía ninguna oportunidad con él, porque ni siquiera hablaban.

Pero los milagros existían.

Notes:

¡Holi! Esta idea nació mientras manejaba y en la radio escuché la canción de 'Hey, Mickey' y si bien el fic fue inspirado por la canción, no tienen mucho que ver.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Te volteó a ver.

Sam alejó la vista del partido de fútbol para ver a Tony, que estaba sentado a su lado.

—¿Quién?

Tony rodó los ojos, como si Sam fuera estúpido.

—¿Quién más, Wilson? Barnes volteó a verte.

Sam abrió los ojos y regresó la vista al partido. Bucky estaba en las bancas, dado que los Vengadores estaban jugando a la ofensiva. Pero no creía en las palabras de Tony; Bucky podría haber volteado en su dirección a ver a alguna de las chicas, Peggy y Sharon estaban sentadas detrás de ellos.

—Seguro estaba viendo a Peggy o a Sharon, —respondió Sam, tratando de no mostrar la decepción en su voz.

Sam tenía un enamoramiento muy intenso hacía Bucky Barnes y las únicas personas que lo sabían eran Tony y por alguna extraña razón, también Clint. Ellos tres eran parte del equipo de porristas, Tony era su capitán y como toda película adolescente de los noventas, era novio del quarterback de los Vengadores, Steve Rogers. Y aunque Tony y Steve eran novios, Sam era amigo de Tony; Bucky era el mejor amigo de Steve, ellos nunca habían hablado mucho. Rara vez estaban solos. Bucky era bastante reservado, su círculo social se limitaba a Steve, Natasha y las Carter.

—Pienso que nosotros también deberíamos ir a apoyar al equipo de baloncesto femenino de la escuela, —soltó Clint de la nada, ignorando la otra conversación.

—Técnicamente lo haremos, pero no nosotros, —respondió Tony—, solo irán las chicas.

—¿Y cómo se supone que apoyaré a Natasha si no estaré entre las porristas?

Sam sonrió sin apartar la vista del partido al escuchar eso. Así como él estaba interesado en Bucky, Clint estaba locamente enamorado de Natasha, que era de las mejores jugadoras del equipo de baloncesto. La única diferencia, era que Clint sí tenía oportunidad con ella. Sam era su compañero de laboratorio y sabía que Nat encontraba divertido y guapo a Clint, por muy bobo que fuera y que cada que la veía se escondiera. Solo que Sam había optado por no decirle nada a Clint, ya que Natasha quería ver que tan valiente podía llegar a ser.

—Te podemos poner una falda, —aventuró Sam, viendo a Clint.

—Con una peluca con coletas ¡y listo! Puedes pasar por una chica muy fea, —terminó Tony, sonriendo. Clint entrecerró los ojos y puso cara de estar considerándolo. Tony se dio cuenta y lo cortó en seco—. Ni lo pienses, Barton, fue una broma, no quiero que digan las chicas del equipo de porristas son feas.

Clint hizo un puchero triste y regresó la vista la partido. Los tres se quedaron en silencio, hasta que Sam sintió un codazo en las costillas por parte de Tony.

—¡¿Qué?! —exclamó molesto.

—Volvió a hacerlo, te volteó a ver.

Sam rodó los ojos. Ahora era el turno de la defensiva en tomar el campo, por lo que Bucky entraría a jugar. Logró hacer pasar su suspiro enamorado, por uno de enfado, quería que Tony dejara de intentar hacerlo decirle algo a Bucky, ya que jamás lo haría.

—¿Vas a ir a la fiesta luego del juego? —quiso saber Tony, mientras le sonreía como idiota a Steve.

—La fiesta es si ganan.

—Van a ganar.

Sam se quedó un momento en silencio, observando la jugada en el campo.

—No…estoy seguro.

Sintió la mirada de Tony en él, pero no le dijo nada y continuaron viendo el partido en silencio.


