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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-08-19
Updated:
2021-10-29
Words:
3,809
Chapters:
3/30
Comments:
2
Kudos:
24
Bookmarks:
3
Hits:
512

La adolescencia NO es fácil

Summary:

Mientras Luz se encuentra en las Islas Hirvientes, Vee sigue fingiendo ser ella. Al principio, es fácil, pero el estar en un lugar donde la reputación de Luz ya está hecha es difícil.

Y Vee comienza a cuestionarse si es tan fácil como pensó que sería. Porque, seriamente, la adolescencia parece más un reto. Además, nadie le dijo que enamorarse también era parte de la experiencia.

Notes:

Esta es mi primera vez publicando aquí. ¡Espero les guste! Por ahora intentaré hacer una historia algo lenta, Vee aún tiene tiempo hasta el Día de la Unidad. Así que, por ahora, ¡puede disfrutar del mundo humano!
Esta es una historia de Vee x la animadora que aparece en el primer cap (en esta historia se llama Amber), pero también planeo desarrollar otras cosas. Como la relación de Vee con Camila o sus nuevos amigos, spoiler alert ¡un hooty humano!. y eso. En fin, disfruten el capítulo :D

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

Camila se secó las lágrimas como pudo después de haber visto a Luz alejarse poco a poco. Sí, ella le había prometido que volvería y se quedaría con ella, ¿pero realmente volvería?

Negó con la cabeza esos pensamientos negativos y trato de recomponerse poco a poco, pero era algo difícil en realidad. Tardo bastante en pararse del suelo, aunque estaba lloviendo a cantaros, y se quitó la suciedad de las rodillas. Bueno, intentó, porque ahora estaban llenas de barro.

Respiró profundamente antes de entrar a su propia casa, tenía que tener una conversación con aquella chica llamada ¿Vee? No lo sabía a ciencia cierta, su mente había estado un poco desconectada después de que se dio cuenta que todo era real. Finalmente, abrió la puerta e ingresó a su hogar.

Vee estaba en la sala, comiendo las cartas que ella le había dado hace unos cuantos minutos. Al parecer, no había visto la escena porque la miraba con normalidad. O quizá solo estaba fingiendo, quién sabe.

Camila se dio cuenta de todo lo que tenía que limpiar por no quitarse la ropa mojada, pero lo ignoró. Se avecinaba una conversación importante con un demonio de otro mundo, le aterraba, claro, sin embargo era un favor que su hija le había pedido. Y ella, como su madre, nunca le negaría nada a Luz.

-- ¿Vee? -- preguntó la mujer. La mencionada inmediatamente la miró con curiosidad y paró de comer para darle toda su atención. Camila procedió.- Tenemos que hablar, ven al comedor.

El semblante del basilisco se oscureció un momento por lo que ya sabía que se avecinaba. Camila la iba a echar de su casa, era claro. Ella realmente no podía lidiar con todo esto y Vee, realmente, no la culpaba. Ni ella misma podía.

Avanzo a pasos lentos hasta el comedor aún en su forma original y se sentó como pudo en una de las sillas mientras Camila la miraba expectante.

- Okay Vee. Mira, por ahora no te preguntaré por qué te hiciste pasar por mi hija porque hasta ahora no puedo procesar todo esto.- dijo la morena agarrándose la cabeza, que ya le empezaba a doler por el exceso de información.- necesito un poco de tiempo, espero me entiendas.- Vee asintió rápidamente, Camila siguió.- Vas a poder seguir quedándote aquí, te lo prometo, te cuidaré.

A la basilisco se le formó una gran sonrisa llena de felicidad por lo último. Sí, Camila ya le había dicho que se iba quedar con ella, pero pensaba que lo había dicho solamente porque Luz estaba ahí. Afortunadamente, no fue así.

Vee estaba apunto de agradecerle a la dominicana, pero esta no lo permitió ya que continuó con su discurso.- Tú...eh, puedes seguir fingiendo ser Luz por un tiempo. Vi que estabas feliz actuando como mi hija, pero es tu decisión finalmente. No quiero obligarte a nada.

