Actions

Work Header

Quédate

Summary:

El hombre lobo estaba en una posición defensiva mientras se mantenía medio enderezado sobre su cama. Este gruño.

—¿Quién eres?

—Eso mismo te pregunto. Y también ¿Qué haces en mi cama?

—¿Tuya? ¿Tú? —bacilo—. ¿No serás tú ese Shoto?

—Umh. Soy Todoroki Shoto, y espero que te hayan traído Kirishima o Midoriya, por qué si no es así y eres un intruso yo-.

—Estoy herido. Yo no pedí que me trajeran aquí. Si te molesta puedo largarme ahora mismo, no me importa.

—… Solo responde ¿han sido ellos?, Midoriya y Kirishima, ¿por ellos estás aquí?

—Agrr. Sí, bastardo.

—Bien —suspira, se acerca.

Nota que el rubio sigue con sus orejas hacia delante. Completamente a la espectativa, esperando para actuar.

—Si estas herido continúa descansando, licántropo.

Notes:

Trabajo para #TDBKTDLATAMWEEK2021
Day 5 Vampiro & Hombre lobo

Work Text:

Jadea sin parar. Le es un tanto difícil retener el aire.

Por más que quisiera seguir corriendo, su cuerpo está debilitado, la sangre escurre de la profunda herida en su espalda y otras más en distintas partes.

De a poco sus ojos se cierran. Antes de perder la conciencia, por su mente paso su aparente último pensamiento: «moriré, moriré aquí. Tal débil».

•••

¿Qué era eso? ¿Por qué se sentía tan cómodo bajo él? Era eso una cama, el jamás a tenido una. «¿Qué diablos?»

Cómodo. Apenas amanece, leves rayos de sol entran por una ventana, la cortina está cerrada pero la ventana no y el viento se cuela por allí. ¿Qué era ese lugar? ¿Cómo llego ahí? ¿A quién le pertenecía?

—No, no morí… —parpadea, e intenta levantarse pero el repentino dolor lo vuelve a bajo—. Ugh… es, es imposible mi herida era mortal.

—Oh, oh, oh, entonces eres tú.

—¡¿Quién carajos eres?! —se sobresalta tanto que se pone de pie de un salto, el dolor terminar torciendo lo.

—No, no quería asustarte hombre lobo, lo siento, tu herida, necesitas reposo —habla un ser flotante y traslúcido que en un instante logra cabrear a Bakugo.

—Yo sé, agh —sin dejar de ver al espectro se recuesta de nuevo.

¿Por qué se está tan cómodo? Debería averiguar que hace allí aún con vida. El fantasma se ve aliviado cuando toma la posición de antes, no aparenta ningún peligro. Gruñe.

—No me contestaste.

—A-ah, soy Midoriya Izuku, amm, yo vago por este castillo no muy a menudo.

—Así qué tú te refugias aquí, ¿te adueñaste de este es tu castillo?

Eso podría ser pero definitivamente no pudo un espectro como ese traerlo solo aquí.

—¿Qué? No. Este castillo es de los Todoroki, no mío, yo soy un amigo de Shoto.

Solo parloteo algo que no llego a entender. ¿Quién eran los Todoroki? Y ese Shoto. Tal vez aquel lo llevo allí.

—¿Por qué estoy aquí? ¿Qué quieren de mí?

—Y-yo…

—¡Habla!

—¿Qué sucede?

—Kirishima.

—Oh, ya despertó.

Otro hombre lobo apareció. Katsuki se sintió extraño, será que el estaba del lado de aquel tal Shoto y o tal vez no tenía ningún peligro estando allí como imaginaba.

Gruñó.

—Eh, hombre, todo está bien. Estabas muriendo, no iba a dejar a un compañero morir así. Debió ser horrible… —dijo el licántropo pelirrojo, pensando la posible casería que le dieron.

—Kirishima, está alterado.

