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Las llamas en la chimenea crispaban, en un intento por alejar el arrollador frío del mes de noviembre.
Como era ya una vieja costumbre, Harry, Ron y Hermione terminado siendo los únicos que ocupaban la sala común de Gryffindor, la última terminaba una traducción de Runas antiguas, mientras Ron dormitaba a su lado, soltando de vez en cuando un pequeño ronquido.
Harry estaba ocupado en otra cosa.
Miraba el mapa del merodeador como si se tratase de una revista de corazón de bruja, donde podría leer algún interesante y ridículo artículo para pasar el rato, o al menos eso fingía frente a la castaña, para evitarse preguntas y cuestionamientos.
Pero la verdad era que su mirada estaba automáticamente enfocada en buscar un nombre, y de repente se sintió como en el sexto año.
Esos pensamientos se esfumaron cuando el letrero con el nombre de « Draco Malfoy» apareció cerca de uno de los pasillos del lado este.
En realidad, no le sorprendió en lo absoluto, desde que había iniciado el octavo año escolar, Harry una noche de aburrimiento e insomnio se encontró de causalidad con ese mismo letrero en el mapa.
¿Qué hacía de nuevo Malfoy vagando por el castillo después del toque de queda?
Un carraspeo lo hizo alzar la mirada, aunque mione seguía con los ojos fijos en su tarea.
—Soy tu mejor amiga desde los once años, ¿lo recuerdas? - La verdad era que no necesita que se lo recordaran, Hermione era para el más que una mejor amiga, era una hermana.
Aun así, solo se limitó a asentir.
—Te conozco lo suficiente para saber que significa esa mirada que le echas al mapa —Esta vez levanto la vista, no parecía enojada, pero si tenía ese tono de voz que usaba cuando estaba más segura de lo normal de tener la razón — Y también a quien estás buscando en él.
Harry no se pudo aguantar esta vez, y le contó lo que seguramente ella ya sabía, que había regresado a esa rutina de vigilar a Draco por medio del mapa, donde no entendía que pretendía saliendo en la noche a vagar por el castillo, y que incluso, en algunas ocasiones, lo veía desaparecer, así como hace dos años.
—Tú mismo fuiste al ministerio para abogar por él, ¿y ahora desconfías de nuevo? Voldemort ya no está para causar desastres y Narcisa no arriesgó su vida en vano, y estoy segura de que Malfoy está consiente de eso.
–Yo- lo sé, es solo que no puedo evitar sentir lo mismo que sentía en sexto.
Hermione no dijo nada por un momento, como sopesando sus próximas palabras.
—Harry- ¿no crees qué tal vez tú...? — Fue bajando gradualmente la voz hasta que se quedó callada, y negó con la cabeza, casi para ella misma — Tal vez solo tiene insomnio, creo que a todos nos cuesta un poco más de trabajo estar tranquilos de noche después de todo lo que vivimos.
Harry no pudo no darle la razón.
Sin embargo, eso no menguó el repentino retorno de su aparente obsesión por el rubio. Solo que ahora procuraba no ver el mapa frente a sus amigos; mientras, durante los desayunos, se dedicaba a mirar unos minutos a la mesa de Slytherin, aunque Draco ya no era un gramo del chico pedante de la adolescencia, si parecía mucho más repuesto desde que terminó la guerra; su piel volvía a tener ese brillo propio, su cabello, andaba con libertad apenas tapándole un poco la frente, aunque conservaba ese aspecto peinado que Harry jamás, ni con mil peines y cremas, podría conseguir.
La verdad era que parecía estar bien, dentro del panorama; y conservaba a sus amigos, que jamás habían dejado de estar a su lado.
Aún con eso, había momentos en los que el chico se quedaba mirando un punto fijo, taciturno, parecía desconectarse brevemente de todo, y luego, Zabini decía algo que realmente debía de ser muy estúpido porque hacía al ojigris reír.
