Chapter Text
—Pasaremos las vacaciones de verano junto al mar, por supuesto estás invitado, Mikey-kun.
Esas habían sido las palabras de Takemichi al incluirlo dentro del viaje familiar con una sonrisa tan radiante como el sol.
Manjirou no tenía familia, todos habían dejado este mundo hace muchos años atrás. En cambio, Hanagaki tenía a Hina y a una hermosa hija de siete años, Lena. La niña se parecía mucho a su madre pero sin duda había heredado esos enormes ojos azules de su padre y Manjirou lo sabía muy bien, pues había sido sumado en aquella dinámica familiar como su tío y el pelinegro no podía quejarse de ello pues realmente disfrutaba de su compañía.
Eso, sumado a que secretamente, quería estar cerca de Takemichi.
—Claro, Takemitchy. ¿Aunque no estaré arruinando el ambiente entre tú y Hina? —Manjirou preguntó realmente sin expectativas, sin embargo hubo algo en la expresión de Takemichi que se amargó al oír aquello.
—Sí, bueno. Las cosas no han ido muy bien, pero queremos que Lena-chan nos vea felices juntos como familia... —Manjirou no quiso preguntar más al respecto, pero Hanagaki explicó de todas formas mientras acariciaba la jarra de cerveza entre sus dedos nerviosamente.
—Oh... —Manjirou inclinó su cabeza hacia un lado apoyando su codo sobre la barra del bar fingiendo de mala forma que lo lamentaba —¿Problemas en el paraíso?
—Mm, bueno... —Takemichi bajó la cabeza, posando su vista en sus manos donde un anillo de matrimonio resaltaba. Manjirou también lo observó, lo había mirado tantas veces durante todos esos años que llegaba a ser doloroso, como un cruel recordatorio de que Takemichi jamás sería suyo. —Digamos que estamos sufriendo la crisis del séptimo año* —Takemichi rió nervioso, intentando restarle importancia a la situación aunque Sano podía leerle como un libro abierto mientras daba un sorbo a su trago: un whisky a las rocas fuerte y puro. Mikey tenía una buena resistencia al alcohol, no así su acompañante que con apenas media jarra de cerveza ya tenía las mejillas pintadas de un suave rubor.
—¿Están pensando en divorciarse, acaso? —las palabras de Manjirou se clavaron directas cual puñales y la sonrisa de Takemichi se fue extinguiendo lentamente sin ser capaz de mantener aquella farsa por más tiempo. Takemichi bajó la vista nuevamente componiendo una expresión seria y amarga, Manjirou no pudo evitar sentir algo de pena.
—No creo que esa sea la solución, queremos que Lena-chan esté con ambos... —se excusó Takemichi mientras Manjirou apoyaba la mano en su mejilla.
—No todos tienen la suerte de tener dos padres, eso es verdad —confesó Sano. En retrospectiva, ¿cuántos de sus amigos tenían una familia mínimamente funcional después de todo? Takemichi se había esforzado todos estos años por darle a su pequeña hija lo mejor y lanzar siete años de matrimonio por la borda era algo en definitiva difícil de digerir.
Y Hanagaki sólo parecía ensimismarse más en sí mismo componiendo una expresión sombría que Manjirou odiaba ver. Suspiró y le extendió su vaso.
—Anda, bebe. Olvídate de eso por hoy, Takemitchy —le animó y Takemichi sonrió tenue en agradecimiento.
—Gracias, Mikey-kun.
Takemichi odiaba mentirle a Manjirou, pero no quería preocuparlo demás, pues en realidad la situación era mucho más complicada que eso. Takemichi tenía pruebas contundentes de que Hina había conocido a alguien más, y aunque en gran parte era su culpa por haber descuidado el matrimonio, esta vez le haría caso a su amigo y olvidaría las cosas por esta noche.
Aceptó el trago y lo bebió todo de golpe, sintiendo el ardor quemarle la garganta obligándole a toser compulsivamente.
—¡Cof, cof, Mikey! ¿Cómo puedes beber esto? —exclamó sacando la lengua con los ojos cerrados y encorvado
—Jaja, eso es porque sólo bebes cerveza barata, Takemitchy. —Manjirou ocultó una risita tras su vaso.
Continuará...