—Es normal. No te preocupes…

—Aun con eso, díganme ¿por qué?

No habría forma en que le salvarán de una muerte segura, solo así, sin querer algo más.

El jovén licántropo suspiro.

—Midoriya te vió lleno de sangre, me busco, no te quedaba mucho pero hicimos de todo, otra amiga bruja ayudo a curarte. Te trajimos aquí y bueno parece que no te rendiste.

Era una explicación, rara. Igual no mencionaban al poseedor del castillo.

—Y ese Shoko del que hablaste ¿qué?

—Shoto, él… aún no sabe que estás aquí.

—Sera mejor que no salgas de este cuarto hasta que te recuperes, ahora te dejaremos solo.

—¡¿Eh?! ¡Espera!

Ambos individuos se marcharon.

¿Qué ha sido todo eso?

•••

Un día y una noche pasaron. El pelirrojo le ayudo limpiando la herida de su espalda y cambio la venda. Recibió alimento y agua. También compañía que no apreciaba de parte del fantasma.

No vio a nadie más que esos dos, y le dijeron que la bruja vendría a verle cuando pudiera.

Ya estaba mejor. Sabía que esa herida tardaría en cicatrizar pero sobreviviría.

Pensó en lo poderosa que debía ser la bruja para lograr esto.

Su desconfianza seguía estando presente; no podía bajar su guardia.
En fin estar alerta mientras duerme ya era un hecho.

•••

Llegó la bruja hablo un poco con ella, Kirishima cazo por él, y Deku —como le comenzó a llamar— le hizo compañía una vez más antes de dejarlo para que descansará.

Todo eso pero seguía sin ver al ser que le pertenecía ese castillo. Ni siquiera sabía si el estaba por allí. No podía oler más que al licántropo y algo de sangre.

•••

A la séptima noche despertó.

Era la primera vez que se quedaba tanto tiempo ahí. Pero eso no era nada. Su padre había durado años encerrado en su ataúd.

Bueno eso no importaba.

Salió del ataúd, sacude sus ropas y se despabila. Pasar días dormido no parecía tener sentido pero era algo que ayudaba —a algunos vampiros— en su sed de sangre. Pasaban a un sueño profundo, lo que a lo contrario de lo que se pudiera creer, hacia que se postergará la sed severa, era un tipo de temporada en la que se han extasiado y su sed es imparable.

De esta forma, pueden evitar perder el control. Al despertar es como si solo hubiera sido una noche.

Aunque para Shoto era incomodo. Solo ha hecho esto tres veces contando esta vez.

Esta completamente acostumbrado a dormir en su cómoda cama.

A paso lento sube las escaleras, habré la puerta y continua hacia arriba. El calabozo del castillo es el lugar más silencio y apartado a la luz en todo el castillo.

•••

Lo primero que le apetece es pasarse a la cocina. Su garganta está seca, no tiene ese tipo de sed, así que agua estará bien.

Sus oídos no perciben nada fuera de lo común, su olfato igual. Kirishima ya debía estar durmiendo, o cazando aunque eso lo hace en contadas ocasiones. Midoriya estaría… Shoto no está seguro, ¿paseando tal vez?, nunca a visto que Midoriya duerma, y duda mucho que a esté le sea necesario.

Igual, en estos momentos el castillo está en silencio y solo de cierta manera. No tiene nada que hacer.

Se estira lo suficiente como para sentir incomodidad en su espalda.

—Deberia hacer cómodo ese ataúd.

Siempre se lo dice a si mismo y siempre lo olvida. Seguro está vez se hará caso porque no podría aguantar más la tabla dura.

Prefiere dirigirse hacia su cama. Entonces paro en seco, olía a licántropo pero no era Kirishima. Era un aroma peculiar.

Lo siguió, no tardo nada en darse cuenta que provenía de su habitación. ¿Qué hacia un hombre lobo en su cama?

