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Clown wife

Summary:

—Vaya esposa te conseguiste, Scar— murmuró edward con sarcasmo

—¡¿Esposa?!, ¡¡Que falta de respeto hacia un ex militar como yo!! — reprendió ofendido yoki

—Silencio—

—Si, señor—

Yoki no pudo reprender a su "amo" y se calló

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

No existía un nombre para la complicada relación entre Scar, el asesino serial de alquimistas estatales, y Yoki, ex miembro del ejercito

Scar, autoproclamado justiciero, homicida solitario con un trágico pasado y Yoki, un idiota narcisista, un tonto con delirios de grandeza; se conocieron porque el bobo amestrista dio a cazarrecompensas la ubicación del Ishvalano, como un plan (para nada) estratégico con el propósito de recuperar su antiguo puesto como militar y recibir un reconocimiento; Claramente salió mal y terminó siguiendo al fugitivo como acompañante y servidor.

Al principio solo eran un dúo con una dinámica de "Si sales corriendo, te mato..." siendo las palabras silenciosas que trasmitían las penetrantes miradas del moreno. Pero en un  muy corto lapso de tiempo esto se transformo en "Yo haré mis negocios, tú te quedas y me esperas", similar a un marido yendo de peregrinación con su mujer.

 

El ishvalano suele ser indulgente ante las tontearías del hombre de piel porcelana, sin embargo, su temperamento indiferente flaqueó cuando Yoki dejó que la niña china lo siguiera

Ser mencionado como el "Siervo de Yoki"  no le molestó, ni lo importunó, en absoluto (no se sintió ofendido [tal vez un poco], a nadie le gustaría ser pisoteado por un tipo con aires de grandeza y deficiencia intelectual), pero simplemente le dio una mirada fulminante como advertencia.

 

May Chang se unió a ellos, al igual que en su relación, un vinculo difícil de definir se creó, no se hicieron preguntas al respecto y mucho menos respuestas a la extraña situación y unión, por lo que la confianza floreció de inmediato (de alguna forma) en el pequeño grupo.

Ante el agradable ambiente de seguridad, la infante compartió su historia con Yoki, y él le compartió la trágica historia de Scar (resumida, yoki no buscaba meterse en un campo minado, prefería no alterar al moreno, pero no pudo evitar responder con reciprocidad ante la niña)

Al alquimista de la muerte no pareció importarle su pequeña charla, los dejó fluir y escuchó, sólo los detuvo cuando la pequeña comenzó a sollozar por su hermana panda, de la cual al parecer se separó por accidente en una pelea hace solo unas horas, siendo el origen de cómo el amestrista la encontró

La situación se volvió un poco rígida para el exmilitar por la repentina reacción de la más joven

Con palabras firmes y humildes, Scar le dio "ánimos" a May, salvando a Yoki de tener que consolarla. La niña se calmó ante el confortante gesto y dejó de llorar 

Chang, con ingenio, formuló un plan improvisado, motivada por el apoyo de ambos adultos (uno de ellos soltando respingos, pero sumándose a la situación en fin y en cuentas)

Se separaron para buscar al pequeño panda, el ametrista se sintió feliz de estar fuera de peligro al verlos partir (ser un blanco fácil al estar con Scar y May Chan puede ser muy agotador, ¿sabes?). Pero no pudo evitar sentir una pizca de pesar y preocupación por sus nuevos dos amigos (cree que ahora puede llamarlos de esa manera), así que sería paciente (como casi siempre [nunca] ha sido ) y con la poca dignidad que le quedó, rezó para que los tres regresaran a salvo (incluyo a la hermana-animal de May a su oración, por si acaso).

 

Scar volvió, pero no con la niña, ni con el panda, en cambio, se encontró con un nuevo rostro: Marcoh.

Por unos segundos, su cerebro había entrado en pánico por el nuevo hombre y la posible pérdida de May, no sabía cómo sentirse con respecto a la ausencia del infante, lo hizo sentirse un poco hipócrita, pero sus pensamientos se tranquilizaron al visualizarla regresando un poco después (él ha maltratado niños, para yoki los niños son una molestia, pero eso no quería decir que no se iba a preocupar por alguien a quien le empezaba a tomar cariño [o de la cuál podría sacar provecho más adelante]).

 

Resultaba que el doctor era una persona muy importante, un alquimista de renombre que participó en la guerra civil contra Ishval (Yoki nunca menciono nada explícito sobre el tema, primero: para no enfurecer al moreno ya que suele ser un asunto delicado y traumático; segundo: por su posible participación indirecta como militar de bajo rango. Prefería no opinar al respecto, no deseaba estar en la lista de posibles futuras victimas de Scar, no gracias)

Antes de que pudiera escuchar otra explicación por parte de ambos machos, se quedó paralizado por el repentino movimiento de Scar y su brazo tatuado, en unos segundos solo hubo un deslumbramiento y poco después el grito del doctor llenó el callejón donde se ubicaban

Yoki trató de gritar por la horrible escena frente a él, pero solo un jadeo estrangulado salió de sus labios

El rostro del hombre había sido destrozado, convirtiéndose en un lío de sangre y sollozos, May tuvo que intervenir con sus conocimientos sanadores por ordenes del moreno; al final el pobre Marcoh había quedado un poco... mal, pero, ¿no era mejor eso a que terminará siendo asesinado por la alquimia destructora de Scar?, Yoki piensa que si. Un rostro feo no es bienvenido, pero tener la oportunidad de seguir viviendo después de enfrentar la ira de Scar es un milagro

El Ishvalano se alejó unos pocos metros de ellos mientras Chang ayudaba al doctor a ponerse de pie. Yoki no va a negar que se sintió feliz al escuchar el "vámonos" del moreno, era una invitación en plural pero ser incluido era un sentimiento que hace mucho no experimentaba.

Todos sabían que este iba a ser un camino peligroso, era algo a lo que Yoki se habría negado de inmediato si se lo hubieran ofrecido algunos años atrás, pero siendo ahora el pobre vagabundo don nadie que era, le gustaba pensar o fantasear que a veces es bueno tener algo de adrenalina, como una taza de café por la mañana (oh, no sabe cuánto se va a arrepentir de haber pensado eso).

