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hasta el fin del mundo

Summary:

Esa noche, en medio de una llovizna, Chifuyu recibe una llamada de Takemichi.

Notes:

ya sé, ya sé ¿qué haces aquí ángel? ¿por qué no estás actualizando hanagaki-sensei? bueno, tengo mis razones- soy un procrastinador profesional dsfdsfd

bueno por los momentos, he traído un one-shot de estos dos, otro, porque estoy cansado de que no haya contenido de mi otp y yo bien dispuesto a hacerles más, esto es mientras voy actualizando el otro- QUE NO PIENSO ABANDONAR, NOSEÑOR, sólo me tomo mi tiempo dsfsdfdf

¿Por qué fem!fuyu y no el normal? no sé, lo imaginé así y me gustó, eso es todo

disfrutenlo

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Que noche tan deprimente.

Chifuyu miró hacia el cielo desde la ventana de su habitación, afuera estaba lloviendo con tanta fuerza que intuía no pararía o se calmaría en un buen rato, probablemente estaría así durante horas, decidió cerrar la cortina cuando divisó un rayo a la distancia y Peke J en respuesta se erizó en la cama.

Ella se ríe mientras se sienta en la orilla de la cama, y acaricia la pequeña cabeza del gato para calmarlo—. Vamos, sólo ha sido un rayo que cayó lejos, no tengas miedo.

Peke J se restriega contra la palma de su dueña, vuelve a recostar la cabeza en la suave sábana y ronronea entre sueños otra vez, Chifuyu sonríe por un momento y vuelve a mirar hacia la ventana ahora cubierta por las cortinas, la sonrisa en sus labios se borra enseguida y suelta un gran suspiro cayendo en la cama detrás de ella.

En este instante ¿Qué podría estar haciendo Takemichi? Sabe que su compañero está en algo, pero no está segura de que está tramando, desconoce a dónde va luego de las clases y que ha hecho durante estos días desde que volvió del futuro. Mentiría si se dijera sí misma que no está preocupada por él, siempre está preocupada por Takemichi, sobre todo porque este no tiene sentido de autoconservación y podría hacer cualquier locura con tal de salvar a otros.

Incluso podría llegar a quitarse la vida o ser asesinado.

¿Por qué Takemichi no le ha pedido que lo apoye ni le ha contado en que se está involucrando? 

Si Takemichi la necesita, ella lo ayudaría sin dudar, pero parece que no es el caso ahora, porque él no le ha dicho nada más desde ese día que volvió, y deambula por allí planeando algo por su cuenta, es lo más seguro. Eso le molesta, y su cabeza se llena de más preocupaciones.

Quizás su mejor amigo piensa que es mejor hacer las cosas solo, Takemichi siempre ha estado dispuesto a hacer las cosas por sí solo si no tenía a nadie con quien contar, sin embargo Chifuyu estaba allí, no tendría que hacer nada solo porque contaba con ella. No importaba si habían pasado dos años desde que las peleas entre pandillas acabaron, y ya no era la dichosa vice capitán del primer escuadrón en la Tokyo Manji Gang, si ya no era su vice capitán, nada de eso, Chifuyu seguía siendo Chifuyu, la compañera de Takemichi, eran socios desde que actuaron juntos antes del Halloween sangriento y eso era para siempre ¿No?

El sonido de un timbre hacen que Chifuyu salga de su bucle de pensamientos, brinca de la calma en cuanto lo oye y busca con la mirada de donde proviene el sonido, no es hasta que se percata de que es el tono de llama de su celular que se levanta con prisa para recogerlo de la mesa de su escritorio.

¿Takemichi la está llamando? ¿Justo ahora?

Chifuyu tiene un mal presentimiento, lo siente con un dolor de estómago.

—¿Takemitchy? ¿Qué es lo que pasa?

Al principio, sólo oye jadeos desde el otro lado del celular, y la lluvia, el eco de la lluvia es fuerte, más fuerte que los jadeos. La preocupación y la ansiedad se la comen por dentro.


''Ella está muerta, Chifuyu- Ella está muerta'' escucha la voz de Takemichi, al fin, y se oye aún más agitado, como si estuviera caminando, o quizás corriendo, tal vez puede estar desorientado.