Se puso en alerta, posó su mano en la puerta y la mantuvo ahí.

Estaba pensando seriamente en qué hacer. ¿Debería tocar? Es su cuarto pero debería. Solo entrar.

De todos modos, si había un licántropo en su habitación este ya debería haberse percatado de su presencia.

Abrió la puerta calmado.

Kirishima y Midoriya tendrían mucho que explicar.

El hombre lobo estaba en una posición defensiva mientras se mantenía medio enderezado sobre su cama. Este gruño.

—¿Quién eres?

—Eso mismo te pregunto. Y también ¿Qué haces en mi cama?

—¿Tuya? ¿Tú? —bacilo—. ¿No serás tú ese Shoto?

—Umh. Soy Todoroki Shoto, y espero que te hayan traído Kirishima o Midoriya, por qué si no es así y eres un intruso yo-.

—Estoy herido. Yo no pedí que me trajeran aquí. Si te molesta puedo largarme ahora mismo, no me importa.

—… Solo responde ¿han sido ellos?, Midoriya y Kirishima, ¿por ellos estás aquí?

—Agrr. Sí, bastardo.

—Bien —suspira, se acerca.

Nota que el rubio sigue con sus orejas hacia delante. Completamente a la espectativa, esperando para actuar.

—Si estas herido continúa descansando, licántropo.

Sus ojos desiguales conectan con los resplandecientes rubí, su rostro sin expresión. Aparta la mirada a la vez que se gira hacia la puerta.

—Bakugo Katsuki, no licántropo —sus ojos en la recta espalda del vampiro—. Solo llámame Bakugo.

Asiente y se retira sin verlo.

•••

Su recuperación fue horriblemente lenta. Lo peor de todo fue tener que aguantar a Deku.

Aunque había otra cosa que lo molestaba.

Todo ese tiempo, se quedó en esa cama. La cama del vampiro que solo había visto una vez. Después del primer encuentro no volvió a aparecer.

Le irritaba. Porque sin duda estaba allí, podía olerlo, paseando por el castillo, a veces tan cerca de la puerta que optaba por morderse la lengua para no gritarle. ¿Por qué debería importarle?

—Que más da.

Se dice cuando Kirishima alguien interrumpe en el cuarto.

—Eh, te vez mejor —sonríe enseñando sus afilados dientes.

—Lo estoy. Así que-.

—Ah, lo sé, quieres irte ya.

—Quiero irme desde que llegué.

—Sí, pero deberías quedarte más tiempo —dijo el fantasma quien traspasaba la pared.

Katsuki hizo una mueca y frunció el ceño.

—Tú, escapabas de los cazadores ¿no es así?

—…

—Ellos siguen buscándote. No sabemos lo que hiciste pero-.

—¡Yo no les hice nada! ¡Esos malditos solo me quieren muerto sin razón!

No, sabía que tenían una razón. Le temían, tanto que no querían hacer más que acabar con él, antes de que él quisiera hacerlo con ellos.

Silencio. Luego un par de palabras más y decidido, se quedaría un tiempo más.

•••

Lo primero que se dispuso a hacer cuando le dejaron salir del cuarto fue ir afuera. No sé alejaría. Necesitaba aire fresco.

Sus piernas estaban un poco entumecidas. El viento soplaba contra su cuerpo. Era agradable.

Apenas comenzaba a obscurecer.

Se echo en el pasto.

Intento calmarse. Quería salir de ahí, quería irse, no le importaría los cazadores, si lo encontraban los enfrentaría. Pero… estuvo apunto de morir antes. Si salía, está vez no volvería a abrir los ojos.

No tenía a dónde ir. Ningún lugar donde esconderse. Ningún otro ser con el que cuente. Estaba solo allá afuera.

Le habían dado una oportunidad para vivir, no podía solo arriesgarse.

Gruñó, aborrecía esto. ¡Él no les había hecho nada! No tenía nada que ver con esos humanos. Él solo intentaba sobrevivir, solo.