Los Vengadores ganaron, tal y como Tony lo predijo. Y todos irían a su casa a celebrar, como ya era costumbre. Iban saliendo de la escuela, cuando la voz de Tony detuvo el andar de Sam.

—Entonces, ¿irás a la fiesta?

Sam volteó a verlo. Tony iba abrazado de Steve, con su chaqueta puesta. Siempre había visto eso con cierta envidia, no mala, sino más como un anhelo que sabía no tendría. Y había pensado en sí ir a la fiesta, quería ver a Clint espiar a Natasha como el acosador que era, pero detrás de Steve y Tony, notó a Bucky caminando hacia ellos, mientras abrazaba a Sharon y Peggy. Sam había estado en lo correcto y durante el juego, no lo miraba a él. Sintió un nudo en el estómago y algo pesado en el pecho.

—No podré ir, —mintió, bajando la vista al ver a los tres recién llegados detenerse—, recordé que le prometí a Riley que le ayudaría a estudiar mañana temprano, —Tony abrió la boca, seguro para reclamarle algo, pero Sam lo detuvo—. Nos vemos el lunes.

Sin esperar despedidas, dio media vuelta y empezó a avanzar. No necesitaba ir a sufrir a la fiesta a ver a Bucky solo interactuar con Sharon y Peggy, ignorando a todos los demás, incluído él. Sabía que no tenía ninguna oportunidad con Bucky y aunque la tuviera, Sarah le había dicho que no tuviera novio si ya estaba por terminar el curso e iniciar el último año de preparatoria.

—El mundo se expandirá en cuanto entres a la universidad, Sam. No necesitas un novio que te pueda llegar a limitar o se ponga celoso porque sales con nuevos amigos.

Y ese era su mantra. No lo hacía sentir menos interés por Bucky, pero tenía la esperanza de olvidarlo una vez que dejara de verlo. Eso podría ser lo que necesitaba: dejar de verlo todos los días.

—Entonces, ¿Riley es tu novio?

Sam dio un respingo del susto al escuchar la voz a su lado, volteó y se encontró con Bucky. ¿Desde hace cuánto tiempo iba caminando a su lado? Detuvo sus pasos y miró hacia atrás. No había nadie, salvo ellos dos. Sam, intentando ver si sí era a él al que le hablaba, siguió volteando a los lados.

—¿Me estás hablando a mí? —muy inteligente de su parte esa pregunta, dado que sabía estaban solos.

Bucky levantó una ceja.

—Tú eres el único aquí, ¿no?

Tragó saliva y asintió con la cabeza. Se quedaron en un silencio incómodo, hasta que Bucky habló de nuevo.

—¿Entonces?

Sam frunció el entrecejo, tratando de recordar qué era lo que le había preguntado. Le había preguntado algo, ¿no? Algo relacionado con Riley.

—No, es mi amigo.

Se volvieron a quedar en silencio y Sam no sabía que hacer o decir, nunca habían estado solos como para saber que decirse. Así que lo único que se le ocurrió fue despedirse, de nuevo.

—Bien…debo irme a mi casa. Eh, nos vemos.

Nuevamente sin esperar respuesta, siguió su camino.

—¿Te molesta si te acompaño a tu casa?

Sam debía estar soñando, no había manera de que de la nada, Bucky de pronto hiciera eso. Se detuvo de nuevo.

—¿Quién te envío? —Sam tenía el horrible presentimiento de que había sido Tony.

Bucky abrió los ojos con sorpresa y negó con la cabeza.

—Nadie. Es decir, si le pregunté a Stark si siempre te ibas solo a tu casa cuando el chico que acosa a Natasha no te acompaña y me dijo que si.

Sam abrió los ojos en sorpresa al escuchar eso y notó, a pesar de que era de noche, que las orejas de Bucky se ponían rojas. Ya que si, generalmente después de los partidos, él y Clint se iban juntos dado que vivían a unas casas de distancia. Y esa noche, Clint se había ido con el equipo de porristas en cuanto acabó el juego y Sam se quedó con Tony mientras éste esperaba a Steve.