Con Marcoh en su grupo, el cuarteto decidió ir hacia las montañas a por la investigación del hermano de Scar. Lo primero que hicieron fue dividir al equipo en dos, Marcoh con May y Scar con Yoki. Se tenía planeado esto para dificultar a los rastreadores del gobierno, tomando diferentes rutas para que, si por dado caso, capturaban al Ishvalano, no se llevarían al doctor; siendo Marcoh un alquimista talentoso, era un factor importante para la lectura de los escritos, él podría descifrar los conocimientos escondidos solo, lo mejor era mantenerlo a salvo.

No hubo una despedida emotiva, pero preferían pensar que esto se volvería un "hasta pronto".

 

 

El duo del Dr Marcoh decidió ir de forma normal en el tren de la tarde, los llevaría hacia el Norte de una forma cómoda y sin mucha acción, no tenían porque preocuparse por ser vistos, ya que May no era una inmigrante buscada y el rostro del doctor era irreconocible (aun así se mantuvieron precavidos, haciendo lo posible para pasar desapercibidos, nunca se sabe quién podría estar observando)

En cambio, el dúo de Scar tuvo que esperar hasta la noche para poder escabullirse por las alcantarillas, esperando no ser vistos entre las sombras de la gélida oscuridad.

 

Caminando entre el laberinto que podía ser el subterráneo, Yoki tropezó en varias ocasiones debido a la escasa luz, logrando quedar a varios pies atrás de Scar

Al principio el moreno ignoró al amestrista, esperando que eventualmente le pudiera seguir el ritmo, pero con el poco tiempo que tenían comenzó a frustrarse al escuchar el caminar tan lento y tan lejano; Scar no había tenido problemas en caminar a ciegas, su vista se adaptaba fácilmente con lo frecuente que se metía en lugares oscuros.

Regresó sobre sus pasos y Yoki terminó chocando con él con un pequeño "uff"

-¡Lo siento! — se disculpó frenético y palmeó las ropas del ishvalano como un tonto. — Aquí está muy oscuro, amo. No estoy seguro si deberíamos continuar— Scar cortó las protestas y tomó de la nuca al hombre más bajo para obligarlo a seguir caminando

—Nos estas retrasando, andando — con voz firme amaestró al varón pálido y lo hizo caminar a su paso apresuradamente

Después de haber estado caminando por un rato, yoki había comenzado a sentirse somnoliento, agradeció que por un momento Scar se detuviera, pero se arrepintió enseguida al escuchar pasos veloces acercándose a ellos

Fue forzado a girar en una de las esquinas del callejón — Quédate aquí, no te muevas hasta que te diga — pronunció en un susurro Scar sin mirar hacia atrás

El exmilitar se quedó congelado en su lugar, con sueño y cansancio, pero de todas formas se mantuvo alerta y puso extrema atención a lo que su amo iba a hacer

Yoki solo logró escuchar los susurros (y percibir un poco de la luz de las linternas) de los desconocidos y después el fuerte estruendo (y sacudida) de escombros cayendo que hicieron que sus oídos zumbaran.

Ni siquiera tuvo la oportunidad de gritar, porque en un parpadeo Scar agarró su muñeca con rudeza y lo obligó a correr para alejarse de los oficiales

En algún momento del camino volvió a tropezar, logrando que por poco su capucha se cayera. Scar, en medio de su carrera, lo atrapó con un poco de brusquedad, lo sujetó por los costados y, maniobrándolo como pudo, le bajó la caperuza de un tirón para volver a esconder su rostro

— Sigue corriendo, tenemos que perderlos— habló con su poderosa voz el ishvalano

Yoki pudo asentir entre jadeos y rezó para que sus piernas no se resintieran por el sobreesfuerzo. Realmente deseaba no haber quedado atrapado con este hombre y su complicada vida.

 

 

Cuando salieron de la alcantarilla ya era de día, apenas y pudieron sentir el aire fresco, porque inmediatamente fueron perseguidos por otros oficiales, Yoki evitó los lloriqueos (no quería recibir una reprimenda de Scar [si es que salían de esta]) y corrió con todas sus fuerzas, recibiendo de vez en cuando empujones del moreno para darle impulso.

Los militares los emboscaron en un tiempo récord, había sido un momento de tensión realmente turbia y estresante; Yoki tenía tanto miedo que, por reflejo, cubrió su rostro para mantenerse en incognito y se quedó muy cerca de Scar, buscando seguridad de alguna manera. 

Para su suerte, un tren que iba hacia el oeste apareció con humo saliendo directamente de la locomotora, una única y valiosa oportunidad de escape. Sin perder tiempo, Scar usó el negro humo como camuflaje y cargó a Yoki como un saco de papas, tomó un rápido impulso alimentado con adrenalina pura y saltó antes de que el último vagón pasará.

El corazón de Yoki nunca había latido con tanta fuerza, no era fan de la adrenalina (se arrepentía de haberse entusiasmado al principio): siempre esperaba que su camino atravesará obstáculos sencillos, fáciles de derribar (antes tenía poder, autoridad que le mantenía el camino despejado), pero sabía que eso había terminado al momento de mezclarse con esta gente, no es como si la situación fuera culpable de todo su malestar; le gustaba estar con Scar, lo hacía sentir protegido, sabia que el hombre moreno no lo necesitaba y aun así le salvaba el pellejo sin pensarlo mucho, así que aprovechó la oportunidad y se aferró al morocho 

Quiere decir, en su lógica, él podía decir que estaba más a salvo de este lado a ser un simple vagabundo, quiere decir, de todas formas seguía huyendo, por diferentes motivos, lo único con lo que se asemejaba era que corría por supervivencia, pero prefirió no alejarse de este poderoso hombre ya que le convenía (por el momento) y tal vez en algún momento, tendría más oportunidad de éxito que en su antiguo oficio (Yoki realmente lo espera).

