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Hyde llegó a casa después de una noche larga, algo golpeado y probablemente un poco ebrio, bueno, para que vamos mentir, probablemente MUY ebrio.
Y Nada más llegar a casa, casi matándose en el proceso, como ya era costumbre. Hyde corrió alegremente hacia jekyll se lanzó a los brazos del médico entre risas y jadeos de hipo.
“¡Jelly! *Hip*"
“¡hyde!" Exclamó jekyll sorprendido y sujetando al otro entre sus brazos como una garrapata por el susto, a lo cual hyde solo reía, amortiguado contra su pecho. El médico suspiro tan pronto como pudo calmarse y camino hasta el sillón más cercano, viendo que su demonio lo envolvía con brazos y piernas, sin la más mínima intención de dejarlo ir
“hyde. porfavor no hagas eso de nuevo, pudiste haberte lastimado".
Le advirtió, aunque conociendo lo cabeza dura que era hyde, claramente no aprendería hasta que lo hiciera, y aún así no había garantía de que aprendiera. Ya podía imaginarlo girando los ojos por el balbuceó molesto que acaba de hacer
Cuando llegaron al antes mencionado sillón, jekyll se sentó sobre el, dejando qué el diablillo se pusiera cómodo encima de su regazo. Sentándose, hyde Instintivamente hundió la cara en el pecho cálido de jekyll y respiro profundamente, ronroneando, mientras el médico entrelazaban las dedos en su espalda y posteriormente subía una de sus manos hasta su nuca, dando caricias en su cuero cabelludo.
Jekyll sonrió al ver cómo hyde se retorcía y reía ante las cosquillas que le causaban sus caricias. Jekyll sabía que no debía complacerlo pero… Bueno, es difícil cuando tienes a un hombre gato-pulpo-demonio mimoso con el comportamiento de un niño, por amante.
Aunque no era del todo malo, los abrazos siempre fueron lo mejor, junto con acurrucarse para dormir y hablar después del trabajo (hyde tenía unos hábitos nocturnos que lo hacían dormir todo el dia, pero se acurrucaria junto a jekyll si el médico estaba dormido antes de que llegará).
Hyde también tenía una costumbre extraña, aunque no realmente molesta, el llegaría a casa y se arrojaría a sus brazos como un niño, solo para después hundir la cabeza en su pecho y respirar su aroma, el solo diría que olía bien, no molestandose demasiado en especificar.
Hyde se separó un momento y tomo una bocada de aire, solo para sumergirse nuevamente en el pecho de jekyll, con un gruñido gutural escapando de su garganta.
“hip Hueles bien~” canturreo el en respuesta, aunque realmente nadie le había preguntado. "Me… Me gusta como hueles…"
Acto seguido se acomodo, acurrucandose sobre el médico como un gato mimoso.
“hueles a jekyll, Hueles a casa hip". Jekyll se quedó en silencio, de algún modo intentando no atragantarse con su propio corazón.