Cuando la luna se poso en lo más alto Katsuki cerro sus ojos. Tan tranquilo.

Pudo olerlo cerca. Olía a sangre. No se movió ni emitió ningún sonido. Espero. Y…

—Ya te recuperaste.

Era una afirmación. No abrió los ojos pero pudo sentir como aquel vampiro se recostaba justo a su lado. No emitía calor. El olor a sangre se hizo más intenso. Podria abrirle el apetito.

—Aunque quisiera no hacerlo, me quedaré un tiempo más.

—Esta bien.

Le vió. Todoroki había cerrado los ojos. Se veía tranquilo como si durmiera.

Su piel blanca resaltaba más con la luz de la luna. Sus cabellos rojos y blancos reposaban sobre el pasto, el que cubría su frente caía hacia los costados.

Levanto el torso y se quedó sentado. Su mirada aún estaba en el inmortal.

La cicatriz, se veía obscura; su mano hormigueo, quería tocarla. Estiro su mano muy lento.

La tocaría. Tal vez era rugosa, por supuesto.

Las yemas de sus dedos apenas rosaron la mejilla. Los mantuvo ahí.

Todoroki suspiro. Bakugo no quitó sus dedos.

Tomo su muñeca y abrió los ojos.

—¿Qué pretendes?

—… Solo quería…

No había dejado de ver la cicatriz bajo sus dedos, entonces subió la mirada para encontrar los dispares ojos. Brillaron. ¿Por qué?, se preguntó.

—Solo un poco —dijo cerrando los ojos otra vez.

Katsuki dejo de sentir la mano que tomaba su muñeca. Deslizó sus dedos hacia abajo, dando una caricia que estremeció al vampiro.

Paseo sus dedos por todo el contorno, por debajo de su ojo, por el párpado y al final por su frente.

—No preguntes.

—No iba a hacerlo.

—Esta es tu habitación ¿no? Iré a dormir en otro lugar.

—No está bien. Hay otras habitaciones.

—Entonces iré a alguna otra.

—Bakugo.

—Calla, mitad y mitad.

Esa noche Katsuki durmió en la habitación continúa a la de Todoroki.

Todoroki no necesito ni siquiera acostarse para poder oler el aroma de Bakugo en toda su cama.

Su almohada y sábanas, olía todo a él. No le molestaba.

Se durmió rápido.

Al despertar se halló con el lobo rubio en su habitación. Tenía las cortinas entre sus manos.

—¿Qué estás?

—Dejaste la cortina abierta, está apunto de salir el sol, estúpido.

—…

—Me voy.

—¿Eh? No ibas a-.

—Solo saldré a cazar algo, ¡¿bien?! No me iré muy lejos. Tks.

•••

—Todoroki, ¿qué sucede?

—Um, no es nada. Tiene un carácter fuerte —pauso y aclaró—: Bakugo.

—Oh, si que lo tiene… —contesta con una media sonrisa—. Y parece que es algo distante, un ser muy solitario.

Todoroki miro a sus pies. La palabra solitario resonó en su cabeza. Recordó los tiempos en qué no había conocido a Midoriya ni a Kirishima. Justo así se había encontrado él.

Suspiró sabiendo que eso ya era el pasado. Estar tanto tiempo solo podía llegar a ser una agonía.

Y pensando en Katsuki, en como llego allí, en el hecho de que no menciono a nadie, su forma de actuar, podría estar seguro de que estaba solo.

Sabía lo que podía llegar a sentir.

•••

Pasaron tantos días y noches que ya ni le importa si no llevaba la cuenta.

Al haberse recuperado por completo, tanto que solo quedaba una cicatriz en su espalda, podía poner de su parte en el castillo, no había mucho que hacer pero cazar junto a Kirishima era una actividad que hacía sin falta así como cocinar y limpiar.

También cerrar las cortinas de vez en cuando.

