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Jay estaba acostado boca abajo en el suelo, débil y agotado. El cuerpo le dolía completo gracias al supuesto juego de los piratas, Golpe y Porrazo. Lo habían hecho jugar dos veces el día anterior y ya no se podía a sí mismo por el dolor de los golpes y las heridas.
Sin mencionar que seguía encadenado a la bola de vengestone.
Ya había dejado de intentar levantarse, se quedó acostado, mirando hacia la pared que estaba a un costado.
De pronto, por el rabillo del ojo, vio que alguien entró a la habitación, pero lo hizo de manera peculiar: la puerta no se abrió. Con la fuerza que tenía, alzó la cabeza, mirando hacia la mesa del lugar, logrando ver una figura muy familiar, brillando verde.
Era Cole.
De los tres que quedaban fuera, Cole fue quien estaba ahí. Justo la persona que no tenía intención de ver, no después de estar solo con sus pensamientos.
Había estado pensando en Cole todo el tiempo. Llevaba tiempo pensando en él, desde el torneo, desde la pelea en donde salieron sus sentimientos.
A estas alturas no sabía por qué se esforzaba en mantener su relación con Nya si ya no estaba interesado en ella, amorosamente hablando. Ese lugar ahora lo tenía Cole y tuvo suficiente tiempo solo en ese barco para finalmente darse cuenta.
Dejó de pensar en ello. Esta era su oportunidad de salir de ahí y debía tomarla.
Jay se alzó un poco con los brazos, quejándose, y miró hacia su amigo, -¿Cole?
Cole alzó la cabeza al oírle y le miró. Apenas reconoció a Jay, dejó inmediatamente lo que hacía y corrió hasta él, visiblemente preocupado.
-¡Jay! ¡Eres tú! -exclama y se arrodilla a su lado, tomándole la cara con suavidad, -¿Qué te pasó? -pregunta notando las heridas y los moretones en el rostro de Jay, además del parche.
-Eso no importa ahora... -responde Jay, con voz débil, -¿Qué haces vestido de pirata?
-El por qué estoy vestido así es menos importante que lo que sea que te pasó a ti.
Cole ayudó a Jay a arrodillarse.
Jay suspira, -Nada especial, solo Nadakhan y su tripulación...
-¿Ellos te hicieron esto? No te preocupes, te sacaré de aquí.
Cole saca la llave que había tomado de Doubloon y la usa para abrir el grillete que estaba en el tobillo de Jay. Luego guarda las llaves y lo ayuda a levantarse.
Jay recarga todo su peso en Cole, aún estaba muy débil y adolorido como para pararse por su cuenta.
-No puedo creer que hayas sido tú quien vino... -dice Jay.
-Era la mejor opción para infiltrarse -dice Cole, -ser fantasma es útil.
-Sí... -la voz de Jay sale apenas audible de su boca.
Cole le toma de la cintura para darle soporte, -Tranquilo, te sacaré de aquí, nuestros amigos están cerca.
-Espera -Jay alza la voz y lo frena, se queda en silencio hasta que tuvo la mirada de Cole encima, -necesito... Decirte algo.
-¿Ahora?
-Sí, estamos solos, es el mejor momento.
Cole no dijo nada y Jay lo tomó como una respuesta afirmativa. Prosiguió con lo que quería comentar.
-Estuve pensando y... -Jay suspira, -¿Recuerdas nuestra pelea en el torneo? Donde dije que estaba más preocupado de perderte a ti...
-Jamás lo he olvidado -responde Cole suavemente.
Jay inhala, -Eso... Lo decía en serio y... Mucho más allá que una amistad... -pausó un momento para buscar las palabras, -Lo que digo es que... Para mí... Eres muy importante... Y más que un amigo...
Cole le miró en silencio por un momento, procesando lo que Jay le había dicho. El silencio del ninja negro puso nervioso a Jay y sintió como el corazón se le aceleraba.
El ninja negro posó su vista en el único ojo descubierto de Jay. Esa era otra confesión, justo como en el torneo, y si su corazón aún latiera, ya se hubiera acelerado también, de la misma manera que hace años en esa arena.
-Yo... Creí que no sentías eso por mi... -empieza Cole, -Creí que solo éramos amigos...
-Mejores amigos... Pero... Eso escaló hace mucho...
-¿Y Nya?
-No recuerdo cuando fue la última vez que la vi y sentí lo mismo que estoy sintiendo ahora... Mi corazón ya no se acelera ni sonrío de la misma manera cuando estoy con ella... Eso lo provocas tú.
Cole de seguro estaría sonrojado en ese momento, -No tienes idea cuánto tiempo he estado mirándote de lejos y pensando... Que eras inalcanzable, que no podríamos estar juntos... -empezó, -Esas estúpidas peleas... Yo solo quería estar contigo... Quería estar en el lugar de Nya.