El demonio se alegró mucho. Ella realmente le había gustado esta vida, era fácil, no tenía complicaciones y conocías a gente genial con la que podías hacer cosas divertidas. ¿Así que por qué no si tenía todo el permiso del mundo?

- Me gustaría seguir siendo Luz, Camila. Gracias por darme tu permiso- susurró Vee con una sonrisa nerviosa, sus mejillas se colorearon de un ligero rojo por la vergüenza. Camila le sonrió de una manera que tranquilizó a la basilisco y la hizo sentir bien.

Si Vee era sincera, la mamá de Luz tenía ese poder y no sabía exactamente por qué. No es como si tuviera magia o algo así, pero extrañamente siempre la hacía sentir mejor. Con o sin decir alguna palabra.

- Bien, descansa un rato. Debes estar cansada por este día, yo iré a mi habitación. Me duele la cabeza.

Camila se retiró del comedor apenas pronunció aquellas palabras. A Vee no le importó, porque la conversación, un poco fría a comparación de cómo se trataban antes si lo pensaba, había sido un éxito. Ella se iba a quedar, ella iba a seguir con su nueva vida. Sobre todo, no tenía que volver a su tortura.

Cuando Vee estaba apunto de levantarse de la silla, la voz de Camila se escuchó por toda la casa.- ¡No te olvides que mañana tenemos que ir a inscribirte a la escuela, Vee!

- ¡Está bien, Camila! - gritó ella de vuelta. No recibió respuesta alguna, pero sabía que la mujer la había escuchado.

Después de ello, Vee se levanto a poner las cartas que le habían dado en los cajones de la cocina. No quería acabarse rápidamente sus provisiones de magia, tenía que racionar sabiamente la comida. Por ello, decidió colocarlas allí. Repasó mentalmente cuántas se había comido hoy y decidió reducir la cantidad para el día de mañana para que sobrará por un buen tiempo. Vee realmente no sabía cuándo conseguiría su próximo "alimento", pero por ahora las cartas bastaban. Tenían bastante magia así que por ahora, la basilisco estaba tranquila.

Cuando terminó de organizar las cartas en un pequeño espacio vacío que encontró, su mirada se dirigió hacía la mesa de la cocina. Allí estaba la caja de cosas de Luz que iba a desechar, se extrañó un momento pero luego comprendió que Camila no se había deshecho de las cosas. Ella sonrió, realmente amaba a su hija. Aunque si lo pensaba bien, ahora se sentía un poco culpable por deshacerse de cosas que seguramente eran preciadas para Luz.

De repente, su atención se concentró en un cuadro que ella misma había puesto allí. Era una Luz pequeña con el pelo largo, Vee agarró la foto y la miró con cuidado unos cuantos minutos hasta que de repente se le ocurrió una idea.

Intentó hacer la imagen mental en su mente y, a fin de ver el resultado, se fue rápidamente hacía un espejo que estaba en la sala de la casa. Miró su apariencia y le gustó.

Era la Luz de 14 años que ella había estado fingiendo ser todo este tiempo, pero con una clara diferencia. El cabello, antes extrañamente corto si le preguntaban a Vee, ahora estaba a la altura de su cintura. Se veía bien y decidió que esa iba a ser la nueva apariencia que tomaría.

Iba a seguir fingiendo ser Luz, sí, pero realmente no le quería causar daño a la señora Noceda. Vee había visto la escena que habían protagonizado madre e hija y sabía perfectamente que presentarse exactamente como Luz iba a ser algo muy difícil de ver cada día, su forma de basilisco tampoco era una opción ya que parecía incomodar a Camila. Y ella realmente disfrutaba de la compañía de la mujer y la quería mucho así que seguro una pequeña diferencia no le dolería tanto, ¿verdad?

Además, se veía muy bonita así también si tenía que decirlo.

Vee volvió a su forma original y se dirigió hacía la habitación de Luz con una sonrisa. A pesar de lo que parecía que le iba a suceder al principio del día, todo resultó bien. Ahora, solo necesitaba descansar un poco.

Esperaba no tener pesadillas otra vez.