Chapter Text
Uzui Tengen provenía de una clan de alfas donde solo era permitida descendencia alfa o beta, pero no omega. Nunca comprendio la razón detrás de esas normas, los Omegas eran lindos, olían bien, tenían una energía agradable, producían calma y sonaban como cascabeles o brisa del viento.
Cuando llego a la adolescencia y se presentó como un alfa en su primer celo su padre se apresuró en buscarle pareja.
Las elegidas para él fueron 3 betas, muy lindas por cierto, agradables y serviciales pero no lo hacían sentir bien.
Ellas no desprendían un olor ni tenían celos y; a pesar de que su sonido era agradable no deseaba escucharlo por el resto de su vida.
A menudo se preguntó cómo sería estar vinculado con un Omega pues se suponen que ellos son los que cumples con las características de apaciguar y encajar con los instintos y deseos de un alfa. Esta en su naturaleza.
No fue hasta que se separó de su clan y comenzó a explorar el mundo al lado de sus 3 esposas que logró conocer a los omegas realmente. Fue cuando lo conoció a él.
Como pilar de los cazadores de demonio se dio cuenta por primera vez en su vida que los Omega no era un sinónimo de debilidad.
Como prueba ahí estaba ese niño llamado Tokito Muichiro, era un Omega que con un agradable aroma a la brisa del mar y el sonido de cascabeles, pero también un espadachín eficiente que no retroce cuando se trataba de cortar cabezas de demonios.
También esta esa chica Shinobu Kocho, ella huele a flores frescas recién cortadas y el sonido que emite era parecido al del aleteo se las mariposas, pero también era peligrosa, demasiada ira escondida bajo una sonrisa para su gusto.
Fue difícil en un principio adaptarse, lo fue aún más cuando comprendió que los celos no podían ser apaciguado por un beta y; al estar rodeado de Omegas esto solo lo alteraba más; razón por la cual comenzó a consumir supresores.
Era extraño, usar supresores no era algo se realizaba en su clan, nunca le enseñaron a controlar sus instinto, no tenía que controlarse ni pedir permiso. Pero este no era su clan y como un ser consiente y razonable tenía que adaptarse a la sociedad como es debido, así que los usó.
También había escuchado cuentos antes, como había alfas y omegas que están destinados a encontrarse. Por supuesto no los creyó y aun que todavía tuviera algún deje de esperanza en el, decidió enterrarlos cuando le presentaron a las tres betas como sus esposas.
Decidió que estaba bien, decidió que podía vivir sin necesidad de un Omega, lo había estado toda su vida.
Después ese chico Tanjiro llegó acompañado de su hermana demonio.
Insólito.
Tanjiro era un Omega con determinación y coraje y su hermana lo era igual.
Se preguntó como habían sobrevivido dos Omegas solos por el mundo nuevamente recordando que Omega no era igual a débil.
Lo dejaron recuperarse en la finca mariposa a él y su amigos.
Uno era un alfa bastante extraño de nombre Inosuke quien parecía no conocer las reglas básicas para socializar lanzando sus feromonas a cualquier cosa a su alcance incluyendo a sus amigos y el segundo era un Omega de nombre Zenitsu quien siempre parecía estar al borde de una crisis de ansiedad.
Fue especialmente difícil hablar con este último. Su expresión constante era de tristeza, con esos ojos acuosos bañados en dorado y hombros tensos y frágiles.
Pero después cuando lo miraba a él su cara parecía gritar un "Él es un idiota y gobierna sobre los idiotas no hay duda."
Fue increíblemente... molesto.
Zenitsu Agatsuma era su nombre y se presentó a si mismo como un beta. Tengen cuando lo escucho quedó genuinamente confundido.
Zenitsu no podía ser un beta.
Zenitsu olia (Muy débilmente) a como olería el sol o los duraznos maduros. Y si algo sabia sobre los Omegas era su aroma dulce.
Zenitsu producía un sonido agradable similar a la lluvia lejana y el tintineo de los carrillones de viento y si algo podía relacionar con los Omegas era su sonido relajante.
Zenitsu activaba un instinto dentro de Uzui que lo hacía querer protegerlo y a la vez lo relajaba lo suficiente para mantenerse a su lado solo escuchando su melodía.
Por eso Zenitsu no podía ser un Beta. Es simplemente ilógico.
Se preguntó entonces por qué mentiría tan descaradamente. Nadie podía esconder su segundo género durante tanto tiempo. Tampoco tendría por qué.
Le tomó un tiempo entonces hacerse a la idea de que Zenitsu en realidad no era un Omega, quizá sus instintos lo engañaron pues en todo ese tiempo nunca tuvo ningún celo a diferencia de Tanjiro.