Su cabeza dio vueltas por el interminable mar de pensamientos que cruzó por su mente, solo se lo pudo sacudir cuando prestó atención a la mano que Scar le tendió —Entremos, no debemos ser blanco fácil—. Estuvo de acuerdo y con ayuda del moreno (otra vez) lograron bajar del techo del vagón para esperar su largo viaje

Al principio fue aburrido simplemente estar sentado dentro, pero por lo menos pudo dormir un poco por el arrullador movimiento del tren, adormiló su pequeña mente y lo hizo sentir fuera de peligro por un momento, sin embargo, su descanso fue interrumpido por su compañero de viaje

—Despierta, tenemos que irnos— lo sacudió el moreno.

Soltando un bostezo, se levantó y murmuró un "sí, señor"

Se acercó con el moreno hacia la puerta lateral abierta del vagón, observando que el tren había bajado un poco la velocidad por las peligrosas curvas, Yoki no podía imaginar un escenario donde logrará bajar del vagón de un salto sin romperse la cabeza o el cuello, tenían que hacerlo para abordar hacia el norte, pero le parecía imposible.

Scar saltó primero, dio unas cuantas vueltas en el suelo para amortiguar su caída, pero salió ileso; Eso solo se atribuyó al creciente estrés de Yoki al notar que era su turno, aterrorizado ante una posible muerte prematura

— ¡Amo, no creo poder hacerlo!, ¡Me romperé el cuello!— lloriqueó. El tren comenzaba a alejarse, pero aun así observó cómo, a pesar de estar en movimiento Scar chasqueó la lengua y corrió hasta llegar a donde estaba Yoki, manteniéndose a la par con un pequeño trote

— ¡¡Solo salta de una vez, te atraparé!! — Ametrista dudó, desconfiando del repentino gesto amable, pero saltó, saltó gritando incoherencias, esperando sentir sus huesos pulverizados o una nariz rota

En cambio, fue recibido por el impacto de un cuerpo grande y después de unas cuentas vueltas por la tierra, sintió en sus dedos la suciedad por su desordenado aterrizaje.

Un poco adoloridos, se levantaron sin decirse nada y siguieron corriendo a contrarreloj para llegar a su próximo transporte 

 

 

El recorrido fue un infierno para el hombre más pálido, la caminata lo había agotado y se sintió bendecido al poder sentarse en el tren militar, pero cuando cayó la noche, ya estaban entrando en la fría oscuridad. Al no tener mucho con lo que cubrirse, lo único que pudo hacer fue temblar por la baja temperatura

—Duerme un poco, no podrás dormir con el frío del norte aunque lo intentes…— le advirtió Scar con su grave voz (inusualmente menos severa que otras ocasiones), pero no pudo conciliar el sueño por más que quisiera y deseara, menos con la rígida y dolorosa posición en la que se encontraba sentado; no tenía el lujo de acostarse porque no sabían si en cualquier momento tendrían que correr y no quería estar tan vulnerable (más de lo que ya estaba). Todos los factores le impedían dormir, aun estando tan fatigado y adormecido, no tuvo éxito.

Se sorprendió cuando el Ishvalano se acercó un poco más y lo obligó a acurrucarse a su lado —Duerme…— demandó sin mirarlo. Al principio fue incómodo, pero con el poco calor que recibió del contacto, sintió como comenzaba a cabecear...

Justo cuando estaba a punto de entrar al mundo de los sueños, Scar se levantó de golpe, por más que le haya molestado e interrumpido su oportunidad de una buena siesta, no lo cuestionó y solo lo siguió con la mirada. Observó al moreno abrir la puerta del vagón para inspeccionar el exterior, quedándose quieto y en silencio por un segundo, como un depredador cauteloso y atento

Se giró para regresar a lado de Yoki al pensar que todo se encontraba despejado, pero un fuerte sonido interrumpió su intención, regresó sobre sus pasos de prisa y volvió a abrir la puerta bruscamente para ser recibido por una cegadora luz proveniente de la otra vía del tren.

 

El tren contrario se igualó con el tren que abordaban y se pudo apreciar como el alquimista Carmesí abordaba de un salto.

La situación se estaba volviendo peligrosa, así que Yoki se levantó de un salto y trató de acercarse al moreno, pero este hizo un gesto para que se detuviera —Quédate justo ahí, actuarás de carnada—. El Ametrista tragó saliva y miró nervioso a Scar. —Esta bien, atacaré para antes de que intente hacer algo — prometió, y dicho eso abrió una de las puertas laterales y subió al techo con agilidad

No faltó mucho para que Kimblee entrará al vagón con total elegancia, Yoki respiró hondo y se dio la vuelta para intentar alejarse sin escuchar lo que parloteaba el hombre de traje; el ishvalano le dijo que estaría bien y Scar no era conocido por decir cosas al azar. Su confianza tartamudeó cuando en pocos segundos Kimblee ya se encontraba detrás de él.

Una gran mano fría se posó sobre su persona y sintió la tensión de su cuerpo responder ante el peligro — Ya le dije que es imposible escapar, Dr Marcoh... — el hombre lo giró por los hombros y miró su rostro con confusión, Yoki no pudo evitar soltar lágrimas por lo asustado que estaba — ¿Quién es usted?— preguntó kimblee estupefacto

— ¡¡Kimblee!! — la repentina entrada de Scar con una patada mortal interrumpió la cercanía de ambos Amestristas, siendo el comienzo de un desagradable encuentro.

 

 

Más de la mitad superior del vagón salió volando por la ira de Scar, Yoki aprovechó para escabullirse hacia donde se suponía que estaba la puerta del vagón para poder mantenerse a salvo—¿Qué hago yo con esos monstruos?, este es el momento de saltar y...— miró hacia el exterior y observó cómo iban a toda velocidad, imaginando el aterrador destino que podría pasarle si se le ocurriera salta o tropezar por accidente 

— ¡No puedo! — sollozó con pánico y resignación, tirando del poco cabello que tenía con desesperación.

