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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-08-13
Words:
868
Chapters:
1/1
Kudos:
8
Hits:
57

Lágrimas amargas

Summary:

Todo sucedió muy rápido. En un momento ambos subían por la escalera y al siguiente solo Jay estaba colgando de ella, sujetándose con fuerza para no caer con todo el movimiento.

Lo único que recordaba era como había gritado el nombre de Cole.

Solo cuando su vida dejo de peligrar, pudo comprender completamente que Cole se había ido.

Lo vio morir y no pudo hacer nada para evitarlo.

Notes:

"Las más amargas lágrimas derramadas sobre las tumbas son por las palabras que quedaron sin decir y por lo que quedó sin hacer"
-Harriet Beecher Stowe.

La reacción de Jay a la caída de Cole, s10.

Work Text:

Todo sucedió muy rápido. En un momento ambos subían por la escalera y al siguiente solo Jay estaba colgando de ella, sujetándose con fuerza para no caer con todo el movimiento.

Lo único que recordaba era como había gritado el nombre de Cole.

Pero no había procesado toda la situación hasta ahora, que estaba a salvo en la cubierta del navío.

Solo cuando su vida dejo de peligrar, pudo comprender completamente que Cole se había ido.

Lo vio caer de la escalera, vio como él se perdió entre todas las nubes negras. La cara de pánico de Cole estaba grabada en sus córneas, en su mente.

Lo vio morir y no pudo hacer nada para evitarlo.

Seguían de camino al monasterio y Jay estaba a solas en la cubierta del navío, sentado en el suelo, con la espalda apoyada contra una pared, pensando aún en lo ocurrido. Toda la situación ahora solo eran imágenes desgarradoras que se repetían una y otra vez en su mente, sin parar.

Sentía que quería llorar, pero no se lo permitía hacer. No ahora, no podía ponerse a llorar cuando Ninjago estaba al borde del colapso en manos de los Oni.

Aún tenían mucho que hacer y llorar no era una de esas cosas, aún cuando todo el equipo se estaba tomando el camino de vuelta al monasterio como un momento para lamentar la muerte de Cole.

Jay se sorprendió ante el pensamiento: llorar la muerte de Cole.

Como si verlo no le hubiera bastado, pensarlo solo le golpeó aún más.

No iba a verlo otra vez, ni aunque las cosas salieran bien. Cuando todo acabara, aun les faltaría un miembro en el equipo y lo siguiente sería despedirlo como corresponde.

Los recuerdos del funeral que le hicieron a Zane hace años le volvieron por un segundo a la mente y luego se sintió aún peor pensando que ahora deberían hacerle uno a Cole.

Sin darse cuenta, ya estaba derramando lágrimas por sus ojos.

Seguían sin poder creer absolutamente nada de lo ocurrido.

Alzó la cabeza y miró a su alrededor. Se sorbió la nariz y se puso de pie, para luego recorrer la cubierta.

No vio a absolutamente nadie.

Se asomó por un costado y logró ver las escaleras aún colgando del costado. Nadie se había molestado en retirarlas. Vio la escalera más larga, por la cuál él subió y luego miró la más corta.

La escalera en la que estaba Cole.

El resto de ella había caído junto con él.

Los sucesos volvieron a repetirse en la mente de Jay y esta vez no reprimió el llanto. Lloró, apoyado en el barandal, pensando en Cole.

Aun estando por años en deber como ninja, nunca se preparó para tener que ver a alguien partir. La verdad nadie nunca estaba listo para ello.

Nadie estaba listo para decir adiós.

Mucho menos a alguien tan importante como lo era Cole para él. Su mejor amigo, una de las pocas personas que realmente le entendía y lo quería tal como era.

Las cosas no serían lo mismo y Jay no estaba listo para aceptarlo, no estaba listo para seguir sin ver a Cole todos los días.

Esta vez no iba a volver, y Jay no podía dejar de pensar en todo lo que aún le quedaba por vivir a él, lo que aún les quedaba por hacer juntos.

Extrañaría jugar videojuegos con él, entrenar con él, salir y pasar tiempo con él. Extrañaría tener esos momentos donde hablaban y se confiaban cosas.

Le haría mucha falta.

Cole estaba ahí para animarlo y reconfortarlo cuando lo necesitaba, y en estos momentos realmente necesitaba eso.

Tristemente, su amigo no podría estar ahí para él.

Jamás pensó que necesitaría que le reconfortaran por tener que ver a su mejor amigo partir, pero ahí estaba.

Era en ese momento en que Jay sentía que no había dicho ni hecho suficientes cosas para demostrarle a Cole cuan importante era para él. Lo mucho que apreciaba de tenerlo de amigo, de las veces que lo apoyó, que lo hizo sentir mejor cuando lo necesitaba, que disfrutaba estar con él.

Que lo amaba.

Y ya era muy tarde para eso. Y eso solo le apenaba mucho más.

Cole se fue sin poder saber lo que su mejor amigo sentía respecto a él, sin saber que él estaba agradecido de todo lo que había hecho por él.

Jay no estaba seguro de poder vivir con ello.

Ahora no quería pensar en nada más, no quería pensar en lo absoluto. Lo único que quería hacer era llorar, quería a Cole de vuelta.

No quería pensar en lo que seguía, en lo que aún les quedaba por hacer, mucho menos podría pensar en el momento que despidan a Cole definitivamente. No quería imaginarse llorando en lo que podría ser su funeral.

Realmente no estaba listo para ir a despedirlo finalmente, en una tumba que montarían como un símbolo, ya que no tenían cuerpo que enterrar.

Jay sacudió la cabeza para sacarse todos esos pensamientos de una buena vez y solo se quedó ahí, llorándole a Cole, mientras solo rogaba de que las cosas hubieran sido de otra manera para que él siguiera con ellos aún.