¿Muerta? ¿Quién está muerta? ¿Quién es ella? ¿Por qué Takemichi habla de muerte? ¿Qué es lo que ocurre?

—¿Quién está muerta? ¿Qué está pasando Takemitchy? ¿Dónde estás? ¡Dime dónde estás e iré ahora mismo! —la rubia corre dentro de la habitación en busca de algo para abrigarse, encuentra su sudadera colgada en el closet y sale de la habitación trotando—. ¿Takemitchy? ¿Me oyes? ¿Dónde estás?

''Ella… Senju está… No sé, estoy cerca… Estoy cerca, Chifuyu… Y ella murió, no sé qué debo hacer, lo vi y aún así no pude…'' cada vez se oía más entrecortado, la señal se perdía debido a la tormenta de afuera y no sabía si tampoco logra captar nada por el estado mental colapsado de Takemichi.


No sabe quién es Senju, no entiende nada de lo que dice Takemichi, y trata de sacarle conversación para calmarlo, preguntarle si ve algo familiar en donde se encuentra, detalles en las casas o la calle, no es mucho lo que optiene de respuesta para saber un lugar específico pero cree que es suficiente para poder adivinar que su compañero se encuentra cerca de su edificio.

Chifuyu coge alguna manta antes de salir de su apartamento, coge las llaves y sale corriendo con el paraguas en la mano.

Con el corazón en la mano, ruega a Dios que la ayude, y que ayude a Takemichi.



Ha corrido todo el camino, ha buscado en cada calle cerca de su sector y no ha encontrado nada, el agua se ha metido en sus botas impermeables, pero ella busca por todos lados sujetando firme el paraguas en una mano y una toalla envuelta protegida en su pecho.

Aún nada, no lo encuentra ¿En dónde está? ¿Qué pudo haber pasado? ¿Estará herido? ¿Y si se ha desmayado en algún lado? Podría estar tirado por allí, indefenso, desprotegido, agonizando o muerto. Takemichi podría estar muerto.

No, no, Takemichi no puede morir, él está bien, no dijo que estaba herido, aunque en el celular se oía mal, tal vez estaba desorientado por presenciar la muerte de alguien conocido. Alguien murió en la guardia de Takemichi, debe estar devastado ¿Y si hacía una locura?

Cuando Chifuyu cruza por una de las calles, se percata de que algunos detalles familiares, el bote de basura de colores y casas que Takemichi había descrito vagamente, miró hacia todos lados corriendo dentro, pensó en gritar el nombre del rizado hasta que vio a lo lejos una cabellera rubia mojada, reconocería esa esponjada maraña de pelo a donde sea que lo viera, no importa si estaba a kilómetros de distancia.

El corazón de Chifuyu aún estaba agitado en su pecho, lleno de ansiedad, pero podía quitarse un poco el peso por encontrar a Takemichi.

Takemichi estaba sentado en el suelo, recostado en una pared, al principio creyó que estaba inconsciente pero mientras más se acercaba corriendo se daba cuenta que sólo estaba desorientado, observando hacia el suelo totalmente absorto. Tal como pensó, estaba en medio de un colapso mental.

—¡Takemitchy! ¡Estoy aquí, soy Chifuyu! —la rubia lo alcanzó, respiro profundo buscando aire luego de haber corrido por tanto tiempo, no tardó en cubrir a ambos con el paraguas y se agachó frente al rizado para estar a la altura. No obtuvo ninguna respuesta de parte de este, y su corazón se encogió más en su pecho—. ¿Takemit- ¿ESO ES SANGRE? ¿Estás herido? ¡¿Dónde es?! ¡Llamaré a una ambulancia, sólo espera!

La sangre en la ropa del mayor rompieron a Chifuyu en histeria, su corazón a mil por hora, temblando, pero antes de llamar a emergencias su muñeca fue cogida por la mano de Takemichi, esta lo miró con los ojos aún más abiertos y al borde de las lágrimas.

Takemichi negó con la cabeza despacio, y devolvió la mirada—. No es mi sangre, no… Llames a nadie, no estoy herido, Chifuyu.

El alma de Chifuyu vuelve a su cuerpo, suelta un suspiro de alivio y se incorpora, por poco pierde la razón. Se toma su tiempo para guardar el celular, observa a cada lado de la calle, ni siquiera un auto ha pasado por allí, mueve la cabeza hacia su amigo que sigue perdido mirando hacia el vacío y lo envuelve con la manta que ha traído, es un poco difícil con una sola mano al usar la otra para cubrirlos con el paraguas.

