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Los gemelos Weasley llevaban un día muy ajetreado, las ventas habían sido geniales, estaban ya cerca de Halloween y los padres y niños se agolpaban en los estantes para comparar sus más alocados productos, además iban a abrir su segunda tienda y estaba todo en el aire aún, los nervios y las tensiones se notaban incluso en los gemelos, que por lo general siempre estaban sonriendo.
“Vamos a emborracharnos” había dicho George y a los dos les pareció la solución más lógica.
“Deberíamos ir a por Mione” dijo Fred, ganándose una mirada preocupada de su hermano.
El crush que tenía el gemelo con la novia de su hermano pequeño era legendario, una preocupación más, sobre todo cuando las navidades estaban relativamente cerca y los iba a tener delante todo el día, Fred era un pringado y tenía que solucionar su pequeña obsesión antes de que se liara, porque tarde o temprano se iba a liar.
Lo que pasaba era que Ron no lo estaba poniendo particularmente fácil, estaba todo el día fuera, con su entrenamiento de auror, dejando a Hermione sola en casa, y entonces Fred se preocupaba y como George no soportaba ver a Fred preocupado, acababan yendo a verla, a cenar, a tomar una copa.
Hermione les había ayudado mucho con sus inventos, ella era una investigadora para el departamento de Misterios y la tienda de bromas era una buena forma para quitarse la tensión de su muy… MUY… aburrida investigación.
Y esta noche se habían enterado de que Hermione iba a estar sola… otra vez.
“No creo que sea sano Fred” era lo único que se podía decir.
“Eso nunca nos ha importado” contestó el susodicho con una sonrisa, tenía razón después de todo… Y así ambos gemelos se dirigieron a la chimenea, dando la dirección de su hermanito pequeño y desaparecieron entre las llamas.
…
Cuando llegaron la casa estaba inusualmente oscura
“¿Mione?” preguntó Fred a la nada
“¿Se nos habrá adelantado Ginny?” preguntó George a su hermano, que tenía una curiosa cara de preocupación.
Fueron hacia el salón, donde Hermione solía estar sentada a estas alturas de la tarde, con uno de sus horribles tomos que eran casi más grande que ella.
La luz estaba apagada, los gemelos iban a dar la vuelta e irse, cuando George vio una sombra moverse en la oscuridad, tenía que ser Hermione, ese pelo tan alocado tenía que ser de Hermione.
“Hola Mione” dijo acercándose hacia ella, aún con algo de cuidado, Hermione solía ser alegre y ruidosa, esto no era muy normal.
“Hola preciosa” dijo Fred compartiendo el cuidado de su hermano.
Hermione suspiró y encendió la lámpara con la que solía leer “H-Hola Chi-cos” se le quebraba la voz, estaba llorando.
Fred estaba a su lado como un rayo “¿Qué pasa Mione?” dijo en una voz extremadamente suave
“No me pasa nada, chicos, solo que hoy no estoy de humor” no sonaba muy convincente, parecía que se iba a volver a echar a llorar en cualquier momento.
“De eso nada Mione, este es el mejor humor, nosotros estamos teniendo un día de mierda también, ¿por qué no vamos todos a emborracharnos?” George era un gran conciliador, si les iba tan bien era porque a Fred se le daba bien inventar, pero George conocía la naturaleza humana y ahora estaba entre la espada y la pared, esta situación podía hacer muy feliz a su gemelo, pero también podía destrozar a la familia Weasley.
“No puedo salir con vosotros chicos, con vosotros no” Hermione les estaba casi suplicando que se fueran, parecía que aún no conocía del todo bien a los gemelos Weasley.
“Deja de decir eso Hermione, siempre estaremos aquí” dijo Goerge, ante la atenta y sorprendida mirada de su hermano, que para lo inteligente que era no se estaba enterando de nada.
“Ves a ponerte algo, límpiate la cara, te esperamos aquí Mione” terminó Fred, sonriendo dulcemente a la muchacha, a su obsesión.
Hermione se levantó del sofá y les dio un beso en la mejilla a cada uno, luego desapareció en su habitación. En menos de veinte minutos ya estaban de camino al bar.
…
Ir de fiesta con los gemelos Weasley era una de las cosas que mantenían a Hermione en su día a día, al principio no le daba tanta importancia, eran los hermanos de su novio apiadándose de ella por una noche, pero poco a poco se habían vuelto parte importante de su vida, cada vez que estaba triste estaban allí, cada vez que estaba sola ellos no tardaban en llegar.