Quedó ajeno a la intima platica de quienes se enfrentaban y decidió que lo mejor era quedarse donde estaba, estuvo en eso, hasta que escuchó una estruendosa explosión que lo mandó volando hacia uno de los últimos vagones (daba gracias que por lo menos no lo sacó fuera del vagón, habría sido algo terrible). Aun con el fuerte impacto, se aferró a lo primero en lo que sus uñas se clavaron y escuchó otra explosión más fuerte poco después, el humo y el olor a metal fueron fuertes, pero lo que destacó fue el gran alarido de Scar.

Aprovechó que los vagones se estaban deteniendo, desechando por completo la idea de salir corriendo para huir, y se dirigió hacia donde había escuchado el grito del moreno

No tardó nada en encontrarlo, pero le sorprendió hallarlo hiperventilando y sin un Kimblee muerto o por lo menos herido, el hombre de traje blanco había desaparecido; al parecer la riña había concluido.

 

No era bueno manejando este tipos de escenarios, así que decidió quedarse a lado del ishvalano y esperar a que se tranquilizara, trató de no hacer contacto visual o evitar hacer algo que pudiera alterar al moreno, así que giró su rostro hacia otra parte y se mantuvo a una distancia segura para evitar cualquier inconveniente físico 

Al ver que el ambiente no se relajaba, en un intento desesperado, refunfuñó entre dientes en espera de alguna reacción — No importa cuantas veces arriesgo mi cuello por ti, sigues metiéndome en este tipo de situaciones — cansado, con frío y hambriento, dejó salir sus frustraciones con enojo — Realmente no tengo ninguna razón para seguir aquí contigo —soltó unos lloriqueos exagerados y graznó — ¡Tal vez me deje atrapar la próxima vez que las autoridades nos persigan! — dramatizó

Un silencio prolongado siguió después de eso (al menos los jadeos habían cesado), reuniendo el poco coraje que tenía, giró a ver a su acompañante, esperando algún grito enojado, una mirada enfurecida o enloquecida, tal vez algo como un  "Lárgate si no quieres seguir aquí" por su último comentario

Se sorprendió al encontrarse con los ojos de color rubí, una mirada contemplativa y más calmada lo saludaba desde el rostro demacrado del hombre moreno (al parecer su respiración era más uniforme y controlada)

Un gran suspiro por parte de Scar confirmaba que ya había salido de lo que sea que haya sido ese ataque mental y habló

— Kimblee tiene buena memoria, ten por seguro que memorizó tu rostro — murmuró mientras se levantaba con lentitud — Ellos saben que me ayudaste, no creo que te traten muy bien cuando sepan que fuiste un cómplice del buscado criminal Scar —

Yoki consideró las palabras de Scar con seriedad, notó que a pesar de haber dicho sus quejas y no haber sido de ayuda en la pelea, no pudo evitar pensar que (tal vez) en realidad Scar no intentaba asustarlo, sino conseguirle un argumento para que se quedará y no se dejara atrapar.

Yoki podía ser idiota, pero no por nada había estado en un puesto militar de medio(bajo) rango. Tosiendo mentalmente ante su pequeño (Grande) nuevo conocimiento y para disimular los extraños remolinos que aparecían en su estómago, interrumpió la divagación de Scar con un falso chillido, como si la aterradora hipótesis sobre su fusilamiento en verdad lo afectarán.

 

Decidieron continuar hacia su objetivo e hicieron un acuerdo silencioso de no hablar de todo lo que pasó.

Les esperó un largo viaje, pero lograron llegar a donde debían, tuvieron un susto de muerte al encontrar agentes de Briggs acechando la cabaña donde habían acordado reunirse

Afortunadamente antes de que sucediera una tragedia, Scar se pudo encargar fácilmente de los hombres, gracias a eso, lograron obtener ropaje más afelpado y un arma para protegerse.

Después de dejar tirados a los desafortunados agentes en la fría nieve, apresuraron los últimos pasos para llegar al lugar donde se refugiaban la niña y el hombre mayor.

No hubo tiempo para saludarse, ni descansar — Los hombres de Briggs nos han encontrado, tenemos que irnos — Advirtió Scar y todos huyeron del lugar rumbo a una ubicación más segura.

 

Llegaron a un pequeño pueblo minero, esperando encontrar algo que les pudiera ayudar, se separaron en dos grupos des armoniosos (uno de 1 integrante compuesto por Scar y otro de 3 integrantes siendo May, Marcoh y Yoki) y vagaron por las frías calles, entrando por diversos edificios al azar en espera de un milagro

Al final, el grupo de 3 cruzó caminos con los hermanos Elric y una acompañante de cabellos dorados (más brillante que el de Edward, en opinión personal de Yoki), hubo un pequeño alboroto y fue una sorpresa para Yoki que, a pesar de lo escandaloso que era, ninguno de ellos lo reconoció — ¿Me olvidaron?, ¿A mi?, ¡¡Yo soy Yoki, el gran propietario de la Mina Youswell!! —

El hermano mayor lo miró con irritación por su ataque de histeria y lo fulminó con sus dorados ojos, mirándolo de pies a cabeza

— No te recuerdo, es más, ¡Creo que nunca nos hemos conocido!— exclamó Edward confundido 

Estupefacto, el hombre medio calvo despotricó — Pero...¡Son unos desgraciados!, ¡¡Después de todo lo que me hicieron!! — se quejó ofendido

Y el Ametrista empezó a relatar el cómo los conoció en 1914, cuando él gobernaba en las minas de carbón del pequeño pueblo y como fracasó, los difamó con las palabras "ladrones escandalosos", pero al final nadie le prestó atención y lo hicieron a un lado (Yoki esperaba que alguien lo apreciara mejor que esos mocosos).

Decidió restarle importancia como lo hicieron los demás y puso atención a la absurda historia del Doctor Marcoh y la piedra filosofal.

Cuando el relato terminó y Yoki pensaba vagamente que se estaba aburriendo por toda la palabrería, un gran estruendo sacudió el área.

Los hermanos Elric, siendo los dramáticos que eran, decidieron ir a investigar y abandonaron a los cuatro en aquel lugar (incluyendo a la chica que los acompañaba), pero no tardó mucho para que la niña rubia saliera corriendo (Winry, si no mal recuerda Yoki), no tuvieron de otra más que seguirla para permanecer juntos y evitar tragedias.

