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Sus pasos apresurados resonaron en sus oídos, pesados, constantes y bulliciosos que atormentaban sus ahora sensibles oídos, sus puños se apretaban buscando frenar desesperadamente el estremecimiento en ellos y el resto de su cuerpo mientras que el sudor frío se filtraba con el aire helado de la noche el cual golpeaba su rostro y estómago disconformemente.
No se suponía que aquello ocurriera, se repetía, no se suponía que Hakkai fuera tan débil siendo que incluso él se sorprendió de encontrarse a sí mismo reprimiendo sus jadeos luego de trotar a un paso apresurado hasta la casa del rubio.
— ¡¿H-Hakkai?!. — Gritó en un susurro Takemichi, quien estaba sosteniendo el marco de su puerta con firmeza, incrédulo ante la vista.
La verdad es que Hakkai no podía esperar otra reacción aparte de esa. Sabía muy bien que esto no era propio de él, llegando hasta el punto de ocultar sus manos temblorosas tras las mangas de su chaqueta.
«¡Vamos a los bolos, Takemitchy!.» Eso fue lo que dijo Hakkai, simple y conciso en un tono entusiasta aunque sonando más como una súplica desesperada tras sus respiraciones laboriosas, haciendo que el rubio se descolocara aún más.
—¿A esta hora?— el nerviosismo se plasmó visiblemente en su rostro pues era ya demasiado tarde, no creía que alguna sala de bowling estuviese abierta a las 2 de la madrugada. En primer lugar ¿por qué estaría Hakkai despierto a estas horas, en frente de su casa secando el sudor en su frente como si hubiese corrido un maratón?. — ¿A-algo ocurrió?. — Trató de razonar, tenía que haber algo más en esa visita tan inesperada.
Eran las 2:34 de la madrugada cuando Takemichi reviso su celular plegable, sus ojos estaban llenos de lagañas y sus rizos totalmente despeinados apuntando a cualquier zona sin finalidad, no quería ni hablar de su pijama la cual lo mantenía cálido ante el frío manto de la noche, pero aun así lo hacía ver más infantil, el hecho de que alguien más lo estuviese viendo lo hacía más vergonzoso aún, pero aquello no sobrepasaba su ansiedad, estaba totalmente confundido pese a que le dijo a Hakkai que podía acudir a el cuando quisiera, solo que nunca pensó que la primera vez sería de esta forma.
Su sueño era ligero así que tan pronto como escucho que llamaban insistentemente a la puerta se levantó lo más rápido posible, queriendo evitar un escenario en el cual fuese su madre la que atendiera, mientras hacía lo posible por recuperar la fuerza en su adormecido cuerpo froto sus manos contra su rostro hasta finalmente asomarse por la ventanilla, siendo abismal su sorpresa al encontrar a un Hakkai con un semblante ansioso tocando su puerta de una forma casi escandalosa ¿qué demonios estaba haciendo?, juro que fue su primera reacción, como si ver a un adolescente tocando su puerta fuera el acto más inhumano y extraño de este mundo. Trato de ubicar las llaves de su casa lo más rápido posible y cuando finalmente abrió la puerta se asomó conmocionado.
Intento cuestionar todo, trato de entender por qué Hakkai estaba allí hasta tan tarde, pero no recibió más respuestas de su parte, usando el juego como una excusa probablemente. Cuando lo vio por la ventanilla juraba que Hakkai lucía preocupado, casi angustiado y necesitado, pero tan pronto como abrió la puerta aquello cambio, como si pretendiera que su visita fuera lo más casual del mundo.
— Nada de eso, hombre. — Hakkai se encogió de hombros, tratando de lucir lo más sereno y animado posible. — El juego me llama, ¿no quieres venir?.— Citó la misma línea que dijo el día en que se conocieron, justo en el momento en el que hicieron una chuza al mismo tiempo, pese a ese aire de confianza amistosa aun así el rubio no pudo quitarse aquella incómoda sensación, aquella que le decía que algo no estaba bien, definitivamente algo ocurría.
— ¿Estás seguro?— Volvió a preguntar lo mismo, aún más perplejo que antes, tratando de acomodarse en la puerta su voz disminuyó considerablemente.
—¿Huh?, ¿acaso tienes miedo de perder, Takemitchy?.— Trató de animar el más alto, agitando en sus manos su propio guante especial para el juego. Por unos segundos Takemichi pudo jurar ver una sonrisa socarrona en el rostro del otro.
Oh, no pudo evitar caer ante una provocación tan obvia.
— ¡Tsk, claro que no!.— Trato de mostrarse ofendido e intimidante, él se tomaba con seriedad el juego, hasta punto tal de incluso tener su propio set de guantes y zapatillas especiales para la sala de Bowlig, artículos los cuales relucían con pasión en la pista, pero que en casa cuidaba más que a su propia vida. Sabía bien que era una broma de mal gusto así que se aseguró de sonar atrevido y divertido, tratando de seguirle la corriente a un Hakkai bromista.— ¡Será mejor que estés preparado!.
Y esa fue la última sentencia de Hanagaki antes de meterse a la casa nuevamente para subir a su habitación con torpeza en busca de su equipo de bowling.
Luego de eso, inmediatamente Hakkai juro escuchar un par de maldiciones y tropiezos mientras lo esperaba afuera, con sus manos en sus bolsillos no pudo evitar sonreír ante lo divertido que era imaginar al adorable rubio recién despierto buscando desesperadamente por todo su cuarto como si fuera un campo de guerra.
«¡Auch, maldita sea!.» Pudo escuchar un pequeño grito de Takemichi cuando probablemente tropezó con algo en su desordenado cuarto, a juzgar por el ruido seguramente fue alguna lata de refresco que nunca tiro de su cuarto y eso solo hizo que una sonrisa se grabará en el rostro de Hakkai, todavía podía sentir su cuerpo temblar levemente, sus oídos zumbar y su corazón latir con ganas, pero se aseguró de recordarse a sí mismo que todo iba a salir bien.
Todo estaría bien si era capaz de ver a Takemichi siendo el mismo, después de todo aquello era algo que siempre le traía paz y jovialidad a su inquieto corazón. . .
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Una vez listo Takemichi cerro con el mayor cuidado posible la puerta asegurándose de que su madre continuará con su noche de descanso, sostuvo sus llaves en su mano con cuidado antes de empezar a caminar al lado de Hakkai. Sus llaves tintineaban de vez en cuando al chocar juntas, pero su paso era tranquilo mientras que lanzaba un par de miradas llenas de curiosidad a Hakkai con cuidado, como si tuviese miedo de ser descubierto y casi tomándoselo como un reto secreto. Desde ese punto de vista nunca fue bueno para callar sus emociones, es una persona inquieta y transparente cuya habilidad era confesar más rápido de lo usual. No sabía si ocultar su preocupación o su emoción por el hecho de que el otro buscó su compañía, y como tampoco sabía que esperar de la situación eso solo lo puso más nervioso.
El chico a su lado caminaba con la misma tranquilidad, con un rostro completamente neutral, eso solo descolocó aún más al rubio quien todavía dudaba el por qué de su forma de actuar, no sabía si debía preguntar nuevamente o algo similar, así que en cambio solo froto sus propios brazos con nerviosismo.