Aun cuando Draco parecía haber madurado y dejar de gastar su tiempo en molestar niños de segundo y Gryffindors, con él parecía mantener ese juego de los rivales eternos, aunque con el giro inesperado de que los comentarios, aunque no eran halagos, no eran ni una cuarta parte de hirientes como en el pasado, de hecho, viniendo del Slytherin, parecían más un comentario de broma.
Sus favoritos parecían ser sobre sus horrendas gafas, su cabello con vida propia, y lo tonto y despistado que era. La verdad era que Harry también tenía sus insultos bien practicados, comenzando por su cabeza oxigenada y a veces hasta terminando por su cara de que parecía estar oliendo excremento constantemente.
Harry logro seguir así, al menos por una semana, hasta que su curiosidad pudo más con él, tomando su fiel capa y saliendo por el retrato de la Dama Gorda en busca de una cabellera rubia.
Durante su camino, Harry se planteó más de una vez regresar y dejar ese absurdo tema en su cabeza escondido para siempre, sin embargo, nunca dejó de caminar hacia delante.
Unos minutos más tarde, el morocho se encontraba a una distancia considerable de Draco, que, con un pijama de seda, caminaba tranquilamente, sin hacer una pizca de ruido.
Harry tuvo que esperar un momento para controlar su respiración.
Ese cosquilleo de adrenalina regresaba a él, mientras que sujetaba con puño cerrado su túnica para que no se le fuera a caer por accidente, sería lo último que le faltaría.
Retomó su andar con muchísimo más sigilo, el chico frente a él parecía absorto de la presencia de Harry, y doblaba por un pasillo cerca de la torre del reloj del quinto piso.
Pero cuando Harry doblo por la misma esquina, Draco estaba parado, mirando hacia su dirección con los brazos cruzados a la altura de su pecho, buscándolo.
—Por Merlín Potter, ¿creíste que no reconocería tus pasos? Quítate esa jodida capa.
Harry no estaba seguro de si sentirse imbécil por ser descubierto en tan poco tiempo, o halagado de que Malfoy lo reconociera cuando nunca nadie más lo hacía.
Era inútil intentarlo, así que fingiendo una tranquilidad que no poseía, se quitó la capa y la medio enrollo, dejándola bajo su brazo, Draco no cambio su semblante, no parecia furioso o a punto de maldecirlo, pero tampoco podría decir que estaba feliz de verlo.
—No deberías estar fuera de la cama.
—Lo mismo digo — Comento, acercándose un poco — Te recuerdo que ya no eres prefecto.
Draco tenía la réplica en la punta de la lengua, pero no pudo alcanzar a decir otra cosa.
Escucharon pasos acercarse.
Era probablemente más de la una de la madrugada, y si los encontraban a los dos ahí, incluso sin tener indicios de algún tipo de pelea, se meterían en graves problemas, McGonagall ya se los había comentado cuando inicio el año, en base a todos sus encuentros anteriores, y no solo eso, Malfoy aún tenía que rendir cuentas cada mes con el ministerio. De repente Harry se sintió culpable, de tener que meterlos a los dos en ese tipo de situaciones por sus imprudencias, el chico no parecia hacer nada más que tener una caminata nocturna.
Así que sin darle tiempo a decir o hacer algo, lo agarro de la muñeca y lo arrastro con él, después de tanto tiempo con posesión del mapa, estaba seguro que a unos metros habían unos baños en desuso, probablemente muchos lugares del castillo aún se encontraban en reparaciones por la guerra. No tardó mucho en encontrarlo, los metió a los dos con la intención de poder llegar hasta alguno de los cubículos y si tenían suerte, esperar a que los pasos se alejaran para poder escapar de esa situación tan bochornosa. Pero para su mala suerte, la puerta del baño rechino cuando apenas estaban pasando por los lavabos, y Harry sintió como el corazón se le saltaba un latido, su desesperación estaba aumentando y parecia que la de Draco también, pues ni siquiera parecia darse cuenta de que Harry seguía sujetándolo y jalándolo con él, así que como última alternativa, se quedaron en la esquina más lejana y extendió la capa para pasarla por encima de ambos, hasta ese momento, el rubio pareció reaccionar, pues trato de pegarse más a Harry y doblar un poco las piernas, ya que su altura superaba por unos centímetros a la del azabache, y corrían el riesgo de que los tobillos se les asomaran.