Así que le sorprendió que Bucky supiera eso.

—Podría, ya sabes, ser peligroso, —se apresuró a decir Bucky.

Era de noche, la luz de la farola más cercana era de tono cálido, por lo que todo tenía un leve color ambarino y Sam podía jurar, que Bucky estaba rojo. Y no sabía que hacer, pero cuando habló, intento hacerlo de manera normal y que no se notara que tenía el corazón latiéndole en los oídos, aturdiéndolo.

 —Si…eh, gracias, pero, no…no tienes que hacerlo, estoy seguro que quieres ir a la fiesta y la casa de Tony esta en la otra dirección.

Sam se regañó a sí mismo por lo que estaba haciendo, pero no quería ilusionarse, no debía hacerlo. Bucky se encogió de hombros.

—Si tú no vas a la fiesta, no será divertido, —Bucky de pronto abrió los ojos, al darse cuenta de lo que había dicho—. Es decir, ya sabes, los equipos siempre van juntos y nunca nadie falta, si tu no estás ya no sería el equipo completo y…eso.

Sam volvió a tragar saliva y apretó las correas de su mochila con fuerza y nervios.

—Bien, —no dijo nada más y empezó a caminar, sintiendo a Bucky a su lado.

Tenía el cerebro atrofiado y si no olvidaba debía respirar, era porque si no lo hacía, se moriría. Caminaron el silencio, todo lo que se escuchaba era el sonido de las suelas de sus zapatos contra la acera. La casa de Sam no estaba tan lejos, o nunca se lo había parecido, pero en esos momentos le parecía que nunca iban a llegar.

—¿Tienes frío?

La noche era fresca y Sam no llevaba una chaqueta, dado que siempre terminaba asoleado y caluroso después de las rutinas y de tanto subir y bajar chicas de sus hombros. Así que no necesitaba una.

Antes de poder responder, sintió una cálida mano tocando su brazo. Su acelerado corazón empezó a latir con más fuerza al bajar la vista y ver la mano de Bucky.

—Estas helado, —le dijo, y para mayor sorpresa de Sam, lo vio quitarse la chaqueta que él llevaba.

Sam abrió la boca para decir algo, pero solo salió un chillido extraño. Bucky no pareció escucharlo y Sam estaba seguro se iba a desmayar al sentir el calor que la chaqueta aún emanaba cuando fue puesta sobre sus hombros.

—Gr…gracias, —murmuró Sam, agradecido de que gracias a su tono de piel y a que era de noche, nadie podía notar cuando se sonrojaba. En esos momentos sentía la cara caliente.

Siguieron avanzando en silencio, aunque no se sentía tan extraño como debería, era hasta cómodo.

Al fin llegaron a la casa de Sam y Bucky lo acompañó hasta la puerta. Se voltearon a ver y Sam, tal vez por estar nervioso, sonrió. Gesto que Bucky le regresó y que hizo que a Sam le revoloteara el estómago, pues muy pocas veces lo había visto sonreír con lo que parecía ser genuina felicidad.

—Mmm, gracias por acompañarme, en verdad no tenías que hacerlo, —dijo Sam. Bucky se encogió de hombros.

—No fue nada.

Para mí lo fue todo. Pensó Sam, pero no dijo nada. Se quedaron en silencio otra vez, que fue roto cuando la puerta de la casa se abrió de golpe, haciéndolos brincar a los dos. La figura de Sarah apareció en el umbral de la puerta y se recargo en el marco con los brazos cruzados.

—Creí te irías a la fiesta con Tony.

Sam negó con la cabeza.

—Recordé iba a estudiar mañana temprano con Riley, —Sarah levantó una ceja.

—¿Mañana? ¿En sábado? Sam, los dos sabemos que Riley no se levanta temprano los fines de semana, menos para estudiar.

—Lo iré a despertar de ser necesario, —replicó Sam, pues su hermana le estaba arruinando la mentira.