Sobre todo… Fred… era Fred, cada vez le costaba menos diferenciarlos, cuando uno era un poco más Slytherin, otro era un poco más Ravenclaw, aunque los dos tenían un muy fuerte sentido Huffelpuff, George siempre acababa convenciendo a las personas, mientras Fred llevaba a cabo el lado técnico de las bromas, eran gemelos idénticos, pero no eran tan iguales como todos querían pensar.
Fred siempre se quedaba con ella, la escuchaba, siempre la animaba a beber, siempre bailaban juntos, normalmente George se iba un poco antes y ellos continuaban la noche…
Hermione estaba sentada en una mesa alta, en un local con la música muy alta, aunque ellos, la habían reducido en su zona usando magia… otra cosa no, pero los locales muggles eran mucho más divertido y a los gemelos les encantaban, además era un bonus ver la cara que se le quedaban a algunos cuando pasaban por su lado y notaban como la música bajaba el volumen radicalmente.
“¿Qué ha pasado hoy Mione?” preguntó Fred a su derecha, mientras George ponía carita triste a su izquierda.
Hermione iba por su segunda copa, aún no iba lo suficientemente borracha para tener esta conversación.
No quería contestar, iba a volver a llorar, quería aprovechar la noche, la última noche con los gemelos.
“Vamos a Bailar” contestó Hermione cogiendo del brazo a Fred, cuando extendió la mano hacia George para cogerle este no la tomó.
“Mañana abrimos Fred, yo me vuelvo a casa, tu haz lo que quieras esta noche y mañana no vengas a trabajar” dijo George tomándose un chupito a toda prisa, le sonrió a su hermano indulgentemente y a Hermione le dio un beso en la mejilla “Adiós Mione”
Ninguno de los dos pudo decir mucho más, George pagó lo que llevaban consumido y se apresuró a salir del local.
Fred miró a Hermione y le sonrió “Mañana no trabajo” y entre carcajadas se llevó a la bruja a la pista de baile.
…
Hermione bailaba como si hubiese enloquecido, bailaba como si estuviera sola en el mundo, y ese comportamiento tan poco característico de ella, que siempre le preocupaba lo que los demás pensaban, era extrañamente excitante. Fred no podía dejar de mirarla, era una fantasía, el pelo iba de un lado para otro y no paraba de botar, y todo su cuerpo botaba, sus pechos se movían al ritmo de la música.
Fred se estaba muriendo.
Además, no era el único que se había percatado de la tentación suntuosa que estaba al lado suyo, sin que nadie se diera cuenta entre el gentío que bailaba a su alrededor, Fred sacó su varita y lanzó un hechizo laxante hacia uno de los chicos que estaba observando a Hermione, era uno de esos chulos que llevaba la camisa medio abierta y el pelo como uno de esos famosos deportistas que veneraban los muggles como si se tratara del mismísimo Merlín, ese no debería ni mirar a una chica como Hermione.
Tal y como Fred había llegado a la pista de baile fue sacado de ella, es decir, de repente, Hermione le cogió del brazo y tiró de él hacia una de las mesas.
Estaba sudando mucho, muy alborotada, parecía que le habían echado un buen polvo, pero claro, no había sido así, aun así la imagen era de lo más atractiva.
“No puedo más” dijo Hermione sonriendo
“¿Quieres que nos volvamos a casa?” Fred la miraba embobado, deseando que la respuesta fuera que no.
A Hermione se le borró la sonrisa de la cara “No quiero volver a casa, hoy prefiero no volver a casa”
Fred no sabía lo que había ocurrido, pero nunca había visto a Hermione tan sumamente negativa.
“Sabes he estado investigando un poco más el ocio muggle y he visto que esta noche hacen un maratón de películas en un cine, creo que van a ver 8 películas seguidas, si vamos ahora llegaremos por la 4” dijo Fred, tenía muchas ganas de ir con Hermione, pero hubiera sido poco apropiado pedírselo siendo la novia de su Hermano, sin embargo, ahora que ella no quería ir a casa era una buena opción.