—Vamos, Takemitchy —la menor ayuda al rizado a levantarse después de cubrirlo con la tela, lo acomoda a su lado y lo sostiene firme. Puede sentir el cuerpo de Takemichi pesado, como si este no tuviera la fuerza para mantenerse de pie por sí mismo—. No te preocupes, te tengo compañero, todo va a estar bien ahora.

Takemichi no responde, su rostro decaído y sus ojos azules totalmente fríos, vacíos, pero Chifuyu no necesita que le respondan.

Los dos caminan de vuelta al edificio apartamental de Chifuyu.



La ropa de Takemichi estaba cubierta de sangre, la sangre no era suya, para su alivio, pero era de alguien más, y por las manchas tan grandes, podía adivinar que la persona que murió lo hizo en brazos de su amigo.

Chifuyu lo recuerda, ella sabe, presenciar la muerte tan cerca, tener a una persona sobre ti, y ver como la vida se va de sus ojos hasta que ya no respira más, un corazón en tus manos que nunca va a volver a latir. Es una sensación horrible, es el peor de los sentimientos, perder a alguien es algo que nadie debería vivir, mucho menos si esta persona es importante ¿La persona que perdió Takemichi era importante?

Ella se encarga de lavar la ropa de su compañero, no permite que quede ninguna mancha, lo hace varias veces hasta que no haya rastro ni huela a nada que no fuera perfume de lavanda. Agradece en el interior a Mitsuya por enseñarle el truco de como quitar la sangre de la ropa sin dejar ni un rastro.

—… ¿Qué fue lo que pasó? —Chifuyu observa la ropa en sus manos, siente algo suave restregar su pierna y baja la mirada para ver a su gato negro allí, entre sus piernas, lo oye maullar y sonríe—. ¿Tú qué crees que haya pasado, Peke J?

Antes de que se arrodille para darle un poco de cariño a su gato, escucha la puerta del baño abrirse, enseguida sale del cuarto de lavado para correr hacia el pasillo del baño. En cuanto habían llegado a casa, Chifuyu le pidió a Takemichi que se desvistiera y se metiera al baño caliente, se había mojado durante tanto tiempo en la lluvia que podía darle un resfriado.

Takemichi había salido del baño, la toalla en su cabeza y el cabello mojado todavía, de las puntas caían algunas gotas que se derramaban en el suelo debajo de él. No se veía bien en absoluto, aún así estaba mejor a como se encontraba antes. El rizado se percató de que la chica se acercaba y apenas le echó una mirada.

Los ojos azules, profundos y llenos de brillo de Takemichi estaban hinchados, fríos y opacos.

Le dolió a Chifuyu verlo de esta forma, tan destrozado.

—¿Está mejor el baño? ¿Cómo estás? ¿Tienes hambre, Takemitchy? —la rubia pregunta en cuanto está cerca al mayor, se inclina a un lado para ver el rostro de este, es imposible verlo a los ojos si tiene el rostro agachado y el cuerpo encorvado.

Aún sin respuesta.

Takemichi no había dicho palabra alguna desde que llegaron a casa, desde que le pidió que no llamara a emergencias, no pronunció nada, ni un suspiro.

—… Está bien, vamos a la habitación, voy a secarte el cabello ¿Te parece? Lo tienes todo mojado, Takemitchy, te pueden crecer hongos y empezar a oler mal, eso es asqueroso —Chifuyu sostiene la mano de Takemichi, le da un cariñoso apretón para guiarlo hacia la habitación, escucha a su gato maullar en sus pies y agacha la mirada en el suelo—. ¡Mira, Peke J está de acuerdo conmigo! ¿Verdad que el cabello mojado puede causar hongos, Peke J? —el gato azabache responde con unos maullidos y se restriega en las piernas de Takemichi, ella sonríe y mira hacia el rizado que se distrae con el felino.

Los dos cruzan por el pasillo tomados de la mano, caminan hacia la habitación de la chica y se encierran allí, no sin antes dejar pasar al gatito que los estaba siguiendo a la par. Chifuyu le pide a Takemichi que se siente en la orilla de la cama mientras busca la secadora en su peinador y otra toalla más seca.

