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1.
Bakugou obtiene su primera confesión en su segundo año, un mes después del festival deportivo de la UA. Kirishima lo observa todo desde las ventanas superiores, junto con el resto de la audiencia. En su mayoría, compañeros de la clase 2-A y algunos de la clase B. Bakugou seguro estará irritado por esto y Kirishima casi lo compadece, sabe que su amigo es susceptible cuando se trata de sentimientos. Es probable que no le agrade mucho ser el foco de atención cuando se trata de eso precisamente. Sin embargo, Bakugou no parece estar alterado, de hecho recibe la confesión con una tranquilidad que resulta casi mortal.
No ayuda a que el corazón de Kirishima no se estruje dolorosamente dentro de su pecho.
La voz de la chica es demasiado suave para escucharla, pero la de Bakugou siempre se ha caracterizado por ser llamativa y ruidosa. Resuena contra las paredes del edificio.
—No estoy interesado —responde cuando la chica ha terminado. El nudo en el estómago de Kirishima, que no se había dado cuenta que estaba ahí, se desenreda y finalmente puede respirar. Pero su alivio solo dura un instante, porque Bakugou prosigue—: Ya estoy saliendo con alguien.
El aire se calienta y el piso se desliza debajo de Kirishima como si estuviera a punto de caer. Alguien lo agarra por la parte trasera de su camisa antes de que pueda precipitarse por la ventana. Ashido lo mira con cejas fruncidas cuando se acerca a él y le pregunta:
—¿Sabías que Bakugou tiene novia?
Los susurros que llenaban el aula se detienen abruptamente cuando la clase entera espera por su respuesta. Se zafa del agarre de Sero en su camisa, recoge esa parte humillada de él que todavía está girando en espiral por su cabeza con una sonrisa fingida y le da la única respuesta que puede:
—Sí. Claro, lo sabía
Kirishima no lo sabía, por supuesto. Aquellos hechos sobre la vida de su mejor amigo, que Bakugou comparte con él en ocasiones, son simples y tan inútiles que no sabría decir si su cabello es realmente rubio o no. Cada pequeño dato sobre la vida de su mejor amigo es algo que Kirishima ha tenido que esforzarse por obtener, incluso a pesar de los casi dos años que ha pasado pegado al rubio en constante acecho. Ni siquiera es como que Bakugou fuera demasiado reacio para compartir sobre sí mismo, en realidad. Kirishima sabe que simplemente no se le ocurriría que alguien más quisiera saber.
Dios, realmente es un amigo de mierda, ¿no?
Una novia secreta es tan Bakugou para Bakugou que Kirishima se pregunta por qué asumió lo contrario. No coquetea con chicas, no asiste a las reuniones que organizan otras clases, ni siquiera habla sobre chicas.
Kirishima tampoco habla sobre chicas, pero Kirishima es gay.
El pelirrojo se arma de valor para preguntar sobre esto durante el cambio de clases.
—Vi lo que sucedió en el almuerzo —le dice a Bakugou, acercándose con complicidad—. Lo siento. —Luego, espera que su voz suene tan desinteresada como está tratando de forzarla—. ¿Quién es?
Casi resulta demasiado casual, si eso es posible.
Evidentemente, sí, por la mirada que le lanza Bakugou.
—No tengo idea. No recuerdo su nombre.
Kirishima bufa.
—Hermano, no seas engreído. No, quise decir, escuché lo que le dijiste. Estás saliendo con alguien, entonces, ¿quién es la afortunada?
Se necesita de todo su coraje, y un poco más, para dejar salir con todo eso en una fila sólida de palabras coherentes, pero por supuesto todo lo que gana es un Bakugou que pone los ojos en blanco.
—Claro, idiota —dice el rubio—. Muy gracioso.
Kirishima lo mira con irritación sin querer, más para desahogarse que para cualquier otra cosa, porque Bakugou todavía tiene la decencia de poner esa expresión tonta y aburrida que le dice que nada de esto realmente le importa. Kirishima lo empuja ligeramente con el hombro e intenta poner su mejor sonrisa de chico simpático.
—No, lo digo en serio. ¿Por qué no me dijiste que estabas con alguien?
Bakugou se detiene en seco.
—Estás bromeando.
Kirishima parpadea.
—¿No?
—Mierda, tú... Está bien, espera. —Bakugou se lleva una mano al puente de la nariz, como si tratara de mantenerla en su lugar—. ¿Hablas en serio? ¿No estás bromeando?
En momentos como estos, Kirishima de verdad desearía tener una peculiaridad que le permitiera leer mentes, porque no logra comprender la reacción de Bakugou en lo absoluto.
—Sí —dice Kirishima entre dientes—. ¿Por qué no me lo dijiste? ¡Esto es algo importante!
Ya no está tratando de ocultar el dolor de su voz.
—Hijo de puta, pensé... —comienza Bakugou y se detiene. Se tapa la cara con las manos y pronuncia fuertemente contra sus palmas. Kirishima no entiende la mayoría de lo que dice, pero tiene por seguro que está maldiciendo y reconoce las palabras "cabrón" e "idiota" entre otras.
El pelirrojo extiende la mano y le da una palmada a Bakugou en el hombro de nuevo, suspirando.
—Somos amigos. Se supone que debes decirme estas cosas.
Los hombros de Bakugou se sacuden un poco, como si se estremeciera.
—Amigos —farfulla a su mano—. Correcto. Somos amigos.
