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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-08-28
Completed:
2023-03-20
Words:
8,202
Chapters:
6/6
Comments:
27
Kudos:
270
Bookmarks:
15
Hits:
3,115

Prisioneros

Summary:

A pesar de que los dioses pensaran que los humanos eran inferiores, estos tenían características que ellos nunca podrían comprender, como lo eran las marcas de almas gemelas.

Cuando se volvió un semidiós, pensó que sería más fácil encontrar al dueño de su marca, al dueño de aquellas extrañas palabras que no comprendía, pero al parecer nada sería fácil de conseguir.

Chapter 1: Kid

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Las almas gemelas eran algo usual para los humanos, pues aunque todos pensaran que aquellos seres podrían ser iguales en el aspecto a muchos dioses, pero inferiores en sus fuerzas y habilidades, incluso el mismo Adam — creado a imagen y semejanza de aquellas criaturas que gobernaban el cosmos— tenía una característica especial, más allá de su habilidad de copiar todo lo que observaba de la cual sus creadores nunca se habían molestado en si quiera en verificar, que ellos nunca hubieran imaginado con tener.

Los humanos nacían con una marca en su cuerpo, una especie de tatuaje el cual contenía el nombre de su compañero de esencia, quién podría completar su ser, ayudarlo a ser mejor, a explotar cada parte de su poder y conocimiento o simplemente estar ahí en las buenas, en las malas y en las peores situaciones.

Adam elementalmente en su cuerpo cargaba con el nombre de Eva, la persona por quién había dejado el paraíso y a su vez Eva tenía el nombre de Adam en su cuerpo, el hombre que era su esposo y había vivido muchos momentos de felicidad, quién la había ayudado a llevar el dolor de perder a sus hijos de aquella manera y con quién había criado a su hijo Seth de la mejor manera posible.

Pero esta historia no trata sobre los primeros humanos, sino sobre la marca del alma que llevaba el ser que se convertiría en un semidiós, el hombre que defendería a su pueblo, se enfrentaría ante Ares y sería aceptado en el Olimpo para luego de cumplir con los doce trabajos.

El muchacho de obscuros cabellos, que nació y creció en Tebas, el nombrado “Alcides”.

Desde niño aquel humano estuvo a favor de la justicia, creía ciegamente en aquello y en que la humanidad podía ser mejor, además de creer en las nombradas almas gemelas. Muchos ciudadanos de la ciudad las tenían, algunos se habían encontrado en otra ciudad lejana, por mera coincidencia, pero algunas veces no resultaba de aquella forma y Alcides pensaba que esa sería su situación.

— No debes preocuparte tanto por tu marca, Alcides — Castor le dijo con una sonrisa aquel día. Ambos habían crecido juntos en la ciudad, aunque claro, Castor era mucho más delgado que el mismo Alcides, pues su amigo se había dedicado a fortalecerse, luchando cada batalla sin dudarlo.

El nombrado simplemente hizo un sonido de aceptación, mientras observaba el dorso de su mano derecha.

No entendía el alfabeto que estaba escrito ahí, no entendía las palabras, pues era un nombre que no era griego, aquello era obvio, pero aquellas letras sin sentido, no sabía de qué ciudad podían ser.

“Kid”

— Quizás algún día pueda tener el conocimiento de que es lo que significan estas letras… — Le dijo con una sonrisa a su amigo, aunque claro, el nombre del alma gemela de Castor estaba escrita en un alfabeto que si comprendían. Su amigo aún no encontraba a su otra mitad, quizás podría pasar en los próximos días, tal vez en los próximos meses o años, pero al menos tenía una esperanza un poco más grande que el mismo Alcides.

Castor como siempre desvió el tema, aquella marca no era algo que su mejor amigo aceptara con facilidad, pues no podían comprender que eran lo que significaban. Razón por la cual estaba la posibilidad de nunca poder encontrar a su otra mitad, pero él siempre intentaba mantener el ánimo en aquel hombre que lo había cuidado toda su vida.

Los sonidos del metal de aquellas espadas chocar llenaba aquel jardín del Olimpo que era usado como lugar de entrenamiento por aquellos dos seres, que finalmente se dieron un descanso.