Es un silencio diferente al que normalmente hay entre ellos, no estaba acostumbrada a que su compañero estuviera tanto tiempo quieto, dócil y silencioso. 

Takemichi había visto un sin fin de muertes, pero la mayoría fueron en el futuro, muertes que podía revertir volviendo al pasado. Una muerte en el pasado no tenía forma de revertirse.

Chifuyu cogió el secador, un cepillo para el cabello y una toalla, caminó hasta quedar frente a Takemichi y se ocupó primero de restregar la toalla seca en el cabello mojado, encendió la secadora y lo paso por todo el cabello usando el cepillo para no dejar ningún lado sin secar. El ruido de la secadora era lo único en la habitación, de fondo las gotas de lluvia golpeando la ventana, uno que otro trueno en la distancia que no alcanzaba a perturbar el silencio.

—Ya está, tan esponjoso como siempre, el cabello de Takemitchy es demasiado suave y enredado —sonrió la rubia, satisfecha con su trabajo, luego de guardar la secadora y tirar la toalla en la ropa sucia, volvió con el mayor y se permitió acariciar las hebras rubias y disfrutar de la sensación un poco.

Por otro lado, Takemichi no dijo nada o se movió siquiera al ser tocado.

Eso es todo, ella ya no podía mantener el silencio, necesitaba respuestas, y necesitaba ayudar a su compañero, no estaba dispuesta a permitir que se hundiera solo. No más.

—Takemichi, ¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Chifuyu, sus manos bajaron hasta los lados del rostro del mayor y levantó la cabeza de este para que la viera a los ojos—. Necesito que me digas, Takemichi, no puedes estar callado por siempre.

Los ojos de Takemichi se llenaron de lágrimas, se ahogaba en su propio llanto, y su cuerpo cayó hacia delante chocando la frente en el abdomen de Chifuyu, sus brazos envolvieron desesperadamente la cintura de esta y se aferró como si su vida dependiera de ello. En respuesta, Chifuyu pasó sus manos por la cabeza del mayor y acarició su espalda para darle confort.

Takemichi lloraba todo el tiempo, podía contar todas ellas con las manos y le faltarían dedos, perdería la cuenta si intentara contarlas todas o quisiera hablar de cada momento. Pero ahora, justo en ese instante, lloraba tan fuerte que parecía que algo se había roto dentro de él.

Quizás era el resultado de muchas cosas acumuladas a la vez. Quizás sea porque hoy murió alguien a quien ya no puede salvar. Quizás sea porque tiene miedo, o es porque ya no puede más.

—Senju, ella murió… Senju Kuwaragi, o Akashi… Era el líder de Brahman —Takemichi habló, luego de estar en un largo silencio y llorar desconsoladamente sobre Chifuyu, sorbió ruidosamente, tal y como siempre, parecía prepararse para soltar todo lo que se había guardado durante esos días.

Y es lo que hace, le cuenta todo a Chifuyu mientras ella escucha atentamente sin interrumpir, tampoco se separa de ésta al hablar, sigue abrazado a su cintura, en ocasiones vuelve a soltar más lágrimas pero no para de explicar todo lo que ha sucedido desde que volvió del futuro hasta ese día.

Chifuyu está sorprendida de todo lo que ha vivido Takemichi hasta ahora, sin que ella supiera nada, sin que nadie además del mismo Draken supiera.

¿El líder de una de las pandillas más famosas y poderosas de Tokyo ha muerto hoy? Y era una chica con la que compartían edad, ¿Takemichi era parte de esa pandilla, junto con Draken? ¿Tres hermanos involucrados? Demasiada información, demasiadas cosas que procesar. Es tanto que Chifuyu tragó pesadamente en medio de la explicación.

Todo este tiempo... 

—… Y yo huí, sólo hice eso, me dijeron que corriera, por eso… Acabé aquí- Lo siento, no debí venir aquí, pero no sabía que hacer, yo sólo cogí el celular y te llamé a ti, fue como instintivo… Lo lamento, Chifuyu —finaliza el rizado, su llanto se ha detenido con eso.