—Mmm… —murmuró Sarah, poco convencida y sus ojos finalmente fueron a parar en Bucky—, ¿y este quién es?

Bucky educadamente, estiró la mano en dirección a Sarah.

—Soy James Barnes, compañero de la escuela de Sam.

Sarah tomó la mano de Bucky, levantando la ceja.

—Barnes, ¿eh? —preguntó cuando soltó su mano y volteó a ver a Sam.

Sam entró en pánico, pues gracias a la gran boca de Tony, Sarah reconocía ese apellido como el del chico que le gustaba a Sam. Estaba en problemas.

—Tienen cinco minutos y debes entrar a casa, —le dijo Sarah a Sam y regresó su vista a Bucky, —y tú, mantén tus manos alejadas de mi hermano.

—¡Sarah! —exclamó Sam, indignado y nervioso.

—Cinco minutos, chiflando y aplaudiendo.

Sarah no dijo más y entro a la casa. Sam estaba que se moría de la vergüenza, no quería ni voltear a ver a Bucky, pero tenía que hacerlo.

—Lamento mucho eso.

Extrañamente, Bucky le sonrió.

—No te preocupes, sé lo que es tener una hermana mayor que vive para dejarte en vergüenza.

Sam sonrió.

—No tenía idea de que tenías una hermana mayor.

—¿Sería muy raro decirte que yo si sabía que la tenías?

A Sam le latía el corazón con fuerza.

—Tal vez, ahora tengo curiosidad por saber como es que lo sabías.

Vio a Bucky tragar saliva y bajar la vista.

—Eh… yo soy así como el chico que acosa a Natasha. Y tú eres Natasha.

Sam tardó un momento en entender lo que le quería decir, pero lo entendió. Entonces todas esas veces Tony le decía Bucky volteaba a verlo, era porque sí lo hacía. Se iba a desmayar, estaba seguro de ello.

—Me gustas desde el primer día de clases, —le confesó Bucky y Sam no sabía si sentirse alagado o molesto.

—¿Estás diciéndome tengo tres años sufriendo por ti en vano? —preguntó Sam con incredulidad. Bucky levantó la vista, con una mirada sorprendida.

—Espera, ¿yo te gusto?

Sam cruzó los brazos.

—Si, me gustas. Cosa que probablemente sabrías si me hablaras.

—Me ponía nervioso el hablarte, no tienes idea de cómo me siento en estos momentos.

—Supongo que igual de nervioso que yo y que te sientes a punto de desmayarte.

Los dos se quedaron en silencio, viéndose el uno al otro. Sam no sabía que hacer, entrar a su casa y correr hasta su habitación para enterrar la cara en una almohada y gritar era una muy buena opción.

—¡Ya pasaron cinco minutos! —se escuchó el grito de Sarah.

Sam cerró los ojos. Su hermana era de lo peor. Cuando los abrió, vio a Bucky poner las manos detrás de su espalda y avanzar un paso hacía él. Sam contuvo la respiración un momento, pues nunca habían estado tan cerca.

—Tu hermana dijo debía mantener mis manos alejadas de ti, ¿cierto? —le preguntó Bucky, ladeando un poco la cabeza. Sam no podía hablar o alejar sus ojos de los de Bucky, así que solo asintió con la cabeza.

Con un suspiro, Bucky se inclinó a él y lo besó. Fue un beso pequeño, apenas un rozar de labios que dejó a Sam con ganas de más. Y si eso era todo lo que Bucky iba a hacer, Sam no se iba a quedar ahí, sin moverse, así que lo tomó de la camiseta y besó a Bucky de nuevo, no se iba a quedar con las ganas de más si tenía la oportunidad enfrente. El beso fue algo torpe, pero hey, no tenía que ser perfecto, no si a los dos los estaba haciendo perder la noción del tiempo.

—¡Samuel Thomas Wilson, más vale que entres a la casa en este instante!