Y lo dejó pasar.
Todo ese tiempo que Zenitsu se mantuvo en la finca mariposa Uzui nunca dejó de frecuentar el lugar, siempre tenía una razón para estar ahí.
Podía inventar buenas razones pero cuando se quedaba sin ideas o simplemente estaba de mal humor para siquiera pensar en una excusa decente decía un "Estaba aburrido y pasaba por aquí."
A Zenitsu simplemente no le importó.
Continuamente a su alrededor Uzui comenzó a notar como todos percibían a Zenitsu como un beta sin cuestionarlo. ¿A caso no percibían ese olor? ¿O ese sonido?
Era extraño, lo molestaba y confundía.
Una tarde Zenitsu tomo la siesta a la luz del medio día. Relajado y sin preocupaciones como si su entrenamiento antes de ser enviado a la siguiente misión no existieran.
Tengen se presentó a su lado sin decir ni una sola palabra recostándose sobre la madera recién pulida.
Ninguno de los dos dijo nada durante un tiempo prolongado como si las palabras sobrarán en ese preciso instante por mucho que Uzui deseara escuchar la voz chillona y escandaloza del menor.
—Tenemos una misión pronto. —Dijo Zenitsu al cabo de un rato.
Uzui asintió aún sabiendo que los ojos de Zenitsu continuaban cerrados.
—Iremos junto a Rengoku-san.
Uzui volvió a asentir.
—Kyojuro es un tipo fuerte, seguro estarán bien. —Dijo Uzui al momento de inclinarse más cerca del rubio y flotar su mejilla contra el hombro ajeno, fue instintivo, nada más que su naturaleza hablando por él, casi deseando que su olor se quede imoregnado en el más pequeño durante que el tiempo que estaría fuera.
Pero Zenitsu era un beta y pese a todos sus esfuerzos Uzui no pudo evitar actuar alrededor de él como su instinto le indicaba.
Si se sentía ansioso buscaba a Zenitsu quien parecía comprender su incomodidad, no eran necesarias las palabras por pues el rubio parecía comprender lo que pasaba y sólo lo dejaría recostarse a su lado y su aroma se volvía suave a su alrededor permitiéndole relajarse.
Si estaba de mal humor solo bastaba con escuchar a Zenitsu quien lo miraría con su típica mirada de "Eres un idiota." solo se cruzaría de brazos y le dejaría comer a su lado o entrenar o cualquier otra actividad en donde ambos estén juntos y en esos momentos la melodía de Zenitsu era más fuerte y llamativa que lograba que el corazón de Uzui revoloteara dentro de su pecho.
Si salía ligeramente herido de alguna misión (Por que vaya, no era indestructible) Zenitsu estaba ahí para curar sus heridas a pesar de asegurar que lo hacía por obligación sin importar que las heridas de Tengen no eran letales. Pero siempre estaba ahí, a su lado.
Y al final del día toda esa extraña y retorcida relación con Zenitsu solo confundía más a Uzui. Si no era un Omega no tendría por qué sentir esa atracción, si en realidad era un Beta no tendría por qué, en estos momento mientras enfrentaba un celo particularmente difícil pensar en la imagen de Zenitsu de manera desesperada.
Pero el no estaba ahí, el estaba en esa misión junto a sus amigos y el pilar de la flama.
Los supresores no fueron suficientementes en esta ocasión. El olor de otros Omegas le pareció desagradable y sus tres lindas esposas betas no lograban atraerlo de forma sexual lo cual solo logró avergonzado más sobre la situación y al mismo tiempo molestarlo e irritarlo.
Zenitsu
Zenitsu
Zenitsu
Todo es su mente era ese beta molesto y ruidoso que deseaba follar en esos momentos.
Morder y marcar.
Someter y cortejar.
Volverlo su pareja.
Convertirse en su alfa.
Por qué carajo, ese niño no podía ser un maldito beta. No.
Ese niño sería su Omega.
Desde temprana edad le fue inculcado que los alfas estaban para elegir pareja no para ser elegidos, no cortejaban, no perseguían parejas. No marcan Omegas ni se sometían a relaciones con ellos.
Uzui Tengen provenía de una clan de alfas donde solo era permitida descendencia alfa o beta, pero no omega. Nunca comprendió la razón detrás de esas normas si su Omega elegido era lindo, olía a durazno, tenía una energía agradable que le producía calma y paz y sonaban como campanillas mecidas por el viento.
Lo quería a él, lo necesitaba, lo deseaba, tenía que ser suyo pero aún con todas esas emociones burbujeando en su mente tenía que recordar que Zenitsu no era un objeto, así que tendría que aprender a cortejarlo debidamente.