—Uhm, ¿tienes frío?.— cuestionó Hakkai al más pequeño.
—¿Eh?, no, no es eso. . .
De nuevo el silencio, incómodo y penetrante. Hakkai estaba igual de nervioso que él, temía que su aparición fuera un problema para el rubio, quizá le estaba causando muchos problemas, pero sabía que si no salía de casa en ese maldito instante entonces se volvería completamente loco. Sus dedos agarraban la tela de su camisa con ansiedad, el camino se sentía eterno, pero agradecía como nada en su vida la presencia del otro.
Desde que se conocieron habían estado saliendo de vez en cuando, al ser parte de la misma pandilla y compartir el mismo gusto por el boliche les simplificó el acercarse, incluso si está noche su interacción lucía
como caminar descalzos sobre piedras bañadas en brasas ambos sabían que no lo cambiarían por nada en el mundo, Takemichi se divertía sin cesar con Hakkai, aunque puede que en un principio se aterrara al ver lo alto que este resultó ¡era escalofriante lo mucho que lo sobrepasaba en altura!, al igual que puede que sus primeras impresiones no fueran las mejores ; él creyó que Hakkai sería el demente sin corazón que asesinó a su hermano para consecutivamente liderar a los Black Dragons, un hombre con manos magulladas bañadas en ríos de sangre, hostil y vulgar, sin embargo fue sorprendido con un chico inusualmente tímido para su apariencia, su voz resultaba suave pero familiar de alguna forma, era reconfortante estar a su lado, y pese a su tranquilidad a veces tendía a tomar acciones impredecibles, ese tipo de acciones y actuar que dejaban su mente en blanco dándole vueltas al asunto, cómo sacarlo en medio de la noche a pasear y jugar a los bolos, como contarle cosas tan privadas que normalmente solo se las dirías a alguien de extrema confianza a él, con todo y eso, Takemichi en varias ocasiones no pudo evitar sonrojarse al no poder negar que disfrutaba de su compañía un poco más de lo debido. Había algo en aquel chico que a su corazón dejaba encantado y a sus piernas sin fuerza. Desde que se percató de aquello juro servirle y protegerlo de todo mal que atentará contra él, trató de justificar aquello con que solo era su deber.
Obviamente en su timidez no admitirá que se sintió enamorar del de cabello azul un millón de veces en el tiempo que estuvieron conociéndose.
Hakkai, por otro lado, tenía una confianza y fe abismal en Takemichi, desde un inicio declaro que serían amigos y así fue; sin embargo, pudo sentir el florecer de algo más tan pronto como lo escuchó, él admiró su suave y preocupada voz cuando le contó su jindama hacia Taiju, mostró comprensión cuando hablo de su pasado, y sus ojos se llenaron de ternura cuando expreso su cariño por Yuzuha y Mitsuya. Nunca creyó que Takemichi se volvería otro de sus salvadores, se puso de pie y obtuvo el valor que él fue incapaz de librar en muchos años, lo salvó de su debilidad, lo orillo a revelarse y luchar frenéticamente contra Taiju incluso si tenía miedo y costaba creerlo, ¿cómo alguien tan pequeño podía lograr hazañas tan magistrales? Su fuerza física era cuestionable, pero había algo hermoso en su fuerza mental y resistencia que rivalizaba contra la de todos los demás presentes.
Y obviamente en su timidez no diría que se sintió enamorar del rubio más de un millón de veces en el poco tiempo que estuvieron conociéndose.
Hakkai y Takemichi eran como los dos niños más infantiles de toda Tōman, ambos algo torpes, en incontables ocasiones tímidos, en otras más descarados y reflexivos, pero nunca se rendirían tan fácilmente.
Puede que por eso se han conectado tanto, puede que por eso se llevarán tan bien. . . Puede que por eso ninguno de los dos se haya confesado todavía. . .
Ambos acreditaron ese hecho a su cobardía natural, los golpes eran una cosa, pero el amor era algo que los aturdía a ambos, totalmente primerizos y avergonzados. Demasiado temerosos de recibir una negativa por parte de ambos.
Ambos respiraron hondo, Hakkai llevó sus manos hasta los bolsillos de su chaqueta y Takemichi imitó su acción cruzándose de brazos, ambos acordaron caminar en silencio, quizás eso no estuvo tan mal, quizá era lo que debían hacer en una fría madrugada, les dio espacio a ambos para cuestionar sus mentes intranquilas, había mucho que cuestionar últimamente.
Durante el camino a veces Takemichi silbaba, o Hakkai chasqueaba la lengua, pero finalmente con el tiempo dejo de sentirse ese peso, la incomodidad inicial partió tan lejos como pudo y volvieron a ser los mismos de siempre, o eso hasta que finalmente sus pies los guiaron hasta la entrada del lugar.
—¿Es aquí?— Pregunto el rubio con curiosidad, desenredando sus brazos y finalmente analizando el lugar. Cuando escucho un tarareo por parte de Hakkai juro sentir su alma viajar hasta otra línea temporal.
—¡Oye, oye espera!, ¿¡vamos a entrar así?! ¿e-esto no es ilegal?.— Poso una de sus manos en el hombro de Hakkai, podía pelear contra pandilleros cuatro veces más grandes que él ¿¡pero allanar un establecimiento?!, ¿entrar así nada más en medio de la noche?, esto definitivamente tenía que ser un delito, incluso un tonto como él lo sabría.
—Ya estamos aquí ¿piensas echarte para atrás, Takemitchy?.— Dijo Hakkai con diversión, quien nunca antes había hecho algo así, pero estaba dispuesto a intentarlo aunque sea una vez en su vida pese a sus nervios y la constante voz que le decía que debía frenar esto justo aquí y ahora, que nada justificaba su acción, pero la necesidad lo movía con impulsividad.
— No, pero. . .
— Relájate, todo va a estar bien.
Aseguró Hakkai con una mirada comprensiva, tratando de darle la confianza que él no poseía, estaba considerablemente asustado, pero en alguna parte de su corazón tenía más miedo de volver a casa y seguir teniendo esas pesadillas en un bucle agonizante. En esa clase de momentos su mente era su peor enemigo, su cuerpo no reaccionaba bien ante aquella furiosa marea que amenazaba con devorarlo vivo y su mejor escapé era este, sintiendo el maremoto en su corazón calmarse y buscar el consuelo en la compañía del otro sin importar el lugar o la hora.
Takemichi cedió, todo lo que pudo hacer fue pegarse a su espalda como pudo, tratando de cubrirlo de cualquier persona que pudiese pasar por el lugar y verlos, una tarea difícil siendo que Hakkai era como una jirafa coja, sin embargo hizo su mayor esfuerzo por agacharse y acceder al lugar sin dejar en tan evidencia el atraco como tal.