Por un momento, ninguno pareció respirar, Draco tenía su espalda completamente pegada al pecho de Harry, apachurrándolo en la esquina en su intento de que por arte de magia ambos se fusionaran con la pared. Harry apenas y soltó un pequeño quejido para recordarle que seguía ahí, aun sin poder ver por completo su rostro y con la poca iluminación de la luna que llegaba desde la ventana, Harry nota un rubor subir por el cuello de Draco, y pronto dejo de empujarlo, pero tampoco hizo nada por tratar de alejarse.
Para ese momento, dos chicos, de los cuales no podían ver con completo pues uno era tapado por los lavamanos, habían entrado entre murmullos y risitas bajas, el que se veia con más claridad, parecia ser de Ravenclaw, alto y castaño, tal vez de sexto año, sonreía coquetamente a su compañero, que había optado por sentarse en uno de los lavabos y dejarle un espacio entre sus piernas para que se acomodara ahí.
Harry quería maldecir a gritos, pero no podía.
Estaba realmente jodido, de muchas formas posibles. En su estúpido plan jamás se le había pasado por la cabeza de que justamente a dos malditos hormonales se les diera por meterse a besuquearse y sabrá que más, y eso no era lo peor de todo, claro que habían cerrado la puerta del baño. Si intentaban salir, ellos lo notarían.
Draco pareció llegar a la misma conclusión que él, porque lo escucho maldecir por lo bajo.
—¿Y ahora que haremos? Grandísimo idiota — Susurro haciéndose oír apenas por ellos dos.
—No lo sé, no contaba con esto — Tuvo que admitir con sinceridad, revisando que aun estuvieran bien tapados por la capa — Supongo que tendremos que esperar a que se vayan para salir, ¿Crees que tarden mucho?
—¿Y tú que crees? — Contesto el rubio con un sarcasmo cargado de enojo, en el fondo los sonidos de lenguas y succiones parecían tener de pronto un hechizo amplificador, haciendo más incómoda la situación. Harry se abstuvo de decir otra cosa, por miedo a hacerlo enojar más.
El tiempo comenzó a sentirse eterno.
Harry se asomó apenas un poco detrás de la cabeza de Draco para ver la escena, el chico que no habían identificado estaba anclado a las caderas del Ravenclaw con sus piernas, que había empezado a soltar pequeños jadeos mientras sus manos parecían andar por todo el cuerpo del otro al mismo tiempo.
De pronto Harry empezó a sentir un calor asfixiante a pesar de que estaba en pleno invierno.
Maldita sea, tenía que dejar de ver a aquellos dos chicos, pero realmente le parecia imposible, además de que ni siquiera dejándolos de ver podría dejar de escuchar todos esos gemidos y gruñidos que hacían eco en el baño.
De pronto la cercanía de Draco también suponía un muy grave problema.
Con toda la adrenalina anterior, no había podido analizar realmente lo cerca que se encontraba de el, todo a su al rededor estaba atascado del olor de Malfoy, haciéndolo sentir mareado, su aliento estaba casi golpeando su ojera, mientras la espalda del ojigris que de pronto sentía levemente subir y bajar, estaba todavía completamente pegada a su torso; se asomó apenas un poco para poder verle mejor el rostro, Malfoy, al igual que el, no quitaba su mirada de los chicos a unos metros de ellos, tenía las pupilas dilatadas, y un leve sonrojo descansaba permanentemente sobre sus mejillas. Merlín bendito, tenía que admitir que esa vista era demasiado erótica.
Harry sentía que moriría por no poder respirar correctamente.
Pero aún peor, moriría en ese momento, donde empezaba a sentir sus pantalones tan malditamente apretados por la repentina corriente de excitación que estaba teniendo.