Chifuyu sonríe suavemente, sujeta el rostro de su compañero y lo alza para volver a verlo a los ojos. Se ve terrible, con los mocos en la nariz, el rostro sucio de lágrimas—. No tienes nada por lo que disculparte, no has hecho nada malo… Me alegra que llamaras, siempre estaré para ti, Takemitchy —ella inclina el cuerpo para poder abrazar la cabeza del mayor, enredando sus dedos en el suave pelo rubio y lleno de rizos.

Takemichi parece disfrutar del abrazo, y ninguno dice nada más por un rato.

El silencio en la habitación permanece por un largo tiempo, Chifuyu no tiene prisa de hablar, sólo quiere abrazar a Takemichi y sostenerlo en sus brazos, teme que se rompa si lo deja ir. Es Takemichi quien se separa del abrazo, limpiando los rastros del llanto con la manga de la sudadera, Chifuyu lo observa con ojos tristes.

—¿Por qué no me dijiste nada hasta ahora, Takemitchy? Pensé que eramos compañeros... Pero tú has hecho todo solo junto con Draken-kun, ¿Qué hay de mi? —soltó la rubia, una parte de ella quiso gritarlo, molesta con su mejor amigo a quien llamaba compañero, pero en este momento sólo se sentía triste.

El cuerpo de Takemichi se paralizó, su cabeza se levantó de inmediato y la miró a los ojos, su rostro lleno de pena—. No, no es- ¡Somos compañeros, Chifuyu! ¡Eres mi compañera! Pero- Pero no podía… —las mano del rizado alcanzaron la pequeña mano de la chica y las acunó mientras se inclinaba, no podía ver la expresión en su rostro de esta forma pero sonaba lamentable—. Ya no puedo involucrarlos más, a ninguno de ustedes… No puedo hacerte esto. Al principio lo- De verdad lo consideré, cuando me lo dijiste, pero vi que sus vidas… Tu futuro es increíble, Chifuyu, es próspero y feliz ¿Qué pasa si lo arruinas por involucrarte más? Ni siquiera es tu responsabilidad… Ahora trabajas y formas tu futuro…

—Incluso si lo dices así-

—No pude salvar a Baji-kun, tampoco pude salvar a Emma-chan, no puedo salvarlos… No puedo volver al pasado y revertir ninguno de esos sucesos, no tengo ese poder… Ni siquiera pude salvar a Senju, incluso si lo vi, si sabía que ellos… Ya no puedo hacer nada, es lo que pasa cuando alguien muere en el pasado… Morir en el pasado es para siempre, Chifuyu ¿Y si te involucras más y más y mueres? No podría… No podría vivir si tú no estás, perderte no es una opción.

Chifuyu apretó los labios con fuerza.

Estos eran los sentimientos de Takemichi.

Takemichi había visto morir a Chifuyu una vez, le había confesado que nunca se sintió tan perdido que en ese momento, ella recuerda el sentimiento de saber que moriría, no fue agradable, no podía imaginar lo que vivió su compañero al presenciar su muerte, ambos a un lado del otro, el horror e impotencia, y la segunda vez que Takemichi supo que había muerto a manos de Mikey también le comentó que se sentía desorientado, encerrado y sin salida.

No podría vivir si tú no estás.

Puede entenderlo, aún está molesta, y herida, pero ella lo comprende. Si estuviera en el lugar de Takemichi, no querría meterlo en medio de una disputa en la que creía que podía salir herido o, algo mucho peor, muerto.

—… No puedo hacer nada para salvar a quienes están muertos en el pasado, Chifuyu… Dime ¿Qué haré ahora? Qué es lo que haré, volví al pasado… Quería salvar a Mikey-kun ¿Pero puedo salvarlo en realidad? Suena tan imposible, pensaba en fantasías… No puedo vencerlo, y ahora quien podía hacerlo está muerta… Ella podría haber tenido un futuro, Senju… No pude salvarla a ella… ¿Qué debo hacer? Quizás sea… Quizás sea momento de rendirme… No hay forma de que pueda… Ya no hay vuelta atrás… Y no podré volver a mi presente… —Takemichi empezó a murmurar, cada cosa más deprimente que la anterior, balbuceaba tan bajo que ya no se entendía de lo que hablaba.