Y… bueno. Ellos son eso, al menos. Bakugou tiene que saberlo. ¿Qué más podrían ser? ¿Futuros socios? ¿Compañeros de clase? Dios, ¿y si Bakugou cree que es una especie de tutor y nada más? Su mejor amigo en dieciséis años cree que Kirishima es solo un tonto al que debe ayudar a estudiar para los examenes. Tiene sentido. Súper bien.
Kirishima se detiene sobre sus talones y trata de retener el dolor en su pecho. No puede evitar preguntar:
—¿Es alguien de la clase?
Bakugou empuja sus palmas juntas, sin voltear a verlo. El pequeño estruendo de las explosiones llenando el silencio entre los dos mientras se prepara para tomar una respiración profunda y audible, entonces mira directamente a Kirishima y dice:
—Sí.
Y eso es una sorpresa. Kirishima intenta que no se note.
—¿Han tenido alguna cita?
—Sí. Quiero decir, pensé que eran citas.
Eso es... algo cursi. Cursi en una forma en que siente que va a enfermar a Kirishima.
—¿Cómo es que has tenido tiempo para eso? —pregunta Kirishima y no puede evitar el tono confundido y angustiado que se filtra en su voz—. Todo el tiempo lo pasas conmigo.
Bakugou le lanza una mirada. O tal vez no a Kirishima, tal vez le da una mirada a la pared sobre el hombro de Kirishima, antes de hablar.
—Si averiguas quién es, te lo diré.
¿Cómo es eso justo?
—¿Es Uraraka?
—No.
—¿Estás enojado conmigo?
—No.
—¿Estas mintiendo?
—... No.
Hay pocos lugares a los que Kirishima puede ir en la UA a los que Bakugou no pueda seguirlo, y en este momento, Kirishima necesita tener la mente fresca, sin ojos rojos a la vista. Afortunadamente, ha estado evitando una invitación de Denki para ir a una exposición de videojuegos local durante algunos días. Un mensaje de texto rápido y tiene a alguien que lo distraiga de la triste realidad en la que se ha visto envuelto, porque incluso si Denki es molesto, al menos es menos molesto que la voz en el fondo de su mente que ha estado aullando un coro de "¿qué carajo?" desde que Bakugou lo dejó en la puerta de su dormitorio.
—¿Qué te sucede? Parece como si Crimson Riot hubiera muerto —dice Denki cuando se encuentran en la cafetería.
Kirishima deja la mochila en la mesa y se tumba de cara contra la superficie.
—No lo hagas. No hables así. Sueles prever el futuro cuando dices las cosas y es espeluznante.
En todo caso, Denki parece tomarlo como un cumplido.
—¿Se trata de Bakugou?
—¿Cómo lo supiste?
—¿Quién más podría ser? —Denki le da un largo trago a su bebida—. ¿Dónde está él, de todos modos? Pensé que ustedes dos estaban unidos por la cadera.
—No lo sé. Probablemente con su nueva novia.
Le sale amargo, pero es difícil reponerlo cuando ve a Denki ahogarse con su refresco de gas. Realmente se ahoga, como si se estuviera muriendo. Su tos espasmódica llama la atención del único compañero cerca y luego, naturalmente, es Midoriya.
Midoriya asoma la cabeza entre sus apuntes y Denki le hace señas, casi frenético.
—¿Eh? Hola, Kaminari.
—Kirishima dice que Bakugou tiene novia —exclama Denki.
—Oh. —Midoriya deja a un lado su característica libreta de apuntes e inclina la cabeza hacia Kirishima, le da una mirada rápida, como si lo estuviera viendo por primera vez. Luego sacude la cabeza con incredulidad—. No puedo creerlo... Kacchan con novia. Es... Es decir, pensé que ustedes...
—Yo...—Yo también, casi dice, pero repasa las palabras primero y se da cuenta de que podría ser un poco como delatarse. Bakugou y él no tienen ningún acuerdo social. Si Bakugou quiere perder el tiempo con alguna novia, eso no es asunto de Kirishima—. No, para nada. Está bien.
Le dan la mirada particular a la que está acostumbrado, porque siempre ha sido malo mintiendo.
—No, en serio. Estoy bien.
Denki mira a Midoriya, Midoriya mira a Denki y luego Midoriya guarda su libreta en la mochila. Se acerca un momento después, con su bento de soba, salsa agridulce y lo que podría ser pimiento. Huele delicioso. Huele como si pudiera hacer que Kirishima olvide por qué está sentado aquí y no en la recámara de Bakugou, viendo alguna película o estudiando algunos números. O entrenando. O en cualquier otro sitio donde pudieran estar juntos, porque con Bakugou todo se siente correcto si lo están.
Los ojos de Kirishima se sienten llorosos de repente. Bueno, tal vez sea alérgico al pimiento.
La mente de Kirishima es del tipo que puede pensar en algo durante horas y días, y aún así encontrar algo nuevo con que obsesionarse. Sin embargo, el asunto de la novia aparece como una alerta en la esquina de su mente cada vez que comparte espacio con Bakugou ahora, y lo extraño es que nada cambia. Bakugou lo sigue fuera de clase y al día siguiente hasta su habitación para almorzar como si esta pequeña revelación no significara nada para él y no tuviera una novia secreta esperándolo. ¿Por qué la ocultó por tanto tiempo? Tal vez sea una chica muy hermosa, Bakugou seguro que atrae muchas así.
Tan pronto como entran y están sobre la cama y en relativa intimidad, Bakugou se desabotona la chaqueta del uniforme y estira, hacia arriba, sus largos brazos en exhibición bajo los ojos de Kirishima. Su palidez empieza a ceder paso al borde del bronceado. Bueno, casi. La franja de piel expuesta sobre sus abdominales todavía está pálida como el papel, pero ahora está obteniendo más masa muscular. Siempre la tuvo, pero ahora es evidente.
