Work Text:
el suelo vibró bajo las plantas de sus pies, la ola de sonidos metálicos alcanzó sus oídos mientras este frotaba sus manos en un intento desesperado por conseguir un poco de calor en sus delgados dedos.
levantó la mirada cuando escuchó la voz femenina llamar por los altavoces la recién llegada del tren, seguido por las instrucciones de como bajar.
esperó paciente a las personas que bajaron del vagón hasta que no hubo nadie más, tomó una bocanada de aire que resultó tan frío como para hacerle doler el pecho, negó con la cabeza y enterró la cara más en su bufanda mientras metía las manos a sus bolsillos y por fin avanzaba hacia las puertas del vagón, al entrar inmediatamente busco por algún lugar disponible y tal vez era su día de suerte porque el vagón estaba en su mayoría vacío.
se sentó rápidamente antes de que las puertas se cerraran y el vagón comenzara a moverse.
cerró los ojos y recargó la cabeza contra el crustal arrepintiéndose inmediatamente cuando sintió el frío cristal como una punzada en la cabeza, volvió a suspirar y esta ves apoyo los codos en sus rodillas, llevándose las manos hacia la boca mientras trataba de calentarlas con su propio aliento.
aquella mañana estaba más fría de lo común, y tal vez chifuyu debió haber escuchado a su madre antes de salir de casa y debió haber tomado el pat de guantes que le ofreció.
involuntariamente levantó la vista para darle una rápida mirada al vagón, solo había 8 personas contándolo a él, un hombre con un maletín y traje, una señora que lucía cansada con (lo que chifuyu asumió) era su hijo, una anciana acompañada de una mujer, una estudiante de secundaria; y tal vez lo que más le llamó la atención, un chico sentado casi frente a él.
vestía el mismo uniforme que él, llevaba el cabello perfectamente peinado hacia un lado y recogido en una cola, le pareció extraño, más por las grandes gafas que cubrían casi la mitad de su rostro, tan gruesas que chifuyu no podía casi distínguele los ojos.
el chico tenía la nariz metida en lo que parecía ser in diccionario, eso le pareció aún más extraño, ¿era un extranjero?
casi pegó un salto de sorpresa cuando el extraño despegó la mirada del diccionario haciendo contacto visual directamente con él.
chifuyu se quedó quieto y sin saber que hacer le dio una pequeña sonrisa e hizo un movimiento con la cabeza como saludo, el otro le sonrió también y pronto volvió a su diccionario.
el rubio también volvió a lo suyo, decidiendo esta vez mirar por la ventana hasta que el tren arribara a su parada.
.
al día siguiente cuando chifuyu se montó al vagón sus ojos inmediatamente cayeron en una brillante cabellera peinada perfectamente.
sonrió y procedió a sentarse, estirando las piernas y soltando un flojo bostezo.
la noche anterior se había quedado hasta tarde leyendo manga y aunque no se arrepentía, ahora le parecía un poco torpe, el manga no se iba a escapar, al contrario de sus preciadas horas de sueño.
sin darse cuenta y entre sus pensamientos de la noche anterior había terminado dormido con la cabeza recargada sobre el cristal.
estaba soñando con las escenas románticas de sus mangas favoritos cuando sintió un toque en el hombro, abrió los ojos rápidamente pero no había nadie, por el otro lado el tren había llegado a su parada y alguna gente estaba bajando del vagón, tomó sus cosas de una sola y se apuró en salir también, se preguntó si alguien lo había chocado por accidente mientras bajaba o subía, y vaya suerte la de chifuyu que fue justo en su parada, sonrió sintiéndose con buena suerte aquel día sin notar que una brillante cabellera negra caminaba unos metros delante de él.