Ninguno de los tres le echo cuando lo cazadores dejaron de rondar por el bosque. Incluso Todoroki, siguió negándose a la idea de que se fuera.

A menudo le hacía saber que no era ninguna molestia que estuviera ahí.
A veces Katsuki no sabía cómo sentirse con eso.

Sentía una sensación extraña.

En todo caso, él, realmente, ya no quería irse.

•••

Nunca tuvo problemas con que Kirishima viviera en el castillo o que Midoriya anduviera por cada pasillo y habitación. Le agradaba tenerlos ahí.

Ahora con Katsuki, fue sorpresivo al principio. También incómodo y solo tolerable. No obstante esto cambio, cuando pudo salir del cuarto y él fue capaz de acercarse, empezó a conocerlo y convivir con él.

Con el transcurso del tiempo pudo disfrutar de la presencia de Katsuki en el castillo.

Era alguien rudo y de paciencia corta, sin embargo, había tanto más que podía destacar de él.

Su lealtad, fuerza, inteligencia, sinceridad. Lo agradable que podía llegar a ser cuando estaba calmado. El apoyo que les daba en el castillo. Y…

—¿Qué carajos haces?

—¿Eh?

El hombre lobo le miraba desde su lugar de pie, con los brazos cruzados y el entrecejo fruncido.

Le sonrió. Sentía calidez con solo verlo. También era una de las cosas que le gustaba de Katsuki, el como lo hacía sentir.

—Oh…

Ahí noto la cola de Katsuki; la estaba moviendo de un lado a otro.

«Tierno» pensó Todoroki.

—¡Ah! ¡Maldición detente! Estúpida cola.

—Katsuki.

—Umh.

—Siéntate a mi lado. Vamos.

De mala gana el rubio le hizo caso.

Shoto estaba desde antes de salir el sol afuera con una sombrilla, entre árboles y flores.

—No deberías estar aquí, ¿y si te quemas? No recogeré tus cenizas.

Una cosa más, se preocupaba por él y los demás.

—Estoy teniendo cuidado, y me gusta estar aquí. ¿A ti no?

—Mh, está bien —respondé con fingido desinterés.

—Bueno, a mi me gusta, pero… —pausa, viendo al horizonte, Katsuki le mira de reojo—, ahora que estás tú aquí, es mejor.

Bakugo volteo con un leve sonrojó.

—A-ah…

—Sí —se afirma—, en general, digo desde, que llegaste aquí, que te ví, yo…

Los ojos dispares terminaron encontrando un rostro sonrojado y unos ojos rubí resplandecientes, hermosos.

¿Era eso…? Lo que estaba sintiendo… era más que un impulsó ¿no es así? Se sentía muy, muy vivo apesar de su ser, las emociones, todo lo que estaba sintiendo…

—Katsuki…

Su fría mano hizo el amage de tomar la contraria.

—Um. Tú…

—…

Katsuki apretó la mano del vampiro, la entrelazó con la suya.

El corazón le saltaba en el pecho como si estuviera corriendo tras alguna presa. Se sentía emocionado y a la vez se sentía temblar, mas su cola se meneaba suavemente.

No había sentido algo así. Y todo eso era por haber oído a Todoroki decir aquello y por tomarlo de la mano. Bueno cada que lo veía sonreír sentía algo similar, le daban ganas de sonreír también y no podía apartar la vista de su sonrisa.

También estar a lado de Todoroki le era cómodo, agradable, y le daba serenidad. Tan reconfortante.

Inclinó su cabeza al costado del mayor y se recargo en su hombro. Shoto sonrió.

—Todo —se cortó—. Shoto —le llamó, este lo miró, pero él se quedó viendo al frente y continuo—, no te apartes. Quédate a mí lado. Siempre.

Todoroki parpadeo, entendiendo contestó sonriente.

—Sí. Estaré, siempre, Katsuki.