“¿qué películas son?” preguntó Hermione
“¿no estoy seguro, pero van de lo que los muggles entiendes por magia, también hay un colegio, y un Señor Oscuro, mi padre dice que han estado investigando a la autora por violar la ley del silencio” había sido todo un acontecimiento en el Ministerio, tanto George como Fred habían odiado esas semanas porque su padre no toleraba ni una broma en casa, al final el asunto había terminado sin poder hacer mucho más que darle una pequeña reprimenda a la autora, los libros se habían hecho demasiado famosos como para obliviar a todos los lectores.
“si, ya me acuerdo, siempre he pensado que Harry era el protagonista de esa saga…”
Hermione y Fred salieron del local y desaparecieron en busca de esos famosos cines.
…
…Muchas horas después…
“No me puedo creer que lo estés diciendo en serio” Fred estaba pasando una gran noche, ya eran casi las cuatro de la mañana y había pasado mucho tiempo con Hermione en un cine.
No podía entender por qué a Ron le gustaban tan poco los cines, es verdad que estaba abarrotado, pero tenía a Hermione ahí al lado, notaba el calor de su cuerpo y para hablar con ella tenía que acercarse mucho, mucho, una vez sus labios rozaron el lóbulo de su oreja y pudo ver como ella se estremecía por el simple contacto.
“De verdad creo que me podría enamorar de un hombre así” dijo Hermione.
Para ella el cine había sido casi como una experiencia religiosa, había estado muy cerca de Fred y le había encantado, aún podía notar su aliento en su cuello, cuando sus labios rozaron su oreja, podría haberse corrido ahí mismo, nunca había sentido a alguien tan íntimamente sin apenas tocarse, una vez casi lleva su mano a coger la suya en el reposabrazos, pero no podía, al fin y al cabo, este era Fred.
“Es un personaje horrible toda la saga y en sus últimos 30 segundos, se vuelve un héroe romántico y todas os volvéis locas”
“Exactamente, es un hombre enamorado, ha vivido veinte años por amor, no te parece lo más bonito del mundo” respondió Hermione con un aire de ensoñación.
“Es obsesivo, está obsesionado con ella, ella no le quería, eso es raro y un poco… no se” Fred estaba calculando mentalmente la cantidad de tiempo que llevaba con esos sentimientos hacia Hermione, si le empezó a gustar cuando ella estaba en tercero, eso quiere decir que son ¿diez años? Tenía que hacérselo mirar, esta es la novia de su hermano.
“Eres un cínico” Hermione seguía mirando con cara de ensoñación
“¿Te das cuenta de que esto está basado en el profesor Snape?” Fred simplemente no se lo podía imaginar.
Hermioe¡ne le miró un momento a los ojos y se echó a reír “vosotros nunca entenderéis el atractivo que tenía el profesor Snape, era misterioso y demandante, despertaba fantasías de sumisa”
La cara de Fred hizo reír a Hermione, y el sonido de arcada de después le sacó las carcajadas.
“No me vuelvas a hacer eso Hermione”
“Recuérdalo, podéis inventar una fusta que en vez de hacer daño de placer y que se llame maestro de pociones” Hermione le encantaba meterse con Fred.
“El dinero llega hasta ciertos límites, no creo que lo fabricase ni aunque me asegurases que sería un top ventas” y ahí estaba el porqué los gemelos eran Gryffindor.
Hermione siguió riendo, hasta que su risa paró en seco, al igual que ella.
“Sigo sin querer volver a casa” Hermione se miraba a los pies, estaban parados en mitad de una calle sin apenas tránsito, parecía una niña pidiendo a sus padres quedarse un rato más, la tristeza había vuelto a ella y eso era algo que Fred no podía aguantar.
“¿A dónde podemos ir? Ya son las cuatro de la mañana” Fred se quedaría con ella, aunque muriera por falta de sueño, o de inanición, daba igual.
La sonrisa que le mandó Hermione valió la pena “ya lo he pensado” y cogiendo el brazo de su amigo, ambos se desaparecieron.
…
“Repíteme, ¿qué es este sitio?” este era un sitio que George tenía que ver, era tan… inspirador
“Es un local de juegos” Hermione sabía que este era el local perfecto para ellos.
Era genial, había gente bailando sobre unas máquinas, otros conduciendo coches que no se movían del sitio, otros disparando a unos monstruos, otros estaban boxeando contra la nada… Los muggles si que tenían imaginación.