.
aquella mañana el rubio iba acompañado de otro chico, baji lo vio subir al vagón de tren riendo mientras movía las manos frenéticamente para luego sentarse casi al otro extremo del vagón.
en todos los días que llevaba tomando el mismo tren que el rubio, jamás lo había visto con alguien, el otro chico también llevaba su mismo uniforme pero baji no recordaba haberlo visto antes.
los miro reír y hablar un poco más antes de regresar la mirada a su tarea de lenguaje, había tenido dos días enteros para completarla y había decidió dejarla para último momento, lo cual fue una muy mala decisión porque al final se quedó dormido y para colmo no sabía ni siquiera lo que tenía que hacer, pero no se iba a rendir, le había prometido a su madre que sacaría buenas calificaciones y baji keisuke jamás faltaba a su palabra.
mientras trataba de escribir en kanji escuchó una carcajada resonar por todo el vagón, levantó la mirada buscando al chico rubio, y vaya imagen que llevó, el muchacho tenía el cabello despeinado de tanto menearse mientras se sostenía el estómago, las mejillas rojas y los ojos cerrados, casi lloraba de la risa.
le picó la curiosidad casi instantáneamente, ¿qué era lo que le causaba tanta gracia?
su mirada se cruzó con la del otro rubio quien le regaló una sonrisa antes de que la voz por los altavoces los interrumpiera avisando la llegada a su destino.
baji tomó su mochila y metió rápidamente (y sin cuidado) el diccionario, camino hasta las puertas que se acababan de abrir y bajó del vagón.
tal vez mañana.
.
chifuyu se había quedado dormido dormido aquella mañana, iba corriendo camino a la estación suplicando llegar a tiempo, para su suerte después de revisar en la pantalla de horarios descubrió que su tren aún no había llegado, suspiró y se dejó caer en la banca a esperar.
ni siquiera pasaron 2 minutos cuando sintió el piso vibrar y supo que su tren ya venía.
se montó inmediatamente después de que las personas terminaran de bajar, soltando un ‘tsk’ cuando vio que todos los asientos del vagón estaban llenos, todos a excepción de uno.
se apresuró al lugar y se sentó rápidamente, chifuyu había estado tan ocupado buscando lugar que no había notado junto a quienes se había sentado.
el chico de la cabellera azabache estaba sentado junto a él con la nariz metida en un libro, no pudo evitar mirar sobre su hombro para ver que leía, solo para encontrar que el chico estaba escribiendo en un cuaderno.
-así no se escribe.
cuando el pelinegro levantó el rostro para mirarlo chifuyu se dio cuenta que no lo había pensado, sino más bien, lo había dicho.
-¿ah?
-perdón, no fue mi intención- se disculpó rápidamente mirando hacia otro lado.
-no, no, no, ¿qué no se escribe así? -el de lentes bajó el cuaderno que en el que estaba escribiendo.
chifuyu lo miró avergonzado -esa palabra- apuntó con su dedo.
el pelinegro suspiró -estaba seguro que así era.
-¿puedo?- el rubio extendió su mano, baji le entregó su lapicero, viendo como escribía un caracter totalmente diferente al que tenía.
-woah.
el rubio rió mientras se cubría la boca ante la expresión de asombro del otro.
-eres increíble- le dijo, causando el sonrojo en las mejillas del más bajo.
-..gracias…
el otro lo miró y le regaló una sonrisa mostrándole unos lindos colmillos puntiagudos.
.
chifuyu se montó en el vagón buscando rápidamente a la cabellera azabache que últimamente formaba parte de su trayecto a la escuela.
fruncio el ceño cuando no logró ver al joven de cabello peinado perfecto y gafas gruesas en el vagón.
-buenos días chifuyu.
el rubio buscó al dueño de la voz solo para encontrarse con un pelinegro de cabello largo que le pasaba de los hombros, y unos llamativos ojos color bronce.
-uh?
el pelinegro le sonrió mostrándole los colmillos que conocía tan bien.