—¿Qué estás diciendo, Takemitchy? ¡No digas eso! ¡Takemichi! —Chifuyu intentó hacer que el rizado entrara en razón, pero estaba inmerso en su propio mundo sin parar de susurrar cosas horribles. 

El sonido de una bofetada hizo eco en toda la habitación, fue tan estruendoso que Peke J se levantó de un golpe de la cama totalmente erizado desde la espalda hasta la cola. Chifuyu tenía la mano hacia arriba y Takemichi miraba hacia la ventana.

Con un jadeo, Chifuyu sujetó enseguida el rostro de Takemichi entre sus manos y examinó la mejilla golpeada de este—. ¡LO SIENTO MUCHO! ¡No quería abofetearte! Oh Dios, que fue- Es qué- ¡Es que no parabas de decir cosas estúpidas y tan horribles! —la rubia levantó la cabeza hacia arriba y liberó un gran suspiro de pura exasperación—. ¡No digas esas cosas, Takemichi! ¡El Takemichi que conozco nunca diría que va a rendirse! —gritó en la cara del mayor.

Las manos de Takemichi tomaron ambas manos de Chifuyu a los lados de su cara, las bajó suavemente y con una sonrisa triste agachó la cabeza—. Tienes razón, ese es el que tú conoces… Pero no conoces al verdadero yo, al que huye cuando todo se vuelve mínimamente difícil… Este soy yo, Chifuyu, sólo un cobarde, un fracasado, el mayor perdedor… —se escuchaba roto, tanto en la voz como en el espíritu—. Lo lamento, Chifuyu, no soy lo que crees, no soy nada de lo que viste antes, este es quien soy, Hanagaki Takemichi de veintisiete años, desempleado, sin novia… Totalmente solo y sin ningún amigo, no he estado más de dos meses en el mismo trabajo, nunca me involucré sentimentalmente con nadie más… No soy nadie en el presente, es lo que soy. ¿El tipo increíble que piensas que soy? No existe.

Esa fue la gota que derramó el vaso.

—Ese Hanagaki Takemichi del que hablas ya no existe, lo que eres ahora- Las cosas que has hecho,  todo lo que has logrado..  Eso es lo que eres tú, tus fracasos, tus logros, eso eres tú, y eres increíble, siempre lo serás para mí —los ojos verde aqua de Chifuyu chocaron y se mezclaron con los azul profundo de Takemichi—. Pudiste ser todo lo que dijiste, pero ya no eres esa persona, ahora eres Hanagaki Takemichi, ex capitán del primer escuadrón de la Tokyo Manji Gang, el último líder de los famosos Black Dragons, eres quien nos salvó, y quien va a salvar a Mikey-kun… Salvaste mi vida, Takemichi, y la de Hina-chan, la de Draken-kun, la de Mitsuya-kun e incluso Taiju, salvaste nuestro futuro… Eso es lo que eres ¿No lo ves?

Takemichi no respondió, sus ojos abiertos de par en par y mirando la figura de la chica frente a él. Su garganta se contrajo como si pasara saliva.

Chifuyu no pensó parar ahí, aún tenía cosas que decir.

—Lo que te hace increíble no es tu habilidad para saltar en el tiempo, no es porque eres el más valiente o el más fuerte, es porque nunca te rindes… Salvar a Mikey-kun parece imposible hasta para mí, pero tú has vuelto del futuro porque quieres salvarlo, no escuchaste a quienes te dijeron que eso era imposible… Ese es el que conozco, el que no se rinde. Salvarás a Mikey-kun, no sé como lo harás pero lo harás, buscaras la forma... Volverás al presente y serás el héroe de todos. Creo en ti, siempre creeré en ti —finalizó la rubia con una dulce sonrisa en los labios.

No había persona más increíble en el mundo que Takemichi para Chifuyu, a quien había visto pelear y arriesgar su vida tantas veces para salvar a quienes eran importantes para él. Desde el día en que conoció la determinación de Takemichi, en esa noche de lluvia en la que creían que perderían a su vice presidente y el rizado lo llevó cargando en su espalda a pesar de que le doblaba en tamaño, ella estaba dispuesta a creer en este hombre.

Y cuando los dos se volvieron compañeros, mejores amigos, conoció la verdad, cuando se enamoró profundamente, se juró a sí misma seguirlo hasta el final del mundo.