"Maldita sea, él lo notara" Le dijo una voz interna en su cabeza, al tiempo que sentía una gota de sudor correr por su frente, sería demasiado obvio, no había ni un maldito centímetro que los pudiera separar, y en ese momento probablemente a Draco no le importaría ya ser descubierto y terminar en azkaban y lo maldeciría hasta que se cansara.
Cerro los ojos con fuerza, esperando el momento de su fin.
Para cuando Harry creyó que el ya se había percatado del bulto en su entrepierna, que rozaba su trasero, Draco pareció quedase quieto como una roca, incluso dejo de escuchar su respiración entrecortada.
Fue su sorpresa cuando el rubio poco a poco se fue relajando, y podría jurar que meneo levemente el culo, haciendo rozar su erección.
—Vaya, que tenemos aquí — Su voz salió completamente enronquecida, mientras ahora restregaba su trasero sin ningún deje de vergüenza — ¿Caliente Potter?.
Harry soltó un jadeo en la oreja de Draco, el cual provoco un estremecimiento por parte de este ultimo.
Esto era una broma de muy mal gusto, definitivamente.
Estaba decidido a irse, aun cuando los atraparan, solo para escapar de esa humillación, porque definitivamente el rubio solo estaba burlándose de el, no estaba dispuesto a quedarse para que al otro día todo el mundo se enterara por Draco Malfoy que estaba como puberto calenturiento poniéndose duro por ver a un par de idiotas.
A penas estaba a punto de jalar de la capa cuando una revelación llego a su mente de repente, y con el corazón a todo lo que daba se asomó apenas por el hombro de Malfoy, y bajo la mirada, realmente no creía que fuera verdad, pero parecia que el rubio también estaba caliente. Harry no tenía idea de que a Malfoy le gustaran los chicos, pero ahí estaba, restregándose en él.
Así que con una determinación que apareció de repente, de seguro era el conocido "Impulso de Gryffindor", lo tomo por la cintura con cuidado y despacio, probablemente Malfoy no se lo esperaba, porque apenas y dio un saltito en su lugar, pero en ningún momento trato de quitar su mano, con ese hecho llevo una de sus manos hasta su erección y lo toco apenas tanteando.
—Y por lo visto no soy el único — Draco apenas y soltó un gemido, tan bajo que no lograba opacar los jadeos que seguían en los lavabos. De repente la idea de hacer que Draco quisiera gemir alto y no pudiera le pareció una maravillosa idea.
Noto como el chico se recargo un poco en su hombro, mientras Harry comenzaba un leve masaje por sobre sus pantalones, esto no podía estar pasando.
Estaba pasando.
Estaba masturbando a Draco Malfoy.
Y no solo eso, el maldito seguía restregando su bonito trasero de una forma casi tortuosa, el cual se sentía como gloria.
El calor aumentaba, se sentía embriagado, su aroma estaba por todas partes. y la piel que apenas dejaba ver por arriba de la camisa, donde su clavícula se acentuaba solo hacía que a su mente vinieran palabras como morder, chupar, besar.
¿Realmente quería privarse de esa probable única oportunidad?
Acercó su boca poco a poco, sin prisas, podía notar la mirada de Malfoy sobre él, con el rostro apenas un poco inclinado. Se quedo a nada de tocar su hombro con los labios, y sosteniéndole la mirada, saco un poco su lengua para rozar su piel, Draco parecia de repente demasiado extasiado, como si fuera una imagen demasiado difícil de ver, tomado todo el aire que podía por la boca.
Era maravilloso.
Continúo besándolo, probando el sabor de su piel, la cual tenía una ligera capa de sudor; una de sus manos todavía sosteniéndolo fuertemente por la cadera, sentía sus pequeños espasmos como si fueran propios, comenzó a morder, quería dejarle una bonita marca que viera por la mañana, que le hiciera saber que todo lo que estaba pasando en ese momento era real, que no era un sueño. Draco no parecia molestarse, de hecho, no parecia estar dispuesto a replicar o quejarse de algo, su mirada ahora regresaba a los chicos que parecían en una situación muy similar a la de ellos, aunque con un poco de ropa fuera de lugar. Harry aprovecho el momento, comenzó un recorrido hasta su oreja, tomándose un momento para darle atención a su lóbulo, el rubio tuvo que morderse los labios para no hacer más ruido del necesario.