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A partir de allí el tiempo se fue como vela en viento, la preocupación inicial de ser atrapados se disipó cuando la compañía del otro transformó la atmósfera en pura jocosidad. Tan pronto como entraron evaluaron el oscuro lugar que estaba curiosamente más frío que afuera, había humedad en el aire y alguna que otra mesa tenía algún vaso de refresco o jugo tirado a la par o sobre esta misma, cosa la cual el servicio de limpieza tendría que ocuparse más temprano. Aquello fue solo una señal, una oportunidad que ninguno dejaría pasar, ambos acordaron en silencio que «Sacar un par de bebidas y frituras no podía ser tan malo ¿o sí?» con eso en mente ambos en silencio se rieron, Takemichi buscando para sí mismo un refresco y chatarra con un probable exceso de azúcar, mientras que Hakkai busco más por el lado de bebidas frutales con un extraño antojo de esta, jurando que más tarde buscaría un par de frituras y todos los tipos de chocolates que tuviera a la vista, de esa forma recargándose en algún lado ambos charlaron sobre cualquier tontería que amenazara con explotar sus cabezas, sus voces haciendo eco en el vacio lugar.
Y cuando sus estómagos se llenaron y sus risas cesaron, fue la elección comenzar con la partida que tanto exigió el más alto.
— ¿Estás listo?.— Preguntó el rubio quitando un par de migajas de su rostro, su mirada desafiante y sus manos asegurando sus guantes listos para la partida.
— Te lo dije ¿no?, la pista me llama.— Anunció con alegría Hakkai, ajustándose los guantes y mostrándose con valor. Ninguno prendió nada en el local, temerosos de estropear algún aparato electrónico y que las luces llegarán hasta afuera para delatar sus vulgares comportamientos, así que en la oscuridad Hakkai tomo la primera bola que sus manos sintieron en la recepción y la tomo con firmeza.
Se escucharon los strikes con fuerza, el como los palitroques se derrumbaban totalmente presos de los incesantes ataques de las bolas, el piso se rayaba y retumbaba cuando las bolas impactaban mientras que los adolescentes reían con amor al deporte, ajenos al caos que sembraban en la ciudad de los pinos.
Esa noche descubrió que tanto el como Takemichi seguían estando en total sincronía, cuando se conocieron pensó que quizás era suerte de principiante, que ambos hicieron una chuza al mismo tiempo de casualidad y bromeó con estar sincronizados. Pero ahora parecía ser que no era ninguna mentira, acaba de quedar mal parado, pero en toda la noche sus mejillas no dejaron doler al reír y su cicatriz se estiró y marco con más intensidad, no pudo evitar el profundo escozor que sintió su corazón al ver a Takemichi igual de feliz, con un par de mejillas sonrojadas y sus risas sin aire.
No importó cuan comprometedora fuera la situación, no repararon en el hecho de que la pizza que encontraron tirada en la mesa más decente estuviese fría y probablemente con algunas hormigas caminándole encima, mucho menos importó que no hubiese un marcador que anunciarán sus triunfos o errores, solo eran ellos, la oscuridad, sus risas danzando en el aire y sus alegres corazones marchando al ritmo de una batuta imaginaria, aquellos que poseían la batuta que dirigía el desfile en su corazón era cada uno, solo ellos eran capaces de decidir cuan apresurados marcharían sus corazones al sentirse enamorar aún más el uno del otro junto con sus competencias sin sentido, incapaces de ver correctamente cuántos palitroques derribaban y teniendo que buscarlos por su propia cuenta nuevamente, cada uno se sintió más relajado que nunca, como si fuese el escape que tanto necesitaban, más como sí la compañía del otro resultaba ser lo único que necesitaban.
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En algún punto, algo sudados y cansados decidieron que sería el momento ideal para una pausa, quizá eran las tres o las cuatro de la madrugada, pero era innegable la satisfacción en sus rostros, del alborozo de pasar un rato entre amigos. En este punto no solo Takemichi tenía su rostro cubierto en un tono rojo, sino que también Hakkai, ambos respirando con pesadez y sintiendo sus cuerpos agotados. Ha pasado mucho tiempo desde que estuvieron solo ellos dos juntos, debían admitir.
Hakkai decidió sentarse en la baranda de la máquina transportadora de las bolas de boliche mientras que Takemichi solamente se recargó en esta, moviendo su mano frente a su rostro acalorado en busca de un poco de aire y fresco consuelo. Podía jurar que el piso abajo seguía frío, pero toda la acción lo dejo casi destrozado.
— Ah ~, ¿que diablos se supone que eres?.— Se quejó Takemichi finalmente, mientras frotaba su hombro y movía su codo en círculos buscando alivio, resulta ser que Hakkai era un digno oponente, incluso si Takemichi era todo un especialista enamorado del boliche el más alto todavía le dió gran pelea y termino por ganar, o al menos eso dedujeron de sus propios puntajes retenidos en su mente en vista de carecer del marcador original. — ¿Tienes alguna técnica secreta o algo así?.
— Creo que simplemente eres malo para esto, Takemitchy. — Bromeó Hakkai entre un par de risas infantiles, ganándose una nueva mirada en desaprobación por parte del rubio. Jodidamente adorable a la vista del adolescente enamorado.
— Tsk, claro, eso dices ahora ¡pero hace unos momentos estabas lloriqueando porque estaba ganando!. — No pudo evitar hacer uno que otro puchero. — Solo sabes las reglas del bowling cuando te convienen ¿no es así?.— Al final agregó juguetonamente.
—¡Pero aún así al final gane yo!.
Vergonozosamente recordó como hace tan solo unos minutos estaba berrinchando porque «Take-chan, que sea una revancha, ¡ese strike no cuenta!, ¡hey, te faltaron tirar dos pinos! ¡esto te resta puntos! ¡estás haciendo trampa!. »
Takemichi se mantuvo haciendo muecas y pucheros, simplemente vacilando con «Si hubiésemos hecho otra partida ¡yo hubiese ganado!.», mientras que Hakkai solo pudo admirar con cariño la adorable expresividad del tonto de ojitos azules.
Al final del día volvieron a lo mismo, finalmente el aire llegaba hasta sus rostros y luego de una ajetreada partida se permitieron relajarse, llenarse de un dulce silencio luego de escandalosas risas y chistes tan malos que resultaban buenos, ambos sintieron sus cuerpos inundarse en una repentina suavidad, conscientes o no terminaron acercándose más nuevamente, susurrando como si no hubiesen hecho un terrible escándalo hace tan solo unos minutos.
Eso solo le recordó a Hakkai que todavía había algo que tenía que decir.
— Lamento haberte arrastrado a esto. . . Debes estar muy cansado. . . — Dijo Hakkai en algún momento, con una voz delicada, casi tímida, pero su sonrisa se mantuvo, el ambiente todavía era amistoso.
— Ni lo digas, de hecho, gracias por esto.— Sonrió complacientemente en respuesta.— ¡Ni siquiera sé cuándo fue la última vez que me divertí así!. . . Ha pasado mucho desde que estuve así contigo. — Bajo su voz hasta el nivel de Hakkai, rememorando todo el estrés de ese último año, ha ganado más golpes y humillaciones que momentos como este, en los cuales puede ser simplemente ser el mismo y sentir su cuerpo vibrar alegremente, viviendo la adolescencia que tanto perdió en su primera oportunidad.