Takemichi se levantó de la cama, sorprendiendo a Chifuyu, y atrapó el cuerpo más pequeño de la chica entre sus brazos, la rubia jadeó sintiendo los brazos envolver su cuerpo y la mano del otro sujetando su cabeza.

—… Gracias, siempre dices las palabras correctas, Chifuyu ¡Aunque me haces llorar tanto! —al parecer, el rizado estaba llorando, de nuevo. Esta vez, lloraba por las palabras de la rubia y no porque estaba destrozado hasta el espíritu.

Chifuyu resopló con una sonrisa divertida en los labios, su corazón aliviado de que Takemichi fuera el mismo de siempre. Correspondió el abrazó y acomodó su cabeza en el hombro del mayor—. Vamos, no llores más, te vas a deshidratar, Takemitchy ¡Nunca conocí a nadie con unas glándulas lagrimales tan grandes! —se burló soltando algunas risitas y palmeando suavemente la espalda de su compañero.

—De verdad, no puedes reprimirte y no burlarte de mí ¿Eh? —lloriqueó el mayor, sin embargo también se estaba riendo entre dientes mientras sorbía los mocos.

—¡Noup! ¡Es divertido! ¡Haces caras muy graciosas cuando te molesto, Takemitchy! —Chifuyu se alejó del abrazo para saltar sobre la cabeza de Takemichi y revolver juguetonamente todo el cabello de este, y por último estiró una de sus mejillas.

—Esho es dolorosho, Chijuyiu-



La lluvia afuera no se había detenido, pronto sería más de media noche, parecía que llovería mucho más, aunque el viento no soplaba tan fuerte como hacía horas antes cuando Chifuyu salió en busca de Takemichi.

—No parece que pare de llover, aunque no es una tormenta, tal vez pueda usar el paraguas e irme a casa. O tal vez con Draken-kun —Takemichi se asomaba por la ventana de la habitación de Chifuyu, cerró la cortina y caminó hacia la chica que estaba sentada en la cama.

—¿Qué dices? ¿Piensas irte después de todo lo que ha pasado? ¿Y con esa lluvia? ¡Te acabas de bañar! —Chifuyu señala con las cejas fruncidas y una mueca en los labios.

—No creo que deba quedarme aquí, tú misma lo has dicho… Con todo lo que pasó, ni siquiera sé si deba ir a casa… —soltó el rizado sentándose en la orilla de la cama junto a la rubia.

—Ni lo pienses más, te quedarás aquí conmigo, al menos hasta mañana… Afuera es peligroso, es muy tarde y está lloviendo, ¡No irás a ningún lado! ¡Y es lo último que diré al respecto! 

—Pero… Si ellos… Si alguien viniera aquí-

—Nadie va a venir, Takemitchy, y si algo fuera a pasar- No te preocupes por eso, yo te protegeré —la cabeza de Chifuyu fue a parar al hombro de Takemichi, con una sonrisa alzó la mirada para verlo a los ojos—. Te mantendré a salvo. No te vayas, quédate aquí conmigo.

Takemichi no dijo nada más, respiro profundo y apoyó la cabeza sobre la de la Chifuyu.

—¿En dónde piensas que dormiré? 

—¡En mi cama! ¡Conmigo y Peke J! —la rubia brincó en la cama para coger al pequeño gatito que estaba recostado entre las almohadas, el gato no protesto al ser cogido y apenas maulló—. ¿Verdad que no tienes problema en que compartamos cama con Takemitchy, Peke J? No me importa porque me gusta el tonto de Takemitchy, puede dormir aquí, pero que no se meta con mis croquetas ¡Miau, miau! —con una voz chillona, Chifuyu habló con Peke J y frotó su nariz contra el felino azabache, en respuesta su nariz fue lamida y se rió entre dientes.

Chifuyu volteó a ver a Takemichi, no le estaba prestando atención y se encontraba perdido observando hacia algún punto en la nada.

Por supuesto, aún era demasiado reciente, hace unas horas Takemichi volvió a presenciar otra muerte, y fue en sus brazos. Otra vez.

—UH- ¿¿Peke J?? —Takemichi cerró sus ojos cuando el pelaje suave del gato de Chifuyu chocó contra su cara, lo siguiente que sintió fue una pequeña lengua rasposa acariciar su mejilla y parte de su nariz. Peke J estaba lamiendo por todas partes—. Haha, está bien, gracias por dejar que duerma con ustedes- Tienes la lengua como lija.