Kirishima lo mira.
—¿Te hiciste más grande?
Bakugou lo mira con los ojos muy abiertos por un segundo, frunce las cejas y se pone colorado. Abre las manos, con las palmas preparadas como si tuviera la intención de hacer volar la cara de Kirishima con una sólida explosión. Pero el pelirrojo solo puede enfocarse en una cosa.
—Sí —dice, respondiendo a su propia pregunta—. Definitivamente eres más grande ahora.
Bakugou lo mira. Parece estar debatiéndose entre golpearlo o no.
—Por supuesto que sí —decide decir, entre dientes, después de un rato.
—Te estás haciendo más alto. —Kirishima se pone de pie y se acerca lo más que puede para hacer una estimación rápida de su altura contra la de Bakugou, y sí, se ha hecho más alto. Solían estar desnivelados, pero ahora es más como un cara a cara. Kirishima tiene una vista perfecta de sus labios y así de cerca puede ver la nueva cicatriz en el borde de su boca, el resultado de una caída particularmente fuerte en el entrenamiento de esa tarde. Dejó que Kirishima le aplicara antiséptico.
—Está empeorando. Deberíamos ir con Recovery Girl —murmura el pelirrojo.
—Está perfectamente, tonto. Es solo un poco de sangre.
Kirishima suspira.
—Yo no... —Es interrumpido por Bakugou con un sonido de impaciencia.
—Escucha, idiota. Tenemos un maldito examen mañana y todavía no estás preparado. Mi boca no es un gran problema, ¿de acuerdo? Maldición.
Aunque todavía parece ligeramente irritado, Kirishima sabe lo que trata de decirle. Estoy bien. No tienes que preocuparte.
Kirishima esboza una pequeña sonrisa conciliadora, pero asiente con la cabeza. Cuando da un paso atrás, le echa un ojo nuevamente a las diferencias.
—¿Ves? Eres más grande. — Kirishima pellizca la tira de piel expuesta en la cadera de Bakugou. —Lindo. Debe ser todo el entrenamiento. Desarrolla músculos que ni siquiera sabías que tenías.
Bakugou se ha quedado quieto y en silencio. Su respiración está un poco apagada, casi forzada. Cuando Kirishima mira hacia arriba, su rostro está lleno de color.
—Este calor realmente te afecta, ¿eh?
—Mm —murmura Bakugou.
—No tenemos que comer aquí. Podrías comer con tu novia, sabes. No me importa.
Bakugou empuja su hombro, obligándolo a retroceder un paso.
—¿Quién demonios dijo que era una chica?
Kirishima está en shock. Casi como si en realidad Bakugou acabara de decirle que adora a su madre.
—¿No es una chica?
—¿Es eso un problema?
Kirishima agita su mano.
—No, no. Solo estoy tratando de averiguar qué chicos de nuestra clase podrían salir con chicos. Aparte de mí, obviamente.
—Obviamente.
Todo este asunto es un aspecto completamente nuevo de esta cosa que Kirishima tendrá que tomar e ignorar los próximos días. Aquellos interesados en salir con otro chico en su clase eran pocos. Kirishima ha recibido su parte de cartas de amor y llamadas detrás de la escuela. De acuerdo, una vez, ¡pero aún así! De todos los chicos de su clase, podría haber dos que estén interesados en Bakugou. Los ojos, la altura, su fuerte personalidad y los viajes ocasionales a la oficina del director por castigos relacionados con acarrear conflicto. Eso es mucho con lo que lidiar. No, tacha eso. Nadie soportaría eso. Kirishima, tal vez, apenas, y solo porque sabe que la mitad de la escuela no lo ha visto comerse las uñas cada vez que Bakugou se lanzó a una riña sin sentido.
—Está bien, mira, esto me está matando. Tienes que darme una pista sobre quién es al menos.
La cara de Bakugou se tuerce alrededor del mordisco francamente obsceno que ha tomado.
—Mmmm —dice elocuentemente, frunce el ceño, pero luego asiente y Kirishima apesta con los acertijos, pero cree que puede sacarle provecho.
Conoce a todos los de su clase y tiene mejor memoria que Bakugou para considerar opciones si se trata de descartar. Aunque probablemente Midoriya sea mejor en eso.
Una vez que Bakugou ha tragado, toma un respiro y se arrastra sobre su trasero para sentarse directamente frente al almuerzo de Kirishima, con el ceño fruncido y enojado. Todo en él grita que está incómodo y sin embargo no sale corriendo de ahí.
—Bien, como sea. Joder, ¿qué quieres saber?
—Bueno, eh... ¿cuáles son sus mejores cualidades?
—Es jodidamente amable. Demasiado para su propio bien. A veces me ayuda, incluso cuando no quiero ayuda. Es paciente y sonríe mucho. Tiene esta sonrisa de mierda que...
Kirishima se abofetea.
—Suficiente, suficiente. Mis dientes se van a pudrir. No puedo escuchar esto.
Esas son todas las mismas cosas que Kirishima podría hacer, si Bakugou se lo permitiera. Nada especial, nada nuevo. Tampoco es una pista de quién podría ser.
—Mejor... mejor dime cómo es él.
—Eso es una maldita trampa —farfulla Bakugou, encabritado, pero luego le lanza una mirada larga y dura. Escupe: —Es tan guapo como tú.