Hakkai solo inclinó su rostro y tarareo en aprobación, conociendo de primera mano todo el estrés por el cual se ha sometido desde el enfrentamiento contra Taiju, o incluso mucho antes de eso pero que el desconocía. En su mente aseguro que no necesitaba saber por cuántas cosas estaba pasando Takemichi siempre y cuando pudiese hacerlo feliz, aunque la mayoría del tiempo fuera este el que lo ayudara.
Hakkai lo pensó mucho, lo pensó una y mil veces en tan solo un par de minutos, casi la misma cantidad de veces que imagino cuan dulce sería acariciar el los rizos del rubio, si le permitirá tocar ese cielo azucarado y admirar sus ojos cristalinos con cariño.
No sabía por dónde comenzar pero antes de que pudiera cerciorarse de hacerlo sus labios ya habían tomado la decisión por el. Agradecía esto pues sabía que si seguía meditandolo entonces no tendría el corazón para romper la colorida burbuja que ha creado esta noche con él, no tendría el corazón para apartar un momento tan cálido, no cuando los soñadores ojos del rubio lo veían con tanto cariño.
— La razón por la que te traje aquí. . .— Comenzó a confesar, con miedo todavía, dudando de que si era buena opción verse más vulnerable de lo que ya demostró anteriormente.
Takemichi no dijo nada pero sus ojos se abrieron con interés, se acomodo con cuidado quedando cara a cara con Hakkai, subiéndose a la baranda de las bolas de boliche.
— No pude dormir en toda la noche. — Dijo en un suspiro pero notó que eso no fue suficiente para saciar la curiosidad en la carita del chico y prosigio, todavía tropezando con sus palabras.— Sentía que no podía respirar. De un momento a otro no dejaba de pensar en Taiju, el que pasaría si volviese a encontrarme con él . . .— Sus manos se presionaron con más fuerza contra la baranda, se vio tentando a bajar su rostro, sin querer enfrentar al rubio por ahora. No estaba listo.
No estaba listo para nada, se repetía constantemente.
Takemichi guardo silencio todavía, esperando a que se deshaogara todo lo que quisiese. — Incluso si logré enfrentarlo, incluso si el ya no esta . . No dejo de sentir miedo al recordarlo.— El rubio se alarmó aún más cuando lo último salió como un sollozo, listo para consolar a Hakkai pero siendo detenido por este mismo, quien se escondió en su propia figura. — Fueron pocas las veces desde que Yuzuha me salvó, pero todavía tengo miedo de sus golpes, solo pensarlo es tan. . . Horrible.—Juro escuchar su voz quebrarse pero las lágrimas no salían, simplemente tartamudeaba y temblaba en su lugar, ante la preocupada vista del otro. — N-no quiero volver a tener miedo de él. . .
Takemichi sintió un tenso frío golpear todo su cuerpo, con sus manos picando en el deseo de abrazar y sus labios de consolar, quería que Hakkai se permitiera llorar como antes y tan pronto como dejara de llorar estar ahí para él, ser su payaso o su amigo, cual sea de las opciones que lo hicieran más feliz.
Lo vio y lo escuchó todo, Takemichi estaba listo para refutar pues Hakkai estaba en todo el derecho de estar aterrado y no por eso era un cobarde, eso lo decía el ; siendo un bebé llorón ante los ojos de todo el mundo. Ese día no importó si Hakkai hacia algo o no, estaba totalmente dispuesto a salvarlo a como diera lugar, sintió miedo al ver su cuerpo crujir y agonizar contra el impacto de cada golpe de Taiju y sin embargo no pudo evitar sentirse orgulloso cuando lo vio luchar, el lo logro, se aferró a la vida y peleó con todas sus fuerzas ante su mayor temor, Takemichi no sabía cómo expresar toda la admiración y cariño que sentía por la valentía del chico, pensó que sería fatal para las palabras y no sabía si era lo que Hakkai necesitaba ahora, pero no sé permitiría a si mismo dejar a Hakkai en tal estado.
Espero unos minutos en silencio, hasta que se armó de valor y se removió en su lugar. — Estuviste increíble, Hakkai.— Dijo con el tono más suave que pudo encontrar en su voz, jugo con sus dedos, pensando en todas las palabras que se le escapaban de sus labios pero que su corazón gritaba. — No todos son capaces de hacer lo que tú hiciste.— Sonrió ante eso y fue recibido por un Hakkai reunente.
— Pero tú lo hiciste. — Afirmó con fuerza Hakkai, sin querer recibir tal halago barato sabiendo que fue Takemichi aquel que hizo casi todo el trabajo.— Ni siquiera nos conocíamos tanto y fuiste el primero en hacerle frente a un monstruo como Taiju. . . ¿E-en que estabas pensando?. — Pregunto, no con odio ni con envidia, fue más con preocupación, pudo perder a su adorado Hanagaki ahí y resultó gravemente herido. Pudo haberlo perdido sin siquiera haberlo conocido bien, que estén ambos aquí hoy era un milagro.
Takemichi lo analizo, busco las palabras correctas pero no pudo evitar sonar un poco herido cuando lo dijo. — Porque somos amigos, ¿no?.
. . .
Hakkai no lo entendía.
El fue el primero que dijo que serían como hermanos, fue él aquel que se acercó al rubio y busco su compañía todo el tiempo posible, pero nunca pensó que Takemichi llegaría a esos extremos por él y en efecto lo hizo. Incluso detrás de sus mentiras, incluso detrás de su debilidad la pasión y determinación de Takemichi lo abrazaron como una llamarada de valor y amor cuando estaba a punto de caer más bajo que nunca, cuando estaba dispuesto a asesinar. . .
Hakkai retuvo sus lágrimas, sintiendo sus pestañas humedecerse y sus dedos fríos cuando el agarre en la baranda se intensificó.
«Amigos». Lo pensó tantas veces por igual,sonaba jodidamente descarado decir que eran amigos, expresarlo de forma tan familiar y confiada cuando Hakkai todo lo que quería hacer era besar el estúpido rostro del rubio tanto como pudiese, tanto hasta que sus labios se adormecieron y el soltara un par de esas risitas que tanto empezó a amar con desesperación.
Al no ver respuesta de Hakkai ante eso se avergonzó. — Está bien si no me consideras tu amigo.— Empezó nuevamente Takemichi, esperando solucionar el error que cree que cometió al ver el trance en el que cayó el otro.—Pero. . .
Takemichi movió sus manos tentativamente, hizo gestos para que Hakkai se acercara y en vista de qué vio esos gestos con interrogación el decidió directamente posar su mano en su hombro, siendo está la mejor posición que pudo encontrar en su timidez. — No soy tu, Hakkai.
Este se descolocó, pero no hizo movimiento alguno.
— Se que me enfrente a él pero no fuí yo el que tuvo que soportar tantos años viviendo con él. — Bajo su mirada, el piso alfombrado se encontraba extrañamente encantador, ¿era o el o hacía más frío que antes?.— Yo no tuve que vivir con miedo de él durante todos estos años. . .
El mencionado dió un respingo, entendiendo hacia donde estaba yendo la conversación finalmente, no pudo evitar sentir su corazón dar un latido hueco para luego dar paso a detenerse ante la anticipación de sus palabras.