—Quien diría que el pulcro y sangre pura Draco Malfoy disfrutaría de practicar el voyeurismo — Susurro, con un deje de burla.
Este en respuesta se apretó más contra él, aplastándolo contra la esquina, creando mas fricción y haciendo sentir su misma polla palpitar por debajo de los pantalones, Merlín bendito y todos los magos. Inclino lo más que pudo su cabeza, buscándolo, buscando sus labios.
El beso fue errático, lleno de tensión contenida por años, de tantas palabras no dichas, de dientes chocando. Harry lamiendo sus labios, en un reclamo por entrar, y Draco abriéndole paso gustoso, sus lenguas por fin danzando, colisionando, su sabor, su maldito sabor era lo mejor que había probado.
No podría estar seguro de cuando tiempo estuvo así, disfrutando de sus labios, haciéndose adicto de inmediato a ellos, y es que, por Merlín, Malfoy besaba maravilloso. Y su miembro estaba tan duro y mojado de pre-seminal que sentía que si no hacia algo en ese mismo momento, iba a explotar.
—Quiero sentirte — Murmuro apenas con un renovado rubor por todo su rostro, Harry por un momento se sorprendió por la forma que el rubio parecia tener el mismo hilo de pensamientos que el.
Harry no podría negarse, ni siquiera podría jugar con su tiempo en ese momento, dejo un momento el trabajo que tenía en la entrepierna de Draco, y llevo sus manos hasta el elástico de su cintura, donde no tardó mucho en bajarle los pantalones con todo y boxer, que cayeron silenciosamente hasta sus rodillas.
Las sensaciones las sentía en cada poro de su piel, aun no podía creer que las piernas no le habían fallado, pero no importaba, solo tenía una palabra en la cabeza.
Draco.
Draco, Draco, Draco.
¿Cómo había sido tan tonto para no poder verlo antes?
Sus manos empezando un recorrido, alzando ligeramente su camisa para rozar su torso, acariciando su hueso de la cadera, apretando, rasguñando un poco la piel blanca y aterciopelada, bajando a la esas malditas piernas estilizadas, esperaba tener otro momento para verlas con mejor luz y besarlas.
No podía dejar de tocarlo.
— Mierda Potter, no me hagas esto.
Sabia la razón de las quejas de Draco, él se sentía igual, se sentía en un límite que lo llevaría al abismo.
— Esa boquita, ¿por qué no me mejor me explicar lo que quieres?
— Por favor, tócame — Contesto sin miramientos, casi como una exhalación.
Era demasiado para él, sentía las manos temblar cuando llevo sus manos a su pantalón para desabrocharlo, tirando de las telas de un solo golpe, fue realmente liberador, estaba húmedo y no tardaría mucho en terminar, no ahora que podía meter su polla entre las nalgas del rubio, que soltó un gemido cuando se dio cuenta de lo que pasaba, y comenzaba un vaivén maravilloso; Harry llevo sus mano de nuevo a la palpitante erección de Draco, y como imagino, no necesito mucho más tiempo para que terminara en su mano, y este mismo manchara todo su trasero.
De pronto se sintió un poco más liviano, recargando su cara en el hombro frente a él, todo a su alrededor eran respiraciones entrecortadas. No pudo evitar seguir besando cada espacio de piel disponible, hasta que Draco se volvió a inclinar por otro beso lleno de pasión.
Para cuando ellos recuperaron el aliento, los chicos ya se han ido.
Harry se encargó de limpiarlos y subir los pantalones de ambos, se miraban expectantes, tal vez tratando de decirse algo solo con miradas. Cuando termino, quito la capa que los estado cubriendo.
Draco le sonrió.
- Visítame más seguido en mis paseos nocturnos.
Y comenzó a caminar hacia la salida del baño, antes de que lo perdiera de vista, logro decir:
-Lo haré.