“Dices que todo esto funciona con electricidad” confirmaba Fred
“Sí, aunque supongo que se les podría hacer funcionar con magia si buscamos la manera” si podía tener uno de estos en el callejón Diagon Hermione sería feliz.
“Creo que estamos frente a una posible ampliación del negocio” Fred sonreía de lado, eso nunca significaba nada nuevo. “¿Por cuál empezamos?”
“¿Quieres aprender a disparar?” Hermione ahora tenía la misma sonrisa que Fred
“oooh sí”
Ese local era divertido, estuvieron disparando a zombis, lo que supuso que Fred aprendiera que eran los zombis, un chico de su alrededor, que escuchó estupefacto como Fred aprendía cosas que todos sabían, sacó su móvil y comenzó a enseñarle videos, partes de películas y documentales chorras de gente que se prepara para el fin del mundo.
Hermione alucinaba con lo fácil que le resultaba hacer amigos.
Tuvo que aclararle a Fred que los zombis no existían de verdad, ni en su mundo, ni en el muggle… “aún” contestó el joven con una sonrisa… Si alguien iba a causar un fin del mundo apocalíptico… Serían los gemelos weasley.
Esa conversación también llevó a introducir a Fred al sabroso y excitante mundo de internet, lo que, con un grupo de jóvenes, y aprovechando que Hermione estaba distraída, pasó a una conversación sobre porno on-line. Lo que introdujo la idea de hacer pensaderos con recuerdos sexuales… quizá traer a Fred no había sido tan buena idea.
Al día siguiente iría a comprarse un móvil, por mucho que Hermione le recordara que en el mundo mágico no hay ni cobertura ni wifi.
“Pero en tu casa podré usarlo” contestó Fred, a lo que Hermione puso una cara triste que por suerte el pelirrojo no pudo ver.
Luego se fueron a la maquina de baile, y probablemente los dos se veían extremadamente torpes, pero ellos no se dieron cuenta, no hasta que subieron unos chicos detrás de ellos, que hasta se daban la vuelta y bailaban de espalda… Fred obtuvo mucho placer lanzando un hechizo a la maquina para acelerar la canción, si no fuera porque uno se había torcido el tobillo, Hermione se habría reído lo mismo y más.
La máquina que simulaba la conducción de un vehículo en unas carreras fue un descubrimiento de lo más interesante, resulta que cuando los coches no vuelan es extrañamente fácil chocarse, el cielo es muy grande y casi nunca te cruzas con otro vehículo, además con la aparición casi nadie los usaba, pero claro los muggles conducen todos por las mismas líneas, barbárico y peligroso…
En resumidas cuentas, para Fred fue una noche de descubrimientos y a Hermione le encantaba enseñar, así que ambos se lo pasaron muy bien, tanto que las horas pasaron sin que ninguno fuera muy consciente de ello.
“Fred, creo que van a cerrar” dijo Hermione en cuanto vio al propietario empezar a limpiar
“¿No decías que estaría abierto toda la noche?” el comentario había pillado por sorpresa a Fed
“sí, es que son las seis y media de la mañana” Hermione tampoco se había dado cuenta de que llevaban dos horas y media allí
“Me tienes que traer aquí otra vez, y esta vez vendremos con George” esta vez Fred si que vio la tristeza formarse en la cara de Hermione.
“Tendréis que ir también al parque de atracciones” respondió Hermione
“Contigo voy a donde tu me digas” Fred sabía que ya era hora de hablar “te invito a desayunar”
…
Las calles estaban vacías y los sitios para desayunar aún no estaban abiertos, pero los sitios que entregaban para las cafeterías si, y uno de ellos les vendió amablemente unos cruasanes recién hechos y en una máquina compraron unos cafés.
El señor se preocupó de verlos por la calle con ese frio, aunque cuando le pasó el desayuno a la pareja se sorprendió que a su alrededor hiciera más calor, probablemente se debería al calor que desprendían ellos, era una pena que aquel hombre que se levantaba tan temprano pasara frio sin conocer un hechizo calefactor, así que Hermione le lanzó uno discretamente a la chaqueta, para que siempre que la llevara no necesitara nada más de abrigo y jamás pasara frio.
Ellos se sentaron en un parque, no era demasiado bonito, pero estaba amaneciendo y la luz se estaba filtrando entre los árboles y los edificios, de una forma casi poética.