—¡Vamos, amigo! Sé que soy increíble, pero no intentes cambiar de tema—Kirishima sabe que está jugando con él, Bakugou definitivamente no diría eso. Por supuesto que no. No corta todo el cuestionario solo porque se puso absolutamente nervioso y un dolor terrible se aloja en su pecho al ser comparado de esa manera.
Kirishima se pone de pie, se aclara la garganta y añade:
—Pero en serio. Suena como un gran tipo. Estoy feliz por ti.
Las palabras hacen que su almuerzo arda en sus entrañas. Podría estar enfermo. Quizás lo está.
Bakugou se pone de pie para seguirlo, recogiendo su bolso y los restos de su almuerzo.
—Sí, lo es. También es un idiota.
2.
En su cabeza, esto significa que pasará menos tiempo con Bakugou, pero no es así como funciona. O lo intenta, realmente lo hace, y luego, una noche después, Bakugou le envía un mensaje de texto después de clases y le pregunta si puede ir a su habitación, y ¿qué puede hacer Kirishima si su respiración se acelera un poco por eso? Kirishima está borrando del mensaje un emoji de corazón antes de que pueda registrar lo que sus dedos están haciendo, por pura costumbre. Corazones son la mitad de su historial de mensajes de texto.
La noche encuentra a Bakugou sentado entre sus piernas en la habitación de Kirishima mientras Kirishima estira el cuello para leer la el libro que sostiene Bakugou, aunque no sea de su completo interés, pero hace todas las preguntas que puede solo para llenar el silencio a su alrededor. La nuca de Bakugou pegada contra él se siente espectacular, pero...
—Deberíamos cambiar. Apenas puedo ver por encima de tu hombro y mi pierna se está entumiendo.
—Joder, no. Estoy cómodo.
Quiere discutirlo, pero tener a Bakugou allí, cerca y cálido, es demasiado para la recién descubierta fragilidad de Kirishima.
—Mierda, ¿por qué si te molesta no me lo discutes? —se queja Bakugou, con la voz un poco hueca.
Kirishima abre la boca para responder pero luego Bakugou se desliza hacia abajo hasta que su cabeza está apoyada contra el pecho de Kirishima y medio tumbado en el suelo en lugar de una aproximación a estar sentado. Kirishima se atraganta, olvidando por completo lo que iba a decir. Bakugou le da una mirada por encima del flequillo rubio.
—¿Mejor?
Kirishima asiente y desliza sus manos por el cabello de Bakugou. Suave, como la seda, y un poco caliente, como si realmente estuviera hecho de explosiones.
—Oye, Bakugou...
—¿Qué? —Bakugou deja el libro y hace un ademán de impaciencia, pero se mueve un poco y mira a Kirishima a través de sus largas pestañas, y oh, esos ojos rojos. No pueden ser reales, pero como todo lo relacionado con Bakugou, de alguna manera lo son. La audacia de su existencia es maravillosa y extraña.
—¿No te ha dicho si esto le molesta?
—Joder, ¿quién?
—Tu novio. ¿No le importa que estés aquí conmigo todo el tiempo?
¿De verdad no le molesta que Bakugou esté prácticamente sentado en su regazo?
Algo brilla en los ojos de Bakugou.
—Seguro que no.
Kirishima frunce las cejas.
—Guau. Novio del año. Debe ser un santo.
—Joder, lo es.
Es como si Kirishima ni siquiera fuera una amenaza. Como si a Bakugou nunca se le hubiera ocurrido, él no es considerado un potencial enemigo para su novio, y hombre, eso duele. ¿Nunca fue siquiera una opción? ¿Bakugou siquiera alguna vez lo miró de esa manera?
Su mente tartamudea hasta detenerse. ¿Quería... Kirishima quería que Bakugou lo mirara de esa manera?
La mirada roja de Bakugou es aguda.
—¿Qué ocurre, idiota?
—Nada —le dice Kirishima —. Solo estoy pensando en los exámenes. Quiero probar algo nuevo con mi unbreakable.
Kirishima apuñala al azar una almohada en la esquina de la cama. Bakugou sigue siendo un lector lento y, como siempre, Bakugou no habla cuando está leyendo. Pero de pronto lo está mirando como si fuera un completo idiota. Bakugou le ha dicho que piensa que el quirk de Kirishima es genial. Al menos alguien piensa que es genial.
–Lo harás jodidamente bien —dice Bakugou—. Lo que sea que pienses hacer.
Minutos más tarde, en su silencio compartido, la respiración de Bakugou se nivela y el libro se inclina contra su pecho. Kirishima solo se da cuenta porque lo saca de su propio ensueño sobre observar las manos de Bakugou. Debería levantarse, despertar a Bakugou o al menos moverlo para que duerma más cómodo. Afuera se está poniendo el sol. Lo considera durante dos segundos y luego saca su teléfono para enviar un mensaje de texto a Denki, con quien tenía planes de jugar un rato a los videojuegos junto a Mina y Sero.
Bakugou está conmigo. Estamos estudiando hasta tarde. Lo siento! Él envía un emoji triste con el mensaje, y luego un corazón, porque los corazones son lindos. El teléfono zumba en su mano un momento después, justo cuando sus ojos se cierran a la deriva.
¡Espero que estén usando protección! Espera, ¿no dijiste que Bakugou tiene una nueva novia?
Se pone adecuadamente colorado, por supuesto. Sus ojos se cierran, se pregunta si el novio de Bakugou estará de acuerdo con esto. Si es alguien de la clase, entonces debe saberlo.
Si no le importa entonces sabe que Bakugou lo quiere demasiado y Kirishima no es más que un amigo para él. No es justo, de alguna manera. Duele más que cualquier golpe que haya recibido.