Chifuyu apartó a Peke J y le sonrió tiernamente a Takemichi que le devolvió una mirada enternecida.

—¿No son los besos de Peke J los mejores?

—Lo son.



Chifuyu siempre lo hizo sentir seguro. Todo su mundo se caería a pedazos, pero si Chifuyu está allí con Takemichi, todo estaría bien para él.

Aquí, ahora, en los brazos de Chifuyu, Takemichi nunca se había sentido tan seguro, jamás podría sentirse tan bien y tan cómodo con nada ni nadie más que con Chifuyu.

Es por eso que la buscó en cuanto todo se derrumbó a su alrededor, una vez más, es por eso que lo primero que hizo fue buscar su celular y llamarla, necesitaba oír la voz de ella, estar con ella y que le diera seguridad, estabilidad. Chifuyu sonreíria, le diría algunas palabras, o sólo estaría allí, y Takemichi podría respirar.

Todo estaba oscuro, la habitación se iluminaba cuando algún rayo caía, el sonido de la lluvia azotando contra la ventana era ligero, lo arrullaba para dormir junto a la respiración de la rubia que abrazaba su cabeza y su cuerpo protectoramente contra su pecho, como si al soltarlo por un instante él se iría o algo malo le pasaría.

Los ojos de Takemichi se cerraban lentamente por el sueño, no pensó que podría conciliar el sueño después de todo lo que había pasado, pero el calor de la menor y las caricias por el movimiento de su mano en su cabeza le ayudaban bastante.

Por esta vez, Takemichi no quiso que fuera de día, si pudiera estar así por siempre, todo estaría bien.

Con sus brazos, Takemichi se aferró más al cuerpo de Chifuyu, cuidando de no despertarla mientras la abrazaba y se pegaba aún más a ella. Era como estar en el cielo, no quería irse de allí nunca, con su cabeza entre los pechos de la rubia y envuelto en los brazos de esta.

Cuánto la amaba, y cuánto deseaba no perderla nunca.

—Tú y yo vamos a salvar a Mikey-kun, lo haremos juntos esta vez ¿Si, compañero?

—… Lo haremos juntos, socia.


Takemichi cerró los ojos, soñó con un futuro donde todos eran felices, hasta Mikey, y con Chifuyu a su lado sonriendo tan hermosamente como sólo ella sabe hacerlo todo estaba bien.



El sonido de un trueno en la distancia hizo que Peke J se removiera y despertará a Chifuyu, aún no era de día, probablemente sólo habían pasado unas horas desde que los tres se acostaron a dormir.

Chifuyu miró hacia el gatito acomodándose entre la pared y la espalda de Takemichi, trató de moverse pero su cuerpo estaba bien sujeto por los brazos del rizado sobre su pecho, se restregó un poco los ojos con sus puños y sonrió con sueño observando detenidamente al mayor que estaba profundamente dormido.

¿Seguirlo hasta el fin del mundo, eh? Si, lo haría.

La rubia recostó la cabeza en la almohada y besó la cabeza del rizado con amor.

Notes:

para aclarar algunas cosas

no, Senju en el manga no está muerta, se piensa que pronto o en algún punto puede pasar por una visión de Takemichi, pero quién, tal vez la salvé... espero que si, es hermosa y no la quiero perder pronto- aunque la use en este fic kdjfhjkdhfd
ojalá un día me perdones, bebé

no sé, a fem!fuyu la imaginó siendo dulce pero ella es mamonsita y peligrosa, no se crean, es super fuerte y da tremendas patadas por takemichi dsfsdf no se metan con su novio(???)

la vdd sólo quiero algo de ellos en el arco actual pero quizás no me vayan a dar nada... truste

espero les haya gustado, lo hice con amor, pronto haré más contenido y actualizaciones

por cierto, en fb se hizo un grupo que es especial para el takefuyu, búsquenlo, lo administra mi patrona y una amiga buena onda junto a su servidor (?), apenas empezamos pero ya iremos organizando mejor y eso, para compartir cosas de ellos, si a alguien más por aquí les gusta mucho como a nosotros... unanse <3

chao chao, gracias por leer y besos