-¿¡baji san!?
el pelinegro se rió un poco mientras le había señas de que tomara asiento a su lado -el tren comenzará a moverse pronto.
chifuyu camino rápidamente hasta él y se sentó a su lado, mirándolo directamente a la cara.
-¿qué pasa?
-¿realmente eres baji san?
keisuke soltó una carcajada que le puso las orejas rojas a chifuyu.
-creo que sí.
-¿que te pasó?
-la temporada de exámenes terminó.
-¿uh?
-ya no tengo que ser tan inteligente, porque no hay más exámenes.
-¿inteligente? ¿qué tiene que ver con…?
-los lentes te hacen inteligente- lo interrumpió el pelinegro -me lo dijo un amigo.
chifuyu no podía creer lo que escuchaba, y por eso no pudo evitar comenzar a reír -no te sirvió muy bien, no podías escribir avión.
el rubio vio como el rostro del otro se oscurecía y se estremeció, baji le parecía intimidante ahora.
-¿entonces no es cierto? -el rubio le negó- ese idiota..-murmuró.
-me gusta.
-¿qué?- baji lo miró.
chifuyu se puso rojo -¡te queda bien! ¡eso quise decir! ¡te ves bien!- farfulló.
-yo también creo que me queda mejor- sonrió baji -gracias, a mí me gusta tu cabello- sintio la mano del mayor despeinarle los cabellos.
-..gracias…- murmuró avergonzado mientras bajaba la mirada.
aquello se había convertido en su nueva rutina, chifuyu se subía al mismo vagón siempre y se sentaba junto al joven de melena negra, hablaban y reían todo el camino hasta la escuela, separándose en el portón para que cada quien tomara su camino, chifuyu quería invítalo a comer en el descanso con él, y quería decirle que no era necesario que se separaran al portón, pero no se atrevía.
de alguna manera aquellos minutos camino a la escuela se habían convertido en los momentos más preciados de su día, esperaba ansioso cada mañana encontrarse con baji en el vagón de tren, trataba de arreglarse del cabello más antes de salir de su casa solo para que el mayor se lo despeinara cuando se despedía de él.
incluso había dejado de invitar a takemichi a dormir a su casa para que el chico no interrumpiera sus mañanas con baji, sabia que era un poco cruel, pero comía el almuerzo con takemichi y se veían a veces después de la escuela, en cambio baji solo le brindaba unos cuantos minutos al día.
-¡buenos días baji san!- lo saludó alegre su rubio amigo.
-buenos días chifuyu- le sonrió al rubio, despeinándole el cabello cuando se sentó a su lado; aquella acción le recordaba cuando acariciaba a los gatos que se encontraba en la calle, como estos se inclinaban más hacia a él, buscando más caricias, chifuyu era exactamente igual, tal vez incluso más lindo.
-¿leíste el manga que te presté?- preguntó emocionado.
-yup, terminé el tomo -baji se lo entrego al rubio; quien lo tomó con una sonrisa.
-¿qué tal?
-irrealista- respondió.
-¿¡uh!?
-su relación..
-¿a qué te refieres?
baji se encogió de hombros -no lo sé, pero creo que es mejor una relación que surge natural… no sé como explicarlo..
-entiendo…-respondió un cabizbajo el otro.
-la escena del beso fue linda- murmuró baji mientras desviaba la mirada tratando de hacerlo sentir mejor.
-¿¡verdad!? ¡el tiempo fue perfecto! ¡y el ambiente! ¿cómo saber cuál es el momento perfecto para un bes..
una bien conocía alarma interrumpió al rubio, las luces del tren se apagaron a la vez que se detenían estrepitosamente y los celulares de todos sonaron.
terremoto.
la voz de los altavoces les aviso que no se movieran y trataran de mantenerse en las orillas del vagón, pero eso no los hacía tranquilizar, después de todos el vagón se estaba meciendo lentamente y claro, estaban bajo tierra.
su única esperanza era que no subiera de grado.
baji mirada a los otros pasajeros cuando sintió una calidez cerca de su mano, volteó rápidamente topándose con la mano de chifuyu tomando la suya, sintió un leve temblor y no dudó en tomarle la mano y estrecharla un poco, chifuyu lo miró con ojos temerosos.