Se despierta alrededor de la medianoche con el brazo dormido por el peso de la cabeza de Bakugou, la cara de Bakugou presionada contra su pecho en su pequeño montón de miembros compartidos. El libro está aplastado entre ellos; Kirishima lo libera con su brazo sano y empuja a Bakugou lejos de él. Y luego su otro brazo se despierta y decide que necesita ser castigado por dormir sobre él.
Mira a Bakugou, la forma en que su boca se abre cuando duerme, la caída de su cabello sobre su frente. Sí, super lindo despertar al lado del novio de otra persona. Súper lindo sentirse así al respecto.
Kirishima saca una manta de su cama y acomoda a Bakugou antes de que él se suba y se tumbe sobre ella. Le duele el brazo. Las respiraciones silenciosas de Bakugou son demasiado fuertes. Kirishima piensa en su mano que todavía está caliente por Bakugo.
Hace una mueca de dolor, porque su corazón comienza a acelerarse más, y eso... eso es asqueroso.
Quizás esto no será tan fácil como pensaba.
3.
Deja que la prisa de la mañana empuje a Bakugou fuera de su habitación antes de que se vuelva extraño. Después, entre las interminables bromas de sus amigos y el profesor Aizawa dando las instrucciones sobre un nuevo entrenamiento esa tarde, no tienen tiempo para más que un asentimiento y unas pocas palabras. Después de despedirse de Bakugou antes de ir a su habitación, Kirishima toma una decisión.
Es suficiente.
Esta cosa que le muerde las entrañas, tira del espacio detrás de sus costillas, cada vez que Bakugou se acerca demasiado, no puede ser más fuerte de lo que su voluntad es. Pasa el resto del día en su cuarto, trabajando en una tarea que tiene atrasada, luego se prepara con un calentamiento y abdominales, hasta quedar sudado y tembloroso, tratando de reprimir la molesta voz en su cabeza que no puede esperar para contarle a Bakugou que terminó la tarea por sí mismo. Ugh.
Resulta que evitar Bakugou no es tan fácil. No en su propia mente, y no en la realidad. Debería serlo, pero ignorar sus miradas solo hace que el dolor crezca. Incluso la excusa poco convincente que reúne en respuesta se siente demasiado. Pasa tiempo con tu novio, él quiere decir en su lugar. Bakugou no es responsable de sus tareas por mucho que sea su tutor. Pero todo empeora a medida que avanza el día, y por la tarde ha escuchado un comentario pasivo agresivo de Monoma y una respuesta activa y agresiva de Bakugou, antes de admitir que sí, estará vigilando de cerca a Bakugou en el ejercicio de esa tarde. Y no, no tiene miedo.
No de combatir, al menos, y no de esos dos.
Cuando sale por la puerta de su habitación media hora más tarde, Bakugou lo está esperando, y Kirishima no tiene la energía para discutir por eso. De todos modos, solo Bakugou podría hacer que lucir tan cabreado se viera genial. Es una especie de habilidad.
Kirishima se desliza a su lado y repara en la bolsa que Bakugou está cargando.
—¿Preparaste algo?
Bakugou emite un gruñido, como diciendo “obvio”.
—Maldición, no traje nada y probablemente el ejercicio de hoy nos lleve horas.
Bakugou lo taladra con la mirada.
—Hice suficiente para ambos.
Bakugou levanta el bolso y lo agita como prueba, porque la última vez que Kirishima olvidó llevar algo de comer para reponer sus fuerzas, Bakugou tuvo que cargarlo para que no se desmayara.
—Más vale que comas si no quieres morir —dice Bakugou, arrojando la bolsa sobre su hombro. Kirishima lo atrapa con un suave agradecimiento.
—Listo, vamos —le dice Kirishima.
Bakugou todavía lo mira con el ceño fruncido.
—Joder, espera... —Él extiende la mano y es solo la conmoción lo que evita que Kirishima se eche hacia atrás mientras Bakugou tira de su diadema y se la enreda en un brazo. Kirishima se agarra el pelo un momento y luego asiente —. ¿Por qué demonios llevabas la diadema puesta al entrenamiento?
—Eh, lo siento. Supongo que no me di cuenta.
Ya es tarde y los profesores los llamaran en poco tiempo. Kirishima sigue revisando su teléfono para ver la hora.
—Tenemos que apresurarnos —advierte.
Su error. Bakugou gruñe con enojo y jala a Kirishima por el brazo. El pelirrojo se aferra al bento de comida tan fuerte como puede y, por supuesto, ese es el momento en que su mente decide recordarle que la cercanía de Bakugou ahora arde como agua hirviendo. Se zafa del agarre de Bakugou con nerviosismo y el bolso de comida se le cae. Kirishima se apresura a recoger la pequeña caja de comida. No puede detener el sonido que sale de su boca, casi un gemido.
La cabeza de Bakugou se echa hacia atrás.
—¿Qué es lo que…?
—Creo que sigue intacto, no te preocupes —le dice Kirishima con una tímida sonrisa —Eh, lamento eso. Todavía me… me duele el brazo por el entrenamiento, creo.. Se me cayó.
—Dámelo a mí —ordena Bakugou. Cuando Kirishima no obedece de inmediato, tira de ella hasta que Kirishima no tiene más remedio que soltarla con un bufido.
—Lo arruiné, ¿eh?
Bakugou lo ignora, pero está tan cerca... es cálido y poderoso. Kirishima estaba en lo correcto; Bakugou se ha hecho más grande y un poco más fuerte. Kirishima casi salta cuando Bakugou lo vuelve a jalar para encontrarse con todos afuera.