“Cuéntame lo que ha pasado” dijo Fred cuando ambos se habían acomodado, ante la cara que le puso Hermione dijo “soy tu hermano mayor ¿no?” lo que hizo llorar a la joven y arrepentirse inmediatamente a Fred
“No debería Fred, se trata de tu hermano” Hermione tenía ganas de hablar, pero sentía que no podía hacerlo
“Hermione, yo siempre estaré aquí para ti, da igual lo que ocurra, eres demasiado importante”
“¿sabes que Ron y yo estábamos intentando tener hijos?”
No, Fred no lo sabía y fue como una bofetada, directamente al centro de la cara. Menos mal que Hermione siguió hablando y no tuvo que reaccionar.
“ya sabes lo bonitos que son James y Victorie, simplemente noté que ya era el momento... lo intentamos durante más de un año y nada… Empecé un tratamiento hormonal y nada…”
Hermione seguía llorando
“Simplemente no puedo tener hijos, no hay otra explicación, los Weasley sois la familia más fértil del mundo, soy yo” Hermione no estaba haciendo ningún ruido, era solamente un llanto silencioso, que era mucho peor.
“Hermione hay otras formas, siempre podéis adoptar, hay huérfanos de guerra que necesitan una familia y no habría nadie mejor que tu” Fred recobró su voz
“sí lo sé, aunque me gustaría vivir la experiencia de estar embarazada, sé que hay otras formas de ser madre” Hermione por fin le miraba a los ojos “pero cuando se lo dije a Ron, no es que se enfadara ni nada, su reacción fue de absoluto silencio, y desde entonces no ha hecho más que ignorarme… Se vaa muchas más noches de misiones y… simplemente no está”
Fred estaba esperando…
“así que hoy decidí seguirle a su “misión”... Hermione recalcaba las comillas con las manos.
….
Hermione había seguido a Ron hasta un hotel, era un edificio muy cutre justo al final del callejón Knockturn, y ella ya lo sabía, se estaba viendo con otra, no había otra explicación, no llevaba su uniforme y estaba en un hotel.
Esperó un rato fuera, viendo si alguien más entraba, pero impaciente por descubrirlo todo, preguntó en la recepción por la habitación del imbécil pelirrojo que acababa de entrar, el recepcionista la miró de arriba abajo y la dejó pasar.
Hermione se plantó en la puerta de la habitación número siete y llamó con los nudillos.
En menos de diez segundos Ron abrió la puerta y se puso completamente pálido.
“¿Hermione? ¿qué haces aquí?” preguntó completamente sorprendido, parecía que se iba a poner enfermo.
“¿Qué hacer TÚ aquí Ronald?” Hermione estaba enfadado
“Estoy en una misión” contestó el imbécil, que claramente estaba mintiendo
Hermione levantó una ceja, dejándole ver que, si seguía por ahí, esto iba a ir muy mal.
…”Ron, vuelve ya”.. . dijo desde el fondo de la habitación una voz femenina.
“¡ya voy!” contestó Ron dirigiéndose a la voz de la habitación.
“¿cómo que ya vas? Tú… Ronald Billius Weasley, soy tu novia desde hace más de 5 años” Hermione estaba casi gritando.
“He pagado la habitación hasta las doce” contestó Ronald.
“uuy si, eso es lo que más me preocupa” contestó Hermione sarcástica ¿por qué no estaba ni la mitad de enfadada de lo que debería? ¿por qué no le había maldecido nada más verle? ¿por qué se sentía aliviada?
“Hermione, tu no puedes tener hijos” dijo Ron como si eso lo explicara todo “de que sirve mantener una relación si no se van a tener hijos” eso hundió a Hermione, no era el hecho de perderle a él, era el hecho de no poder tener hijos.
Hermione salió corriendo de allí, escuchó cerrarse la habitación, Ron no la iba a seguir, desapareció directamente a su casa, desplomándose sobre el sofá en el que la habían encontrado los gemelos.
…
Fred miraba a Hermione dormir, se había quedado dormida apoyada sobre su costado, estaba completamente horrorizado con su hermano, siempre había sido el niño mimado de mamá y eso le estaba pasando factura, lo que le había hecho a Hermione no tenía perdón y sin duda, él no iba a dejar las cosas así.
Cargó a Hermione y les hizo aparecer en la casa que compartía con George, metió a Hermione en su cama y se fue a la habitación de su hermano sin llamar.