— Hakkai, es por eso que yo. . .— Trato de buscar las palabras nuevamente, revaluando todo hasta darse cuenta que el nunca tuvo un vocabulario muy prurito, para finalmente dedicarle una fiel sonrisa, amplia y resplandeciente aún en medio de la oscuridad más espesa en su corazón.— Realmente te admiro, si yo hubiese estado en tu lugar no lo hubiese soportado durante tanto tiempo. ¡la forma en la que lo enfrentaste fue increíble!.— Takemichi no dejaba de mover sus manos con diversión, estaba encantado y podía jurar que sus ojitos brillaban de tan solo recordarlo, incluso haciendo analogías con las poses de batalla que había visto en los mangas de pandillas que Chifuyu alguna vez le mostró.
Pero Hakkai realmente no lo entendía, estaba incluso más perdido que antes pero a su vez más encantado con el dulce Hanagaki, ¿estaba emocionado por él? ¿realmente lo hizo así de bien, tanto como para merecer la admiración de su amado?, no sabía que opinar, no quería refutar pero tampoco sabía si aceptarlo como tal, le encantaba llenarse con la perorata de un lindo y emocionado Takemichi. Hakkai estaba en un apuro, quería decirle cuánto el había hecho por el, como fue que Takemichi no solo resistió a la muerte misma por él sino que incluso fue capaz de escurrirse como una pequeña masa de miel hasta su corazón, tanto como en la vida suya como en la de los demás.
— Takemichi, yo-. — Su voz no salía, sin importar cuánto se esforzara no lo hacía, estaba en un trance, excesivamente conmovido con todo el amor que Takemichi le estaba brindando en sus propias manos. Sigio bajando su rostro, removiendo su vista por todo el piso tratando de que las lágrimas no salieran y que pudiese responder a todas esas bellas palabras que desconocía el peso que había tras ellas.
Hakkai nunca se sintió más en paz como ahora.
— Mírame,Hakkai.— Su voz se hizo firmé, todavía estaba sentando al lado suyo pero sentía que había algo más que tenía que ser.
El rubio sentía que las palabras no eran suficientes y la cercanía no era la adecuada, no importaba como pero necesitaba hacerle saber a Hakkai cuan valiente y orgulloso está de él, no podía abandonarlo aquí y ahora,no, el no era esa clase de hombre, Takemichi suspiro reuniendo todo el valor necesario y busco en su cuerpo el coraje que necesitaba, su mano izquierda paso de su hombro a alguna parte de su pecho hasta finalmente levantarse de la baranda, consecutivamente dió unos pasos más cerca del de cabello oscuro y busco la forma de acomodarse más cerca enfrenté de su cuerpo. No se detuvo ahí, Takemichi pensó que no importaba como fuera ; si era con palabras o si era con acciones, si era con una palmada, un choque de manos o un abrazo, todo en lo que pensaba era en como cada parte de su ser rugía con la necesidad de hacerle saber que estaba aquí por y para el.
Su idea inicial era un abrazo, un fuerte abrazo incluso si la posición era incómoda, sabía que le costaría rodear un poco la totalidad de Hakkai sabiendo cuan alto era a diferencia suya, pero algo tan mundano no lo iba a detener ni hoy ni mañana, sentía una necesidad de ir y dejar caer su rostro en la curvatura de su cuello, simplemente reposar allí y dejar que el dejará fluir sus lágrimas. Tan cursi como solo Takemichi era capaz de ser. Tan cursi como Takemichi anhelaba ser con él.
No tenía que justificarse.
Pues sabía que al menos esa fue su intención.
Solo que justo cuando estaba bajando su cuerpo y extendiendo un poco sus brazos para rodearlo Hakkai decidió levantar su rostro, interrogante ante la situación, desconociendo el motivo.
De un momento para otro su acto familiar se convirtió en los siguientes minutos más incómodos de toda su vida.
Ahora realmente tenía que justificar su acción.
. . .
Hakkai sintió su alma abandonar su cuerpo, totalmente estupefacto de ver el rostro del rubio tan cerca del suyo a una altura similar,sus cejas fruncidas con determinacion y valor, incluso sus ojos cerrados, aunque no sabía que buscaba hacer el otro con sus brazos cuando quedaron a mitad de camino en el mismo momento en el cual sus rostros chocaron.
¿eh?.
¿¡EH?!.
Podía jurar que fue solo un segundo, un accidente, lo más probable es que fuera eso, y sin embargo no pudo evitar el irse de lleno con la sensación cuando un par de suaves y regordetes labios acogieron los suyos por unos cortos segundos, apenas rozándose, apenas siendo considerado un beso, y sin embargo con tan solo ese leve tacto confirmo todas sus dudas, no había cielo más claro y nubes más esponjosas que aquel paraíso al cual lo llevaban los labios del rubio, todo su cuerpo flaqueo y el calor subió de golpe a todo su rostro nuevamente, juro que se caería de la baranda si sus huesos seguían sintiéndose así de flojos.
Su reacción valió oro, en cada minuto, cada segundo, Takemichi se aparto rápidamente de él, balbuceando algo sin sonido, sus ojos abiertos de par en par ante la incrédula mirada de Hakkai, sus ojitos claros veían a todos lados menos a el mientras movía sus manos frente a su rostro y todos los lados posibles, «existían los errores pero está tuvo que ser una bendición» clamo Hakkai al cielo.
La situación sería cómica de no ser por el hecho de que los protagonistas estaban en la peor crisis ansiosa de toda su vida, Takemichi estaba aterrado porque ¡tarado, era abrazarlo, no besarlo!, ni siquiera debió cerrar los ojos de esa forma, ya se estaba imaginando el calor en los brazos de Hakkai cuando fue sorprendido con el hecho de que siendo tan torpe como siempre ¡fue y lo beso!, no contó con el hecho de que Hakkai levantaría el rostro a último momento, mucho menos contó con que convenientemente sus rostros encajaran tan bien, sintió su nariz chocar con la del otro pero toda la atención se fue directamente a sus labios cuando se encontraron con los de Hakkai por accidente en tan solo una fracción de segundo antes de encontrar extraño el acto..
Takemichi se estaba guardando las ganas de gritar y huir, aunque se aparto del rostro de Hakkai de inmediato siguió atrapado junto con su cuerpo, ¿¡ahora qué mierda iba hacer?!, el plan era consolarlo, no quería que esto acabará así por más que su corazón latiera desenfrenadamente exclamando lo contrario.
«Hakkai no dice nada, ¿¡PORQUE DIABLOS NO DICE NADA?!», se torturó mentalmente Takemichi viendo la sorprendida y perdida expresión del otro.
Seguramente el pensaría que lo hizo intencional, que todo se arreglaría con un estúpido beso como si eso fuera a solucionar todos sus problemas, como si estuviese ignorando su temor y saltará de lleno a cambiar el tema con un descarado beso, como si nada importará ¡en primer lugar como si fueran novios de toda la vida!. ¡Pero juraba que no era así!, realmente le importaba Hakkai e incluso si un beso de él era lo que más anhelaba tenía que admitir que no era el momento para eso, ¿¡como pudo permitirse ser tan tonto?!.