—¿Sueles cocinar para tu novio también? —se encuentra preguntando de nuevo. Es una adicción, en este punto, y bien podría admitirlo a sí mismo, si no a nadie más.
Bakugou emite un sonido estrangulado.
—Sí. Pero cuando se comporta como imbécil no puedo prometer mucho.
—Ah. —Kirishima suspira y están tan cerca que duele, y el aroma de cualquier jabón que Bakugou use llena sus sentidos. Tiene un matiz familiar, como si reconociera el olor de Bakugou con el tiempo sin siquiera darse cuenta—. Apuesto a que le encanta.
—Sí, le gusta.
—¿Puedes contarme más sobre él?
Si Bakugou piensa que es extraño que Kirishima no deje de preguntar, no se nota.
—¿Qué quieres saber?
—¿Es tan inteligente como tú?
—Él desearía.
—¿Lo llamaron para alguna pasantía?
Están bajando por las escaleras ahora. Bakugou disminuye la velocidad cuando los sonidos distantes de la multitud comienzan a llenar el camino.
—Sí. El pequeño idiota se la consiguió para sí mismo.
¿Cómo diablos se encontraría Bakugou con otro chico que se hubiera conseguido su propia pasantía? Kirishima se pone derecho, más no se suelta del brazo de Bakugou, lo mantiene firme con un agarre mortal
—¿De verdad? ¿Él mismo?
Cree atisbar en Bakugou el fantasma de una sonrisa.
—Joder, sí.
Y luego están allí, y es difícil preguntar algo por encima del estruendo. Difícil, incluso, gritarle a Bakugou de la manera que él quiere. Debe creer que su novio es una especie de Dios todopoderoso, aunque haga exactamente las mismas cosas que Kirishima. Es una locura. Siente como si su mente se alejara de él nuevamente, como lo hizo cuando casi se cae por la ventana y literalmente interrumpe la confesión de la chica hace unos días. Bakugou lo suelta y se integra con los demás y Kirishima nunca se ha sentido más insignificante en su vida.
4.
Kirishima se encuentra corriendo antes de darse cuenta, ve a Bakugou detenerse cuando lo llama, agarra el bolso con un movimiento suave, ignorando por completo el hecho de que Kirishima está a punto de colgarse de él.
—Bakugou, espera, ya es suficiente —dice, con el sonido de la clase 1-A y B palpitando sobre sus oído —. Tienes que decirme quién es.
Bakugou ni siquiera lo mira.
—¿Está en el ejercicio de hoy?
Aparentemente diez o veinte preguntas lo han arruinado. La mirada que Bakugou le lanza por la nariz es la más cercana a la verdadera frustración que Kirishima jamás haya visto. Incluso que Midoriya se llevara todas las felicitaciones después de una prueba no lo hacía verse así. Kirishima lo suelta y retrocede.
—Perdón. Me detendré.
Escucha un fuerte respiro, la tensión se mantiene, y luego Bakugou parece rendirse ante algo. Sacude la cabeza y murmura:
—Eres muy idiota. Vamos. Déjame mirar tu brazo antes de que empiece esta mierda. Dijiste que te dolía.
Encuentran su lugar habitual junto a un árbol; Sero ya está allí, con el traje de héroe puesto y Denki está a unos pasos de distancia, adoptando la misma expresión de júbilo antes de cualquier ejercicio. Kirishima los saluda con una sonrisa a ambos y después extiende el brazo bajo la mirada de Bakugou.
—Te dije que estoy bien.
—Siempre dices eso —Bakugou toma su muñeca con la mano y la revisa, presionando sus dedos en la articulación y luego hacia arriba, usando sus pulgares para masajear el músculo adolorido—. ¿Duele esto?
—Nah. Quiero decir, un poco. Se siente bien.
Bakugou tararea y aumenta la presión. Kirishima se hunde. No puede pedirle a Bakugou que se detenga, porque es el lado correcto del dolor, y casi puede sentir que se derrite, pero es vergonzoso ponerse colorado frente a tanta gente. Sin embargo, una mirada a su alrededor y nadie está mirando. A nadie le importa en lo absoluto. Algunas miradas, pero probablemente solo porque todos quieren mirar a Bakugou. Incluso Denki y Sero no parecen pensar que sea algo fuera de lo común, y claro, no habría sido la semana pasada, pero eso fue antes de que Kirishima supiera que Bakugou estaba saliendo con alguien.
Kirishima tira de su brazo, un poco más fuerte de lo que pretendía.
—Gracias. Eso está bien. No necesitas hacer tanto por mí.
Bakugou pone cara de estar teniendo una combustión.
—Harías lo mismo por mí—dice, con los dientes apretados.
—Sí, pero no me debes nada. Tu novio no estaría de acuerdo con esto.
No sabe por qué dijo eso.
La cara de Bakugou está totalmente en blanco. Por lo general, Kirishima puede leer algo en él. No esta vez.
—Lo digo en serio. Deberías pasar tiempo con él. Con las personas que realmente te importan.
Kirishima deja que sus palabras llenen el espacio entre ellos y luego las ve chocar, como una explosión, completamente fuera de control. La cara de Bakugou hace algo extraño, algo que Kirishima no sabía que podía hacer cuando cae, y su boca se contrae, y no. Kirishima no quiso que hiciera eso. Kirishima no quiso decir eso. Todo está mal.
—Está bien — dice Bakugou. Esas únicas palabras, y luego se va, se va...
Se va.