“¿Qué ocurre Fred?” George se despertó y miró su despertador “Joder, aún me queda más de cuarenta minutos para que suene el despertador” Una cosa que los gemelos tenían en común es que odiaban despertarse pronto si no era o para organizar una broma o para vender una.
“Necesito refuerzos” Fred le lanzó una camiseta y un pantalón, George se los puso sin rechistar.
A los cinco minutos estaban en frente del hotel en el que Hermione había encontrado a Ron, George se había enterado de lo ocurrido por el camino y también se había puesto en modo asesino.
Llegaron a la habitación número siete y Fred llamó a la puerta.
“¿Sí? Aún me quedan horas para tener que dejar la habitación” dijo Ron antes de darse cuenta de quien había tras la puerta.
Golpe.
Fred había lanzado un derechazo que había ido directo hacia la nariz del hermano pequeño, haciendo que este se llevara las manos a la cara para parar la hemorragia.
“¿Qué coño hacéis aquí?” le dio tiempo a decir antes de que su hermano mayor se lanzara sobre él tirándole al suelo, colocándose con una rodilla a cada lado de su cintura.
“esto es por Hermione” Golpe
“para que aprendas a tratar a las mujeres como se merecen” Golpe
“no sabes lo que has perdido” Golpe y Golpe
“yo me he mantenido al margen por ti, cerdo desagradecido” Golpe
Fred fue alternando la mano izquierda con la derecha, hasta que George se puso detrás suyo, sujetándole.
“Yo pensé que le íbamos a hechizarle” George miraba las heridas de Ron, curando las que podía, después de todo seguía siendo su hermano
“Hoy he aprendido a hacer las cosas a lo muggle” le dijo Fred mientras se curaba sus nudillos, esto le había hecho mucho más daño del que se esperaba.
…
Media hora después habían dejado a Ron en San Mungo y George se había ido a trabajar.
Fred volvió a casa, a disfrutar su día libre, llegó hasta su habitación, no se había quitado el pantalón cuando escuchó la voz de Hermione.
“¿De quién es la sangre que tienes en la camiseta?” preguntó
“Del imbécil que se ha atrevido a despreciar a la bruja más maravillosa del mundo”
“Nunca quise meterme entre hermano” Hermione le estaba mirando como si fuera un dios griego, se podía acostumbrar a que le mirara así.
“El amor es más importante que la hermandad… además tengo 5 más” Hermione sonrió y así todo empezaba a estar bien.
“Siempre fuiste tú ¿Verdad? Tú eres el motivo por el que no me molestó que él me pusiera los cuernos” era más como una pregunta hacia el universo.
“Llevo enamorado de ti desde que estabas en tercero” si Hermione se sorprendió no lo demostró.
“Nunca dijiste nada”
“Mientras tu fueras feliz, no tenía ningún motivo” Hermione le sonrió, haciéndole un hueco en la cama para que se acostara a su lado.
Durmieron plácidamente… cuando se despertaron… ya era de noche.
…
Estas iban a ser las navidades más raras que Molly iba a pasar con su familia, Percy había decidido ir con la familia de su novia, fastidiando a Molly terriblemente, pero no era solo eso… Ron había traído a una chica llamada Crystal, que era, sin lugar a dudas, una prostituta de la avenida Knockturn, quizá Ron era el único que no se había dado cuenta, pero con la cantidad de veces que habían salido en el periódico desde que empezaron a salir, quería decir, que la joven era la que informaba a la prensa, una caza fortunas.
Los gemelos no se hablaban con su hermano, pero aún así iban a ir, Harry y Ginny tampoco estaban en muy buenos términos con Ron.
No se puede decir que Molly estuviera orgullosa de su hijo, pero nunca pensó que uno de sus hijos iba a dejar a otro en el hospital. Esperaba que las fiestas sirvieran para calmar las asperezas.
Lo peor era que Hermione no iba a estar, ella era uno de sus hijos en todo derecho y le había pedido que fuera a Navidad, Hermione le había dado una respuesta sin comprometerse a nada, y Molly no había insistido porque sabía que estar allí con Ron debía ser duro para ella.
Victorie, Teddy y James ya habían preguntado tres veces por su tía Hermione y a Molly se le rompía el corazón cuando pensaba que ya nunca sería su tía de verdad.
Ya estaban casi todos, Bill y Fleur estaban jugando con los niños en el suelo, Charlie estaba contando sus batallitas a Harry y a Ginny en una esquina de la larga mesa, Ron y Crystal estaban en la otra esquina, muy callados y con cara de pocos amigos.