— H-Hakkai, ¡espera,y-yo no-!.— No tenía idea de por dónde comenzar, antes no tenía idea de cómo consolarlo en palabras y ahora se tiene que esforzar el doble para disculparse. El maldito sonrojo que cubría todo su rostro no le estaba ayudando en lo absoluto, Hakkai lo vería siendo aún más tonto de lo usual.
—. . .¿T-Takemichi?. . .
—¡Juró que fue un accidente!.— Sigio chillando buscando desesperadamente enmendar su grave error, «Así es, sigue disculpándote hasta que te convezcas a ti mismo de que en realidad no te gustó, sabandija» alguna voz en su cabeza se rió de el mismo. Disculparse se volvía más penoso cuando en realidad solo tenías ganas de simplemente recostarte y seguir besando a tu "amigo" en una sala de bowling fría y en completa oscuridad.
— Takemichi.
Sigio balbuceando sin parar, a veces sus manos frotaban su propio rostro queriendo disipar el sonrojo que solo iba en aumento, parecía que Takemichi no estaba dispuesto a parar de divagar.
— ¡Takemichi!.
— ¿¡QUÉ?!.
Hakkai suspiró, viendo al histérico rubio quedar plasmado en total pánico. No iba a mentir, el también estaba aterrado, no sabía si ir por esta dirección era la mejor opción pero no podía desperdiciar esta oportunidad. — En realidad no me molesta. . . — Trató de calmar al rubio pero su corazón iba a explotar en alguna parte de si mismo.
Takemichi parpadeo pero de inmediato continúo.
—¡No tienes que fingir, Hakkai!, E-entiendo si estás enojado, yo. . .
— No,en serio n-no es eso.— frotó su nuca con nerviosismo, tragó saliva y continúo.— De hecho, es algo que me ha estado molestando desde hace tiempo.
El rubio volvió a parpadear con una latienye curiosidad, quedó petrificado en su lugar esperando lo peor.
—¿Huh?.
— No es muy fácil que digamos ser gay cuando tú hermano mayor es un fanático, Takemicihi.— Trato de sonar divertido al decirlo, no quería que todo fuera más incómodo de lo que ya era, sin embargo su rostro gritaba todo lo contrario. — Yo. . . Sabía que si le decía entonces el iba a. . . Ya sabes. — Se limitó a cortar de inmediato el curso de sus palabras, su ojos vagando por cada sitio del local. ¿Que es lo que no le hubiese echo Taiju de haberse enterado?.
Estaba nervioso, ansioso, asustado, aunque él no fue el que beso a Takemichi por accidente aún así sentía el mismo miedo que este, como si fuese el mismo aquel que cometió tal acto y confesarse así no era su plan, ni siquiera tenía en mente decirlo abiertamente, algunas veces lo considero pero siempre se echo para atrás a en el último momento.
Esto es increíble, pensó, en tan solo una noche se mostró más vulnerable frente a Takemichi, prácticamente lo saco de su casa ansiosamente, allanaron un establecimiento juntos,soltó la confesión que tanto miedo tenía de decir justo después de besarse por accidente y ahora tenía que lidiar con la imperiosa vista de un Takemichi totalmente confundido y fuera de lugar, conservando la misma cercanía de antes. Quería chillar, no sabía si estar emocionado u asustado, era un conflicto interno sin precedentes y Hanagaki no parecía estar mejor que él.
— Yo. . .— Takemichi dudo, ¿si quiera era necesario que el dijera algo?. — Realmente no lo sabía.—Jugo con sus dedos nuevamente, nunca había estado en una situación así, pero no iba a permitirse a si mismo el arruinar esto también.
Hakkai luego de eso no dijo nada más, decidió que era mejor ver a cualquier otra parte antes que el otro, a aquel que le veía con timidez, aquel que sin percatarse le estaba sonriendo. — Gracias por decirmelo, en serio eres más valiente que yo.— Soltó una risa entre sus palabras, sintiéndose extrañamente más liviano tras decirlas, Takemichi trato de acercarse un poco más a Hakkai, todavía entre sus piernas y rostro, vio como el rostro del otro se sonrojaba aún más y una sonrisa amenazaba con tirar de sus labios.
—¿No te molesta?.— cuestiona con cuidado, sintiéndose extrañamente intimidado por la nueva cercanía que estaba tomando el rubio.
—¿Porque lo haría?.
Y ahí estaba de nuevo el Takemichi adulto, tan lindo y sensible, había una aura en el completamente distinta a la de todos los demás en la pandilla o incluso en su vida,.
—¿P-porque eres tan bueno conmigo?— No dudo en preguntar, con todos en general el era así.
Siempre estaba luchando por alguien diferente, no había momento en el cual no estuviese esforzándose, sus manos podían convertirse en fieros puños contra cualquier oponente y aún así sus manos estarían llenas de amor y cuidado para sus aliados, no lo entendía, ¿que quería demostrar? ¿que busca con ayudar a todos desesperadamente y recibiendo poco o nada a cambio? ¿era su corazón así de puro?.
Takemichi solo le dió una brillante sonrisa, sus cejas se suavizaron y mostraron lo que podría ser la expresión más adorable que alguna vez Hakkai pudo haber visto, no mostraba tristeza ni pena, simplemente era familiar y reconfortante. Recordó aquello que alguna vez le dijo ; que era la soledad aquello que más le asustaba.
No permitiría que el volviera a sentirse así, en primer lugar no entendía cómo alguien como Takemichi pudo llegar a estar solo en algún momento siendo que tiene tanto para dar y recibir, Hakkai se levantó rápidamente, decidido y firme, mientras que Hanagaki finalemnte detuvo su paso lento hacia el y subió mirada para poder encontrarse con la de Hakkai, su diferencia de altura todavía era casi divertida.
—Ya te lo dije, somos amigos ¿no?. Tú mismo lo dijiste.— Hakkai inclino su rostro,¿oh? ¿no lo recordaba.— Después de hacer la chuza doble dijiste una locura como "Takemitchy, ahora somos como hermanos, ¡ven a mi casa!".— Le recordó con cariño, la forma tan familiar y osada de Hakkai de acercarse a él fue lo que le impulso y le dió el valor para darse cuenta de cuan dulce podía ser ese chico, incluso si pronto se encontraban siendo atacados por los Black Dragons de camino a casa. — Al principio estaba aterrado, ¿no sabes lo enorme que eres?.— Bromeó con ganas pero el ambiente no cambio, no era como el de hace unos momentos, no era la clase de ocasión de tensión o un ambiente de hermandad dónde solo pasas un buen rato con tu amigo, había algo en la mirada de Takemichi que necesitaba conocer.
Hakkai se mostro avergonzado de no acordarse, o quizás por el hecho de que había prácticamente saltado sobre el y le rodeo por sus hombros como si nada, y ahora que son más cercanos apenas puede verlo a la cara sin sentír que su corazón se iba a derritir ante el mínimo gesto que este hiciera.
Lo analizo tanto como pudo, sus palabras rezonaron en su cabeza y se fueron como música en un tierno desfile armonioso, uno del cual fue liberado cuando se dió cuenta de que Takemichi ya estaba halando el dobladillo de su camisa con cierta insistencia, sus ojos buscaban de una forma casi suplicante a los suyos.