Por lo general, a Kirishima le encanta verlo pelear. Es arte en movimiento. No quiere hacerlo tanto esta vez. Cuando Bakugou desaparece entre la multitud, una mano pesada cae sobre el hombro de Kirishima.
—¿Estás bien?
—Sí.
Todoroki niega con la cabeza y se vuelve a su propio traje, ocupado arreglando algo en su configuración.
—¿Tienes equipo hoy? —Pregunta Kirishima.
Todoroki asiente.
—Midoriya y yo.
Oh, lo que Kirishima no daría por estar de humor para decir algo más que: —Buena suerte.
—Gracias.
De hecho, Todoroki parece estar nervioso. Esa es la primera vez que lo ve así. A Kirishima le parece tierno.
—Sabes, tú y yo podríamos tener una batalla en algún momento. Todavía estoy enojado contigo por incendiar mi traje.
—¿No es suficiente que tenga que enfrentarme a tu novio hoy?
Su qué.
—¿Mi qué?
—Bakugou —enuncia Todoroki, convierte el nombre en tres sílabas separadas.
—B-Bakugou no es mi novio. Ni siquiera le intereso así. —Está sorprendido por el dolor en su voz, por la ira, y evidentemente Todoroki también lo está. La expresión de su cara es un poco cómica. Kirishima se controla a sí mismo y fuerza las palabras que tiene que decirse a sí mismo—. Él, eh, está saliendo con otra persona.
Es una noticia trágica. Ahora Kirishima puede reconocer la crueldad específica que el universo ha perpetrado contra él y solo contra él. Pero Todoroki nunca ha oído hablar de simpatía, aparentemente, y qué esperaba.
—No, no lo está —dice Todoroki rotundamente, sin inflexión, como si no estuviera bromeando ni sorprendido, como si le estuviera contando a Kirishima este simple hecho sobre la vida. —A ninguno de nosotros le importa. No es necesario que lo ocultes así. Se ven bien juntos y...
—¡Lo digo en serio! ¡Está saliendo con otra persona! No le gusto así.
Todoroki se inclina hacia él.
—Me eligió a mí para combatir hoy. Me eligió porque te dejé el traje hecho cenizas en el entrenamiento anterior.
—¿Qué? No. De ninguna manera, solo quiere combatir.
—Hizo que Aizawa reconsiderará tu calificación cuando persiste.
Kirishima le lanza su mejor y más triste mirada.
—Eso fue… Eso no fue por mí. Estamos en el mismo equipo.. No... no lo entiendes en absoluto.
—Es verdad. —Todoroki se pone de pie y voltea a ver a Denki—. No entiendo la interacción humana. Pregúntale a Denki, si no me crees.
Kirishima mira a Denki impotente, pero la expresión de Denki no es divertida. Mira a Kirishima como si se compadeciera de él y, bueno, genial.
—He terminado aquí —les dice Kirishima, a sí mismo, al mundo en general. Se quita la máscara de su traje y arranca dando pisadas fuertes lejos de ahí.
—Pregunta —Todoroki insiste—. Pregúntale quién es su novio.
—¡No puedo hacerlo porque él no me lo dirá! —Kirishima grita por encima de su hombro. A la mierda este día, en su totalidad. Esta semana. Este mes.
—¡Eso es porque eres un maldito idiota!— Denki grita de vuelta.
Genial, realmente genial. Y ahora no puede dejar de pensar en eso. Incluso abriéndose paso entre la multitud, todo lo que puede ver es Bakugou. Bakugou combate porque le encanta, porque es increíble, porque es como Kirishima. El combate es su primer amor, pero el segundo...
¿Bakugou realmente estaba tratando de protegerlo ese día? ¿Qué importa de todos modos? No está con él, es el novio de otra persona.
Eso apesta. Su corazón late fuertemente en su pecho a destiempo. Lo imagina de la forma en que no se ha permitido antes: la cabeza de Bakugou en el regazo de otra persona, las manos de otra persona en su cabello fino y pálido. Dedos deslizándose contra el espacio donde se levanta su camisa, empujando debajo de la tela, trazando toda esa piel pálida, todo ese músculo nuevo, y oh, no. Oh no.
Sacude su cabeza, y se encuentra Bakugou, unos pasos más adelante. Bakugo se echa el flequillo rubio hacia atrás. Está inclinado sobre sus granadas, revisándolas, allí mismo en la acera.
—Bakugou.
Bakugou gira su cabeza y por un momento mira a Kirishima como siempre lo hace, pero luego su rostro vuelve a caer en la plácida mueca que solo usa, Kirishima se está dando cuenta, cuando está nervioso.
—Déjame ayudarte con eso. —Kirishima extiende su mano mientras se inclina junto a Bakugou y mira el par de granadas que la UA construyó. Un tornillo suelto en la parte inferior, demasiado suelto, porque Bakugou abusa de ellas y no las lleva a reparar: Kirishima saca el equipo que guarda en su mochila y comienza a tirar del artefacto, apretándolo. Literalmente no sabe lo que está haciendo, pero Bakugou no lo está deteniendo y Kirishima no quiere irse de ahí. No ahora. No si va a tener a Bakugou alejándose de él nuevamente con ese encorvamiento en sus hombros.
—Perdón. Por lo de antes. Supongo que solo... —Kirishima comienza, pero no sabe cómo terminar.
Bakugou no lo mira a los ojos.
Tiene que preguntar. Por el bien de ambos, debe saber la respuesta a la pregunta que se ha quedado atascada en su mente como una astilla desde el momento en que descubrió que Bakugou tenía a alguien. O, mejor dicho, que Bakugou tenía a alguien y no era él.