 

Justo cuando pensaban que la habían perdido de vista, escucharon a unos cuantos pisos del edificio una voz que informaba que Scar había sido capturado, ante esas palabras el Dr Marcoh se apresuró a llegar con ayuda de May e intervino

 — ¡Un momento!, no se lleven a ese hombre...— el anciano se apresuró en sacar la pequeña libreta de su abrigo y comenzó a hablar con Miles, el otro hombre ishvalano. — Él es el único que puede leerlo, ¿entiendes?...—

Y de ahí Yoki perdió el hilo de la conversación, solo entendió que Scar no tendría un juicio (por ahora) y que lo esconderían a él y a su grupo en el fuerte de Briggs, después vino el sentimentalismo de Alphonse con las quimeras, llegaron a un acuerdo en donde las dejarían vivas. Un poco dramático, en opinión de Yoki.

Uno de los soldados de Briggs miró hacia el cielo — Esto es malo, general, pronto comenzará una tormenta —.

Siendo dichas esas palabras, la cara de todos se convirtió en una de angustia, preguntándose qué harían ahora para salir de ahí y no toparse con Kimblee

Yoki no pudo evitar estar confundido por tal sentimiento, así que decidió exponer su punto de vista — Esto es un pueblo minero, ¿no?, ¿Por qué no usamos los túneles subterráneos? — Todas las miradas se centraron en él y se sintió nervioso — ¿Qué?, Una mina así de grande debe de tener un túnel que atraviese a través de la montaña...creo —

Como un hechizo de ilusión, el ambiente de la habitación se tornó alegre y con esperanza en un instante

Todos empezaron a vitorearlo y halagarlo

Sonrió para sí mismo y se jactó — ¡Por supuesto!, ¡¡Nunca duden de los conocimientos de un antiguo propietario de mina!! — 

Edward se rió de la emoción — ¡Vaya esposa te conseguiste, Scar! — volvió a reírse, pero esta vez por su propio comentario, la burlona mirada dorada del Elric mayor acechó a la escarlata ishvalana del fugitivo.

Yoki frunció el ceño y gritó  — ¡¿Esposa?!, ¡¡Qué falta de respeto para un ex militar como yo!!, y mira que nos estoy haciendo un favor...—

Scar rompió el contacto visual con Edward y bufó desde donde estaba — silencio …— demandó con su imperturbable voz, haciendo temblar al hombre de poco cabello

— sí, señor...— Yoki no pudo contradecir a su "amo" y se calló.

 

No tardó mucho para que uno de los soldados de Briggs le entregarán un mapa para centrarse en el tema.

Su rostro se iluminó y trazó con su dedo cierta parte del papel

—¡Podemos lograrlo!, ¡los túneles que atraviesan toda la montaña! — exclamó uno de los soldados complacido.

Y otra vez Yoki se convirtió en un personaje de segundo plano, ya que la escena que hicieron los hermanos Elric y Winry tenía la atención de todos; al final, planearon hacer un pequeño show, así cada uno podría dirigirse a donde correspondía: Hacia los túneles.

 

En realidad no tardaron mucho en llegar, así que fue fácil refugiarse de la tormenta; Lo primero que hizo Yoki al formar filas fue ponerse entre los dos hombres quimeras, así estaría más seguro, ¿no?, si algo salía mal podría usar a esas bestias como escudo. Se felicitó a sí mismo por sus pensamientos y decidió que en todo el camino estaría tranquilo...de no ser por la pequeña niña china, quién llamó su atención

— Sr.Yoki, cuando nos conocimos y me presentó al Sr.Scar como su "siervo", no sabia que se refería a que él fuera su marido — comentó curiosa e inocente

— pero...¡¿Pero que rayos dices, mocosa?!, ¡¡No somos nada como- — fue interrumpido por Scar, quien se encontraba al final de la fila

— No armes un escándalo, no sabemos si alguien nos puede estar siguiendo — advirtió y silenció en un instante a Yoki, quien se apresuró en disculparse

— Si, maestro, lo siento…—

En el pequeño lapso del silencio incómodo, se escuchó como el Doctor Marcoh hablaba con la joven rubia, le restó importancia, en cambio, volteo con May y la cuestionó — ¿De dónde sacaste tú esa loca idea? — refunfuñó con desgano.

— Edward dijo que eras la esposa del Sr.Scar —. Yoki suspiró, la iba a contradecir, pero visualizó la sala que había esperado encontrar, se adelantó un poco, dejando el tema para otra ocasión. — Aquí está...— murmuró aliviado.

—¿Qué es este lugar?...— preguntó con curiosidad uno de los hombres quimera. Yoki se acercó por unas cajas y se agachó para buscar unos planos — Es la sala personal de la mina... aquí debe de... oh sí, aquí está — sacó una hoja algo maltratada y la puso en una mesa para que todos pudieran verla — Es un mapa detallado de los túneles —

El amestriaco señala diversos puntos del mapa — Tenemos que ir por aquí, aquí, aquí y aquí para poder salir — Las quimera soldados exclamaron sorprendidos y el hombre sapo comenzó a elogiar — Scar escogió bien al haberte tomado de esposa, eres muy hábil en esto, un as bajo la manga — Yoki ignoró el comentario (entendiendo que había escuchado su conversación con May) y solo alardeó sobre la palabra "hábil"

Los hombres esposados se pusieron a divagar de temas personales con el Dr Marcoh sobre poder recuperar sus cuerpos, Jerso (el hombre sapo) suspiró y murmuró — hablando de familias, extraño a la mía—

Zampano (la quimera erizo) se carcajeó — Solo extrañas a tu hija, no soportas a tu mujer —.

El sapo reiteró — tu deberías hablar por ti mismo, tu hijo no te soporta...ojalá nuestros lazos fueran igual de buenos como estos dos, estando hasta en las malas como Yoki y Scar — para este punto, yoki comenzaba hacer oídos sordos, no es como si Scar se enfadara o dijera algo al respecto, así que ¿Por qué él debería?.

¿Debería?...