—Se que quizás no es el momento indicado para esto pero. . . — sus mejillas se salpicaron de un tierno rosa, parecía estar librando una batalla interna antes de inhalar profundamente y soltar con rapidez.—¿Puedo besarte de nuevo?.— no lo veía directamente, en vez de eso sus ojitos se cerraron esperando la negativa.
Qué.
¿Qué?.
¿Que se supone que se hace en estas situaciones? ¿debía decir que si eufóricamente? ¿o simplemente besarlo directamente? no, eso quizás lo asustaría, ¿¡qué diablos?!, temía aún más que Takemichi se alejara si llegara a malinterpretar su expresión pero no sabía cómo reaccionar. ¿Debía empezar a pellizcarse para darse cuenta de que esto definitivamente tenía que ser un sueño?, estaba simplemente plantado al piso, inmóvil mientras la cálida respiración de Takemichi chocaba contra su camisa, todavía negándose a mirarlo directamente. Estaba seguro de que si no se controlaba a si mismo gritaría de inmediato un desesperado «¡Sí, por favor!» o algo mucho peor que eso.
— Aunque. . . ¡E-esta bien si no quieres!. — todavía no lo miraba y por el contrario parecía querer enterrar más su rostro en su pecho pero hizo su mejor esfuerzo en aclararse.
Hakkai en su mente rechazó la idea un montón de veces, no iba a permitir que su cobardía o densidad le prohibieran estar un paso más cerca de aquello que tanto anheló.
No más.
En un momento crítico Hakkai decidió que no quería ser esa clase de hombre.
Tuvo el atrevimiento de ahuecar en sus manos el rostro del rubio, sus mejillas ardían con furor y lo peor es que no podía burlarse de eso puesto que el sentía incluso su cuello arder por la vergüenza de la situación, Takemichi entendió esto como una aceptación y se animó de inmediato, cerro sus ojos ligeramente cuando vio que Hakkai hizo lo mismo, y sin embargo su llegada se sintió eterna.
Para cualquiera que viera esta escena sin duda se hubiesen visto como un buen par de idiotas, a diferencia del rubio Hakkai tenía sus ojos cerrados con fuerza, sentía sus manos temblar levemente en las mejillas del otro y en algún momento abrió ligeramente uno de sus ojos ; con un alma curiosa por ver la ternura del más pequeño se vió incapacitado para superar aquella imágen, sintió todo el aire de sus pulmones irse sin consentimiento mientras que Takemichi era totalmente ajeno a todo lo que le causaba al otro, sin embargo cerro sus ojos de inmediato cuando se sintió como un espía descarado. Nada igualó la emoción de ambos cuando sintieron el calor del otro aproximándose, y de un momento a otro ambos rieron apenados cuando accidentalmente sus narices chocaron.
— L-lo siento. — se apresuró Hakkai.
—Uh-hm, no te preocupes. — Trató de animar Takemichi. — Tú. . . ¿Hiciste esto antes?.— en el proceso sus manos se movieron hasta el pecho de Hakkai, cerro sus manos en puños ligeros ahí, probablemente arrugando un poco la camisa del otro.
Hakkai negó con la cabeza, demasiado tímido para siquiera expresar algo. —¿Y tú?.— Susurro con cuidado, sus palabras todavía tropezaban entre si, mientras que acercaba una de sus manos para retirar el rizo que cubría rebeldemente una parte de la frente del más pequeño en su forma tan característica.
Takemichi al igual que él negó con la cabeza, lo más cercano que estuvo de besar alguien o algo probablemente fue el piso mientras algún delincuente lo golpeaba hasta desangrarse allí.
Con eso en mente ambos se sonrieron, comprensivos con la torpe situación. Aquello dió paso a qué lo último que fuera escuchado fuera el tintineo de los sarcillos de Hakkai al momento de inclinarse para luego sentir toda la emoción atropellarlos como un tren de carga a ambos por igual.
Y cuando finalmente sus labios se encontraron nuevamente se cerciorarnos de que ninguno de ellos pudo negar el estar enamorados el uno del otro ahora, mentir sería penalizado y tomado como un acto desvergonzado de auto-sabotaje, las palabras estaban prohibidas cuando solo buscaban fundirse el uno con el otro y finalmente Hakkai pudo confirmar que en sus manos los rizos de Takemichi se sentían como un paraíso azucarado y esponjoso, lindo, suave y por sobre todas las cosas el tacto haciendo a Takemichi suspirar en sus labios fue una grata sorpresa.
Mientras que Takemichi solo sintió el derretirse en sus brazos, a veces teniendo que inclinarse un poco más para que Hakkai no sufriera tanto teniendo que bajar su cuello de esa forma. Las manos de Takemichi dudaban entre si estar cálidamente en el pecho ajeno o acariciar la parte posterior de su cuello, debía admitir que por más que buscarán su comodidad no podía despegar sus manos de su pecho, maravillado con el constante golpeteo de su corazón, haciendo a Takemichi casi saltar de la emoción por saber que Hakkai estaba en sus mismas condiciones.
Todavía vacilaron, siguieron tropezando un par de veces pero nada sé Iguala al momento en el que ambos inveitablemente sonrieron, encontrando este acto aún más emocionante durante el beso. Ambos en silencio acordaron que todo esto era malditamente extraño, la forma en la que inicio esta noche y por cómo iba parece que todo se distorsionaria aún más con el paso del tiempo, pero no es como si realmente a alguno de los dos les importase.
«Al carajo con eso» ambos sentenciaron en sus mentes, el acto no tenía que ser irreprochable ni mucho menos tenían que ser unos expertos. El repentino calor en ambos los estaba aturdiendo incluso si el beso era casi tan absurdo y soso como el de dos niños de primaria.
Ambos siendo lo suficientemente tímidos como para atreverse a hacer una gran hazaña se limitaron a presionar sus labios juntos, con eso era suficiente para llevarlos a ambos de ida y vuelta al cielo, perdidos en la sensación y regocijandose en su amor. En algún momento Hakkai termino por sentarse de nuevo en la baranda mientras que Takemichi por su lado solo pareció acurrucarse aún más en los brazos ajenos.
En un principio Takemichi pudo estar algo enfurruñado, había salido de su cálida cama en una huida inesperada de su hogar, pero encontró la calidez de Hakkai mucho más reconfortante que cualquier otra opción que hubiese tenido a mano, pudo jurar que si no estuviese tan entusiasmado como ahora entonces podría ir y quedarse dormido en sus brazos con una sonrisa.
Una vez que se separaron ninguno dijo nada, tratando de recuperar el aliento o de entender que era lo que acababa de pasar, las respiraciones calurosas de cada uno chocaban entre sí, ambos estando lo suficientemente cerca para seguir sintiendo sus labios rozar junto con sus frentes descansando una contra la otra, sus ojos no se perdían de ningún detalle y sus corazones competían en el mismo maratón.
Luego de unos minutos Takemichi fue el primero en preguntar. —¿F-fue bueno?.
— Tus rizos. . .
A el le costó procesar. —¿Eh? ¿que pasa con ellos?.