El rubio observó cómo su compañero de entrenamiento tomaba una jarra para beber agua, notando aquella marca tan peculiar, que muchas veces había visto al hombre empuñar un arma, pero que finalmente sentía en confianza de preguntar por ella.

— ¿Qué es eso en tu mano? — Alzó la vista ante la pregunta de Ares. Ambos se habían hecho bastante amigos luego de la batalla que habían librado a las afueras de Tebas, donde luego de aquello Alcides había sido invitado al Olimpo y renombrado como un semidiós, ahora era Hércules o Heracles en algunas ciudades.

— ¿Qué cosa? ¿Esto? — Preguntó sin más mientras mostraba el dorso de su mano, donde estaba aquella marca obscura, que parecía burlarse de él, pues aun siendo un semidiós no comprendía del todo lo que significaba. — Es mi marca de alma gemela, ¿los dioses no tienen aquello?

La duda brotó de sus labios con verdadera curiosidad, pues había notado que los dioses no tenían nada de aquello. En un primer momento había pensado que las escondían a la vista de los demás de alguna manera, pero al escuchar la pregunta verdaderamente curiosa de Ares le dio su respuesta.

Los dioses no tenían un alma gemela y seguramente pensaban que no necesitaban aquello, que un dios estaba bien solo y esa era su forma de ser —como era el pensamiento de Poseidón— o simplemente sería algo estúpido que daba curiosidad —como lo sería para Zeus—.

— No sabía que los humanos tenían algo como aquello — Terminó por expresar el rubio, siendo que si bien con otro ser se hubiera burlado por ser los humanos de aquella manera, de necesitar a alguien más que completara su alma, pues sonaba a aquello, con Hércules se sentía en confianza para expresar su falta de conocimiento sobre muchos temas. — En fin, ¿estás listo para completar los trabajos?

— Oh, me siento bastante preparado — Dijo con una sonrisa en sus labios. Debía realizar doce trabajos para expiar su alma, para demostrar su valía y estaba completamente preparado para enfrentar a lo que fuera.

Había un gran banquete en el Olimpo, donde se estaba celebrando que aquel semidiós, Hércules, había completado los doce trabajos que se le habían impuesto, incluso aquel pelirrojo logró salir de los terrenos de Hades con el Cerberos de este, adquiriendo nuevos poderes.

Aunque bueno, aquello era únicamente una excusa para los banquetes que ocurrían en el Olimpo, pues el protagonista de aquella fiesta estaba más alejado de todos, suspirando mientras observaba su brazo derecho.

Al completar los doce trabajos un nuevo poder había venido a él, nuevas habilidades que eran algo realmente agotadoras para su cuerpo cuando las fuera a utilizar, pero que él había aceptado con valor, aunque bueno, aquel tatuaje había aparecido en su brazo.

Un tatuaje que iría creciendo según usara sus habilidades especiales, que cuando cubrieran todo su cuerpo lo llevarían a su muerte, aunque sacudió su cabeza ante tal pensamiento. No tenía miedo a aquello, él protegería a la humanidad e intentaría llevarla por el camino correcto.

El problema del asunto era que aquel nuevo tatuaje había cubierto por completo su marca de alma gemela. Aquel Kidque se había acostumbrado a observar en su piel por tantos años había desaparecido sin más.

Un peso se instaló en su pecho. Nunca podría encontrar su alma gemela… quizás como semidiós aquello no debería tener importancia, pero él, Hércules, amaba a la humanidad e imaginar que su alma gemela sufriría por no poder encontrarlo nunca partía un poco de su ser.

Quizás alguna vez en el Valhala podría conocerlo, explicar que había sucedido con su marca, que sí era él, pero bueno… seguía sonando demasiado extraño que un semidiós tuviera una marca de alma gemela.

Porque los dioses no tenían almas gemelas y aunque Ares o alguien más intentarán decir que aquello era algo que no merecía su atención, para aquel pelirrojo siempre iba a importar aquellas letras perdidas por los doce trabajos.

Notes:

- Seth es uno de los hijos que Adam y Eva tuvieron después de que Caín matase a Abel.