-tranquilo, ya va a pasar- le tomó ambas manos al rubio e hizo que lo mirara -¿acaso le temes a la oscuridad, fuyu?- trató de bromear.
el rubio lo miró con una sonrisa nerviosa -claro que no, pero…
-¿te cuento un secreto?- le preguntó, chifuyu pareció más interesado en él, eso era lo que necesitaba -todas las mañanas rechazo el primer tren, y tomó este para verte.
sintió las manos del rubio temblar, y podría jurar que incluso con la tenue luz de las luces de emergencia vio el sonrojo en el rostro de chifuyu.
-¿por qué?
-no lo sé..- respondió sincero- la primera vez fue accidente, se me hizo algo tarde, pero desde que te vi…
-baji san..
-está bien, al principio creo que solo era para verte, pero luego comenzamos a hablar y a conocernos y me di cuenta que eres genial, y disfruto de nuestras charlas mañaneras, aunque me gustaría pasar un poco más de tiempo juntos..
-¡a mí igual!- interrumpió el rubio, cerrando la boca de golpe después- perdón..
-está bien, me alegra saber que quieras pasar más tiempo conmigo también.
baji se perdió en la profunda mirada celeste del rubio, sus ojos le parecían preciosos, eran los más lindos que había visto en sus 16 años de vida.
y las mejillas rojas del menor no hizo más que ocasionar las suyas, de alguna manera (y después de una charla con mitsuya) había descubierto que le gustaba el menor.
no sabia cuando ni como, pero se sentía bien cuando charlaban y reían, o cuando el menor entendía a qué se refería cuando ni él sabía lo que decía, las veces que se reía de él cuando escribía algo mal, solo para escribírselo en la orilla de la página para que pudiera copiarlo bien, la sonrisa de chifuyu le iluminaba las mañanas.
por eso cuando sintió como poco a poco todo a sí alrededor dejaba de moverse pensó en las palabras del rubio.
“¿cómo saber cuál es el momento perfecto para un beso?”
“este” pensó baji tomando el rostro del menor con una mano mientras se acercaba lentamente, dándole suficiente tiempo al otro para rechazarlo si así lo quería, pero cuando chifuyu cerró los ojos y se inclinó hacia el frente supo que tenía su consentimiento, entonces unió sus labios.
fue solo un roce al principio, solo para después tomarle el rostro con ambas manos mientras sentía los brazos del menor rodearle el cuello.
en ese momento todo a su alrededor desapareció, solo estaba él, besándose con chifuyu, y eso era todo lo que necesitaba.
se separaron despacio, abriendo los ojos al mismo tiempo, baji pegó sus frentes y sonrió ante el sonrojo del menor.
-solo se siente.
-¿el qué?
-el momento perfecto para un beso..-respondió antes de que las luces parpadearan naranjas y la alarma dejara de sonar.
chifuyu lo soltó justo antes de que las luces volvieran cegándolos por unos segundos, la voz del altavoz regresó avisando que retomarían el trayecto porque ya era seguro.
baji miró al chico a su lado quien tenía el rostro rojo y jugaba con sus dedos avergonzado.
sonrió y le pasó un brazo sobre los hombros, sabía que su relación ya no era solo de amigos y estaba feliz con eso, la idea de compartir más tiempo con chifuyu y conocerlo mejor lo emocionaba.
por su parte chifuyu podría gritar de la felicidad, no podía dejar de pensar en las palabras de baji, ni mucho menos en el beso, jamás creyó que la persona que le gustaba, gustara de él también, había leído muchos mangas de romance pero nada se comparaba a esto, y chifuyu estaba feliz, porque esto se sentía mucho mejor.