— Son lindos. . .— susurro Hakkai totalmente perdido, quien tampoco estaba en tales condiciones como para entender una simple pregunta, su mente acaparada por el rubio frente a el, llegando incluso a parpadear varias veces hasta salir del trance al que se vio sometido. — ¡quiero decir!, uhm, ya sabes, me hicieron ¿son suaves?.— Lo último salió más como una pregunta y se reprochó mentalmente a si mismo de esto, no había duda que sus rizos eran como el algodón de azúcar más tentativo y esponjoso que alguna vez haya existido, no sabía cómo estructurar ni siquiera su vida en estos momentos mucho menos iba a poder con las palabras. —U-uh, ¿a ti te gustó?. . .
El rubio se tomó un tiempo para procesar aquello y en sus labios se formó una amplia sonrisa.
— Tú cicatriz. — Al igual que Hakkai, el evadió la pregunta respondiendo con algo totalmente diferente.
—¿Que pasa con ella?.— Pero este sin captar de inmediato se alarmó.
Hakkai siempre fue un nato soñador y siempre tuvo epifanías eufóricas en las cuales se preguntaba cuan perfecto sería tener los labios de Takemichi cuidando de los suyos, simplemente compartiendo besos con amor y cariño refugiados entre sábanas o simplemente en la seguridad de los brazos del otro, pero nunca se planteó el como Takemichi tendría que soportar un par de labios agrietados, una cicatriz áspera,molesta y lo más seguro era que poco agradable a la vista. . . Una misma cicatriz que sería desagradable al tacto sin lugar a dudas.
— También me hizo cosquillas.— Admitió Takemichi con su suave voz y sonrisa traviesa.
— Oh.
Hakkai finalmente pudo sonreír, feliz con las palabras brindadas.
Durante el beso Hakkai sintió los rebeldes rizos dorados de Takemichi juguetear contra su frente como si fueran los primeros rayos de un amanecer golpeando su rostro, solo que estos fueron más amables que los rayos del odioso y escandaloso sol original, algunos rozaron contra sus mejillas o párpados pero cada uno solo lleno más su corazón.
Mientras que Takemichi sintió un fuerte cosquilleo al sentir sus labios acariciar de vez en cuando la cicatriz de Hakkai, curiosa al tacto pero más que bienvenida, haciendo a Takemichi extremadamente consciente de un momento para otro sobre a quien estaba besando y cuan glorioso se sentía, en cuan suertudo era en ese momento.
A su vez ambos soltaron aquel suspiro que tanto reprimieron, cada uno encantado con las extrañezas del otro.
Y cuando eso fue lo único que respondió por el momento, Takemichi al poco tiempo susurro. — Realmente me gustas.— Realmente inconsciente de lo que había dicho simplemente descansó su barbilla en el hombro de Hakkai, o eso hasta que se dió cuenta de que el otro se había paralizado, de no ser por eso probablemente no se hubiese dado cuenta de lo que había dicho sin vergüenza alguna y como si nada. — ¡El beso! ¡quise decir el beso, el beso realmente me gustó!.— Ya había perdido la cuenta de cuántas veces se había dado un golpe mental esa noche por todas las veces que se equivocó, mientras que de parte de Hakkai solo recibió una risa entrecortada, probablemente encontró chistosa su crisis nerviosa. El sonrojo se negaba a dejar el rostro de cada uno. — . . . B-bueno, la verdad es que tú también.
Hakkai maldijo a los cielos en nueve idiomas muertos diferentes en una fracción de segundo, no podía creer cuan adorable podía resultar ser aquel chico. Las manos de Hakkai viajaron nuevamente hasta el cuerpo del otro y lo presionó contra el suyo más de lo que ya estaba antes,los brazos del rubio rodearon su cuello con sumo cuidado y justo en este momento Hakkai concientiza que realmente no sabía que hacer sin la calidez de Takemichi, sin sus dulces labios y corazón lleno de esperanza.
— Tú también me gustas. . .— La voz de Hakkai aunque era débil se proyecto con ternura, se escuchaba tan pacífico y vulnerable en los brazos del otro que Takemichi sintió que esto era todo lo correcto, que no había otro destino para ellos más que esto en dicho momento.— M-mucho. — agrego al final, al principio dudo pero finalmente lo soltó, teniendo que vivir meses con ese amor tan escandaloso reprimido en lo más bajo de sus entrañas, sintiendo los rizos de Takemichi nuevamente acariciar su barbilla cuando se oculto en el abrazo, podía sentir como una sonrisa temblorosa se asomaba en los labios del otro y no pudo evitar enamorarse aún más.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Después de eso, a torpes pasos salieron del local, se hacía más temprano y siempre había el riesgo de ser atrapados, lo más probable es que más tarde se viera gente al rededor apreciando con duda todo el desastre presentado en el lugar ; bolas de boliche fuera de lugar, palitroques perdidos, incluso refrescos tomados a la mitad, definitivamente daría de que hablar mañana mientras que un par de adolescentes caminaban tranquilamente de regreso a casa con la consciencia limpia, o mejor dicho, con la consciencia únicamente recitando su primer beso en las calles frías que empezaron a teñirse con un combinación de los leves tono del purpura y naranja pintando el casi amanecer. Mientras más se alejaban más iluminaba la madrugada, el frío aire golpeaba sus rostros y aún así no rivalizo con el calor que sintieron al tomar sus manos tímidamente, siendo que en algún punto sus dedos amenazaron con juntarse pero se abstuvieron y simplemente sostuvieron sus manos con más fuerza, ambos en su mente alegando que eso sería ir muy rápido.
Una vez que llegaron a la casa del rubio, supo que no necesitaba una respuesta de que eran por ahora, nuevamente Takemichi lo ha salvado y ya le exigió bastante por una sola noche. Cuando abrió la puerta e ingreso, todavía no fue directamente a su habitación, en cambio volvió a reclinarse en la puerta y ver a Hakkai con un par de ojos curiosos, este desvió la mirada y froto sus manos detrás de si, recibiendo un «descansa» rápido y cariñoso por parte del otro, Hakkai lo tomo como un par de palabras bañadas en miel y azúcar, las cuales de inmediato devolvió, pues sabía que se verían más tarde.
De esta forma Hakkai partió sintiéndose invencible, ya sea en una pandilla, en casa, o en una sala de bowling a las 4 AM, sabía que podía contar con deleitarse del tacto protector y los besos cariñosos del rubio de cualquier forma, durante el camino a esta se preguntó si Takemichi ya estaba dormido, que tan pronto se tendría que levantar y como se verían sus rizos totalmente despeinados al levantarse nuevamente, especialmente sintiendo su cuerpo derretirse con la idea de imaginarlo dando vueltas en su cama hasta conciliar el sueño, no con estrés e insomnio sino con alegría y tranquilidad, justo como la que el se merecía.
Puede que pronto sea un día ocupado, puede que pronto tenga que sentir arder sus puños al chocar contra el rostro de algún imbécil de otra pandilla, pero por ahora todo lo que llenaba su cabeza era el tintineo de sus aretes y el clamoreo de las aves madrugadoras.
Una vez en cama, pudo jurar que incluso Yuzuha estando dormida pudo escuchar el chillido que soltó contra su almohada, totalmente emocionado.