Arthur estaba a su lado, como siempre, abrazándola… bendito Arthur.
La puerta sonó y Molly fue a abrirla.
Los gemelos estaban aquí, la alegría de la casa, primero Molly abrazó a… ¿George?, luego a ¿Fred? Y detrás de Fred.
“¡Hermione!” gritó la mujer “cómo me alegra que hayas venido”
“Gracias Molly” Hermione le devolvía el abrazo.
De pronto toda la casa estaba en la puerta, los niños abrazaban a Hermione apenas por encima de las rodillas, Harry casi la levanta por los aires y Ginny no dejaba de decirle “lo siento, lo siento” a lo que Hermione respondía “gracias, gracias” haciendo una mezcla de lo más extraña.
Se movieron a la mesa, Hermione se sentó franqueada por los gemelos, como si la estuvieran protegiendo, estaba lo más alejada posible de Ron.
No habían terminado de comer el primer plato cuando el hermano menos favorito de todos, incluyendo a Percy habló.
“¿Se puede saber qué haces aquí? Ya no eres mi novia no tienes derecho a estar aquí” dijo Ron con un tono amenazante. Hermione se quedó parada, ella no era quien para contestar eso.
“Yo la invité, ella siempre será bien recibida aquí” dijo Molly con su mejor voz de madre cabreada.
“Hermione siempre será una hija para nosotros” siguió Arthur.
Hermione lloraba, pero por primera vez en mucho tiempo fue de alegría. Fred la observaba y estaba muy orgulloso de sus padres en esos momentos.
“Mamá ¿por qué está enfadado el tío Ron” preguntó James en el regazo de Ginny
“Ya sabes que a tu tío Ron no hay que hacerle mucho caso”
La mesa se puso un poco tensa, así que George empezó a hablar de los clientes más divertidos que había tenido en la tienda. Los que querían regalarles algo divertido a sus hermanos, los padres que venían a pedir lo que les gustaba a sus hijos sin saber lo que estaban comprando, la visita de algún conocido que había pasado a la zona de productos para adultos.
Durante este tiempo, Fred y Hermione se daban la mano por debajo de la mesa.
Cuando hubo un silencio Crystal aprovechó para llenarlo.
“Hermione, quiero que sepas que, aunque tu estabas con Ron cuando yo empecé a salir con él, no quiero que haya malos rollos entre nosotras” dijo con un tono de superioridad que no encajaba con su discurso.
“No hay ningún problema, aunque cualquier cosa que me quieras decir, será mejor que lo hagas en privado” contestó Hermione formal, ganándose una risita de un par de los que estaban en la mesa.
“Estar soltera después de tanto tiempo, debe ser difícil volver a entrar en el mercado, aunque seguro que aún es demasiado pronto para pensarlo” Esta mujer era una cabrona y toda la mesa lo sabía, aunque Ron no dejaba de sonreír, este momento era delicioso para él después de la reacción de sus padres.
“La verdad es que tenemos algo que anunciar” dijo Fred, cogiendo la mano que tenía entrelazada con la de Hermione y poniéndola sobre la mesa “Hermione y yo estamos juntos”
La mesa entera se quedó en silencio
Ron fue el primero en reaccionar “Muy buena esa Fred, no hacía falta recurrir a algo así”
Este no le hizo caso, ni Hermione tampoco que miraban intensamente a Molly que aún no había reaccionado.
“Mamá, quiero que sepas que esto va muy en serio, no había hecho nada por respeto a Ron, pero ya era el momento de ir a por lo que siempre he querido”
Molly estaba que se echaba a llorar “Me hacéis muy feliz” dijo al fin, aunque se notaba que seguía sorprendida, el peso de saber que Hermione seguía siendo familia era superior a cualquier cosa.
La mesa entera echó un suspiro de alivio.
Molly dio la vuelta a la mesa y le dio un abrazo a Fred y a Hermione juntos.
“Me alegra que te lo hayas tomado tan bien Molly, porque estoy embarazada”
Eso si que les pilló por sorpresa, Molly ya comenzó a llorar de verdad “mi niña, mi niña” no dejaba de repetirlo como si fuera un mantra.