 

Por fin, después de un rato, el tema murió y  May comenzó a hablar en voz alta sobre sus preocupaciones, Marcoh, siendo una persona gentil, supo como manejar la situación, con sus sabias palabras animó a la pequeña y dieron por sentado la conversación para poder continuar.

 

 

Solo habían pasado unos minutos y Yoki rezaba para poder salir de ahí, nunca se había sentido tan claustrofóbico, sino hasta que Scar camino detrás de él, demasiado cerca para su gusto, fue un pequeño alivio cuando Winry tropezó y todos retrocedieron un poco y se reintegró a las filas lejos del moreno; al estar contrarreloj, el ishvalano los apresuró para continuar con su travesía.

Cuando se cansaron, se dieron la oportunidad de relajarse y sentarse, pero Yoki, sintiéndose inquieto al estar en un solo lugar con Scar (al parecer las palabras ajenas si lo estaban afectando, a este paso podría terminar en una catástrofe), pensó en ir a verificar los caminos para encontrar una posible salida o siquiera ir a revisar si se encontraba bloqueada por alguna razón.

Después de excusarse, caminó por donde le indicaba los planos mineros y logró su pequeño objetivo, jactándose con su victoria volvió por los demás con entusiasmo

Recogieron lo poco que tenían y salieron rápidamente.

Al parecer el día estaba llenando un poco (mucho) el ego del hombre pequeño, ya que volvieron a felicitarlo y a darle las gracias.

Se sentía bien tener un poco de luz al salir de aquella gélida oscuridad

Sintiéndose emocionado y confiado, Yoki decidió ir al frente (esto no era una excusa para evitar a Scar, claro que no) —De acuerdo, ¡Síganme!...— pero al solo dar unos cuantos pasos, de alguna manera terminó por hundirse en la blanda nieve — ¡¡¡Ahhhh…!!! ¡¡Ayúdenme!! —

Las quimeras suspiraron con diversión y se acercaron a los demás para que evitar el mismo destino

Zampano puso a May en sus hombros y Jerso ayudó a Winry con Marcoh para esquivar los pozos que escondía la nieve. Al estar tan centrados en esas pequeñas tareas, Scar tuvo que ser el que sacará al hombre pálido de su pequeña prisión, lo tomó por las axilas y lo elevó. Tal fue la humillación que Yoki tuvo que cubrir la cara cuando le agradeció al moreno y siguió tratando de hacer como si nada hubiera pasado.

A pesar de la vergüenza y retractándose de lo de mantenerse fuera del alcance de Scar, esta vez no se alejó, el ishvalano era el único que lo ayudaría sin pensarlo mucho si es que volvía a caer. Y al parecer no fue el primero, ni el último en ser enterrado en una trampa blanca, ya que a unos pasos adelante se encontraron con Alphonse, solo que a diferencia de él, todos se acercaron de inmediato (fingirá que no le duele, en verdad) .

 

Después de estar libre, el menor de los Elric empezó a explicar porque estaba con ellos en lugar de estar junto a su hermano, y el camino que tomó para alcanzarlos, Yoki curioso quiso confirmar y sacó su mapa — Viniste directamente, sin tomar ningún desvío — murmuró con satisfacción y fue ignorado, siendo su línea tomada por el Dr Marcoh, preguntando el por qué de tan arriesgada decisión.

—Tengo un mensaje de emergencia, La general Armstrongs fue llamada a central, así que ahora el fuerte es peligroso—

El grupo empezó a murmurar sobre qué deberían hacer ante tal problemática y cayó en silencio cuando vieron como Scar se apartaba del grupo —Síganme, hay un pueblo llamado Asbeck no muy lejos de aquí...—empezó a caminar sin esperar a nadie —escuché que mi gente está refugiada en los suburbios…—.

Yoki convencido, mentalizando que sería un lugar seguro, no dudó en ir tras Scar (olvidando su creciente vergüenza de hace unos momentos) — Bien pensado, señor. Vámonos — se aseguró de caminar cerca del ishvalano, inclinado por la idea de que aún era peligroso caminar solo.

Cuando iban a la mitad del camino se escuchó como un montón de metal caía sobre la nieve, asustó tanto a Yoki que terminó trepando a Scar (acompañado de un grito poco masculino), todos terminaron sorprendidos al darse cuenta que el causante de semejante estruendo era Alphonse, quien yacía tirado en el frío suelo

Mientras Yoki se bajaba suspirando y dándole repetidas disculpas por miedo a una amonestación por parte del moreno (aunque no parecía importarle), rápidamente el menor de los Elric fue asistido por Winry, May y las dos quimeras. Al final notaron que el hombre de hojalata estaba inconsciente y optaron por llevar piezas para un fácil traslado.

Se decidió que May solo llevaría la cabeza, Winry y el Dr.Marcoh los brazos (ya que eran un poco ligeros), Zampano y Jerso las piernas (junto con las provisiones que la armadura contenía), Scar el torso (que era lo más pesado) y Yoki las pequeñas piezas que unen al cuerpo de Alphonse junto con la tapa del torso.

Cada uno con sus respectivas partes, siguieron caminando tranquilos, a excepción del ametrista más escuálido, las piezas al ser un poco grandes y varias se le caían en todo momento, el peso de la tapa no lo ayudaba para nada. Debido a eso se quedó un poco más atrás que el resto, cuando estaba a punto de lloriquear por la frustración, la sombra de Scar se elevó sobre él — eres muy lento, dame eso... — y el ishvalano le quitó las piezas más complicadas en un santiamén y volvió al frente rápidamente, dejando a Yoki boquiabierto y caminado zancadas tratando de igualar al grupo con entusiasmo por no haber sido dejado de lado.

 

 

Como el cielo comenzaba a oscurecer, decidieron descansar en una casa abandonada que afortunadamente encontraron cerca, colocaron las piezas de Alphonse en un orden que pudieran reconocer, prendieron fuego, cenaron las provisiones que les trajo el chico de metal y se sentaron en círculo indio para mantenerse cálidos. 