-¿Peleaste conmigo... Porque querías estar conmigo? -Jay no podía creer lo que estaba diciendo.
-Es un poco extraño, pero... No supe manejar mis sentimientos...
Jay ríe levemente y Cole le siguió. Rieron un momento juntos y luego suspiraron, volviendo a quedar en silencio.
Cole mira al ninja azul, -¿Y ahora?
-Solo quiero estar contigo... -responde Jay.
-¿Qué harás con Nya?
-No estábamos en buenos términos después de todo... Ella no quiere nada conmigo...
-Oh... Aunque pediste el deseo por ella...
-Porque creía que podría mantener la farsa... Creí que podría ocultar lo que sentía si me quedaba junto a ella, pero... No puedo hacer eso, no más.
Cole toma a Jay de los brazos y lo pone frente a él, para mirarse a los ojos, -¿De verdad... Intentarías algo conmigo?
-¿Acaso no queremos lo mismo?
Silencio.
-Sí -responde Cole.
Jay sonríe levemente, pero reconfortado, feliz de liberar sus sentimientos al fin, -Hay que hacerlo.
Cole sonríe también, feliz de que la oportunidad que tanto buscó se presentara.
Se habían olvidado completamente de dónde estaban y qué debían hacer, solo se contemplaban el uno al otro, sus sonrisas, sus ojos, la alegría que transmitían a pesar de no estar en el mejor lugar.
Pero ese breve y dulce momento se vio interrumpido por un sonido extraño, algo que no habían oído antes, y voltearon ambos buscando lo que sea que provocó ese ruido. Lo que vieron fue algo que tampoco habían visto antes.
Un prisma rectangular de aspecto vidrioso y de color naranja estaba en medio de la habitación y de él salieron tres personas, todos vestidos con unos trajes negros, con algunas partes de color marrón, armaduras negras en sus pechos y hombros, y cascos negros con números en blanco en ellos. Portaban sus armas que parecían varas y apuntaron con ellas a la pareja.
Esperaban ver piratas, pero no estas personas, por lo que quedaron totalmente descolocados ante lo que veían.
Una cuarta persona salió del prisma, su traje negro completo, pero con las mismas armaduras y casco de los otros, con una inscripción en naranja distinta a la de sus compañeros: podía leerse K-13 con claridad. Tenía un objeto rectangular en su mano, el cual observaba.
Luego alzó la vista y vio a la asustada pareja, -Es él -dice y guarda el objeto.
Cole sujetó a Jay con fuerza y lo acercó hacia sí, intentando protegerlo, -¿Quiénes son ustedes?
La cuarta persona volvió a hablar, -Variante, estás arrestado por tus crímenes contra la Sagrada Línea del Tiempo, ríndete y ven con nosotros.
-¿De qué está hablando? -vuelve a preguntar Cole.
-Aparten al fantasma de él.
Las tres personas que habían entrado primero, los Minuteros, guardaron sus bastones y avanzaron hasta la pareja. Cole se puso frente a Jay para impedir que llegaran hasta él, pero fácilmente uno de ellos lo atravesó y sujetó al ninja azul, apartándolo de él.
-¡Hey! -exclama el ninja negro e intenta ir por Jay, solo para ser frenado por unas cadenas de vengestone que se envolvieron en él.
Uno de los minuteros había liberado las cadenas para detenerlo. Luego este mismo se acercó a él y lo tomó del metal que lo restringía.
Jay fue a parar a las manos de la cuarta persona, la Cazadora K-13.
-¿Qué está pasando? -pregunta Jay, mirando a Cole y luego a la cazadora, mientras intentaba zafarse, pero seguía sin recuperar tanta fuerza.
-No te resistas -le dice la cazadora y lo sujeta con más fuerza para detenerlo.
-¡Suéltenlo! -exclama Cole mientras peleaba por zafarse de las cadenas. Sin embargo, el minutero lo sacó de la habitación y cerró la puerta para que no les estorbara.
-Reseteen la línea del tiempo -dice la cazadora y voltea con Jay hacia el prisma por el que había salido.
Jay intentó de nuevo zafarse, pero no lo conseguía. Volteó a mirar a los otros, viendo como uno de los minuteros ponía en el suelo algo muy similar a una lámpara antigua, muy pequeña. Antes de poder ver qué haría con ella, atravesó el prisma junto a la cazadora.
De un momento a otro, abandonó el barco, para aparecer en un lugar desconocido. La cazadora lo hizo avanzar hasta que llegaron a una habitación muy similar a una recepción.
Jay se dio el tiempo de observar a su alrededor. Tenía aspecto futurista, pero a la vez antiguo. Logró ver un aparato tecnológico de hace al menos 40 años atrás en Ninjago en el mostrador, y el tipo ahí vestía de camisa, parecía un oficinista.