Nadie más oyó la frase, ya que Hermione se lo dijo bajito y muy cerca del oído, así que nadie entendió lo que estaba pasando hasta que Molly se giró y le dijo a Arthur desde el otro lado de la mesa “otro nieto Arthur, otro nieto… Quien me iba a decir que iba a ser de uno de los gemelos”
Sorprendentemente la mesa comenzó a reírse, muchos no sabían aun lo que sentían.
“No puede ser, tú no puedes tener hijos” dijo Ron, completamente cabreado “me dijiste que no podías tenerlos” esto era acusatorio “si lo hubiera sabido nunca te hubiera dejado”
Ahora era Crystal la que comenzó a enfadarse “¡Ron!” gritó pero este no la hizo caso.
“Yo también lo pensaba, pero resulta que no tenía yo la culpa, quizá eres tu el que no puede tenerlos” Ron le puso cara de odio, Hermione le ignoró y se dirigió hacia Molly “Estoy de tres semanas, aún tengo miedo a que algo salga mal, es muy pronto, pero no podía estar aquí sin decírtelo, además seguro que luego iban a querer que bebiera” la joven no dejaba de sonreír.
“No era nuestra intención, pensábamos que Hermione no podía tenerlos, así que fuimos menos cuidadosos de lo que seríamos normalmente, además cómo Hermione había seguido un tratamiento de hormonas hace unos cinco o seis meses, pues su cuerpo estaba más que preparado” siguió contando Fred, al que tampoco se le iba la sonrisa, se notaba que estaba más que encantado con el resultado.
“Claro, estaba tomando hormonas porque no podía tener hijos” siguió Ron exasperado.
“Bueno la verdad… “ comenzó a hablar Arthhur “la familia de tu madre y la mía son sangre pura, y eso quiere decir, que nuestras familias eran cercanas antes de que nosotros nos uniéramos, de hecho compartimos algunos antepasado, algunos… bastantes. Cuando Molly se quedó embarazado los médicos se tranquilizaron mucho, pero nos dijeron que nuestros hijos podían tener dificultades para concebir… de hecho nos dijeron que había una posibilidad entre siete” terminó de hablar Arthur.
Ron no parecía entender
“Lo que papá quiere decir es que probablemente seas tu el que no puede tener hijos” le explicó Bill.
Ron calló en la silla hecho polvo y Crystal estaba recalculando cómo hacer ahora para atar al famoso héroe de guerra Ron Weasley, llevaba meses intentando quedarse embarazada y nada, esto lo explicaba todo, quizá tendría que buscar a otro pelirrojo que la ayudara a conseguir un bombo y hacerlo pasar por un Weasley, aunque eso podía ser arriesgado con un hechizo de revelación de paternidad… por cierto…
“paterna revelio” dijo la intrusa con su varita apuntada a Hermione, de pronto una luz se iluminó desde el vientre de Hermione envolviéndola tanto a él como a Fred en un halo luminoso.
Cuando la luz se disipó. Fred y Hermione se besaron.
“¿Cómo te atreves?” dijo Harry “lanzar ese hechizo sin el consentimiento de los padres es completamente ilegal” el auror se estaba levantando de la mesa “y encima lo haces delante mío”
“Alguien tenía que comprobarlo, imagínate que no fuera de Fred, quien sabe” la mesa entera se levantó, Hermione sostenía a Fred que estaba en modo, lanzarse tipo muggle de nuevo.
“Ronald Billius Weasley” intervino Molly “saca a esa indeseable de mi casa y si quieres volver te aseguro que no será con ella”.
Ron salió de la casa, llevando del brazo a Crystal, ella nunca volvió a entrar en casa de los Weasley, él tardó bastante, pero volvió a ser incluido en las comidas de los domingos.
“Tendréis que casaros” dijo Molly, dándolo por hecho
“Uuuy” dijo George sonriendo a su hermano, que estaba con autentica cara de horror, Hermione no tenía mucha mejor pinta.
“Mamá no te enfades” dijo Fred
“Esto no tiene discusión, mi nieto no va a nacer un bastardo” Molly era dura, pero cariñosa “tenéis que estar casados” dijo sin dejarles margen de discusión
“Ya lo estamos” contestaron a la vez… Con algo de vergüenza.
George había sido el único testigo de la unión y pasó una gran tarde de navidad, viendo como su madre gritaba a su hermano, mientras este sonreía feliz, sosteniendo a Hermione entre sus brazos.