Inconscientemente yoki se había sentado más cerca del ishvalano para tener calor, siendo notado por la pequeña May, quien llamó la atención del moreno — Sr.Scar, debería abrazar a su marido, se ve que tiene mucho frío, podría pescar un resfriado…— apuntó con su dedo al hombre pálido, provocando una pequeña carcajada en las quimeras y un suspiro cansado por parte del ametrista (El doctor y WInry se mantenían como espectadores, sin importarles mucho la situación).

— No entiendo realmente como llegó a esa conclusión — murmuró para sí mismo mientras soltaba un estruendoso estornudo. No era como si los temas que lo involucraron permanecieran mucho sobre la mesa, así que esperó.

En efecto, todo cambió en el momento que el Dr Marcoh sacó la libreta de su chaqueta

May y el hombre de rostro desfigurado comenzaron a leer el contenido en voz alta en un intercambio de conocimiento, manejando un mecanismo para descubrir mensajes clave en aquellas páginas, a mitad de su ritual fueron interrumpidos por la rubia (Winry), preguntando por lo que estaban haciendo, siendo igualmente interrumpida, por la voz del chico armadura, quien recién despertaba, un poco alterado por la ausencia de su cuerpo.

 

Le explicaron el por qué de su desmantelamiento y se acercaron para volver a juntarlo, así que Yoki se dio la tarea de cooperar con las piernas, para que el joven Elric pudiera estar de pie más rápido

El Islavano se acercó donde el hombre pálido y se sentó junto a él, sin siquiera dirigirle una palabra, manipuló las piezas con agilidad para poder armar las piernas. Yoki no pudo evitar mirarlo de reojo

Scar, notando su mirada, habló— Sostén la base de la piernas, la ensamblaré desde ahí — 

— Ah, eh, sí... — balbuceó distraído y cumplió con lo que le pidieron, pero el sonido de hojas cayendo al suelo y la atónita exclamación del Dr.Marcoh los sacó del pequeño ambiente que apenas comenzaba a formarse . 

Scar se alejó y se aproximó a donde comenzó el bullicio. Yoki soltó aire que ni siquiera sabía que estaba conteniendo  y observó cómo se desarrollaba todo.

Se alegró de no ser el único en no entender de lo que hablaban los conocedores de la alquimia, ya que las quimeras y Winry miraban la escena con confusión, sin poder mantener el hilo de la conversación.

 

Las hojas fueron ordenadas por patrones, mostrando un círculo de transmutación, notando que tomaba forma de la central. El doctor suspiró con frustración y mencionó que ya no había esperanza para ellos, confesó con frustración que el enemigo ya era consciente de esa información.

Después de un intercambio de palabras entre las quimeras y el hombre de rostro desfigurado, se creó un ambiente pesado y desalentador.

Alphonse no se dio por vencido y los convenció de que debería de haber algún mensaje que pudiera servirles. Todos se sentaron alrededor del ahora mapa y miraron fijamente, concentrándose, tratando de encontrar algo.

<<¿Qué querías decirme con esto, hermano?>> cuestionó cuál siervo a su deidad, Scar en sus adentros, pensativo y estresado.

La cabaña quedó en un largo silencio, el sonido del aire de afuera era el único ruido de ambiente, castañeando la madera del suelo y puertas cuál dientes y entrando por pequeñas ráfagas a través de las aberturas del lugar, paseando entre los cuerpos más robustos y terminando su viaje en un abrazo directo hacia el hombre más escuálido, cubriendo su pequeña figura

Un estruendoso estornudo resonó desde la nariz de Yoki, causando un desastre de hojas, desordenando todo y mandando a volar otras por la habitación

—¡¡Aaaah…!!, ¡Eres un idiota!, ¡¿Qué estás haciendo?! — exclamó Jerso con pánico, tratando de evitar el esparcimiento de más hojas 

— ¡¡No tengo la culpa de que haga tanto frío aquí!!, ¡¡soy una persona sensible!!— Exclamó lloroso y quejumbroso mientras frotaba sus manos por sus hombros en un intento de crear calor 

La quimera sapo rechinó los dientes y lo miró molesto - ¡¿A quién le importa?!, ¡¡ve a acurrucarte con tu novio o algo!! —

Yoki, ya acostumbrado al tema, lo ignoró y siguió frotando su ropa con irritación, refunfuñando por lo bajo.

—Ahora no sabemos cuáles van de un lado y cuáles van del otro — suspiró derrotado Zampano y miró las hojas con tristeza y frustración.

Las palabras del hombre de gafas iluminaron al hermano Elric, por lo que pidió a todos que girarán las hojas sobre si, teniendo una idea de lo que podrían contener.

Hecha la tarea, notaron que había otro círculo, uno muy diferente al anterior, revelando las arte de purificación de la tierra natal de la más joven, delatando la llave que era capaz de activar el mecanismo.

Ojos escarlatas, como la sangre, quedaron hipnotizados por el hombre de poco cabello. Mostrándose incrédulo ante la absurda situación, no podía creer que por un pequeño descuido, una mera acción inconsciente y tonta, logró ser pieza de unión de este rompecabezas, uno que pudo haber matado y/o salvado a miles.

Scar no creía en las coincidencias, aun después de haber dejado atrás a sus dioses para seguir el camino de la venganza, era un fiel creyente del destino; sabía que Yoki era un dolor de trasero y tenía que salvarlo cada que se descuidaba, pero, él cree que había una razón por la cual sus caminos se cruzaron, no pudo ser mera casualidad, sino algo más grande que eso ¿no es verdad?. Ya habían sido salvados anteriormente por el hombre, pero de alguna manera aún seguía siendo menospreciado (no iba a negar que la actitud del amestrista dejaba mucho que desear, pero sabía que no era alguien inhumano, tenía mucha experiencia con ese tipo de personas, Yoki no entraba en esa lista), anotó mentalmente en tomarlo más en cuenta en el futuro.

 

Después de hacer anotaciones significativas, guardaron las hojas con cuidado para no desordenarlas, dejando satisfechos a los conocedores de la alquimia. — Deberíamos descansar, tenemos mucho que hacer desde temprano— recomendó el doctor 

Todos asintieron y acordaron recostarse cercas para mantener el calor, no planeaban sufrir demasiado con la terrible tormenta que acechaba fuera de la cabaña.