—¿Alguna vez tuve una oportunidad contigo?
Ahora, Bakugou de verdad lo está mirando. Ojos rojos, ardiendo. Es tan guapo que Kirishima se siente estúpido. Se tropieza con sus palabras.
—¿Lo… lo habrías considerado alguna vez? Salir conmigo. Antes.
—Sí —Bakugou respira, a centímetros de distancia ahora.
Kirishima podría desmayarse en este instante pero esa pregunta naturalmente conduce a otra. La más difícil. La que no quiere preguntar.
—¿Qué hice para estropearlo?
Están interrumpiendo el flujo de tráfico. Sus compañeros se burlan cuando pasan, pero se necesitaría la misma fuerza de naturaleza para mover a Kirishima de ese lugar mientras Bakugou dice:
—Nada. No lo estropeaste. Nunca podrías estropearlo.
Eso no es cierto, obviamente. Algo caliente pica en las comisuras de los ojos de Kirishima.
—Entonces, ¿por qué no estás conmigo?
—Idiota. Yo estoy contigo.
—No literalmente —Kirishima insiste, y quiere llorar de verdad. Muy patético. Se odia un poco a sí mismo. No es de extrañar que Bakugou no lo quisiera; no es de extrañar que Bakugou ni siquiera le diga por qué.
—Quiero decir, ¿por qué no estamos saliendo?
Bakugou se acerca, lo agarra por los hombros y dice:
—Joder, Kirishima, maldita sea. Yo pensé que sí —Y luego, para sellar la parálisis que está experimentando Kirishima, se acerca tanto que la visión del pelirrojo se vuelve borrosa, y su frente se apoya en la suya.
Las burlas a su alrededor cambian de tono. Kirishima puede oírlo incluso por encima del torrente de sangre en sus oídos.
—Espera —él susurra, y: —Está bien, espera ...
—Estaba hablando de ti —dice Bakugou contra su cara. —Mierda, yo pensé, uf —Bakugou se inclina hacia atrás sobre sus talones y se pasa una mano por el cabello—. Pensé que lo sabías, y luego pensé que estabas jugando conmigo, y... joder.
Tiene que repasarlo todo en su mente. La conmoción en los ojos de Bakugou, la confusión, la sensación de que podría haberlo herido.
—Mierda —Kirishima repite también, y: —Joder. Soy tan estúpido.
Pero Bakugou no ha terminado.
—Me envías corazones por mensaje de texto. Me sigues a todas partes, irritante idiota. Tú... —Es bueno que sea el turno de Bakugou para sufrir un colapso, porque Kirishima está empezando a reflexionar sobre... todo—. Me dejas dormir contigo. Fuimos juntos de vacaciones a esa estúpida Isla. Incluso mi mamá piensa...
—Bakugou — Puede sentir que sonríe, y probablemente se ve horriblemente feliz — Katsuki.
Bakugou lo mira, y hombre, esa tez no podía ocultar un sonrojo.
—No te burles de mí, imbécil.
—¿Crees que soy guapo? ¿Crees que soy increíble? Soy paciente. Crees que soy un santo. —Kirishima le da un beso húmedo, en lo alto de la mejilla, y Bakugou hace un sonido como un animal herido. Se le ocurre tardíamente: —Si estamos saliendo, ¿por qué no me besas nunca?
La mirada de Bakugou se mueve bruscamente hacia su rostro.
—Pensé que eras tímido —murmura.
—No lo soy —Kirishima lo inhala, se acerca con una sonrisa —. No soy tímido.
Bakugou se mueve, Kirishima se mueve con él, y luego la boca en la suya está caliente y lenta y ah, es maravilloso. Por eso mira tanto la boca de Bakugou. Tiene sentido ahora. Todo se está uniendo. Kirishima se muerde el labio inferior y desliza los dedos por debajo del espacio entre la los bíceps y la cintura de Bakugou, como se imaginaba que haría alguna vez a alguien, pero es mejor de lo que pensó que sería porque es Bakugou, y su boca se abre bajo la suya. Un roce de piel y hay una mano empujando entre sus brazos, palpando para encontrar algo de que sostenerse, y otra en su cabello, tirando de él, y las largas piernas de Bakugou están entre las suyas, tan caliente.
Algo lo agarra por los engranes de su traje y lo levantan con fuerza, y luego se aleja de Bakugou, pateando inútilmente.
—¿Qué diablos están haciendo ustedes dos?
Aizawa- sensei lo mira a centímetros de distancia, sosteniéndolo como si no pesara nada. Mic tiene los brazos cruzados, dos pasos atrás, y mira entre él y Bakugou con lo que podría describirse como diversión.
—¿A mitad del entrenamiento? ¿De verdad?
Tiene sentido que esté molesto. Aizawa lo vuelve a poner en pie y Kirishima se da cuenta de que en realidad estaban bloqueando el paso. Vergonzoso, ¿verdad? Eso es vergonzoso. Debería serlo. Sin embargo, no se siente avergonzado, y luego Bakugou se acerca a él y toma su mano sin apretar, su expresión vuelve a la irritada implacabilidad que generalmente reserva para los demás. No se disculpa en lo absoluto.
—Él es mi novio — dice Kirishima estúpidamente. —Estamos saliendo.
—Sí, no me digas —comienza Aizawa, pero luego Mic mira entre ellos, y sus cejas se arrugan.
—Espera, ¿de verdad no lo sabías? Ustedes dos eran como...
Aizawa le tapa la boca con una mano.
Y bueno. Eso también tiene algo de sentido.
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