El grito de Sarah fue lo que hizo se separaran, ambos agitados y tratando de controlar sus cuerpos hormonales.

Sam soltó la camiseta de Bucky y no podía creer que hubiera mantenido la amenaza de Sarah de no tocarlo.

—Será mejor que entres o tu hermana saldrá a patearme.

Sam, de manera renuente, se alejó de Bucky y se acercó a la puerta.

—Buenas noches, —se despidió Sam, por tercera vez esa noche.

—Buenas noches, Sam, —le dijo Bucky y lo vio alejarse de la casa.

Sam soltó un suspiro y entro a su casa. Sarah estaba parada en el pasillo, con las manos en la cintura. Sam rodó los ojos, tenía una hermana psicópata y sobreprotectora, aunque solo era con chicos no estaba familiarizada; hasta hace poco había dejado de ser hostil contra Steve.

—Ya sé fueron más de cinco minutos, no te pongas histérica, —comentó Sam y se dirigió a las escaleras para subir a su habitación.

Iba llegando a la puerta, cuando desde abajo escuchó la voz de Sarah.

—Espero que el que traigas su chaqueta puesta no signifique lo que creo que significa, porque si es así, esta en muchos problemas. Debió venir a pedir tu mano.

Sam se congeló con la mano en el picaporte de la puerta de su habitación, dándose cuenta de que, en efecto, aún traía puesta la chaqueta de Bucky. Escuchó el sonido de su celular en su mochila. Entró apresurado a la habitación y cerró la puerta con llave tras él. Sacó el celular y leyó el mensaje le había llegado.

‹‹Puedes quedarte con mi chaqueta hasta el lunes. Y me gustaría que la usaras después de cada partido.

Por cierto, soy Bucky. Tony me dio tu número de teléfono hace mucho y nunca me había atrevido a llamarte o enviarte un mensaje.

Sam soltó una risita. ¿Enserio Bucky acababa de pedirle que fuera su novio mediante mensaje de texto y sin decirlo de manera directa? No sabía por que, pero lo encontraba adorable. Sam se mordió el labio, pensando en qué responderle.

‹‹Es la propuesta más rara he tenido en mi vida, porque, es una propuesta, ¿cierto? Si es así, debes enfrentarte a mi hermana, mis padres no son nada en comparación a ella.

Sam sonrió a su mensaje. Dejó el celular en la mesita de noche y empezó a sacar ropa para darse un baño. Mientras hacía eso, sonó el celular de nuevo.

‹‹Entonces olvídalo. Prefiero amarte a distancia que enfrentarme a tu hermana.

‹‹Tan grande, fuerte y cobarde. Pelea por mí, Barnes, es lo menos que merezco por tu indiferencia.

‹‹Mi indiferencia nunca la tuviste, pero no negaré lo de mi cobardía. Y esta bien, mañana iré a pedirle permiso a tu hermana para poder salir contigo. Si muero, espero que sea en tus brazos.

‹‹No sabía que eras tan cursi.

‹‹No lo soy, pero tú eres especial.

Sam no pudo evitar el suspiro salió de su pecho. Se enviaron mensajes hasta después de la media noche, entre decirse bromas, confesar lo que sentían el uno al otro y acordar la hora en la que Bucky iría a su casa para hablar con Sarah y por supuesto, con los padres de Sam.

A Sam todo le parecía un sueño y cuando despertó la mañana siguiente, tenía el presentimiento de que eso había sido, solo un bonito sueño. Sonó su celular, indicándole le había llegado un mensaje, era de Bucky y eso significaba, no había sido un sueño después de todo.

‹‹Me iré vestido de negro. Le aseguraré a tus padres y tu hermana no soy un tipo malo, pero si Sarah decide batirse en duelo conmigo, al menos la sangre no se notará.

Notes:

No sé si lo sabían, pero en EUA, la preparatoria es de 4 años. Lo comento, ya que en México solo son 3 y no sé si así sea en otras partes del mundo.