Zampano y Jerso fueron unos caballeros y ofrecieron sus abrigos a las niñas (Al ser tan grandes, May decidió compartirlo con el hombre más mayor), los tres se recostaron cerca (en especial ambas chicas), las quimeras se acomodaron para dormir con la espalda en la pared para mantenerse alerta y en guardia en caso de algún inconveniente; Scar se ubicó a un lado del Doctor (por si se llegara a darse el caso de tener que cubrirlo ante un ataque) en posición supina y Yoki se dejó caer a la lateral del Ishvalano ,  acostándose de lado, dándole la espalda. No quería malentendidos si se recostaba a lado de la niña rubia y prefirió quedarse junto a la persona que estaba dispuesta a protegerlo.

Todos listos para dormir, dejaron la linterna encendida para mantener el calor (siendo vigilada por Alphonse, él no necesitaba dormir) y cerraron sus ojos para descansar

El silencio reinó y la mayoría de los integrante, quedó rendida de inmediato ante el sueño; No se les podía culpar, llevaban días viajando, era una bendición esta noche de sueño sin persecuciones. 

Scar era el único despierto (sin contar a Alphonse), perdido en sus pensamientos, reflexionando sobre los nuevos conocimientos que adquirieron. Se reprendió por su mal hábito y trató de obligar a su cerebro a descansar

El castañeo de dientes del hombre a lado suyo lo distrajo

Girándose a su costado para estar cara a cara con Yoki (que en algún momento de su incómodo y frío sueño terminó volteando hacia el sentido contrario), contempló el pálido rostro, observando cómo se retorcía por el frío y notó que sus labios comenzaban a ponerse azules

Recordando cómo los había ayudado (por accidente) antes, decidió comenzar a darle un poco más de consideración; Cansado, Scar soltó un suspiró y acercó con cuidado al amestrista para brindarle calor, la reacción del hombre más bajo fue inmediata, ya que se acurrucó más cerca mientras soltaba un murmullo inconsciente que reflejaba satisfacción.

Con su mente en blanco y su rostro inexpresivo, el ishvalano pasó uno de sus grandes brazos por encima del cuerpo contrario y cerró los ojos, dejando que las tensiones de su cuerpo lo abandonaran

Se fue a dormir sin percibir la atenta mirada del hermano Elric.

 

 

 

 

Tan pronto como amaneció, Alphonse decidió despertar a todos, empezando con Scar, quién, en algún momento de la noche había terminado con Yoki encima de él, similar a un abrazo de nutria. El moreno abrió sus ojos y con esos peligrosos rubíes que portaba, miró interrogante al chico de metal

 —Lo siento, no sabía si ustedes se sentirían cómodos al ser vistos así —  habló en voz baja Alphonse para evitar despertar al resto antes de lo esperado

El ishvalano, dándose cuenta del peso extra en su tórax, divisó el escaso cabello del hombre escuálido. Entrecerró los ojos observando los rasgos del amestrista, con un suspiro incorporó su parte superior, tomó por las axilas al hombre pálido y lo deslizó a un lado con cuidado

Se levantó del suelo y miró al hermano Elric — Despierta a los demás, me ocuparé de revisar lo que tenemos de provisiones...— 

El chico metal entendió que Scar no iba a hablar sobre lo sucedido, así que siguió las instrucciones y se encargó de despertar al resto

Cuando todos despertaron, aunque unos se encontraban más somnolientos que otros, ayudaron a borrar todo rastro de haber estado en la cabaña, recogieron las pocas pertenencias que portaban y salieron de su pequeño refugio rumbo a su nuevo destino

 

Caminaron entre montañas sin parar, esperando llegar antes o un poco después del mediodía

En un tiempo récord lograron llegar a unos suburbios aparentemente abandonados, antes de que alguna duda comenzará a sembrarse en el grupo por el deprimente escenario, la voz de Scar fue quién los tranquilizó 

—Estamos cerca, mi gente debe de estar a solo unas horas más hacia el norte — varios de los integrantes soltaron un suspiro mental y siguieron con su travesía 

Cumpliendo con su palabra, a tan solos unos minutos de tener al sol a mitad del cielo, encontraron un área civilizada

Antes de poder acercarse un poco más, Scar los detuvo — Será mejor que hable con ellos primero...—

El grupo estuvo de acuerdo y dejaron que el moreno se alejara. Observaron como unos cuantos hombres ishvalanos se acercaban, iniciando una conversación con Scar, al parecer interesados, pero aun sin estar del todo confiados de los forasteros

La pequeña reunión no duró mucho, después de unos últimos murmullos inaudibles, el hombre de cicatrices les indico con un gesto de mano para que se acercarán

Tan pronto como se aproximaron, fueron abordados por diferentes rostros, hombres, mujeres, niños y ancianos, poseedores de hermosos rubís como ojos, los miraban con curiosidad

El que parecía ser el jefe y los hombres que anteriormente habían hablado con Scar llamaron la atención de los suyos — Denle la bienvenida a nuestros invitados, se quedaran por algún tiempo —

Alejaron a la multitud que comenzaba a formarse — un lugar para descansar y algo para comer —

Sin saber el por qué de tan cálida bienvenida, el grupo solo se limitó a seguir la marea de hospitalidad. Fueron trasladados a una pequeña choza de una sola habitación y les permitieron tener un momento para instalarse

Alphonse, siendo el adolescente curioso que era, habló — No espero ser grosero pero, ¿Qué fue lo que dijiste para que nos aceptaran tan rápido?—

Dejando una pesada mochila, el moreno ni siquiera le dirigió la mirada — Les dije que teníamos un doctor con nosotros —

— Por supuesto — Suspiraron todos un poco divertidos ante la conveniente situación

 

Mientras todos se instalaban como podían con lo poco que traían, se escuchó como llamaban a la puerta, Scar atendió y salió un momento cerrando tras de si

 

Notes:

esta historia parece maldita, siempre que intento terminar, algo se interpone, lol