La cazadora llevó a Jay frente a las puertas de un elevador y el ninja vio como esta accionaba una palanca en lugar de un botón. Otra vez el contraste de lo nuevo con lo viejo.
Las puertas se abrieron y Jay fue empujado dentro. Volteó hacia las puertas y pudo observar a la cazadora, mientras las puertas se cerraban.
El ninja quedó a solas en ese nuevo y pequeño cuarto, aún anonadado por todo lo que estaba pasando. No le daban tiempo de procesar lo que ocurría, ni respirar un momento para tranquilizarse. Hace solo segundos estaba confesándose con Cole y ahora estaba en un lugar desconocido.
Con la mente nublada, Jay atravesó al menos tres habitaciones. Le quitaron su traje ninja, que fue reemplazado por un traje beige completo, con las siglas TVA en naranja sobre el lado izquierdo del pecho. Lo hicieron firmar papeles e incluso pasar por un detector de metales, luego de preguntarle si él no era un robot.
Luego de eso último, llegó hasta otra habitación, donde había un minutero a la puerta.
-Tome un turno -le indica.
Jay le observó en silencio y luego vio el dispensador de números al frente. Él simplemente acató la orden y tomó un papel con un número.
Luego se dispuso a avanzar por la fila, notando que era el único ahí. Una voz llamó su atención y volteó a uno de los televisores antiguos que estaban puestos en el lugar. Vio un video donde le explicaron su situación.
El Guardián del Tiempo, el multiverso, la Sagrada Línea del Tiempo, variantes, la Autoridad de Variación Temporal, eventos nexus. Él era una variante.
-Así me llamaron allá -musita, luego de haber estado en silencio por minutos.
Se había desviado en la Sagrada Línea del Tiempo y la AVT había ido por él para sacarlo de su línea y restaurarla y evitar una ramificación. Pero ¿qué había hecho él?
Luego de que el video terminó, avanzó hasta el final y mostró el turno a otro minutero. Este lo hizo pasar y habló con un oficinista.
-Tu juicio es en cinco minutos, con la jueza Crowe.
Lo hicieron pasar por una puerta y lo dejaron en un pasillo, esperando. Estaba a solas otra vez y aprovechó ese tiempo para procesar todo lo que había estado pasando.
Sagrada Línea del Tiempo. Hasta hace unos minutos él pensaba que lo único extraño en Ninjago eran los Reinos. Ahora resulta que había una línea temporal que debía respetarse y él, por alguna razón, se había salido de lo establecido. Nadie le decía por qué, qué había hecho para terminar ahí, y lo más importante, por qué solo él y no Cole.
¿Habrán dañado a Cole después de que se fue? Estaba preocupado por él. Necesitaba regresar.
Luego recordó a la cazadora. Venía con un aparato cuando atravesó el prisma rectangular, quizás eso le ayudaría.
Justo cuando pensaba cómo hacerse con ese aparato, la misma cazadora aparecía por el pasillo y caminaba hacia él. Esta vez venía sin casco, por lo que pudo observarle la cara mejor.
Su largo cabello castaño y ondulado estaba suelto, tenía la tez morena y unos ojos de un color peculiar, rojo oscuro, aunque por una razón se le hicieron familiares.
La cazadora se detuvo frente a él, -Ven -le dice y le toma del brazo, para luego avanzar, jalándolo con ella.
Jay se dejó llevar por ella y empezó a observar su traje. Pronto logró ver el objeto rectangular en su cinturón. Esperó a que fuera buen momento para actuar.
Llegaron a una amplia sala, con varios asientos de madera. Al frente y al fondo, el estrado de la jueza.
-Walker -habla la jueza Crowe, mirando sus papeles, -Variante J-1209, Jay Walker.
K-13 llevaba a Jay hasta el lugar donde debía estar para el juicio. El ninja azul miraba a la jueza, que seguía leyendo los papeles, para luego voltear a la cazadora.
Era buen momento.
Jay codeó a la cazadora en su costado y aprovechó de zafarse de su agarre, para luego quitarle el aparato con un ágil movimiento. Se alejó corriendo mientras observaba dicho aparato.
Se percató de que podía abrir una tapa y al hacer eso le mostró una pantalla. Otro objeto que combinaba lo antiguo y lo nuevo. Entre las opciones que vio ahí, estaba el de "puerta". Supuso que ese era el prisma.
Lo activó, pulsó un par de cosas y luego, tras él, se abrió uno de los prismas rectangulares por el que había llegado ahí. Cerró la tapa y observó una última vez hacia el frente.
La jueza miraba sin moverse de su lugar, mientras que la cazadora empezaba a avanzar hacia él a paso rápido y firme.
Sin dudar un segundo más, Jay atravesó el prisma, dejando atrás ese extraño lugar.
